Petra de Sutter, primera ministra trans de Europa

La discreta Bélgica no deja de sorprender y algunas veces para bien. Esta vez ha sido con su nuevo Gobierno. Después de un largo parto de 16 meses, la pasada semana alumbró un Ejecutivo paritario en cuestión de género (10 hombres y 10 mujeres), y con la primera ministra transexual en Europa, la ecologista Petra de Sutter, responsable de Administraciones Públicas.

De Sutter, de 57 años, tiene a sus espaldas una larga y reputada trayectoria en el terreno médico, ejerciendo de ginecólogaprofesora universitaria y jefa del departamento de medicina reproductiva del hospital Universitario de Gante. Es esta época, era conocida su transexualidad, pero sin que hiciera nunca estandarte de ella. Algo cambia en el 2014 cuando decide saltar a la política de la mano de los Verdes flamencos (Groen), primero como senadora y en el 2019 como eurodiputada, llegando a ocupar la presidencia de la comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor, una de las dos únicas que tiene este grupo parlamentario.

“Yo me transformé a los 40 años porque me llevó mucho tiempo aceptar y entender lo que estaba pasando”

Antes, había intentado ser nombrada Spitzenkadidat de este grupo parlamentario, pero perdió ante dos clásicos veteranos, la alemana Ska Keller y otro belga, pero francófono, Philippe Lamberts.

Gracias a su formación y a sus conocimientos médicos, De Sutter se había convertido en la práctica en el punto de referencia para todos los temas relacionados con el coronavirus dentro de los Verdes. Ya era tradicional que, en las reuniones de grupo, al abordar esta cuestión se le concediera el primer turno de intervención para que situara a sus compañeros sobre la actualidad de la pandemia en general y más en particular en Bélgica.

Hasta esta semana, cuando ha saltado del Parlamento Europeo al Gobierno belga, donde es vicepresidenta y ministra de Administraciones Públicas. Un nombramiento que se ha recibido con mucha normalidad y sin grandes destacados en los medios de comunicación belgas, lo que Petra de Sutter interpreta muy en positivo. “Estoy orgullosa de que en Bélgica y en gran parte de la Unión Europa, la identidad de género no te define como persona y no es un tema en sí mismo. Espero que mi nombramiento como ministra y vicepresidenta active el debate en los países en que esto todavía no ocurre”, escribió en Twitter una vez nombrada.

Es precisamente esta normalidad la que ha celebrado también el movimiento LGTBI. “Un hito belga, la primera ministra trans y a nadie le importa –escribió Katrin Hugenduble, directiva de ILGA-Europa–. De Sutter puede no haber convertido los derechos de los trans en el centro de su trabajo,pero nunca ha rehuido ser un modelo. Más importante para el colectivo transgénero es que es aceptada a nivel nacional y es tratada correctamente y con respeto por los medios de comunicación, un signo esperanzador en unos momentos en que les identidades trans están desautorizadas y legisladas en contra en un número creciente de países europeos”.

La nueva ministra no quiere que la valoren por su historia personal y su identidad. “Es muy reductor. Yo quiero ser juzgada por lo que voy a hacer y por lo que voy a decir. Observo que mucha gente me ve como un ejemplo en la lucha antidiscriminación. Quiero jugar este papel porque puede ayudar al combate contra la discriminación”, dijo De Sutter en una de sus primeras declaraciones como ministra.

El cambio de género no es fácil para nadie, tampoco para Petra de Sutter. Ella misma ha contado como solo se decidió a hacerlo a los 40 años, aunque era algo que venía de mucho antes. “Yo he sido siempre una mujer, solo que la gente no lo veía. No me estaba escondiendo de mí misma, sino luchando contra mí misma. Alguna gente cree que es una elección o una tendencia… ¡No! Yo me transformé a los 40 años porque me llevó mucho tiempo aceptar y entender lo que estaba pasando”, declaró a la plataforma Sisters of Europe.

Cuenta cómo en aquellos años, sin el ahora omnipresente internet, era mucho más difícil obtener información sobre la materia. Cómo intentó refugiarse en el estudio y el trabajo, pero sin éxito, y cómo a los 40 llegó al punto de no retorno. De Sutter explica que, en su trabajo de ginecóloga, no perdió ni un paciente después de la transición porque “yo era una persona mucho más feliz y era libre”, pero que antes había sido “un infierno”. Su conclusión es que “finalmente, la gente te ve como te has visto siempre tu misma, incluso si piensan que están viendo a otra persona”.

Reputada ginecóloga, influyente eurodiputada y recién estrenada ministra belga, Petra de Sutter insiste en que quiere que hablen de ella por su trabajo, por su acción política, y no por su identidad. “No creo que el género, el color de la piel, la religión o la orientación sexual deban ser tan importantes”, dice. Desea una normalización de estos temas en la sociedad belga en concreto y en la europea en general. En su caso, lo ha conseguido.

Jaume Masdeu – LA VANGUARDIA