EL PAPEL DE LA MUJER EN LA ANTIGUA ROMA

La vida de la mujer romana no era sencilla. Aunque es cierto que gozaba de mayor libertad que la mujer de la Antigua Grecia, su existencia estaba predefinida por el rol que debía cumplir para satisfacer a la sociedad de su momento.
Lo cierto es que cuanto más alto era el rango social de la mujer, de menos libertad gozaba. Aunque donde más presencia tenía era en lo doméstico, la familia romana se estructuraba en torno al hombre. El paterfamilias era la autoridad en la domus (la casa romana). La mujer, por su parte, podía supervisar el funcionamiento de las gestiones de la casa y ejercer de administradora, pero su papel se reducía al ámbito privado y doméstico.
EL MATRIMONIO ROMANO
El punto más alto de su trayectoria vital era el matrimonio. Se consideraba una herramienta para preservar el estatus y la herencia familiar gracias a los hijos que en él se engendraban. Así, tras el primer hijo, la mujer se convertía en matrona y se dedicaba a la educación y el cuidado de este y los que tuviera a continuación.
El matrimonio romano estaba lleno de ritos y formalidades que anticipaban la vida a la que se consagraría la mujer. Por ejemplo, tras el banquete de bodas, un cortejo acompañaba a la novia a casa de su marido. Ella debía llevar un huso y una rueca como símbolo de la actividad doméstica a la que se consagraría, pues, en un principio, se dedicaban al hilado o el tejido, aunque a principios del siglo I d.C. esta actividad cayó en desuso. En estas procesiones se solía escuchar, también, un grito festivo que hacía referencia a un episodio de carácter vejatorio para la mujer, esto es, el rapto de las Sabinas: cuando los primeros romanos se asentaron en su nueva ciudad, estos se dieron cuenta de que no tenían apenas mujeres que les diesen descendencia. Ante dicha problemática, decidieron raptar a las mujeres del pueblo vecino, los sabinos. Rómulo organizó un banquete, invitó a los sabinos y, cuando llegó el momento adecuado, mandó echar a los hombres y raptar a las mujeres.

El Rapto de las sabinas. Nicolás Poussin, 1633-1634. En este cuadro vemos a Rómulo en la parte superior izquierda, vestido con una capa roja.
El matrimonio legal se reservaba a los ciudadanos libres y, en función del sometimiento de la mujer, podía ser de dos maneras:
  • Ad manus: la mujer se somete a la tutela del marido o a la de su suegro. Los romanos justificaban el sometimiento argumentando que la mujer sufría de fragilidad de ánimo, por lo que necesitaba una fuerte tutela masculina.
  • Sine manu: más habitual entre los plebeyos. Servía para proporcionar hijos por consentimiento de ambos pero sin unión de sangre y sin el sometimiento de la mujer a la familia del hombre.
Bodas de Aldobrandini, fresco en el que se representa una escena de boda, Museos Vaticanos.
Así, el divorcio en un matrimonio cum manu debía pedirlo el esposo, mientras que en el caso del sine manu ella misma podía solicitarlo siempre y cuando careciese de parientes varones cercanos, ella misma podía solicitarlo. Sin embargo, era mejor vista socialmente la mujer que sólo se había casado una vez, e, incluso, recibía ciertos privilegios y libertades. En el caso de la muerte del marido, la viuda debía mantener luto durante varios meses, mientras que el hombre podía volver a casarse cuando quisiera.
Entre los plebeyos también se daba la figura de la concubina; aquella que establecía una unión lícita con un hombre (en muchas ocasiones casado) pero siendo ambos personas libres. Era una unión de menor nivel que las nupcias y, por ello, no tenían ni los mismos privilegios ni el reconocimiento de legitimidad de los hijos engendrados. Además, las concubinas no gozaron siempre de muy buena consideración social. Por supuesto, aunque el hombre estuviera casado, no era a él a quien se le cuestionaba su moralidad. Ella era la adjetivada, la culpabilizada, la que estaba “poniendo en peligro” a la familia del hombre en cuestión.
Por su parte, las esclavas frecuentemente debían complacer a sus dueños en sus relaciones extra matrimoniales y no podían casarse, aunque sí podían unirse a otro esclavo en la llamada contubernium.
La violencia física era común en la convivencia. Se percibía como signo masculino de pasión y deseo sexual, pero el estupro de muchachas casaderas y menores era una vergüenza. Sin embargo, los atentados contra la mujer en el ámbito doméstico se consideraban más un ataque hacia la unidad familiar y matrimonial que un ataque hacia la mujer en sí misma.
EL IDEAL DE LA MUJER ROMANA
Las mujeres debían seguir un ideal de comportamiento basado en la figura de la matrona. Debían ser virtuosas, castas y pías, vestir de manera modesta y cubrir sus partes íntimas, aunque se sublimaba la belleza identificada con las ninfas.
La toga, por otra parte, era un elemento reservado a las prostitutas o las adúlteras. Poco a poco las ropas utilizadas fueron siendo más complejas y los peinados de las mujeres romanas llegaron a ser verdaderas obras arquitectónicas.

Tocador de una matrona romana. Juan Giménez Martín, siglo XIX.
Si los éxitos del ciudadano romano se basaban en los triunfos militares y cívicos, los de la mujer se adscribían a la fecundidad y a la castidad. No se le reconocía el derecho a la sexualidad fuera del hecho reproductivo para evitar descendencia ilegítima y, además, se esperaba que tuvieran todos los hijos posibles para perpetuar el nombre familiar.
Con el tiempo, las mujeres comenzaron a trasgredir los códigos morales que se les imponía y a exigir una mayor libertad. Ya en el siglo I d.C. las mujeres de alta clase social se podían instruir y cultivar, y gozaban de mayor libertad, tanto sexual como económica. Las relaciones amorosas y extramaritales se consagraron como símbolo de liberación femenina y, por ello, proliferaron los métodos anticonceptivos: el uso de ungüentos, la oclusión vaginal, o el aborto y el infanticidio eran considerados métodos anticonceptivos y no tenían consecuencias legales. Aun con ello, el adulterio femenino se seguía castigando por ley y el marido podía matar impunemente a la mujer adúltera y a su amante
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Rómulo y Remo, Peter Paul Rubens, 1614-1616. Hijos del dios Marte y de la Rea Silva, al ser engendrados fueron arrojado al río Tiber. Una loba llamada Luperca les recogió y amamantó en su guarida del Monte Palatino.
Pero, como es de suponer, este era solo el caso de las mujeres de alta alcurnia. El acceso a la cultura y educación de las plebeyas era muy limitado y solamente contaban con la abstinencia sexual, el uso de amuletos o el coitus interruptus como métodos anticonceptivos.
El alcohol también estaba mal visto, porque creían que enajenaba a la mujer y adulteraba su pudor, pues, como decía Plinio el Viejo en su Historia Natural: “El próximo paso, desde la falta de moderacion en la bebida a un amor ilícito, acostumbraba a ser muy corto”.
 LA VEJEZ FEMENINA
Cuando la mujer llegaba a la menopausia y no podía cumplir su función social, la de engendrar ciudadanos romanos, se consideraba que había alcanzado la vejez. Su papel entonces se centraba en la educación y la esfera pública. Uno de los estereotipos vinculados a la vejez femenina era la de la viuda rica, a la que se veía como libidinosa, que seducía jóvenes que buscaban obtener beneficio de su fortuna. En términos generales, solo las mujeres jóvenes eran dignas del amor, pues la sexualidad femenina fuera del ámbito reproductivo se relacionaba con la idea de la mujer independiente, empoderada, que rompe con la tradición familiar. Por ello, las alusiones a la sexualidad en esta etapa vital fueron frecuentes en los textos clásicos, normalmente con un tono despectivo.
Uno de los mayores ataques hacia la vejez femenina lo encontramos los Épodos 8 y 12 de Horacio, que por considerarse obscenos han sido eliminados sistemáticamente de las traducciones de la obra horaciana hasta hace poco.

James Barry, el cirujano más famoso del siglo XIX era una mujer.

PRACTICÓ LA PRIMERA CESÁREA DE LA HISTORIA Y SU SECRETO NO SE DESCUBRIÓ HASTA SU MUERTE

El 25 de julio de 1865, la enfermera Sophia Bishop se dispuso a preparar el cadáver del cirujano militar James Barry, fallecido de disentería, para su funeral. Sin embargo, su sorpresa fue mayúscula cuando, al quitarle las ropas, se encontró claramente con el cuerpo de una mujer. Una mujer que, además, según algunas fuentes, mostraría marcas que delatarían que en algún momento había sido madre. Bishop avisó a sus superiores, temiendo que hubiera alguna confusión con la identificación del fallecido, pero todo era correcto.

Finalmente, las autoridades optaron porque tanto en el certificado de defunción como en la lápida apareciera su nombre masculino, el mismo con el que todos le habían conocido. Pero eso no pudo evitar que lo ocurrido se convirtiera rápidamente en la comidilla de todo el ejército. Y la verdad es que no era para menos: cincuenta años antes de que la primera británica pudiera ejercer la medicina, la primera médica de toda la historia de las islas habría sido en realidad alguien que había vivido como hombre.

SECRETOS BIOGRÁFICOS

Más allá del expediente profesional, no hay muchos datos sobre Barry, hasta el punto de que el posible año de nacimiento oscila entre 1789 y 1799. Biógrafos posteriores han apuntado como la hipótesis más plausible que hubiera nacido como Margaret Ann Bulkley en el condado de Cork, y que tuviera de tío a James Barry, un renombrado pintor irlandés, quien habría montado una operación para que su sobrina, fascinada por la medicina, pudiera cursar los estudios en un momento en el que eso era imposible para las mujeres.

Barry le habría prestado el nombre, y en la conspiración habría participado el general venezolano Francisco de Miranda, un revolucionario amigo de la familia (el nombre completo tomado por Margaret fue James Miranda Stuart Barry), quien le habría prometido a la joven llevársela consigo para ejercer la medicina en América cuando se licenciara. Pero el encarcelamiento de Miranda por los españoles en 1816 habría frustrado los planes, y llevado a Margaret, ahora James, a ingresar en el cuerpo de cirujanos del ejército tras licenciarse en la prestigiosa Universidad de Edimburgo, manteniendo la identidad que había asumido para poder matricularse.

A lo largo de su vida, Barry recorrió gran parte de los territorios del imperio, como la India, Jamaica, Malta, Corfú o Crimea. Se sabe que sirvió en Waterloo, y que en Sudáfrica realizó la primera cesárea de que se tiene noticia en la que sobrevivieran la madre y el hijo (hasta ese momento, solo se recurría a ellas cuando la madre estaba muerta, con el fin de intentar salvar al feto), y el niño recibió el nombre de James Barry en su honor.

Se esforzó por aplicar las normas de higiene que comenzaban a aplicarse, y que señalaban a las aguas fecales como el origen de muchas infecciones, como el cólera. Gracias a sus gestiones, logró importantes avances controlando la lepra, y recibió numerosos reconocimientos por ello. Además, obtuvo unos índices de supervivencia en las operaciones superiores a la media de la época, en un momento en el que la labor de los cirujanos se parecía más a la de un carnicero que a otra cosa.

Sin embargo, al parecer, su difícil carácter le habría impedido culminar su carrera, e incluso en algún momento fue degradado. Testimonios de la época le señalan como una persona con tendencia a los lances de honor, hasta el punto de que llegó a protagonizar un duelo con pistolas en Sudáfrica.

LA MÁS DURA DEL EJÉRCITO

Este duelo, según testimonios conocidos tras su muerte, habrían tenido que ver con comentarios que habrían puesto en duda su hombría o su excesiva cercanía hacia el gobernador, lord Charles Somerset, a quien más tarde se señaló como el posible padre del supuesto hijo que habría tenido, y del que nunca hubo constancia oficial. Además, a lo largo de toda su carrera protagonizó diversos encontronazos con las autoridades religiosas de los territorios en los sirvió.

Carta manuscrita por James Barry.

Carta manuscrita por James Barry

Barry llegó a ocupar los puestos de Inspector General de Hospitales en Corfú y, a partir de 1857, en Canadá, donde residiría hasta que su mala salud le llevó a volver a Inglaterra en 1864. Sorprendentemente, no recibió el título de caballero, como cabría suponer en un oficial con una hoja de servicios como la suya. Fue probablemente ese carácter tendente a la individualidad lo que le llevó a fallar en su carrera.

Tras su muerte, aparecieron los inevitables testimonios de gente que decía haber sospechado su secreto, pero lo cierto es que nunca nadie, en vida de ella, dejó constancia de sospechar siquiera la verdad sobre este extraordinario caso. Florence Nightingale, quien coincidió con él en la guerra de Crimea, declaró: “Tras su muerte me dijeron que era una mujer. Debo decir que se trataba de la criatura más endurecida que me haya encontrado nunca en el ejército.”

GEZELLIGHEID

Gezelligheid es una palabra que usan los holandeses para indicar una deliciosa sensación de calidez y familiaridad que hace que nos sintamos protegidos y satisfechos.

Esta palabra la suelen usar para expresar momentos singulares de intimidad con familiares y amigos, aunque también pueden experimentar esta bonita sensación en cualquier lugar donde les hagan sentirse como en casa.

Se acerca el nuevo curso escolar, y como casi todos los inicios de cualquier cosa están cargados de ilusión, de espera, de impaciencia, de miedos…

Este nuevo inicio de curso, deseo a todo el profesorado que llene sus aulas de Gezelligheid,  y que  se conviertan en esos lugares mágicos los cuales nos gusta recordar y volver con ilusión cada día.

Deseo que todas las aulas se llenen de sorpresas, y que estas duren todo el curso  para que nuestro alumnado no pierda nunca la ilusión y la motivación por aprender.

Deseo que se llenen de risas para compartir nuestra alegría y nuestras ganas por vivir, y aunque llegarán momentos tristes, poder enseñarles a salir de ellos.

Que se llenen de detalles bonitos para cuidar y cuidarnos, detalles sencillos y a la vez grandes que nos recuerden lo bonito que es amar y ser amados. Un buenos días, un abrazo, una nota en la agenda…

Que se llenen de respeto, respeto a la diferencia, respeto a cada uno de nuestros alumnos y a las alumnas, respeto a las familias, respeto a nuestro planeta y respeto a la vida.

Que se llenen de pasión por aprender y de pasión por enseñar.

Deseo que este curso 2019/2020 esté lleno de sentimientos Gezelligheid y que cuando los niños, las niñas y los jóvenes recuerden sus escuelas y aulas las recuerden con una bonita sonrisa en sus rostros y en sus almas.

Lidón Blanch Pascual

LA HISTORIA DE LAS HERMANAS ESCOCESAS PIONERAS DEL ART NOUVEAU

Dos mujeres virtualmente olvidadas, Margaret y Frances MacDonald, estuvieron entre los artistas que sentaron los principios estéticos del Art Nouveau en los apasionantes primeros compases del siglo XX, el siglo de las grandes vanguardias en el arte.

Existe una femineidad casi esencial en el Art Nouveau. Por eso, no es una sorpresa que dos mujeres, provenientes de la ciudad escocesa de Glasgow, hayan estado entre los creadores que dictaron las bases estéticas de la corriente artística que iluminó Europa entre 1890 y 1915.

A pesar de que hoy Margaret y Frances MacDonald son poco conocidas, ellas formaron parte de la Escuela de Glasgow, un importante círculo de artistas modernos escoceses — al lado de Charles Rennie Mackintosh (quien dio vida a los muebles–fantasma) y Herbert MacNair, ambos esposos de las hermanas, respectivamente.

Mientras en Europa un nuevo arte (y de ahí su nombre) tomaba forma, una escuela que utilizaba elementos naturales, siluetas de plantas y motivos mitológicos como inspiración, los cuatro artistas escoceses estudiaban arte en la Escuela de Arte de Glasgow — de ahí su sobrenombre “los cuatro de Glasgow” (Glasgow four).

Inspirados, entre otras cosas, en la espiritualidad celta y el puritanismo victoriano, crearon piezas gráficas que abundaban en siluetas alargadas y graciosas, usando paletas oníricas y etéreas que además mostraban elementos tempranos del arte moderno, como el uso de simetrías y de figuras geométricas.

El arte de estas dos hermanas, la manera en que retratan a las figuras femeninas, era un eco de sus propias vidas.

Mientras que en aquella época las mujeres que estudiaban arte lo hacían por placer personal (o tal vez, para sostener charlas llevaderas a la hora del té), ellas hicieron de su arte una forma de vida, una actividad que las llevó a ser exitosas, tanto comercial como intelectualmente, y por lo tanto, profundamente revolucionarias.

Al terminar sus estudios, Frances y Margaret abrieron su propio taller; sus carteles, anuncios, acuarelas, su trabajo en metal y textiles se vendían prolíficamente, y sus piezas fueron expuestas en toda Europa. Además de deslumbrar por su trabajo, estas artistas también fueron conocidas por su fraternidad: muchas de sus obras tempranas están firmadas por ambas y, en el caso de algunas otras piezas, ellas nunca supieron decir quién de las dos la había hecho.

Más tarde, cuando las hermanas MacDonald se casaron, Frances y Herbert se mudaron a Liverpool donde hicieron una vida académica, familiar, y siguieron produciendo piezas casi exclusivamente para su hogar.

Por su parte, Margaret y Charles se quedaron en Glasgow, donde él habría de convertirse en un famoso arquitecto y diseñador de muebles. A pesar de que hoy en día la figura más recordada es, precisamente, Charles Mackintosh, él y Margaret, además de ser pareja, fueron colegas durante toda su vida.

Etéreas y casi místicas, las piezas de Margaret y Frances influenciaron profundamente la obra de otros artistas del periodo como Hoffmann, Moser e incluso, Gustav Klimt — hombres que hoy son mucho más conocidos que las hermanas MacDonald.

La cuna del Art Nouveau, entonces, era Viena y estas artistas vivían a una distancia demasiado grande para mantenerse en el centro del movimiento. Sin embargo, la delicadeza, fuerza y, sobre todo, la originalidad de sus creaciones fueron en parte responsables de uno de los estilos más encantadores de la modernidad europea.

ZOHRA, única orquesta femenina en Afganistán

Hace cinco años, se formó la única orquesta femenina en Afganistán, un país donde solo unos pocos años antes la música había sido ilegalizada y las mujeres habían sido excluidas de la educación. 

Zohra es nombre de este conjunto musical,  representa la esperanza en un país donde la violencia de muy poco espacio para el arte.

Hace 20 años, la formación de una orquesta sinfónica de mujeres habría sido impensable, pero todo esto fue gracias al Instituto Nacional de Música de Afganistán que se fundó en 2008, con apoyo internacional, para llevar la educación musical a los jóvenes afganos. Hoy en Kabul, el Instituto enseña habilidades musicales a unos 250 jóvenes, hombres y mujeres y está a punto de expandirse a ciudades como HeratMazar-e Sharif y Jalalabad.

En el año 2014, el Dr. Ahmad Sarmast inició el proyecto de inclusión para chicas, así que pensaba reclutar un grupo de 4 o 5 de ellas, pero las solicitudes fueron tantas, que pudo formarse una orquesta entera. Eso era algo nuevo, ya que años atrás, toda la posición de las mujeres en la sociedad era de represión total.

La orquesta fue nombrada Zohra en honor a una diosa persa de la música, y con su formación envía un mensaje de igualdad de género al pueblo de Afganistán, pero sobre todo, al mundo. Hay alrededor de 100 estudiantes mujeres en ANIM, 23 de las que pertenecen al grupo.

La música que interpretan es una combinación de música tradicional afgana y clásica occidental y es dirigida por Negin Khpalwak, quien a los 22 años es una de los músicas más antiguas del insituto.Cerca del 70% de los jóvenes que ingresan a instituto tienen entre 12 y 20 años y provienen de sectores desfavorecidos, así que trabajan para ser parte del sustento de la familia, comenta.

Lo maravilloso de Zohra es que en cierto modo es como una orquesta de cámara occidental tradicional, pero crea una identidad con la integración de instrumentos afganos. Aunque Negin Khpalwak dice que incluso en Kabul, los estudiantes a veces pueden encontrarse con personas más allá de la escuela que piensan que es incorrecto que la orquesta fenemina exista.

Aún así, es importante que estas niñas y mujeres jóvenes sepan que tienen un sistema de apoyo global. Hay amigos y una red que los apoyará en el ejercicio de sus derechos humanos. Las mujeres de Afganistán y el mundo tienen sus propios derechos y esas personas necesitan ser educadas.

COLORES Y DIVERSIDAD

Hoy miércoles 3 de junio se dará el pistoletazo de salida a las fiestas del Orgullo 2019, en Madrid. Se acerca una fecha muy esperada para millones de personas que quieren abrazar y celebrar la diversidad: el World Pride 2019.

Madrid ya está preparada para acoger la mayor fiesta por el respeto y también por los Derechos Humanos. Y no solo en Madrid, ciudades como Ámsterdam, Berlín, San Francisco, Sao Paulo o Sidney lo celebran. Para otras capitales todavía no es posible.

Pero con los años, el Orgullo Gay ha ido abrazando y visibilizando todo tipo de orientaciones sexuales (y asexuales) que van mucho más allá de los gais y las lesbianas.

¿Sabes a qué colectivo pertenece cada bandera? ¿Serías capaz de identificar los colores?

Esta guía rápida puede aclararte algo las ideas para que no te pierdas este año en la enorme diversidad que se respirará en el Orgullo.

ORGULLO LGBT
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Esta bandera fue creada por el estadounidense Gilbert Baker y utilizada por primera vez en San Francisco en 1978. Plasma los colores que representan a la comunidad LGBTI: Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales. Es común encontrar también las siglas LGBTQ; la Q agrupa a las personas Queer; las siglas LGTBP, que incluye a los pansexuales o las siglas LGBTA, que engloba a las personas asexuales.

Entre los colectivos que se han ubicado dentro de la amplia noción de LGBT se encuentran también las personas identificadas con el poliamor, el BDSM, los diversos tipos de fetichismo o las comunidades de osos y leather.

ORGULLO ASEXUAL

Asexualidad

Las personas asexual piden ser reconocidas como una opción sexual equiparable a la homosexualidad, la bisexualidad o la heterosexualidad. Este colectivo no experimenta atracción sexual, pero no implica que sean personas inexpertas o que jamás hayan practicado sexo, incluso hay casos que evidencian que la vida en pareja y la asexualidad son totalmente compatibles. Los colores que representan a este colectivo son el negro, el gris, el blanco y el morado.

ORGULLO GENDERQUEER

Genderqueer Pride Flag

También conocido como género no binario, el genderqueer es un término que designa a las personas cuya identidad de género no se encuadra en los espectros tradicionales y occidentales. Es decir, el individuo no se identifica con los géneros masculino y femenino, pudiéndose identificar con una amplia variedad de género que satisfaga su identidad.

Cuidado con confundirlo con el término queer, pues este designa a cualquier tipo de minoría sexual que entre bajo los parámetros de las identidades LGBTI. El color lavanda, el blanco y el verde conforman la bandera.

ORGULLO BISEXUAL

Bisexual

El fucsia, morado y azul oscuro representan al colectivo bisexual. Sigmund Freud, padre del psicoanálisis ya aseguró a principios del siglo XX que todos somos bisexuales en potencia. A pesar de los estigmas, lo cierto es que la bisexualidad no es una etapa de transición para decir que eres homosexual, es sólo una orientación sexual.

ORGULLO PANSEXUAL

pansexual

Los colores rosa, amarillo y azul claro representan a la comunidad pansexual. Se trata de una orientación sexual en la que se siente atracción de cualquier tipo sea cual sea el género. Puede ser considerada una orientación sexual por si misma o una rama de la bisexualidad. Aquí, la clasificación binaria hombre/mujer no importa: solo lo que hay dentro de otro ser humano. Cabe destacar que no todos los bisexuales son pansexuales, pero todos los pansexuales sí son bisexuales.

ORGULLO LÉSBICO

Bandera Lesbiana

Las mujeres que experimentan amor romántico o atracción sexual por otras mujeres están representadas por una bandera que fue elegida por votación popular en 2011; su autora es Mercedes Díaz Rodríguez y figura en ella un triángulo negro invertido y un color violeta de fondo que simboliza tradicionalmente el movimiento feminista. Figuran además dos símbolos de Venus femeninos. También se suele representar con franjas de tonos rosáceos, malvas y blancos.

ORGULLO TRANSEXUAL

Trans

El término transgénero hace referencia a las personas cuyas identidades son diferentes del género que se les asignó al nacer. Este término incluye conceptos derivados que corresponden a la clasificación de distintas identidades de género, entre las que se encuentran: la androginia, el genderqueer o el género fluido. Los colores que representan a este colectivo son el azul claro y el rosa palo.

ORGULLO POLISEXUAL

Poli

¿Cuántas veces hemos oído hablar del poliamor? Las personas polisexuales se sienten atraídas de forma emocional, sexual o estética hacia personas de dos o mas géneros y/o sexos pero no necesariamente todos ni de la misma manera o intensidad; solo hacia algunos géneros, no hacia todos. Actualmente, esta orientación no ha presentado una iconografía referente a símbolos como banderas u otros fácilmente reconocibles que sean popularmente aceptados y difundidos.

Así que ya sabes, prepara tu bandera, sea del color que sea y apoya siempre la diversidad.

LA CIENTÍFICA POESTISA

Poca gente sabe que el poeta inglés Lord Byron tuvo una hija con la matemática y astrónoma Anna Isabella Milbanke. Tal y como cuentan, fue una hija no deseada por el poeta que, llevado por sus impulsos de calavera literario, rogaba al diablo que la hija naciera muerta.

La hija de Byron con el tiempo se convirtió en pionera de la programación informática, llegando a bautizar un lenguaje de computadora con su nombre. Recordemos a continuación su historia, tan electrizante como desastrosa, esto último debido a su afición por las apuestas hípicas.

Nacida en Londres, a principios de diciembre de 1815, Ada Augusta Lovelace heredó el carácter aventurero del padre y la capacidad numérica de la madre. Decía ser científica poetisa y su rebeldía e inconformismo, a la hora de no aceptar las pautas victorianas de los tiempos, llevaría a Ada a enfrentarse con uno de sus profesores, el matemático Augustus De Morgan; toda una eminencia de la época y primer presidente de la Sociedad Matemática londinense, al que Ada provocaba con sus preguntas; interrogantes que conseguían dejarlo en evidencia ante los demás alumnos. La incomodidad del reconocido matemático se hizo manifiesta cuando fue a ver a Lady Byron para llevar sus quejas acerca del comportamiento de su hija en las clases “Piensa como un hombre”, le dijo, lamentando con actitud machista la capacidad intelectual de Ada.Así estaban las cosas entonces…

La pasión que Ada manifestaba por las matemáticas abstrayendo los datos relevantes hasta dar con la resolución de un problema, desafiaba todo umbral que se le pusiese por delante, tal es así que, cuando Ada era muy joven, conoció a Charles Babbage, un excéntrico científico de 44 años. Entre otras cosas, este hombre, llevado por su obsesión a la hora de experimentar sin límites, fue capaz de introducirse en un horno encendido para saber qué era lo que le pasaba a un cuerpo humano sometido a altas temperaturas.

Con tal asunto, sostenía que era capaz de soportar el calor del cráter del Vesubio. En el momento de conocer a Ada, estaba obsesionado por construir una máquina calculadora que funcionase de manera mecánica, es decir, sin la ayuda humana, llamada la máquina diferencial. Ante el invento, Ada quedó sorprendida y con su estímulo y aporte intelectual, Babbage concebiría su cacharrito. Entre otras cosas, Ada exploró el uso de tarjetas perforadas para programar la máquina .

Con todo, los dimes y diretes de la época señalaron a Ada como la culpable de haber arrastrado a Babbage al vicio de las apuestas hípicas. El científico Charles Babbage – según lenguas victorianas – abandonó sus inventos para darse al estudio de estadísticas, velocidades y cálculos, con el fin de ganar en el hipódromo. Por lo visto, el machismo reinante en la época solo permitía repartir las culpas, siempre inclinando más la balanza hacia la mujer, asunto por lo que la aportación científica de Ada Lovelace fue ignorada durante largo tiempo.

Tardaría mucho en verse reconocida su labor. Hoy en día, sabemos que los hallazgos de esta mujer hicieron posible la creación de un primer modelo que serviría de base para el actual ordenador. De ahí que el lenguaje de programación desarrollado durante los años 1970 por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, y que se aplica para la gestión del tráfico aéreo, lleve el nombre de Ada.

Por decir no quede que todos los años, el segundo martes de octubre, se rinde tributo a esta mujer visionaria que profetizó las posibilidades de las máquinas programables, capaces de “actuar sobre otras cosas más allá de los números, si encontráramos objetos cuyas propiedades pudieran ser expresadas mediante la abstracta ciencia de las operaciones” tal y como dejó escrito.

Por eso el Ada Lovelace Day está dedicado a impulsar la participación de las mujeres en la ciencia. Para que no sean ignoradas ni marginadas a la manera victoriana que las excluía de toda participación debido al acomplejado parecer de algunos -como el citado Augustus De Morgan- que sostenían que una mujer nunca podrá pensar como un hombre.

Ada Lovelace: Mujeres de la Ciencia en EL PAÍS

GRAFFITIS POR LA IGUALDAD

Hyuro, “Reciprocidad”.- Guillermo de la Madrid (MSAP)

La lucha por la igualdad es larga y resulta muy difícil conseguir que las personas se lleguen a concienciar del todo. El arte urbano es una alternativa muy eficaz para llegar de una manera rápida a la gente de a pie. Por eso, numerosos artistas callejeros se han unido y han mostrado en diferentes ciudades su arte reivindicativo.

MANUELA MALASAÑA: HEROÍNA DEL 2 DE MAYO

Manuela Malasaña fue el claro ejemplo de la dura resistencia que la ciudadanía madrileña  mantuvo ante la invasión francesa del 2 de mayo de 1808.

El 2 de mayo es fiesta regional y un hito importante para la Comunidad de Madrid. Se celebra la efeméride de un acontecimiento que tuvo lugar en 1808: el comienzo del levantamiento popular de los españoles contra la invasión de Napoléon Bonaparte. Este día cambió la historia de España, pero la importancia de su celebración reside, sobre todo, en que desde entonces, los españoles dejarán de ser súbditos de un Rey para ser reconocidos como ciudadanos con plenos derechos de una nación, ciudadanos con voz y voto que ante la ausencia de sus reyes decidieron levantarse en armas contra los franceses.

3 de mayo en Madrid o Los fusilamientos

Francisco de Goya (1814) – Óleo sobre lienzo. Museo Nacional Del Prado

Cualquiera que haya visitado el Museo del Prado habrá visto este cuadro donde Goya reflejó perfectamente las consecuencias del levantamiento a través de sus pinceles, pues el 3 de mayo esos ciudadanos que luchaban por sus derechos e independencia, serían fusilados por las tropas de Napoleón. Con este óleo, Goya intentó mostrar los rostros de los españoles a punto de ser fusilados, les dio todo el protagonismo que se merecían, mientras que dejó a los franceses ocultando sus caras, en el anonimato.

Cumpliendo con el deseo de Goya, me gustaría darle nombre a uno de esos héroes, o mejor dicho, heroínas, que luchó hasta la muerte por defender su nación: Manuela Malasaña.

Malasaña enseguida nos traslada a uno de los Barrios más animados de Madrid, a los orígenes de la movida madrileña, un barrio lleno de vida, día y noche a causa de la gran afluencia de bares auténticos, curiosos restaurantes, discotecas, pubs y lo más importante, gente de espíritu joven.

En un principio este barrio se llamaría Barrio Maravillas, a causa de la existencia de un convento de monjas carmelitas que llevaba el mismo nombre, pues las monjas descubren entre unas flores, llamadas maravillas, una talla del niño Jesús que colocaron cerca de la imagen de la Virgen. Este convento tuvo una participación importantísima en el cuidado y curación de los heridos de guerra. Lo que queda de este convento es la Iglesia de los Santos Justo y Pastor, también conocida como la Iglesia de las Maravillas, contruida en 1626.

Pasear por las calles de este barrio es pasearse por la trágica historia que vivió Madrid a principios del siglo XIX, pues sus nombres nos recuerdan el Dos de Mayo, los héroes Daoíz y Velarde y a Manuela Malasaña, calle que a su vez dio nombre a este barrio desde 1980.

 

Pero  … ¿quién fue Manuela Malasaña?

La historia de esta joven costurera se encuentra entre la leyenda y la realidad. Es una de las mujeres protagonistas del levantamiento del 2 de mayo, que dio su vida por España cuando los franceses se la arrebataron con apenas 15 años.

Madrileña de nacimiento, aunque de ascencencia francesa por su abuelo, era hija del panadero Jean Malesangne y su esposa María Oñoro. Los españoles cambiarían la pronunciación de su apellido por el de Malasaña. Ellos vivían en el Barrio Maravillas y el obrador del padre se encontraba a escasos metros de la actual Plaza del Dos de Mayo, donde en tiempos de la Guerra de Independencia se encontraba el Cuartel de Monteleón. Pero a pesar de sus orígenes galos, el corazón de la familia Malasaña ya era madrileño, por lo que acudieron a luchar heroicamente junto a Luis Daoíz y Pedro Velarde. Precisamente fue su origen francés lo que le empujó de alguna manera a demostrar su españolidad.

Existen diferentes versiones sobre la participación de Manolita en el levantamiento. La primera nos cuenta que se jugaría la vida mientras ayudaba a su padre, que se encontraba en el cuartel, desde el cercano balcón de su casa en la calle San Andrés, dándole pólvora y armamento. Un trabucazo la alcanzaría dándole muerte y su padre, ante su cadáver, continuaría con la defensa del cuartel. Esta es la versión elegida por los artistas para honrar la memoria de la heroína y proporcionar dramatismo a su historia.

Malasaña y su hija se baten contra los franceses en una de las calles que bajan del parque a la de San Bernardo.

Dos de mayo de 1808. (1887) Óleo sobre lienzo

Eugenio Álvarez Dumont, depósito Museo de Zaragoza

El artista Eugenio Álvarez Dumont representó una escena en la que vemos cómo Juan Malasaña está dando muerte al soldado francés que había matado a su hija que aún yace en el suelo. La escena tiene lugar en la esquina actual de la calle Daoíz con San Bernardo.

También el escultor Antonio Moltó y Llunch plasmó la misma imagen en terracota, que se puede visitar en el Museo de la Historia de Madrid.

Manuela Malasaña a los pies de su padre ( 1880), Antonio Moltó y Llunch, terracota.

Museo de la Historia de Madrid

Sin embargo, esta teoría fue desmentida cuando se comprobó por su certificado de defunción, que el padre de Manuela murió antes que ella, que durante el levantamiento era una niña huérfana de padre. Ello da lugar a la segunda versión de su muerte, la más popular y extendida que apunta a que Manuela permaneció encerrada junto a sus compañeras costureras en el taller, hasta que pararon los disparos aquel 2 de mayo. Fue al volver a su casa, cuando unos soldados franceses quisieron abusar de ella y que fueron sus tijeras las que le sirvieron para defenderse de aquella violación que finalmente pagó con su vida y que no sucedería el 2 de mayo, sino al día siguiente.

Sus restos fueron enterrados en el cementerio del Hospital de la Buena Dicha, lugar en el que también se dedicaban a curar a los heridos de guerra, donde en su lugar hoy encontramos la iglesia de la Buena Dicha, por lo que no sabémos exactamente dónde descansa Manuela Malasaña. Lo que sí se sabe es que su cuerpo quedó registrado como el número 74 entre las 409 víctimas de aquel día.

Sea cual sea la forma en que murió, si como defensora de Monteleón o como víctima inocente, su trágica e injusta muerte dejó una gran huella en los vecinos del barrio de Maravillas, que como forma de homenaje a esta heroica mujer, hoy lleva su nombre.

Es un personaje que representa por su juventud la inocencia de aquellas víctimas, la heroicidad de los ciudadanos, pues no era más que una costurera, y lo más importante, el reconocimiento al papel de las mujeres en aquella sublevación.