40 AÑOS DE LA MUJER EN LA POLICÍA : LAS NUEVAS “SUPERCOPS”

Tal día como hoy se cumplen cuatro décadas de la entrada de las primeras mujeres en la Policía Nacional. En este tiempo se ha normalizado su presencia en calles y oficinas y han logrado abrirse camino hasta la cúpula, donde ya hay paridad. Hablamos con las más veteranas y con las recién incorporadas a la Academia para conocer cuáles son los retos que tienen por delante.

Corría 1978, España se encontraba en plena Transición y en el BOE del 14 de marzo se publicaba la convocatoria de las primeras pruebas de selección para el Cuerpo General de Policía en las que se reservaban cien plazas a “miembros femeninos”. Al año siguiente, el 30 de junio de 1979, juraban el cargo las 42 mujeres que formaron esa primera promoción del Cuerpo Superior de Policía. Una de ellas era Carmen Blanco Sánchez, en la actualidad Inspectora Jefe en la reserva.

Ella conocía bien lo que significaba ser policía. Su padre y su abuelo lo habían sido, de hecho este había muerto en acto de servicio. Solo tardó tres meses en prepararse las oposiciones, acababa de licenciarse en Derecho y el temario le resultó asequible. “Los profesores estaban descolocados, se encontraban por primer vez con chicas en la Academia y no sabían muy bien cómo tratarnos. Supongo que a algunos compañeros no les hizo ninguna gracia que ingresáramos; pero contábamos con una ventaja: en la Policía la disciplina es muy férrea y no se tolera ninguna falta de respeto”. Tras pasar por Casa Real como escolta, estuvo en el Gabinete de Identificación, lo que ahora es la Policía Científicaaunque entonces era todo menos moderno, recuerdo pasarme horas con una lupa identificando huellas dactilares. A mí nunca me han gustado los trabajos monótonos, así que cada vez que podía me escapaba a tomar huellas a los presos a los calabozos o al anatómico forense“, comenta la inspectora jefa.

En la actualidad un 14% de los miembros de la Policía Nacional son mujeres, una cifra aproximada a la de las Fuerzas Armadas, solo superadas por el más del 20% que forman parte de los Mossos d’Escuadra. Pero estas cifras pueden cambiar pronto. De hecho, la Comisaría Científica de la Policía Nacional roza ya la paridad, al tener un 41,2% de mujeres, en concreto 118 entre sus cinco unidades.

La revolución está en las nuevas generaciones que ingresan en la Academia. De los 3.200 que lo hicieron en la escala básica, 800 eran mujeres. Y la cifra es aún más alta en la escala ejecutiva:de un total de 130 alumnos, un 40% son de género femenino.

Elisa Pizarro es una de ellas, una policía vocacional que soñaba con utilizar sus conocimientos para ayudar a los demás. “Tengo claro que estamos al servicio del Estado y que el ciudadano es nuestro primer objetivo“, cuenta en la academia de Ávila. “Y siento que aún falta visibilizar nuestra labor, a veces los medios solo señalan los errores, que como humanos podemos cometer. Por el hecho de estar uniformados destacamos más que otros trabajadores y se nos juzga de forma más rigurosa. Yo me siento muy orgullosa, porque pertenezco a una de las mejores policías de Europa, así nos consideran todos los países de nuestro entorno”.

La futura inspectora Pizarro admira especialmente a una mujer, Pilar Allué; la que fuera comisaria de la Policía Científica y que ahora ostenta el cargo de subdirectora general de Recursos Humanos y Formación. La española es una de las pocas policías en el ámbito internacional que tiene en el máximo nivel de dirección a dos mujeres, una es Allué; la segunda, la comisaria principal Eulalia González Peña, subdirectora general del Gabinete Técnico.

El camino hasta llegar allí no ha sido fácil, solo hay que preguntarle a la inspectora Blanco cómo fueron los inicios: “Había muchas dudas a la hora de nombrarme primera jefa del grupo jurídico de la Comisaría General de Información, hubo superiores que creían que era mejor que mi cargo lo ocupar un hombre“.

Todas las veteranas están de acuerdo en que hoy la igualdad reina a la hora de ascender, los requisitos no saben de géneros. Pero existe un talón de Aquiles que la comisaria general Eulalia Sánchez pone sobre la mesa: la corresponsabilidad familiar.

Los ascensos suelen ir acompañados de traslados y muchas agentes no pueden asumirlos por razones familiares, cosa que no suele ocurrir entre los varones. Ella no sufrió esas trabas. Se licenció en Periodismo y en 1987 ingresó en la escuela de Ávila animada por su padre que pertenecía al cuerpo.

Su primer destino fue Barcelona. “Entré en la entonces recién estrenada Unidad de la Mujer. Más tarde estuve vinculada a la lucha contra la violencia de género, al formar parte de una de las Unidades de Prevención, Asistencia y Protección (UPAP). Todas las que ingresamos en la Policía tenemos una gran vocación de servicio público. Por eso lo más duro es la intervención en la calle y lo más gratificante la posibilidad de ayudar al prójimo. Cuando una persona ha sufrido un delito hay que tratar de evitar la doble victimización“, explica.

Por su sensibilidad, Eulalia está especialmente preocupada por la protección de la mujer: “Desde la Policía Nacional se está haciendo una labor enorme en dos sentidos, la mejora a la atención de la víctima y la prevención. Somos conscientes de que el problema se ataja con educación dentro de la familia y en las escuelas; por eso damos charlas en los colegios para explicar a a los menores temas que les afectan, como la violencia de género, el ciberacoso, el bullying o el consumo de drogas“.

Para evitar cualquier atisbo de discriminación entre los agentes, el año pasado se puso en marcha la Oficina Nacional para la Igualdad de Género de la Policía Nacional. Al frente se encuentra Dolores López Sánchez, quien vela “porque se cumpla la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, promovemos medidas para la conciliación y la corresponsabilidad y formamos a los nuevos policías en esta materia“.

La mayoría de las quejas y preguntas que le llegan son sobre temas de conciliación. Y añade: “Ahora nos queda por establecer un protocolo sobre acoso sexual, no porque aquí existan más casos, simplemente porque la Ley de Igualdad así lo exige. Otro tema que nos atañe es el de la violencia de género, tenemos unos protocolos establecidos, ya que hay muchas parejas dentro de la Policía Nacional y llevamos armas. Debemos establecer cuándo se retira una pistola o cómo se establecen las medidas cautelares de alejamiento en caso de que los policías compartan destino“.

Los niños españoles sueñan con ser futbolistas en primer lugar y policías en segundo, vocación que no aparece, sin embargo, entre las niñas, que aspiran más bien a ser profesoras o veterinarias. Por esa razón, la comisaria Sánchez considera que el futuro pasa por “dar visibilidad a las mujeres policías y que se conviertan en referentes para las pequeñas”.

Elisa Pizarro animaría a cualquier joven a seguir sus pasos: “Va a estudiar mucho, pero le va a merecer la pena porque realizamos un trabajo precioso y dinámico. Además aprenderán valores a veces olvidados como el compañerismo, la honestidad o la integridad“. Su compañera Alba se muestra de acuerdo y añade que “las chicas deben desechar la idea de que es un trabajo de hombres. A mi abuela aún no le entra en la cabeza que yo haya ingresado en la policía, en las próximas generaciones esto no debe ocurrir“.

ANTE TODO, VOCACIÓN

Cuando Elisa Pizarro y Alba Mateos entran a la sala de tiro de la Escuela Nacional de Policía de España en Ávila, nadie se inmuta. Ellas ya no son una rareza, sino algo cotidiano.

De niña, Alba Mateos se pasaba las horas viendo y leyendo historias de detectives, con 28 años logró su sueño, ingresar en la Academia. Antes de opositar se licenció en Psicología y Criminología.

Su compañera Elisa Pizarro, 32 años, licenciada en Veterinaria y doctora en Biología Molecular, se encontró en una encrucijada: aceptar un contrato en Bélgica como bióloga o perseguir un sueño que la rondaba, vestir el uniforme de policía. Ambas han coincidido en Ávila.

La primera obtendrá su primer destino como agente tras nueve meses de formación; la segunda, tras dos años de estudios conseguirá el título de inspectora. Alba sueña con pertenecer a la Policía Judicial.

Elisa tiene sus miras puestas en la Policía Científica y en aplicar allí todo lo aprendido en la universidad. Así son las nuevas generaciones de agentes, jóvenes con estudios superiores y una clara vocación de servicio.

CARMEN BLANCO, LA PIONERA

Su padre la animó a que se presentara a las primeras oposiciones del cuerpo que admitían a mujeres entre sus filas en 1979. Carmen lo hizo con la desaprobación de su madre que, puestos a elegir, prefería que fuera notaria. Su primer destino fue como escolta de la Casa Real, un puesto que tuvo que abandonar al contraer matrimonio porque entonces en reglamento no permitía que las escoltas estuvieran casadas. Ahora, retirada ya del servicio activo, siente que tomó la decisión acertada: “Nunca me he arrepentido, he sido muy feliz“.

EULALIA SÁNCHEZ: ASCENDER EMPIEZA EN CASA

En la Policía Nacional tenemos una ventaja, existe igualdad de oportunidades para hombres y mujeres a la hora de ascender. De hecho, de los cuatro máximos cargos, dos somos mujeres“. La que habla así es Eulalia Sánchez, subdirectora general del Gabinete Técnico desde el año pasado. Forma parte de una larga saga de policías (seis generaciones), todos varones excepto ella. Pero Eulalia llegó y ha conseguido lucir el máximo rango. Asegura no haber encontrado ninguna traba por ser mujer, “pero para hablar de igualdad real hay que abordar la corresponsabilidad dentro de la familia. La mía me ha acompañado en todos mis destinos. He notado el apoyo de mi entorno, sin eso es imposible lograr nada“.

29 de junio – Pilar Arranz –  EL MUNDO

24 HORAS EN LA VIDA DE UNA MUJER

¡¡Más de 140 representaciones, dos temporadas en Madrid y una en Barcelona. Silvia Marsó nominada mejor actriz-Premios Teatro Musical!

“24 horas en la vida de una mujer, espectáculo musical basado en la novela del prestigioso escritor austríaco Stefan Zweig, se representará  hoy, 29 de junio, en el Teatro Auditorio Agüimes a las 20:30 horas.

La Marsó Produce, la compañía de la actriz Silvia Marsó, presenta esta adaptación teatral dirigida por Ignacio García, galardonada con el Premio Broadway World Spain al Mejor Espectáculo y nominada al Premio Valle Inclán 2019 y Premios Teatro Musical como Mejor Actriz, a Silvia Marsó, conjuga la música compuesta por el ruso Sergei Dreznin y la dramaturgia de los franceses Christine Khandjian y Stéphane Ly-Coungy.

Acompañados en directo por una orquesta de cámara, Silvia Marsó, Felipe Ansola y Germán Torres nos conducirán hasta el Casino de Montecarlo, la Riviera, la Costa Azul, la antigua Viena.

“24 horas en la vida de una mujer” desentraña los misterios de la naturaleza humana y nos muestra cómo el destino puede convertirse en catalizador de un profundo debate moral, cuando los personajes se ven enfrentados durante 24 horas a sus propias normas de conducta, las que, hasta entonces, han guiado sus vidas.

DÍA DEL ORGULLO LGBTI 2019

Antes de que las marchas del día del Orgullo se convirtieran en desfiles de publicidad, un 28 de junio de 1969, un grupo de hombres y mujeres homosexuales respondieron por primera vez a la policía por vulnerar sus derechos. Fue el comienzo de un movimiento de liberación que en 1970 llevó a celebrar el primer desfile del Orgullo como recuerdo de esas revueltas.

El origen fue una redada en un bar conocido como Stonewall, en el barrio de Greenwich Village (Manhattan, Nueva York) y aunque el mito urbano habla de que todo empezó con un ladrillo y una mujer transexual, el tiempo ha dejado entrever que aquella noche no ocurrió como el boca a boca lo recuerda.

El Stonewall era uno de los pocos pubs que ‘permitían’ la libertad de las personas homosexuales. El 28 de junio de 1969 la Policía organizó una redada contra ellos, y sus clientes se negaron a aceptar el maltrato y las humillaciones de los agentes.

Los vecinos del barrio se unieron a la gente del bar en una revuelta sin precedentes. La rebelión sirvió para que muchos no se sintieran solos ni diferentes. A pesar de considerarse el 28 de junio como Día del Orgullo, muchas veces se suele celebrar el fin de semana anterior, o el posterior.

#sialadiversidad

UN CURSO MÁS… SEGUIMOS EDUCANDO EN IGUALDAD

Hay veces que la vida te hace regalos y no tienes palabras suficientes para mostrar tu gratitud. Eso me pasa a mí en estos momentos.

Hoy se ha celebrado en nuestro centro uno de los dos claustros de final de curso. En él he presentado ante el profesorado un video de apenas cuatro minutos con el que quería cerrar mi trabajo en materia de igualdad durante en este curso académico.

En él se ven algunas de las acciones o actividades que he organizado  y coordinado desde la Red de Igualdad. Solo algunas. Todas las personas, que son muchas, las que siguen este blog han podido verlas y seguirlas en tiempo real. Ha sido muchísimo el tiempo, esfuerzo y esmero invertidos en organizarlas y coordinarlas pero siempre he contado con personas que forman parte de mi vida y con profesorado que me han ayudado y alentado durante el proceso, en los buenos momentos y en los no tan buenos …

A todas esas personas no puedo sino darles las gracias más sinceras pues su ayuda y cariño me hacen seguir adelante y hacen que siga pensando que merece la pena todo lo que hago en nuestro centro y todo lo que hago por nuestro alumnado.

Me siento inmensamente feliz al saber que hay tantas personas a mi alrededor, tanto física como virtualmente , que apoyan y valoran el trabajo que realizo diariamente.

Además, este curso he tenido la inmensa fortuna de haber sido una de las agentes zonales de mi ciudad y me he sentido muy orgullosa compartiendo y contagiando a otros centros de mi municipio aquellas prácticas que llevo a cabo en nuestro instituto. Muchísimas gracias a mis compañeros AZI de este curso, Ana,Rocío y Gustavo. El próximo curso más y mejor…

Les invito a ver el video y recuerden que la ilusión y el amor con los que preparé y organicé todo lo que verán se contagiarán rápidamente.

 DISFRÚTENLO!

 

Ana Carrasco, una guerrera en el circuito de Misano

LA CEHEGINERA SE IMPONE EN ITALIA, TRAS PELEAR EN CADA CURVA CON SUS PRINCIPALES RIVALES
Ana Carrasco, ayer, durante la carrera disputada en el circuito de Misano. / kawasaki
Fue toda una demostración de fuerza, de ganas y de coraje. Y de maestría. La ceheginera Ana Carrasco logró ayer su primer triunfo del año en el Mundial de Supersport 300. La piloto del equipo Kawasaki Provec triunfó en una carrera que vivió accidentes y en la que no lo tuvo fácil, ya que luchó de principio a fin con sus principales rivales, no siendo hasta el final cuando pudo coger unos metros para ganar en Misano. La victoria, que llega tras dos podios, sitúa a la ceheginera, que estaba sexta, en segunda posición, empatada con el holandés Scott Deroue, aunque aún lejos del líder, Manuel González, que lleva también una Kawasaki y acabó segundo. González lleva 108 puntos por los 65 de Ana.El triunfo le permite saltar de la sexta a la segunda posición de la general

Lo importante es que la piloto murciana ha vuelto. Tras un arranque de curso sin suerte, llevaba dos podios y estaba rozando el primer cajón, demostrando que quiere defender su corona -el año pasado fue la primera mujer en ganar un Mundial de motociclismo- con uñas y dientes. Ana Carrasco ganó la carrera tras un intenso pulso con los cinco rivales que formaban el grupo delantero, acabando por delante del citado Manuel González y del francés Andy Verdoïa (Yamaha).

La carrera de Supersport 300 fue espectacular y accidentada a lo largo de sus 13 frenéticas vueltas. Al final, sin embargo, Ana Carrasco se impuso tras un intenso pulso con los cinco rivales que formaban el grupo delantero. La victoria supone un golpe en la mesa de la actual campeona.

«Ha sido difícil, pero he apretado a tope porque quería ganar», asegura la piloto de Kawasaki Provec. La siguiente carrera se disputará en el circuito británico de Donington, el 7 de julio.

Tras varias caídas en el mismo inicio de la prueba, Ana, que partía desde la tercera plaza, asumió el mando de la carrera, con Manuel González, Galang Hendra Pratama, Andy Verdoïa y Victor Steeman a su espalda, así como Emanuele Vocino.

El grupo se mantuvo con alternativas en los primeros puestos, sobre todo entre el líder y Ana, que lideraron la carrera en varias vueltas. Los giros finales fueron frenéticos, con adelantamientos al límite de los primeros, hasta que Ana Carrasco logró tomar unos metros de ventaja y con un pilotaje magistral mantuvo el pequeño hueco hasta el final. Aunque González y Hendra Pratama adelantaron a Steeman en la curva 8 con el objetivo de alcanzar a la campeona en los últimos virajes, Ana se defendió a la perfección. González adelantó a Hendra Pratama, obligando al indonesio a rodar fuera del asfalto, lo que costó el podio al asiático, pero el madrileño ya no pudo ponerse a rebufo de Carrasco, que cruzó la meta con un margen de 8 décimas sobre el líder de la categoría.

La piloto con más victorias

El triunfo es el cuarto de su carrera y sitúa a Ana como la piloto con más victorias en Supersport 300. Ana Carrasco celebró el triunfo con un gesto de rabia y alegría. Había tenido mala suerte en algunas carreras esta temporada y se le estaba resistiendo el triunfo hasta ayer. «Estoy muy contenta por haber conseguido la primera victoria de la temporada», dijo ya al final, con una sonrisa en los labios. «Creo que hemos trabajado muy bien todo el fin de semana, y esto me ha permitido tener muy buen ritmo para la carrera, así que he empujado fuerte desde el principio». La piloto añadió que «ha sido difícil porque hacía mucho calor y tenía poco ‘grip’, pero he apretado a tope porque quería ganar». Sobre la clasificación, añadió que «subo muchas posiciones y ahora estoy segunda; además, viene Donington, que me gusta mucho como circuito». La ceheginera se despidó agradeciendo «a Kawasaki y a Provec su ayuda por una súper Ninja 400 para poder ganar». Ahora, como dijo Carrasco ayer, toca el circuito británico de Donington, en una carrera que se disputará el 7 de julio.

Siete kilos no la frenan

El año pasado corrió la segunda parte del Mundial con 14 kilos añadidos a la moto para dar el peso. Este año son la mitad, unos 7, los que lleva de lapa en placas de plomo en la moto, para cumplir el mínimo exigido. «Los hombres pesan algo más que yo, que estoy en 55 kilos y soy de los más bajitos en la parrilla», explica ella. No importa. Ana ha aprovechado el invierno para reciclarse, sabiendo que iba a embarrancar si no lo hacía.

Se fue a Barcelona, donde Kawasaki le habilitó un piso compartido, la envolvió en el regazo de una estructura profesional y le dijo que tenía que mejorar en el cuerpo a cuerpo. Ella ya lo sabía. Por primera vez lejos del hogar en Cehegín, otros hubieran bebido de las mieles de la corona, pero ella no ha perdido el tiempo. Se ha matado a currar y se ha embadurnado de barro y lodo en pistas de motocross. Ahora mantiene la sutileza, pero adobada de agresividad, la que le ha dado la tierra en Barcelona, donde se levanta a las siete cada día para entrenar. Ayer se partió el pecho en cada curva. Que nadie se engañe, su sonrisa vuelve a lucir pero está hecha de barro y lodo. Y de tesón. Es producto de un trabajo indesmayable.

UN PROYECTO SOBRE EL REPARTO DE TAREAS DEL HOGAR GANA EL RETO DE VISUALIZACIÓN OPEN DATA POR LA IGUALDAD

El proyecto Datos Abiertos para la Conciliación y la Corresponsabilidad presenta visualizaciones de datos abiertos sobre la situación de las mujeres en Canarias.

El proyecto Datos Abiertos para la Conciliación y la Corresponsabilidad celebró la segunda fase del programa el pasado 21 de marzo de 2019. La convocatoria presentó los datos abiertos visualizados sobre la situación de las mujeres en Canarias. Las ganadoras del Reto Open Data Mujeres Canarias fueron el Equipo Violeta, compuesto Beatriz Santos (estadística), Lilia Ana Ramos (politóloga), Esther Sanromá (matemática), Beatriz León (socióloga) y Jéssica Luis (consultora BI) con una visualización sobre el reparto de las tareas del hogar entre mujeres y hombres en Canarias.

En el acto, la CEO de Iniciativa Open Data, Lourdes Muñoz, destacó la importancia que tuvo la Expedición de Datos, el evento previo al Reto de Visualización, porque unió a diferentes perfiles de personas profesionales para cumplir el objetivo de identificar información desconocida sobre la igualdad de género en el archipiélago.

Muñoz presentó a las ganadoras de esta fase y explicó que la tercera parte del proyecto culminaría con una Exposición Virtual que recogería las visualizaciones generadas dentro de las temáticas del plan de corresponsabilidad y conciliación del Gobierno de Canarias, que son trabajo, ocio y conciliación familiar.

Asimismo, la exhibición de los resultados se acompañó de infografías para animar a las personas a explorar los datos. Con ello, se consigue una doble sensibilización a través de la divulgación de las diferencias entre mujeres y hombres y la perspectiva de ver los datos como una herramienta de información.

Por su parte, la directora general de Transparencia y Participación Ciudadana del Gobierno de Canarias, Ascensión Toledo, resaltó haber encontrado el valor social y el apoyo a la apertura de los datos. “En la expedición vimos cuál es el resultado. Un resultado que es triste y que nos debe marcar qué decisiones profesionales y políticas hay que tomar para mejorar”, señaló. Además, detalló que la temática de conciliación y corresponsabilidad es fundamental para la sociedad y que los datos pueden ayudar a darle mayor relevancia.

La portavoz del Equipo Violeta, Beatriz Santos, explicó que partieron de una idea previa para visualizar la relación entre la salud mental y la desigualdad, la autovaloración del estado de salud, la excedencia por cuidado familiar y la actividad económica, pero quedaron descartadas debido a la dificultad de encontrar esos datos. Finalmente, se decantaron por la participación en las tareas del hogar, utilizando datos del Instituto Canario de Estadística (ISTAC).

Como vemos en los gráficos, las mujeres son las que mayoritariamente se encargan de las tareas como preparación de la comida, limpieza, compras”, explicó la experta en estadística. También destacó que en las tareas que conllevan menos responsabilidad los hombres tienen más protagonismo, aunque sigue habiendo una gran desigualdad donde las mujeres siempre hacen todo tipo de tareas.

Asimismo, la técnica del Reto Iniciativa Open Data, Eli Vivas, la representante de la organización Innovations Humans Rights, Nuria Noguera, y el experto en visualización de datos e infografía del ISTAC, Jorge Hernández, evaluaron el trabajo realizado por las ganadoras. “Estos gráficos permiten demostrar y comprobar que no hay corresponsabilidad en las tareas del hogar y esto le aporta validez al estudio”, expuso Noguera.

Hernández valoró aspectos técnicos, como la elección de los colores o el tipo de gráfico con barras horizontales, que calificó como correctas. Vivas resaltó que era adecuado el uso de una leyenda por gráfico, puesto que así son informaciones diferentes e independientes y es más fácil de entender para los usuarios.

BONITA ES POCO. ¡SOMOS INCREÍBLES!

La diseñadora brasileña Carol Rosetti nos vuelve a regalar una nueva colección formada por siete ilustraciones.

EL GÉNERO FLUIDO: LA IDENTIDAD DE UNA PERSONA NO DEPENDE DE SUS GENITALES

En un lugar invisible e intocable habita la identidad.Esta conciencia enigmática, sin ley matemática, atiende a las reglas de la naturaleza: nace, crece (o, mejor, evoluciona) y vuelve al lugar del que llegó.

En una clasificación binaria y reduccionista, podríamos decir que hay dos tipos de personas: las que avanzan por la línea recta de lo previsible (identidades rígidas) y las que oscilan, las que atienden a las pulsiones internas (identidades fluidas). Una de las grandes intelectuales del siglo XX, Carmen de Burgos, describió este sentir en su Autobiografía:

«Mi vida es compleja; varío de fases muchas veces; tantas que me parece haber vivido en muchas generaciones diferentes… y yo también he cambiado de ideas… de pensamientos… ¡Qué sé yo! Me río de la unidad del “yo”, porque llevo dentro muchos yoes, hombres, mujeres, chiquillos… viejos… se pelearían si discutiesen con alguno… pero les dejo que venza el que más pueda, y que haga cada uno lo que le dé la gana… ¡todos son buenas personas!».

Era la España de 1909: la mentalidad de entonces no podía ir más allá. Fue en la isla de Inglaterra donde se dio un salto bravo. En 1928 Virginia Woolf publicó un libro asombroso titulado Orlando. Aquel hombre despertó una mañana. Se estiró, «Uuaaah…», se levantó de la cama y su desnudez dejó ver que ahora, de pronto, era una mujer. No sería extraño que hubiese dado un respingo; ni se inmutó. No cambió quién era: ni su personalidad ni sus recuerdos. Lo único que se vio obligado a considerar fue el dictado social: a él siempre le habían gustado las mujeres, ¿tendrían que gustarle ahora los hombres?, ¿tendría que rechazar a la mujer que amaba? «La conciencia de que ahora los dos eran del mismo sexo no tenía ningún efecto. Lo que hizo fue avivar los sentimientos que había tenido como hombre», escribió Woolf. «La oscuridad que divide a los sexos desapareció, y (…) este amor ganó en belleza lo que perdió de falsedad».

La escritora planteó asuntos de susto. ¿Está la identidad de una persona agarrada a sus genitales como si fuera una garrapata o puede cambiar a lo largo de la vida? ¿Amamos a alguien por lo femenino o lo masculino, o lo amamos por quién es? ¿Es la identidad de género inmutable o puede fluir, cambiar, igual que las ideas, los gustos y las mareas?

A finales del XX, el mundo binario de hombre o mujer, el mundo bíblico de Adán y Eva, el mundo «normal» de la heterosexualidad, reventó en mil pedazos y millones de personas, asfixiadas, encontraron un lugar al fresco en la palabra queer. De ese hartazgo en mil pedazos han ido reclamando su identidad gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, transgénero y tantos más que no se ven en el género que les asignaron al nacer.

LA OPCIÓN DE «GÉNERO FLUIDO»

Llegó después el género fluido: personas que no acaban de estar cómodas en la etiqueta de mujer ni en la de hombre (puede que ni siquiera género fluido sea la más apropiada). «Hay una lucha por usar una nomenclatura positiva. Lo interesante es destacar lo bueno. Por eso ahora también lo estamos llamando género creativo. Porque apunta a la inteligencia y esa es una característica valorada en la sociedad», explica el doctor en Sociología y licenciado en Psicología Lucas Platero.

Algunas de estas personas dicen sentir los dos géneros a la vez (el femenino y el masculino). Otras dicen que ni lo uno ni lo otro: su género es neutro. No hay fórmulas exactas; las variantes son infinitas. Pollo, de 18 años, pelo corto, mechas rosas y amarillas, describe el género fluido como su «realidad». «Yo no me siento hombre pero tampoco soy mujer. A veces me identifico como mujer, otras como hombre, e incluso tengo etapas, como en la que vivo ahora, en la que no me identifico con ninguno, y simplemente soy».

— ¿Crees que muchas personas entienden qué es el género fluido?

No, puede que la mayoría haya escuchado el término en algún momento, pero realmente no sabe qué es y hay que explicarle todo desde cero. La mayoría de las personas con las que me he encontrado lo han entendido perfectamente, pero también es porque mi entorno está muy metido e implicado en estos temas. Pero falta información, falta educación en las escuelas y falta empatía por parte de la sociedad — explica Pollo —. En mi entorno ha sido fácil aunque tampoco lo he tenido que decir muy alto, aunque desde aquí daré la sorpresa a más de una persona. A veces me siento en el punto de mira, y esto no debería de ocurrir. El binarismo fue inventado para poder colocarnos y dividirnos en casillas. No pido perdón por no encajar en ellas.

Esta forma de pensar es más habitual entre los jóvenes; casi impensable en una persona mayor, educada entre cadenas sociales y religiosas, y aterradas por el qué dirán. «La gente joven, los que tienen entre 14 y veintitantos años, tienen una percepción de sí mismos diferente a las generaciones anteriores. No se quieren aferrar a las categorías que han pensado otros para ellos, ellas y elles», indica Platero. Aunque cambiar la mentalidad de una sociedad es un esfuerzo titánico.

— En vuestros estudios sociológicos, ¿qué tendencias de futuro véis?

— El género va a seguir siendo muy importante — opina Platero —. Algunos partidos políticos están haciendo muchos esfuerzos por apuntalar las ideas más conservadoras. En realidad, es una discusión sobre los roles: sobre el amor romántico, los cuidados… La sociedad todavía es profundamente machista.

La sexóloga Juncal Martínez cree que «el género fluido es una respuesta a la sociedad binarista». Está convencida de que estamos viviendo un cambio social muy rápido y muy importante: «Hoy puedes ver chicos adolescentes maquillados por la calle. Muchos jóvenes quieren vivir su identidad sin un opuesto». Es, además, un fenómeno «muy de internet». Ahí nacen y crecen nuevos grupos identitarios; ahí hay un disparadero de etiquetas de toda clase.

—¿Por qué están surgiendo tantas etiquetas y tan específicas como demisexual, pansexual, alosexual, skoliosexual, androginosexual, lumbersexual…?

— Los jóvenes necesitan una identidad y ahora se mueven en una escala de grises muy amplia. Apuntan muy fino.

Juncal Martínez dice que la feminidad y la masculinidad están dentro de todas las personas. «Nos movemos en un continuo. Tú, con tu masculino y tu femenino, te vas construyendo. Tu vivencia es la tuya y es totalmente legítima. Somos la persona que vamos queriendo ser».

Esta última frase de la sexóloga lleva a una escena que puede parecer anecdótica, pero es histórica (evolutiva), por lo que representa en el cambio de mentalidad de la cultura occidental. El modelo y actor australiano de género neutro Ruby Rose contó a Cosmopolitan que cuando era pequeña, a muchas personas les costaba saber si era una niña o un niño.

Un día, de camino al colegio, alguien se acercó a su madre y le dijo: «Disculpe, no podemos averiguar si su hijo es una niña preciosa o un niño guapo». La mujer, inteligente y abierta de mente, preguntó a Ruby Rose: «¿Tú qué opinas?», y ella, que también se sentía él, respondió: «Soy un niño guapo, pero también puedo ser una niña preciosa si quiero».

EN LOS DOCUMENTOS

A POR LA «X» EN EL DNI

En la documentación oficial española no hay más opción que ser hombre o mujer. El apartado de «sexo» del DNI se rellena en función de los genitales: F (quienes tienen vagina) y M (quienes tienen pene). Pero hace tiempo que suenan voces discordantes: no se ven ni en la F de femenino ni en la M de masculino.

El PSOE, en respuesta, ha propuesto modificar la «Ley 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres» con el fin de que las personas que no se sienten mujeres ni hombres puedan marcar la casilla del sexo con una X.

Pero, además, esta propuesta da un paso necesario: desvincula el género neutro de la enfermedad. Indica que no será necesario un informe psicológico ni una operación de cambio de sexo para que una persona pueda marcar la X, según informó el periódico ABC el pasado febrero.

Lo interesante de este asunto es el debate que genera, dice el sociólogo Lucas Platero. «En Alemania, el Gobierno incluyó la casilla del tercer género como algo guay. Pero una colega alemana me dijo que a muchas personas no les gusta porque lo sienten como si fuera la casilla de lo diferente. Ese “no lugar” del que habla [el activista transgénero] Mauro Cabral puede ser una forma de patologizar».

EN LA CIENCIA

LA IDENTIDAD DE GÉNERO DEJA HUELLA EN LAS CÉLULAS

La sociedad impone dos tipos de conducta en función de los genitales: en eso se basan los roles de género. Y la gran mayoría los acata para que la sociedad los acepte. Pero unos neurocientíficos de Georgia State University acaban de publicar un estudio que dice que los roles de género afectan también a las células del cerebro.

«Estamos empezando a comprender y a estudiar las formas en las que la identidad de género, más que el sexo, puede incidir para que el cerebro sea diferente en mujeres y hombres», explicó Nancy Forger, la directora del Instituto de Neurociencia de esa universidad, a Science Daily. «El sexo se basa en factores biológicos como los cromosomas sexuales y los órganos reproductivos, mientras que el género tiene un componente social y conlleva expectativas y comportamientos basados en la forma en la que percibimos el sexo».

Estos neurocientíficos aseguran que las conductas relacionadas con la identidad de género pueden verse en «marcas epigenéticas» que quedan en el cerebro y que pueden repercutir en la memoria y el desarrollo de enfermedades. La información pasa de célula a célula cuando se dividen en el interior de un cuerpo y pasa también de generación en generación: de padres a hijos.

«Estamos acostumbrados a pensar en las diferencias entre el cerebro de una mujer y un hombre. Pero no pensamos en las implicaciones biológicas que tiene que asumir una identidad de género», indicó Forger. «Ya hay suficientes pruebas que sugieren que el género de una persona deja una huella epigenética».

EN EL LENGUAJE

EL GÉNERO NEUTRO EN EL LENGUAJE

El idioma español ve el mundo partido en dos: lo femenino (una silla, una mesa, una lentejuela) y lo masculino (un sillón, un pupitre, un botijo). ¿Por qué la lentejuela es hembra y el botijo hombre? ¿Por qué ha de tener un género un recipiente para beber agua? Podría no tenerlo y no cambiaría nada: el agua seguiría saliendo fresquita si el botijo estaba a la sombra.

Hace unos años entró en el lenguaje una -e cascabelera. Se situó al final de las palabras, donde antes había una -a o una -o. Era el reflejo de una visión del mundo donde hay muchos más neutros: niñes, hermanes, compañeres. El lenguaje pertenece al que lo habla, pero muchos, al oírlo, pillaron una irritación de espanto. ¡En nombre de «la norma»!, decían, ¡de «la santísima norma lingüística»! ¿Es el deber de la élite sociocultural atar el lenguaje a su antigüedad? ¿Imponemos al progreso social la visión del mundo de la élite lingüística?

En Suecia, el género neutro no les pareció tan delirante. La última versión del diccionario de la Academia sueca, editada en 2015, incluye un nuevo género, hen, para las personas que no quieren identificarse con el femenino (ella: hon) ni el masculino (él: han). Hacía tiempo que lo pedían las feministas: en los años 60 acuñaron la palabra hen como una opción inclusiva frente al genérico masculino y una alternativa más pragmática al cansino «ellos y ellas».

El término corrió por círculos feministas y académicos. No más allá. Apenas tuvo resonancia hasta que llegó el siglo XXI. Entonces, impulsado por los colectivos transgénero y transexuales, se convirtió en una voz políticamente correcta y hoy aparece en documentos oficiales, ensayos académicos, libros escolares.

Aunque en España aún levanta sarpullido, ha habido gestos amables hacia el neutro. En el Orgullo LGTB IQ+ del año pasado, la entonces alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, inauguró las fiestas con un : “Queridos, queridas, queridas” y anunció: «Ya no vale la a o la o. También está la e. ¡Viva la diversidad!».

A Lucas Platero la -e le parece «muy valiente». El investigador en Psicología social ve un cambio generacional importante: «Los jóvenes se han encontrado con un lenguaje que ellos no han decidido y han visto que no les sirve. Esa -e es una transgresión: una forma de molestar, un espacio de libertad y un modo de satisfacer sus necesidades para expresarse mejor».

EN EL IDIOMA GRÁFICO UNIVERSAL

LOS EMOJIS DE GÉNERO NEUTRO

Pasar del mundo simplista de Adán y Eva al mundo real de las mil formas de vivir llevará tiempo. Pero ya no es una visión aislada. Ha entrado en los documentos, en la Academia sueca y empieza a verse en los emojis. ¿Anecdótico? Ni mucho menos. Los emojis son el lenguaje universal: el idioma de los sentimientos, del humor, de los estados de ánimo.

Hace apenas un mes la revista Fast Company publicó un artículo que destacó como exclusiva y al que dio cierto aire de bombo y platillo. El titular decía: «Google lanza 53 emojis de género fluido». El paso es importante; tener en cuenta que muchas personas no quieren identificarse con un dibujo de mujer o de hombre dice mucho de lo que está pasando.

Estos emojis lanzados aún en beta para Android Q tienen cortes de pelo que podría llevar una persona de cualquier género. No visten ropa que los identifique como mujer (una falda, por ejemplo) ni como hombre (una corbata, por poner). En palabras de Google, son «diseños que tratan de ser más representativos», «diseños no binarios para emojis que se definen como ‘sin género’»

YOROKOBU – Mar Abad – junio 2019