LAS MUJERES Y LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE

La igualdad de género es un derecho. La realización de este derecho es la mejor oportunidad que existe para afrontar algunos de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo, desde la crisis económica y la falta de atención sanitaria hasta el cambio climático, la violencia contra las mujeres y la escalada de los conflictos.

Las mujeres no solo se ven más seriamente afectadas por estos problemas, sino que tienen ideas y la capacidad de liderazgo para resolverlos. La discriminación de género, que sigue obstaculizando a las mujeres, es también un obstáculo para nuestro mundo.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados por los dirigentes mundiales en 2015, propone una hoja de ruta para lograr progreso sostenible que no deje a nadie atrás.

Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres forma parte integral de cada uno de los 17 ODS. Garantizar el respeto de los derechos de las mujeres y niñas por medio de todos estos objetivos es la única vía para obtener justicia, lograr la inclusión, conseguir economías que beneficien a todas las personas y cuidar nuestro medio ambiente, ahora y en las generaciones venideras.

En este paquete editorial se presenta el informe de referencia de ONU Mujeres para 2018, “Transformar las promesas en acción: la igualdad de género en la Agenda 2030”. Incluye información, historias, vídeos y publicaciones que ilustran la importancia que reviste la igualdad de género en cada uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, así como la forma en que estos influyen en la vida real de las mujeres y niñas de todo el mundo.

ODS 1: Fin de la pobrezaODS 2: Hambre ceroODS 3: Salud y bienestarODS 4: Educación de calidadODS 5: Igualdad de géneroODS 6: Agua limpia y saneamientoODS 7: Energía asequible y no contaminanteODS 8: Trabajo decente y crecimiento económicoODS 9: Industria, innovación e infraestructuraODS 10: Reducción de las desigualdadesODS 11: Ciudades y comunidades sosteniblesODS 12: Producción y consumo responsablesODS 13: Acción por el climaODS 14: Vida submarinaODS 15: Vida de ecosistemas terrestresODS 16: Paz, justicia e instituciones sólidasODS 17: Alianzas para lograr los Objetivos

VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO EN ENERO

Hace unos meses jueces españoles advirtieron de un porcentaje “demasiado alto” de asesinatos por violencia machista de la no se tiene conocimiento: “de la que no había denuncia”. Los jueces lamentaban que  “muchas veces se llega tarde” a proteger a las maltratadas y apelaban a la sociedad a impulsar la prevención, para que las víctimas puedan ser auxiliadas a tiempo.

Su mensaje cobra  más sentido que nunca  ahora que se comprueba que ninguna de las siete mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en enero había denunciado previamente el maltrato de los hombres que las mataron.

Asesinatos sin denuncia previa

En España hay registro oficial de los asesinatos machistas desde 2003, pero el dato de la existencia de denuncias previas en los mismos empezó a consignarse en 2006. La estadística arroja la conclusión clara de que la mayoría de las mujeres que fueron asesinadas no denunciaron el maltrato que sufrían.

El año que más asesinadas habían solicitado protección por violencia de género desde que hay estadística es 2016. Ese año el 32,7% (una de cada tres víctimas mortales) había denunciado a su agresor. El 2012 es, por contra, el año con menos denuncias previas: el 19,6% (10 de 51 asesinadas), un porcentaje ligeramente más escaso que 2019 (20%, o 11 de las 55 mujeres asesinadas). Pero a ambos les supera enero de 2020 en invisibilidad de las víctimas, con un 0% de denuncias previas entre las siete asesinadas.

La presidenta del Observatorio de la violencia de género del Poder Judicial, Ángeles Carmona, insiste siempre en que los bajos porcentajes de denuncias previas entre las mujeres asesinadas hacen patente la necesidad de implicar a toda la sociedad en en la lucha contra la violencia de género.

El apoyo institucional, de familiares y amigos a las personas que están sufriendo es necesario porque la denuncia es la única forma de que funcione el sistema y de que se activen mecanismos de protección”, suele decir. El observatorio que dirige recordaba también en septiembre de 2019 que “el silencio de las maltratadas por pánico es un factor de riesgo del asesinato machista“. Se ha podido comprobar, una vez más, este mes de enero.

ASESINATOS MACHISTAS EN 2020

El primer mes del año ha sido crítico en violencia machista. Enero suele ser un mes con más asesinatos que la media anual. El que ahora acaba acumuló siete asesinatos machistas, el mismo número que enero de 2019 y enero de 2016. Aunque en 2003 o 2012 hubo ocho asesinatos machistas, respectivamente, sigue siendo terrible una cadencia de una asesinada casi cada cuatro días.

Día 6 de enero: La primera víctima se llamaba Mónica. Estaba separada y tenía planes de mudarse para dejar de vivir con Rubén, que antes la mató a ella y a su hija Quiara, de tan solo 3 años. En su caso el TSJC corroboró que no existían antecedentes judiciales de violencia entre la pareja.

Día 12 de enero: La segunda víctima de 2020 se llamaba Olga. Era ucraniana y tenía 61 años. Le descerrajó varios tiros su pareja, un hombre de 53 años al que había conocido unos meses antes en un programa de televisión, y con el que vivía en Puertollano (Ciudad Real). La Delegación del Gobierno en Ciudad Real confirmó que “no constaban antecedentes ni denuncias previas entre la pareja”.

Día 18 de enero: La tercera mujer asesinada por violencia de género se llamaba Judit. Tenía 29 años y la disparó en un garaje su expareja, un mosso d´esquadra al que no le constaban antecedentes judiciales por maltrato o agresiones machistas. Sin embargo, los familiares de Judit reconocieron que llevaba tiempo hostigándola para que volviera a salir con él.

Día 22 de enero: La cuarta mujer asesinada se llamaba Liliana. Tenía 43 años y dos hijos menores en común con Dimitri, de 50 años, su pareja con el que llevaba años residiendo en La Puebla de Almoradiel (Toledo). Estaban separados, pero residían bajo el mismo techo. La asesinó en presencia de los niños.

Día 22 de enero: La quinta mujer asesinada era Mary, de 73 años, que murió desangrada por las cuchilladas en el cuello que le propinó su marido, de 77 años. La mató en su domicilio de Caniles (Granada). La alcaldesa dijo que la víctima no había recurrido a los servicios sociales ni había pedido asesoramiento sobre violencia machista.

Día 25 de enero: La sexta mujer asesinada por su marido se llamaba Manuela. Tenía 79 años. Su asesino, 82. El cuerpo de la mujer presentaba golpes y varios cortes en la cara y en el cuello. La pareja vivía con una hija, un yerno y una nieto. No se encontraban ese día en casa. Las autoridades municipales no habían detectado una situación de maltrato en el seno de la pareja.

Día 28 de enero: La séptima mujer asesinada se llamaba Rosa y tenía 40 años. Su novio fue detenido en el aeropuerto de El Prat de Barcelona cuando trataba de coger un vuelo para darse a la fuga. El padre de Rosa alertó a la Policía al no poder contactar con su hija, y encontraron su cadáver en su domicilio. Los vecinos reconocen que se oían fuertes gritos muy a menudo de la vivienda. Ni los Mossos ni el TSJC tenían constancia de denuncias previas.

GÉNERO, GAMERS Y VIDEOJUEGOS

Mañana martes 28 de enero, a partir de las 18.30 horas, en la Sala 26 de abril del Rectorado (Calle Juan de Quesada, número 30 , Vegueta), tendrá lugar la presentación del estudio realizado por Nira Santana Rodríguez con el título ‘Género, gamers y videojuegos. Una aproximación desde el enfoque de género al consumo de videojuegos y la situación de las jugadoras en el sector’. El trabajo es una investigación financiada por la Cátedra Telefónica de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria con la colaboración de Fundación CajaCanarias y La Caixa.

En este acto estarán presentes el Rector Rafael Robaina; el Director de Telefónica España en Canarias, Juan Flores; y el Vicerrector de Investigación, Innovación y Transferencia, José Pablo Suárez Rivero.

Nira Santana Rodríguez es titulada en el Experto en Diseño de Videojuegos que imparte la ULPGC dentro de su oferta de Títulos Propios. Además, es Licenciada en Bellas Artes y Máster en Estudios Feministas, Políticas de Igualdad y Violencia de Género por la Universidad de La Laguna. Actualmente forma parte de la junta directiva de ACADEVI (Asociación Canaria de Desarrolladores de Videojuegos), y se encuentra desarrollando el Proyecto ARTA (www.proyectoarta.com), un espacio web activista que fusiona arte, videojuegos y ciberfeminismo.
El proyecto ‘Género, Gamers y Videojuegos. Una aproximación desde el enfoque de género, al consumo de videojuegos y la situación de las jugadoras en el sector’ analiza la relación que establecen las mujeres con los videojuegos y el sector, recogiendo la impresión de las jugadoras sobre la existencia de manifestaciones contra su dignidad o, en general, discriminatorias hacia su género, tanto en los contenidos como en las partidas multijugador online, sean estas últimas en el contexto del ocio como en el profesional o de competición (eSports).
Por otro lado, también recoge la opinión de los hombres sobre la presencia de las mujeres en los juegos multijugador online, así como su percepción sobre las situaciones de discriminación y/o acoso a las que se enfrentan las jugadoras en la actualidad

 

EDUCACIÓN EN MATERIA DE IGUALDAD EN LOS CENTROS EDUCATIVOS

NUESTRO COMUNICADO SOBRE EDUCACIÓN EN IGUALDAD DE GÉNERO: NO ES UNA IDEOLOGÍA, SINO QUE DERIVA DE CONVENIOS INTERNACIONALES Y DE NUESTRA CONSTITUCIÓN.

Ante la controversia puesta de manifiesto tras conocerse la iniciativa que impone a los centros educativos de un territorio la obligación de informar a padres y madres de todas las actividades complementarias organizadas dentro del horario lectivo y les permite impedir que sus hijas e hijos participen en estas actividades, entre las que se pueden incluir aquellas con contenido de educación en igualdad, la Asociación de Mujeres Juezas de España quiere poner de manifiesto:

1º) La igualdad de sexo no es una “ideología”, sino un Derecho Fundamental consagrado por el artículo 14 de la Constitución Española, es decir, forma parte del elenco más precioso de bienes jurídicos que nuestra Constitución reconoce, consagra y protege con el fin de establecer las condiciones mínimas que posibiliten el desarrollo de la vida de cualquier persona, dentro de los estándares de respeto y convivencia acordados a nivel nacional e internacional. La igualdad y es un Derecho Humano consagrado por la Declaración Universal de Derechos Humanos (artículo 7) y por el Convenio Europeo de Derechos Humanos (artículo 14), entre otros muchos. Es, además, uno de los valores superiores de nuestro Estado social y democrático de derecho (artículo 1º de la Constitución), y todos los poderes públicos tienen una obligación constitucional reforzada de establecer las condiciones necesarias para su efectividad (artículo 9 de la Constitución).

2º) La educación en materia de igualdad de sexos no es “adoctrinamiento”. Educar en el feminismo promueve la igualdad entre hombres y mujeres, lo que es esencial para lograr una sociedad democrática. La educación en materia de igualdad forma parte del núcleo esencial de contenidos de la educación en materia de Derechos Humanos, imprescindible para que las niñas, niños y adolescentes puedan conocer e integrar en su conducta las reglas básicas de convivencia que rigen en nuestro Estado democrático de derecho, y llegar a convertirse en adultas/os que comprendan, observen, apliquen y exijan a los demás la aplicación de tales reglas. Sin educación en materia de Derechos Humanos no sería posible el mantenimiento del sistema legal de convivencia que hoy conocemos, y sin educación en igualdad la educación en Derechos Humanos se encontraría privada de una parte fundamental de su contenido. Privación que, dado el carácter transversal del derecho a la igualdad, impediría además la correcta comprensión e integración del contenido de todos los demás derechos fundamentales.

3º) La educación en materia de igualdad de sexos es un mandato jurídico vinculante a nivel internacional y nacional. No es un desiderátum, ni una recomendación, ni una buena práctica, sino que viene impuesta por diversos Convenios Internacionales suscritos por España.

La Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 ya señalaba la importancia de la educación “en el espíritu de los ideales proclamados en la Carta de Naciones Unidas y, en particular, en un espíritu de paz, dignidad, tolerancia, libertad igualdad y solidaridad”.

El artículo 14 del Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica de 11 de mayo de 2011, hecho en Estambul, obliga a los Estados a emprender , “las acciones necesarias para incluir en los programas de estudios oficiales y a todos los niveles de enseñanza material didáctico sobre temas como la igualdad entre mujeres y hombres, los papeles no estereotipados de los géneros, el respeto mutuo, la solución no violenta de conflictos en las relaciones interpersonales, la violencia contra la mujer por razones de género, y el derecho a la integridad personal, adaptado a la fase de desarrollo de los alumnos.”

En nuestro ordenamiento jurídico la obligación de educar en materia de igualdad viene impuesta por leyes de máximo rango normativo (Leyes Orgánicas): Ley Orgánica 2/2006 de Educación (artículos 17, 23 y 33), Ley Orgánica 3/2007 para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres (artículo 23), Ley Orgánica 1/2004, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (artículos 4 y 7).

4º) La educación en materia de igualdad de sexos es indisponible, tanto para los poderes públicos como para los sujetos particulares. La titularidad del derecho a la educación es de las niñas y los niños (artículo 28 de la Convención de derechos del Niño), y bajo ningún concepto el cumplimiento de este derecho puede quedar al arbitrio, voluntad o decisión de sujetos públicos y/o privados, del mismo modo que ningún sujeto público o privado tiene poder para decidir libre (e impunemente) si cumple o no cumple las normas contenidas en el Código Penal, las que regulan el derecho de propiedad o los impuestos, o las condiciones mínimas del mercado laboral.

5º) La educación en materia de igualdad es uno de los pilares básicos en la lucha contra la violencia de género, un tipo de violencia íntimamente ligado a las relaciones desiguales entre hombres y mujeres que en los casos más extremos (y desgraciadamente, no poco habituales), termina en agresión física o asesinato.

La Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género incluye en su capítulo primero toda una serie de contenidos obligatorios en el ámbito educativo, desde la educación infantil hasta la universitaria. El artículo 4 recoge que “el sistema educativo español incluirá entre sus fines la formación en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y de la igualdad entre hombres y mujeres, así como en el ejercicio de la tolerancia y de la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia”.

El Pacto de Estado contra la Violencia de Género de 28 de septiembre de 2017 hace referencia a la especial importancia de educar en  “valores igualitarios y la educación afectivo-sexual obligatoria en todos los niveles educativos, fomentando que los mismos se aborden de forma integral (aspectos fisiológicos y afectivo-emocionales)”.

6º) Para conseguir el respeto a los Derechos Humanos  debemos transmitirlos y enseñarlos a nuestras niñas, a nuestros niños y a nuestros adolescentes, y tendremos que hacerlo de manera completa y eficaz, lo que no será posible si los poderes públicos incumplen obligaciones asumidas internacionalmente y si el contenido de esta enseñanza en Derechos Humanos es cercenado en función de posturas ideológicas que nada tienen que ver con los valores esenciales de todo Estado democrático de derecho: libertad, justicia, igualdad y pluralismo político. 

ASOCIACIÓN DE MUJERES JUEZAS DE ESPAÑA (AMJE)

19 de enero de 2020

Beatriz Gimeno, nueva directora del Instituto de la Mujer

La activista feminista y diputada en la Asamblea de Madrid Beatriz Gimeno, nueva directora del Instituto de la Mujer.

La diputada de la Asamblea de Madrid y activista feminista y por los derechos LGTBI Beatriz Gimeno va a ser la nueva directora del Instituto de la Mujer, según confirman fuentes del Ministerio de Igualdad. Sustituye en el cargo a Rocío Rodríguez Prieto, que ocupaba esta posición desde el pasado mes de marzo. Gimeno formará parte del equipo de Irene Montero, que ha tomado posesión como ministra de Igualdad este mismo lunes.

Se suma así a la secretaria de Estado de Igualdad, Noelia Vera, a la delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Victoria Rosell y a Boti García Rodrigo, al frente de la recién creada Dirección General de Diversidad y LGTBI.

Beatriz Gimeno (Madrid, 1962) es desde 2015 diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid y cuenta con una larga trayectoria en defensa de los derechos LGTBI y feministas. Es autora de varios libros y colaboradora de diferentes medios de comunicación. Fue presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), durante cuyo mandato se aprobó la ley que permitió el matrimonio igualitario entre personas del mismo sexo.

Beatriz Gimeno, diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid

SOY DE LA GENERACIÓN IGUALDAD: POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES

El tema del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) de 2020 será: Soy de la Generación Igualdad: Por los derechos de las mujeres.

El tema es conforme con la nueva campaña multigeneracional de ONU Mujeres, Generación Igualdad, que conmemora el 25º aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, que fue aprobada en 1995 en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, que tuvo lugar en Beijing, China, y es reconocida como la hoja de ruta más progresista para el empoderamiento de las mujeres y las niñas en todo el mundo.

El año 2020 es un año decisivo para la promoción de la igualdad de género en todo el mundo, a medida que la comunidad mundial hace balance de los progresos obtenidos en la esfera de los derechos de las mujeres desde la aprobación de la Plataforma de Acción de Beijing. También marcará varios otros momentos notables en el movimiento en favor de la igualdad de género: cinco años en ruta hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; el 20º aniversario de la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre las Mujeres, la Paz y la Seguridad; y el 10º aniversario de la creación de ONU Mujeres.

El consenso que está surgiendo a nivel mundial es que, a pesar de algunos progresos, el cambio real ha sido desesperadamente lento para la mayoría de las mujeres y niñas en el mundo. Al día de hoy, ningún país puede pretender que ha alcanzado la igualdad de género. Hay una serie de obstáculos que permanecen sin cambios en la legislación y en la cultura. Las mujeres y las niñas siguen siendo infravaloradas; trabajan más, ganan menos y tienen menos opciones; y sufren múltiples formas de violencia en el hogar y en espacios públicos.Además, existe una amenaza significativa de reversión de los logros feministas que tanto esfuerzo costó conseguir.

El año 2020 representa una oportunidad excepcional para movilizar la acción mundial con miras a lograr la igualdad de género y la realización de los derechos humanos de todas las mujeres y niñas.

La Observancia del Día Internacional de la Mujer 2020 por parte de las Naciones Unidas tendrá lugar en la Secretaría de las Naciones Unidas, en Nueva York, el viernes 6 de marzo de 2020, de 10 a.m. a 12.30 p.m.

La Observancia tiene por objeto reunir a las próximas generaciones de mujeres y niñas líderes y activistas en favor de la igualdad de género con defensoras de los derechos de la mujer y visionarias que fueron indispensables en la creación de la Plataforma de Acción de Beijing hace más de dos décadas. El evento homenajeará a creadores de cambio de todas las edades y géneros, y en este se debatirá en torno al modo de enfrentar de manera colectiva las tareas inconclusas del empoderamiento de las mujeres y las niñas en los años venideros.

La Observancia incluirá discursos de altos representantes del sistema de las Naciones Unidas, un diálogo intergeneracional con activistas en favor de la igualdad de género, y actuaciones musicales.

VIOLENCIA MACHISTA EN CANARIAS 2019

EL SERVICIO DE ATENCIÓN A LAS MUJERES VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO 1-1-2 ATENDIÓ A 14.612 LLAMADAS EN 2019.

Hasta el 26 de diciembre de 2019, el servicio de atención a mujeres víctimas de violencia SAMVV 1-1-2, atendió un total de 14.612 llamadas de las que el 55% (8.088) fueron de emergencia, el 25% (3.680) de urgencia y el 20% (2.844) de información. En total se movilizaron tras las alertas 1.529 recursos de los dispositivos de emergencia insulares, 16.354 policiales y 1.216 sanitarios. Durante el año anterior 2018 se registraron 14.002 alertas de violencia de género de las que 7.468 fueron de emergencia y 3.663 de urgencia y el resto, 2.871 de información.

Por tipología de incidentes, casi la mitad, 6.983 fueron de violencia no física, 6.051 fueron de violencia física sin agresión sexual y 329 con agresión sexual. El resto fueron de violencia no definida (165), consulta (694) y coordinación (390).

Del total de hombres agresores, 6.504 eran la pareja de la víctima, 3.005 la expareja, 578 hijos, 211 hermanos, 161 amigos, 128 padres y el resto desconocidos o sin especificar.

En el análisis anual, la mayor demanda se produjo en el mes de agosto (1.439 alertas) de las que 873 fueron de emergencia y 270 de urgencia. Por islas, el mayor número de accidentes fue en Tenerife (6.435), seguida de Gran Canaria (5.551), Lanzarote (1.202), Fuerteventura (947), La Palma (351), La Gomera (93) y El Hierro (33).

6.312 de las personas que se pusieron en contacto con el 1-1-2 fueron las propias afectadas, 4.454 fueron alertantes accidentales, 2.490 fueron llamadas de alguna institución y 704 fueron alertas de familiares de la víctima.

Este servicio de atención telefónica, financiado por el Instituto Canario de Igualdad (ICI) se presta desde las salas operativas del Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad, CECOES 1-1-2, en todo el territorio de la Comunidad Autónoma de Canarias, durante las 24 horas del día y los los 365 días del año.

El servicio de atención telefónica especializada del 1-1-2 y los dispositivos de emergencia que financia el Gobierno con cada uno de los cabildos insulares, cumplen 20 años de su puesta en marcha en 1999. Durante el año 1999 se pusieron en marcha de los servicios de atención inmediata (SAMVV a través del Teléfono de Emergencias 112 y se firmaron los primeros convenios con los cabildos insulares con los que se creó los DEMA.

El ICI financia este año el SAMVV 112 con una aportación dineraria de 446.474 euros y tal y como se recoge en la ficha financiera del convenio plurianual 2019-2022 que el Gobierno establece con cada uno de los cabildos insulares, para la consolidación y el mantenimiento del sistema social de prevención y protección integral de víctimas de violencia de género, el ICI aportará más de 25 millones de euros hasta 2022.

El Instituto Canario de Igualdad, antes de la Mujer (ICM) se creó en 1994 y cuatro años más tarde, en 1998 se estableció la lucha contra la violencia de género como objetivo prioritario de su Plan de Actuaciones, al amparo del II Plan Canario de Igualdad de Oportunidades de la Mujeres.

Recursos insulares. En la actualidad, un total de 425 profesionales desempeñan su labor en los 75 recursos diferentes para atender la violencia de género que el Gobierno de Canarias mantiene junto a todos los cabildos insulares.

Nueva app de información sobre violencia de género. Desde este mes, el ICI ha activado la nueva aplicación Redvican, que tiene como objetivo mejorar la información sobre los recursos existentes para atender la violencia de género en las Islas y facilitar una rápida localización de ellos, en cualquier momento y desde cualquier lugar.

 

LAS MUJERES FUERTES EN GALDÓS

Hoy sábado 4 de enero de 2020 se cumplen cien años del fallecimiento de don Benito Pérez Galdós. El Gobierno de Canarias, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria quieren que este centenario sea una oportunidad para conmemorar la figura de este escritor universal nacido en Las Palmas de Gran Canaria. También que sirva la ocasión para divulgar su vida, obra y legado y reafirmar el vínculo de Galdós con Canarias, la tierra donde vivió su juventud y que estuvo tan presente en él durante toda su vida.

Aprovecho esta entrada para publicar un artículo publicado ayer en la revista semanal El Cultural y con el que su autora, Marta Sanz, nos acerca a la visión que nuestro autor tenía de las mujeres, protagonistas de muchas de sus obras.

∞∞∞∞∞∞

Frágiles, modestas, sensuales, salvajes… las mujeres de las novelas de Galdós ¿fueron unas adelantadas a su tiempo o respondían a los prejuicios de la época?

Analizar a las mujeres de las novelas de Galdós desde una perspectiva de género actual, e incluso pretender que la expresión y la valoración del marbete “mujeres fuertes” sea la misma hoy que cuando el escritor canario escribió novelas monumentales como Fortunata y Jacinta, Tormento, Tristana o Misericordia, me parece enrevesada tarea. Como lectora del siglo XXI le estoy pidiendo a la ideología y a los personajes que habitan los textos galdosianos algo que ni siquiera me puedo exigir a mí misma: mi feminismo, hasta mi imparcialidad, son aspiraciones intelectuales, afectivas e interpretativas, llenas de lagunas, porque yo también soy fruto de la educación recibida a lo largo de siglos. Y esa educación tiene una marca que cada mujer y cada hombre, que buscan la igualdad de modo responsable, tratan de identificar, deconstruir, sin renunciar a obras mayúsculas que se han quedado impresas en las arrugas de nuestra frente para lo bueno y lo malo.

En el caso de don Benito, casi siempre la huella fue para lo bueno: pese a ser un hombre de su época, desplegó una sensibilidad singular en sus retratos femeninos. El buen oído y la capacidad de observación, el afán por trazar el fresco de una sociedad plural, ajena a esa estilización que coloca en un segundo plano a los y las de abajo, el impulso democrático que subyace a su revisión de la gran historia y de las historias pequeñas, lo llevan a mirar, con una mezcla de admiración y piedad empática, a Marianela, Fortunata, Amparo o Benina. Y tampoco estoy segura de lo que es hoy y fue entonces una mujer fuerte: la que es capaz de asumir sus vulnerabilidades y regenerarse, la que lucha por su vida a cualquier precio, la que se aferra a su buena o mediana posición caiga quien caiga, la que impone sus ideas, la que se adelanta a lo previsible respecto al deber ser de una mujer y rompe el molde, la que busca prosperar, la que imposta actitudes masculinas o aspira a colonizar espacios vetados como los despachos o el salón de fumar, la que cuida sin acomplejarse… De todas encontramos en la bibliografía galdosiana y es posible que mi acepción actual de la fortaleza de una mujer le deba algo a los personajes femeninos que el autor canario vio, recreó, imaginó, inmortalizó.

Las mujeres en las novelas de Galdós son a menudo cuerpo y es su cuerpo el que define parte de su territorio psicológico: su atractivo, su afán por aparentar, su fragilidad, su modestia, su sensualidad, su esterilidad, incluso su deseo de escapar de la carnalidad para decantarse en mujer espiritual o sabia… Las mujeres hoy mismo seguimos siendo cuerpo: el cuerpo del amor, la conyugalidad y el adulterio, el cuerpo de la prole. El del trabajo, la conciliación tramposa y el cansancio. El delicado cuerpo de Jacinta, la mujer burguesa, come pajaritos fritos y no puede quedarse embarazada, frente al cuerpo de la voraz Fortunata que sorbe huevos crudos, se alimenta y es alimento, miga de pan, sangre derramada hasta la exageración. Derroche de vida. Amante canibalizada. El cuerpo femenino del trabajo es el de las criadas mayores – Celedonia, Saturna…– y el de las muchachas venidas a menos como la Amparo de Tormento, y el de su hermana Refugio: ellas viven sobre el filo entre preservar la honradez con un trabajo honrado, muy difícil de conseguir para una mujer de su tiempo, o descarriarse; así, Amparo asiste a una pariente que quiere figurar en la corte – la hermosísima Rosalía Pipaón, casi una madrastra de cuento de hadas, la de Bringas, que da título a otra novela, y que yo ya no puedo imaginarme sin el físico de Concha Velasco–, mientras que Refugio coquetea con la bohemia y lo prostibulario. Sin embargo, Amparo es una construcción novelesca compleja y el mundo de Galdós, tan sensible a las bajadas y subidas en el escalafón social, rehúye de los estereotipos y de las dualidades reduccionistas: tal vez, por eso, el tabú de los amores prohibidos y las relaciones non sanctas con el clero –cuya castidad es una malsana aberración– hacen de Amparo una femme fatale con conciencia, una fatal sin exageraciones: podría arrastrar al hombre a la perdición pero, en último término, es el hombre –otro– el que tiene la última palabra. “Tormento mío, Patíbulo, Inquisición mía…”, le escribe el cura Polo a la pobre Amparo, que se ve obligada a disimular para no quebrar las expectativas de virtud exigidas incluso por los varones de mentalidad más abierta… Hay una obsesión por oficializar el erotismo a través del matrimonio y resulta imposible hacerlo cuando en el pasado de la mujer hay una mácula.

FOTOGRAMA DE TORMENTO

José María Merino, en “Benito Pérez Galdós: La desheredada”, texto publicado en Revista de Libros, analiza el personaje de Isidora Rufete vinculando su psicología y su manera de proceder con “la alegría de una sociedad alucinada por los valores de la riqueza material y del puro relumbrón”. El figurar, el aparentar, el ser alguien, el marcar la diferencia están posiblemente en la base de la creación de Rosalía en La de Bringas, Isidora en La desheredada o “las Miaus” que miran con sus caritas felinas desde el palco del teatro, inmersas en el destello de la farándula y ajenas al drama económico y moral que se vive en su piso de Amaniel: la angustia de don Víctor, el cesante, que deambula por su casa como un tigre viejo y desdentado, ahogado por su sentimiento de inutilidad y por la precariedad de su horizonte…

Contó lo que vio, y relacionó las miserias morales y económicas de las mujeres con el marco de los prejuicios

Estas mujeres, enceguecidas y alucinadas, son el símbolo de una época, que Galdós retrata como nadie, y que fomenta la proliferación de Evas que muerden la manzana del querer ser lo que no son, del lujo y el boato, lecheritas quiméricas y fantasiosas, de estirpe cervantina, a las que el escritor canario castiga con la compasión que define su mirada: las locas ambiciones desembocan en la pérdida de la respetabilidad de Rosalía Pipaón, decantada en cuerpo que usa como mercancía; algo que también le sucede a Isidora, enajenada y entre rejas. Son mujeres que actúan y en la elección de sus acciones yerran: la lectura en positivo de estos personajes ilumina una sociedad en la que el corsé político y cultural impuesto a las mujeres es estrecho y destructor; una interpretación, menos complaciente, coloca estos personajes femeninos sobre la estrecha línea moral de la invención narrativa de una feminidad, a menudo capitidisminuida y voluble, en la literatura y las artes: el stendhaliano espejo al borde del camino representa lo real, pero a la vez perpetúa construcciones ideológicas sobre las mujeres que vuelven a la realidad convirtiéndose en desventaja para nuestras formas de vivir y para los juicios que suscitan esas formas de vivir.

Las hermanas de Lo prohibido merecen capítulo aparte: Eloísa, una mujer a la que fataliza su carácter emprendedor, el interés por los negocios y el amor por el dinero, una suerte de protofeminista liberal que Galdós no ve con buenos ojos; Camila que en su inocencia cruda, espontaneidad, fertilidad y desparpajo tiene algo de una Fortunata, seductora y salvaje, como antítesis de la mujer social caracterizada por una discreción y dulzura similares a la hipocresía; y María Juana que es lo peor que una fémina puede ser: sabihonda. Aquí don Benito no estuvo muy fino, pero tampoco hizo sangre

La razón de estos desenfoques hay que buscarla en las convenciones, la religión, la moral de la época, pese a que Galdós fuese respecto a ellas crítico y adelantado… Sus relaciones con Emilia Pardo Bazán forman parte del territorio acaso más libre del campo literario decimonónico y ponen de manifiesto no sólo la admiración erótica, sino el respeto intelectual que sintió por la condesa; también Concha Ruth Morel sirvió de modelo para la acracia sentimental de Tristana, que no sabemos si es un personaje admirable, pero se libera de un hombre que es simultáneamente padre y marido: más allá del crecimiento de “Tristanita” y de su gárrula cojera –recordemos la importancia del cuerpo–, Galdós, a través de don Lope, hace una crítica –¿autocrítica?– hacia esos librepensadores epidérmicos que, en sus vínculos sentimentales, son pacatos y reaccionarios: don Lope se aprovecha de la orfandad, la explota, la mancha y, al mancharla, aunque él se considere marido, es reticente al matrimonio. La excusa para no casarse no es la mancha, las imperfecciones de Tristana, sino la ranciedad del lazo matrimonial desde el punto de vista de un librepensador. Galdós, desde la bonhomía y la ternura, critica a los de su clase y género. Tampoco se priva de relacionar a la mujer con la caverna y el fanatismo. En doña Perfecta reconocemos el nexo entre los comportamientos más retrógrados y cierto tipo de beata poderosa y caciquil. Este estereotipo quizá debería someterse a una relectura.

El daguerrotipo literario del adulterio denuncia una sociedad estrecha e insana desde una perspectiva cultural, religiosa y moral. El adulterio y sus consecuencias revelan las desventajas de las mujeres en el libre juego de un erotismo, decantado a través del modelo perverso de los folletines románticos – Madame Bovary –, de las hagiografías – La regenta – o, en el caso de las adúlteras menos leídas, representa el único recurso –suicida, ilusorio– de ascensión social. Galdós, en sus retratos y profundas introspecciones psicológicas, amparó a las desamparadas Amparos y denunció la falta de fortuna, nada azarosa, de las Fortunatas. Contó lo que vio y relacionó las miserias morales y económicas de las mujeres con el marco de los prejuicios. No es tarea sencilla. Además, lo que se ve no ha de ser necesariamente edificante. Sus personajes femeninos se mueven en la horquilla entre realidad y deseo. Agradezco la intención de un escritor que concilia como nadie lo ético y lo estético y, en su representación de la realidad, proyecta su deseo de intervenir en ella para mejorarla.

MARTA SANZ – EL CULTURAL- 3 DE ENERO 2020

2020,MUJERES LTB: SORORIDAD Y FEMINISMO

La FELGTB dedicará el 2020 a la lucha de las mujeres lesbianas, trans y bisexuales (LTB) para alcanzar la igualdad real en los ámbitos político, cultural, educativo, económico y social bajo el paraguas del año temático “2020, Mujeres LTB: Sororidad y Feminismo”.

Así, durante este nuevo año, se visibilizará la realidad de estas mujeres y se denunciará la opresión de género que viven y la suma de discriminaciones que sufren por ser, además de mujeres, parte del colectivo LGTBI, de manera que están expuestas tanto al machismo y la misoginia, como a la lesbofobia, transfobia y bifobia.

Con el nuevo año temático, FELGTB quiere incidir, desde una perspectiva interseccional (mujeres rurales, racializadas, con discapacidad, mayores etc.), en las discriminaciones específicas que sufren las mujeres LTB como la negación del acceso a la reproducción asistida en el sistema sanitario estatal; el doble impacto de la brecha salarial en los hogares formados por dos mujeres; la violencia transfóbica a la que están expuestas las mujeres trans, la negación y el no reconocimiento social, político y legal de su identidad sentida y la discriminación laboral que las aboca en muchos casos al trabajo sexual y el estigma machista que cosifica permanentemente a las mujeres lesbianas o bisexuales, entre otros aspectos.

Con esta elección, además, se pretende sensibilizar y concienciar a la ciudadanía sobre las distintas realidades de la mujer y demostrar la diversidad de los cuerpos, así como seguir trabajando en la creación de un discurso que, desde la sororidad, represente a todas las mujeres con sus diferencias y sus similitudes.

Y es que, tal y como manifiesta la coordinadora del año temático de FELGTB, Maribel Povedano, “estamos viviendo una realidad política que hace imprescindibles las sinergias”. “La ultraderecha está atacando nuestro Estado de derecho y nuestros valores democráticos y queremos que este año temático sea una herramienta para hacer frente a su populismo desde la unidad y el activismo”, anuncio Povedano.

Además, añade que “nuestra sociedad se ha diferenciado desde hace años en ser pionera en la lucha de las mujeres y de las personas LGTBI y seguiremos trabajando en esa línea hasta conseguir la igualdad real”.

En este sentido, la portavoz recuerda que “el Orgullo estatal LGTBI celebrado en  Madrid es referente a nivel internacional y, en 2019, la protesta del 8M en España se convirtió también en un ejemplo a nivel mundial puesto que cientos de miles de personas salieron a la calle en las principales ciudades y, solo entre Madrid, Valencia y Barcelona, reunió a más de 770.000 personas”.

Ir a la barra de herramientas