Inclusión de personas con déficits auditivos

sordos-180x180Igualdad para vivir,

diversidad para convivir”

(Ibáñez, 2001)

Este ensayo trata de ordenar algunas reflexiones acerca de la inclusión de las personas con deficiencias auditivas. En las siguientes líneas se propone abordar someramente aspectos como la importancia de la integración social de las personas con sordera, las repercusiones en el desarrollo emocional debido, entre otras causas, a la tardía o imprecisa adquisición del lenguaje, la importancia de una correcta valoración médica que evite minusvalías posteriores, el tratamiento interdisciplinar precoz, el papel de la intervención, las diferentes metodologías u opciones que influirán definitivamente en el desarrollo cognitivo-lingüístico, asimismo, el papel crucial que están desempeñando las nuevas tecnologías en el apoyo de la calidad de vida de las personas con deficiencias auditivas.

Todos estos aspectos, sin embargo, carecerían de sentido si nos quedáramos en una mera descripción de argumentaciones e informaciones avaladas suficientemente por la comunidad científica y por la extensa y variada bibliografía al respecto; como psicopedagogos/as, nuestro papel es analizar de qué forma desde la inclusión, y desde nuestro quehacer diario, pues no se entendería de otra manera, estas reflexiones puedan aportan soluciones para, como afirmaba Barton (1998), “no integrar a los demás en el juego tal como es, sino en crear un nuevo juego con ellos”, es decir, abordar la inclusión de estas personas para lograr la igualdad social, política y económica y el respeto por su diversidad personal y cultural.

Parece fundamental que modifiquemos el modo de conceptualizar las diferencias individuales, o lo que es lo mismo, la representación mental que tenemos de la diversidad. Garrido (2001), explica perfectamente el proceso de inclusión desde la biodiversidad ya que sostiene que “la vida es multiforme, ofrece variedades ilimitadas sin que por eso puedan ser consideradas deficiencias”. Con gran clarividencia el profesor Garrido nos invita a hablar no de “discapacidad” sino de “psicodiversidad”, y, en coherencia propone sustituir el término “minusvalía” por el de “sociodiversidad”

La visión de Garrido es sumamente reveladora e ilustrativa, y no parece una cuestión menor, pues permite adentrarnos en los verdaderos problemas que subyacen para la inclusión efectiva de las personas con sordera.

Contrariamente, se debe de huir del paternalismo y del victimismo y, ofrecer verdaderos canales de socialización, partiendo de un enfoque ideológico inclusivo, contemplar la diversidad como una normalidad, ése es el reto; ahí está la utopía. Algunos pragmáticos dirán que la utopía está muy bien, pero que las realidades son las se muestran efectivas, dirán además, que con utopías no se llega a ninguna parte…

Craso error, la utopía nos ha permitido llegar hasta aquí, que no es poco.

Nos ha permitido comprender y llegar a conclusiones que, con el tiempo, se han materializado en investigaciones, creación de normativas, adquisición de derechos, oportunidades educativas más inclusivas etc.

Como decía el escritor y periodista Eduardo Galeano:

Ella está en el horizonte.

Me acerco dos pasos,

ella se aleja dos pasos más.

Camino diez pasos

y el horizonte se corre

diez pasos más allá.

Por mucho que yo camine

nunca la voy a alcanzar.

¿Para qué sirve la utopía?

Sirve para eso:

para caminar.

Trabajar para la inclusión, desde la diversidad, es un camino a recorrer y debemos de estar convencidos de ello.

Una de las formas para encontrar soluciones es abordar los procesos de exclusión que se viven en la escuela a diario: compañeros excluidos porque tienen una imagen diferente a la de los demás, por tener habilidades menos desarrolladas, por la procedencia social, por cuestiones religiosas, por sacar notas altas.

Situaciones vividas no sólo por los alumnos con discapacidad. Se constata que, cualquier estudiante, en cualquier momento, puede estar vivenciando un proceso excluyente hacia su persona.Numerosos estudios avalan lo expuesto: Navarro (2002), Marchena (2002).

Importantes son también las vías de adecuación que mejorarían estas actitudes, como el programa de Salend y Knops (1984), basado en los ejemplos hipotéticos, que tratarían de ir más allá de un cambio o modificación de actitudes. Este tipo de programas tratan de buscar respuestas adecuadas hacia las personas con discapacidad, no desde la lástima, sino a través de situaciones concretas con las que se encuentran estas personas en la vida cotidiana. Los alumnos generarían el debate e intentarían desarrollar soluciones posibles a los problemas planteados, problemas y situaciones reales que invitarían a reflexionar y a analizar.

Respecto de la inclusión laboral, el tema se vuelve muy espinoso para las personas con sordera que, además, cuentan con titulación superior. Como sabemos, el trabajo es un recurso básico para la integración laboral, elemento esencial para garantizar la igualdad de oportunidades y afianzar la participación como ciudadanos en diferentes aspectos de la vida y del desarrollo personal. No es sólo un derecho básico recogido en las leyes, sino un elemento fundamental para el equilibrio personal y para el bienestar. El trabajo, permite que se logre la independencia, que se acceda a las relaciones sociales a través de la ocupación profesional, permite participar en la colectividad, definir el rol en el grupo de iguales… Las personas sordas parecen que están limitadas en este derecho, la sociedad los aísla aún más.

Con la industrialización se afianzó la especialización del trabajador y se vetó a las personas discapacitadas. Nos encontramos con un panorama muy difícil, sobre todo en época de crisis, como la actual, donde el trabajo escasea para los individuos denominados erróneamente “normales” .

Se reconocen dos enfoques para la integración laboral, una parte del modelo focalizado en el sujeto y otra, del modelo focalizado en el contexto o también llamado modelo ecológico. Las limitaciones que sufre el colectivo, hemos de convenir, que son mayormente de índole social, por tanto, las políticas encaminadas a aminorar estos desajustes, deben incidir en la modificación de los contextos, pues será la más acertada.

Los empresarios tienen grandes reticencias y reservas; las experiencias laborales exitosas son casi pioneras en nuestro país. En Canarias, la labor de la Fundación Canaria para el Sordo (FUNCASOR) es importantísima, ya que ofrece un área social, una de formación y otra de empleo con la colaboración del Servicio Canario de Empleo; en este sentido, cabe mencionar y dar visibilidad a la formación enmarcada dentro de un programa experimental en materia de empleo “Training-dos”, cofinanciado por el Servicio Canario de Empleo, proyecto que comenzó en diciembre de 2015 , dando cabida a una formación conducente a la obtención del certificado de profesionalidad de Nivel 1 en “Operaciones de grabación y tratamiento de datos y documentos -ADGGO508; por otro lado, no se puede dejar de mencionar la labor impagable de la fundación ONCE y la del Fondo Social Europeo, entre otras.

La preparación individual no es menos importante, pero lo es más, una modificación urgente del contexto laboral y social…la utopía con la que comenzábamos este ensayo, y que Galeano tan bien expresa.

Las repercusiones de la sordera están ampliamente estudiadas, tanto en sus aspectos emocionales, como en los procesos de socialización, también en el desarrollo cognitivo. Respecto de este último punto, no se sabe aún cómo la persona sorda se representa el mundo, como construye su pensamiento desde la ausencia de sonidos. Para ello, conviene tener en consideración las clasificaciones de las deficiencias auditivas: desde su grado de intensidad, (diferentes grados de hipoacusias), lugar de la lesión, grado de intensidad, así como, momento de la adquisición. Son los llamados criterios o categorías de las deficiencias auditivas. La etiología tiene también su relevancia, considerándose que las deficiencias postnatales tienen un pronóstico mucho más alentador.

En psicopedagogía la faceta que más nos interesa es la de la valoración, la formación logopédica es, obviamente, una piedra angular para esta evaluación. Hay que mencionar como referencia el test GAEL-P, por ser el que se adecua para la población de sordos españoles. En cuanto a la intervención, tenemos un amplio espectro según sea el objetivo que se persigamos: curativo, funcional, corrector o rehabilitador.

Interesa destacar que actualmente hay disponibles grandes avances tecnológicos para la intervención logopédica (desde audífonos, amplificadores, programas…) y, que la premisa fundamental, es que la educación auditiva debe comenzar tan pronto como sea posible; lo mismo ocurre con la intervención temprana; evidentemente, porque el lenguaje es un factor determinante en el desarrollo del niño.

Dentro de metodologías y recursos resulta fundamental destacar el uso de las TIC, ayudas técnicas, tanto en el hogar como en la escuela, ayudas para la comunicación etc. Y cómo no, el uso de la lengua de signos que la propia FASICAN (Federación de Asociaciones de Personas Sordas de las islas Canarias), ofrece en sus talleres anuales.

En conclusión, la cultura de la norma fomenta en nuestro entorno la homogeneidad, pero la homogeneidad trae como consecuencia que la diferencia se perciba como anomalía, y por tanto, no deseable.

No hace muchos años a las personas con retraso mental se las confinaba en casa, eran una vergüenza para sus familiares, estaban condenadas de por vida a sufrir desprecio, y les era negada la más elemental educación. Por suerte, muchas cosas han cambiado, en las formas y en el fondo. La investigación avanza y cada vez es más frecuente encontrarnos con estas personas en los ámbitos laborales; se han ido dando pequeños e importantes pasos para que ésto sea posible.

La creación, en Canarias, de centros preferentes en los años noventa fue una gran apuesta por la integración y la formación de los niños con discapacidad auditiva, porque no hay que olvidar que hasta mediados de los años ochenta la alternativa de escolarización para las familias pasaba prácticamente por los centros de Cáritas. Actualmente, en algunos grandes centros comerciales podemos ser atendidos por personas sordas, y aunque nos llame la atención, vamos caminando aunque percibamos, erróneamente, que el horizonte está aún muy lejos.

Lo importante es saber que está a la vista, éso es lo realmente importante.

Suárez Santana, E

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

MARCHENA GÓMEZ, R. (2003): “Diversidad en el grupo de iguales”. Las Palmas de Gran Canaria: Vicerrectorado de Desarrollo Institucional y Nuevas Tecnologías de la ULPGC.

GARRIDO, J. (2002): “Educación especial”. Vicerrectorado de Desarrollo Institucional y Nuevas Tecnologías de la ULPGC.

JIMÉNEZ DÍAZ, G. (2004) “Intervención psicopedagógica en los trastornos del desarrollo” Las Palmas de Gran Canaria: Vicerrectorado de Desarrollo Institucional y Nuevas Tecnologías de la ULPGC.

WWW.funcasor.org/ “Fundación canaria para el sordo”. (Última versión consultada 15/05/2016)

WWW.fasican.org/ “Federación de asociaciones de personas sordas de las islas canarias”. (Última versión consultada 15/05/2016)

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