Ernesto Rodríguez Abad: “Desde muy pequeño me atrajeron las palabras”

Filólogo y profesor de la Universidad de La Laguna,  Ernesto Rodríguez  Abad es ampliamente conocido como dramaturgo y promotor de la cultura oral y el cuentacuentos, siendo un conferenciante habitual en diversas instituciones académicas y director de la revista Mnemósyne.

Por Adriana Torres, María Guillén, Violetta Doroshenko y Míriam Socas, alumnas de 2º ESO D

¿Cuándo decidió que quería ser escritor?

No puedo hablar de un momento determinado. Es algo que llevas dentro, que no te atreves a decir, pero que va germinado hasta que explota. Desde muy pequeño me atrajeron las palabras. Eran una especie de misteriosas cuentas de cristal con miles de colores que brillaban delante de mí. Las quería atrapar todas y usarlas. Así supe que quería ser escritor.

¿Recuerda su primera historia? ¿De qué trataba?

Hay dos historias que recuerdo de mi infancia. A los diez años gané un premio de poesía en mi pueblo. Era un poema sobre mi calle. La segunda es la leyenda de Gara y Jonay que escribí siendo también muy pequeño. La estructuré en verso, era un largo romance con aquellos Romeo y Julieta aborígenes. Es una gran historia de amor y muerte.

¿Cómo definiría su estilo literario?

Es difícil definirse uno mismo. Yo creo que mi estilo es muy poético pero siempre teñido de ironía y crítica social. Me gusta deambular por todas las corrientes artísticas y por todos los géneros. Camino del terror al amor, del humor a la fantasía, de la reivindicación de la naturaleza al feminismo, del compromiso social al misterio… Mi estilo es sonoro, duro a veces, lleno de ironía, otras.

¿Cuál diría que ha sido el escritor o escritores que más han influido en su obra?

He leído mucho a lo largo de mi vida y las grandes obras de la literatura han entrado en mí y quedaron como en un pozo. Salen a flote en muchos momentos de tu vida. A veces te ayudan a entenderte y van formando parte de tu mundo. Hay dos autores que marcaron mi juventud. Uno es Gabriel García Márquez y el otro, Federico García Lorca. Me han aportado una visión lírica del mundo y un compromiso con el oficio de escribir. Pero no solo ellos influyen en mi pensamiento literario, no creo que me pudiera entender a mí mismo sin Valle-Inclán, sin todo el Siglo de Oro español y sin las vanguardias francesas.

¿Cómo es un día normal en la vida de Ernesto Rodríguez Abad?

Después del desayuno me entusiasma buscar un rincón agradable y leer, escuchar música y reflexionar. Azorín decía que es tan importante el tiempo que tenemos para escribir como el que empleamos en reflexionar. Luego suelo pasear por mi huerto y por el jardín que son mi debilidad. También voy a trabajar en la universidad, a dar charlas, a hablar con mis amistades, contesto correspondencia y, cuando puedo, paseo junto al mar. Algo imprescindible es escribir al menos cinco horas cada día, como mínimo.

¿Actualmente se encuentra preparando algún proyecto literario del que nos pueda hablar?

No creo que pueda vivir sin tener proyectos, mientras esté vivo tendré proyectos e ilusiones para el futuro. Trabajo en un álbum ilustrado muy intenso, para jóvenes y adultos, sobre la verdad como concepto. También trabajo en las páginas finales de una novela. Y en la edición de otra novela juvenil que saldrá en unas semanas en Buenos Aires, Argentina. Y además ilustro y recito mis poemas para la página web en vídeos.

¿Cuál ha sido el libro que más le ha costado escribir? ¿Por qué?

Todos los libros presentan dificultades de diferente índole. Pero mi primera novela es quizá el libro que más trabajo me ha costado. “Sombra de cristal” es el título y la redacté tres veces después de romper los manuscritos otras tantas. La dificultad es que tenía un contenido histórico muy complicado y además era la primera obra larga que escribía.

¿Qué libro le hubiera gustado haber escrito?

Me hubiera gustado haber escrito libros como “Pedro Páramo”, “Cien años de soledad”, “Antígona”, “La sirenita”… Son muchos los que admiro y los que me han hecho soñar.

¿Qué proceso sigue a la hora de escribir un libro?

Primero reflexión, búsqueda de ideas y anotaciones en una libreta a mano y con pluma estilográfica. Luego diseño y dibujo personajes, los estrujo, quiero conocer todo lo que piensan, sienten y hacen. Después decido la estructura y ya empiezo a redactar en el ordenador. La poesía tiene un proceso diferente, es una chispa que salta, te embriaga y empiezas a buscar combinaciones y palabras que unidas a otras hacen que sea hermoso lo que dices. Luego corregir, cambiar, probar otras combinaciones. El proceso creativo es lo mas hermoso para el escritor.

¿Qué consejos daría a un joven que quisiera dedicarse a la literatura?

El más sincero y serio de los consejos es la disciplina. Sé que suena aburrido o duro, pero no lo es. Hablo de disciplina aceptada por uno mismo, no impuesta por otros. Sin ella no se llega a construir una obra.

¿Cómo ha llevado el periodo de confinamiento? 

Para mí no ha sido duro. He leído sin prisas, he buceando en obras que había leído hace tiempo, he disfrutado de al música y de las montañas que se ven desde mi azotea. No tengo miedo a estar conmigo a solas. Me gusta dialogar con esa persona que viaja dentro de mí. Además disfruté dedicando mucho tiempo a mis plantas.

¿Algo más que quiera añadir?

Sólo quería decirles que ha sido agradable responder a las preguntas, creo que los jóvenes necesitan diálogo, reflexión, ser escuchados y respetos. Creo que los que escribimos tenemos un compromiso con ustedes. 

Foto de cabecera de C.W. Lauritsen publicada en el periódico “El Día”. Resto de fotos aportadas por Ernesto Rodríguez Abad.

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