Las siete brujas del mar

Versión libre del cuento “la fuente de las siete brujas “de Ernesto J. Rodríguez Abad

dia de canarias 014

 Había una vez una escuela que durante las primeras semanas del mes de Junio se convirtió, por arte de la literatura, en un reino de fantasía, magia y color donde los duendes, ogros, brujas….y todos los personajes que se puedan imaginar circulaban libremente por sus clases, patios, pasillos y jardines. En ese reino habitaba, por aquella época, un caballero de mediana estatura, poco pelo y gafas que, según decían los que le conocían, era el narrador de historias más  grande del Universo. También escribía cuentos y otros relatos de amor. Sabía muchas, muchas cosas de dioses, princesas y ranas y todos le llamaban ERNESTO. El caballero Ernesto llegó a la escuela muy dispuesto. Se dispuso a contar historias a los niños y niñas del lugar .Comenzó por las clases de los mayores y pronto su fama llagó a oídos de los más pequeños. En una de estas clases, los niños y niñas de cuatro años, esperaban impacientes su visita. Querían escuchar sus maravillosas historias. Querían compartir sus vivencias de “autor a autor”, pues ellos también eran escritores y escritoras de renombre. Esperando el momento mágico del encuentro decidieron leer alguna de las obras escritas por el caballero Ernesto. De todas las obras que la maestra había llevado al aula eligieron, por votación, el cuento “La fuente de las siete brujas” que fue leído, en voz alta, en días sucesivos. Como también querían hacerle un regalo especial a Ernesto elaboraron, entre todos, con la ayuda de la maestra una nueva versión del cuento que ilustraron y, en edición de lujo, editaron con el título “Las siete brujas del mar”. Cuando el caballero Ernesto acudió fiel a su cita recibió una grata sorpresa. Tan feliz y contento estaba que se convirtió en princesa. Cuentan los maestros del lugar que las siete brujas salieron del mar y a sus autores y autoras fueron a buscar.

 
ENCUENTRO CON EL AUTOR : Cómo preparamos la visita de Ernesto
La visita de Ernesto J. Rodríguez Abad al aula de cuatro años se preparó con antelación y mucha emoción. En la zona de la biblioteca se ubicó una mesa y una silla para la firma de ejemplares y se hizo publicidad de la visita con carteles, dibujos y recortes de prensa sobre la obra de tan afamado escritor. Distintos ejemplares de sus obras reposan en los estantes para tan esperada ocasión y la cámara de fotos lista para recoger el momento. Ernesto J. Rodríguez Abad acudió al aula donde fue recibido con enormes muestras de cariño que él devolvió con creces. Nos narró varios cuentos, firmó ejemplares de sus libros a la maestra, compartió juegos populares, contestó a todas las preguntas que le formulaban los niños y las niñas y demostró una paciencia infinita cuando todos reclamaban su atención. Fue un maravilloso día de encuentro y aprendizaje mutuo. Gracias Ernesto.

 ESCRIBIENDO LA VERSIÓN DEL CUENTO: Cómo realizamos la versión del cuento

Para escribir la versión del cuento, de forma colectiva, los niños y las niñas se colocan en la alfombra (asamblea) y, por turnos, van añadiendo sus ideas al argumento. La maestra ya ha comentado en otras ocasiones las partes de las que consta un cuento (inicio, nudo y desenlace) y los niños saben, como así lo han comprobado en las narraciones de cuentos,  que hay un principio, que luego hay acción, aventura… y un final, casi siempre feliz. La maestra escribe en un cuaderno las palabras de los niños y las niñas que se releen en sucesivas ocasiones para cambiar, añadir o modificar si es necesario. Cuando todos están satisfechos con el texto definitivo se pasa a ordenador y se edita. Procuramos que todos los niños y niñas aporten sus ideas al cuento y reflexionen sobre la continuidad del argumento, que tenga sentido para la narración y que aumenten su vocabulario con nuevas palabras.

 Y aquí está nuestra versión del cuento:

“Las siete brujas del mar “

Autores: niños y niñas de 4 años ( CEIP El Fraile, Tenerife)

Las siete brujas no eran mujeres. Eran brujas de verdad que hacían sus cosas. Cada una de ellas hacía una cosa diferente. Una bruja cocinaba papas, era la bruja del carbón; otra bruja hacía trampas a las mujeres, era la bruja de la cal; otra de las brujas cosía una camiseta, era la bruja de la harina; otra bruja se vestía de flor, era la bruja de laurisilva; otra de las brujas freía huevos para comer, era la bruja de la sal; otra bruja hacía banderas, esa era la bruja del agua. Otra de las brujas estaba cogiendo fresas en el bosque para comérselas en su casa, era la bruja del azúcar. Estaban enterradas en el fondo del mar y, cuando una niña pasa por allí cierra los ojos para no verlas. Las brujas encontraron unos cerditos que se comieron en su casa. La casa de las brujas era grande; dentro tenía un montón de lámparas. Casi nunca se movían de la casa porque allí tenían escondida a la niña que estaba asustada. Cuando salen de la casa a comer al restaurante suben en su escoba mágica que vuela como la de la bruja aburrida. Algunas brujas fueron a almorzar al restaurante de la bruja aburrida y comieron cosas venenosas: culebras, gusanos, pan venenoso, hamburguesas venenosas, hojas naturales de bruja y lombrices. En una cesta guardaron un huevo envenenado para las brujas que se habían quedado en la casa vigilando a la niña asustada. Cuando llegaron a la casa, volando en su escoba mágica, encontraron luces y gusanos. Las brujas cogieron los gusanos y los metieron en una olla para comerlos fritos. Buscaron más gusanos y se los comieron, todavía tenían hambre. Buscaron culebras y también se las comieron con un huevo. Una de las brujas se cayó dentro de la olla y se quemó, como el lobo feroz. Salió corriendo y nunca volvió  a la casa.

 

 

Nota: Esta experiencia se publicó en la Revista del Centro del Profesorado Granadilla de Abona ( actualmente CEP Tenerife Sur)  “EL BUCIO” nº 14. Año 2004/ 2005. ( páginas 08-09)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 

El bigote de Dalí parece un caracol

 

Este es el título de un proyecto de investigación en el aula sobre la vida y la obra de Salvador Dalí  que se realizó en el aula de tres años con motivo del Centenario  del nacimiento del genial artista ( en el apartado de “investigar en el aula “ podrán ver el relato completo del proceso de investigación) . En el desarrollo del proyecto leímos varios cuentos sobre Dalí y los niños escribieron e ilustraron su propio cuento.

  “El sueño de Dalí “es el título de un cuento maravillosamente ilustrado por Carles Arbat que la maestra descubrió en su visita al Auditorio de Tenerife. Su autor, diseñador gráfico de profesión, vuelca su talento y creatividad en esta joya de la ilustración.La lectura del cuento nos desvela datos de la biografía y obra de Dalí a través de una preciosa historia de misterio y amor, de sueños cumplidos e ilusiones compartidas.

El pequeño Dalí… y el camino hacia los sueños“se titula el segundo cuento que leemos, miramos y disfrutamos sobre la figura de Salvador Dalí. Escrito e ilustrado por Anna Obiols y Joan Subirama  nos muestra un Dalí niño que juega con la arena de la playa y descubre la magia de los sueños.En su camino hacia los sueños le acompañan personajes mágicos que estarán presentes a lo largo de su vida artística: las hormigas, la mujer alada, el hombre de piedra, los pingüinos del huevo frito, el ciclista con el pan en la cabeza y tantos otros que representa en su obra.

Son cuentos para escuchar y mirar, para disfrutar y aprender, para observar y comentar. Cuentos mágicos como el mundo de Dalí.         

                       !!Que disfruten del cuento y del universo mágico de este pintor de sueños!                           

EL BIGOTE DE DALÍ PARECE UN CARACOL 

Cuento escrito e ilustrado por niños y niñas de 3 años ( Colegio Juan García Pérez, Tenerife, 2004)

dali 008Érase una vez Dalí que estaba pintando un sueño en su cuarto. Vivía en una casa grande con muchas gavetas y estrellas. Dalí lloraba porque  la Bruja Piruja con su escoba grande le daba en los pies y no podía caminar. En el suelo había una lagartija voladora. Dalí pintó la lagartija en un cuadro con muchos colores: azul, gris, verde amarillo y rojo. Después de pintarla la lagartija se murió. La bruja estaba delante mirándolo todo y con su escoba mágica pintó a Dalí. A  Dalí le gustó mucho el retrato que le hizo la Bruja Piruja. De repente apareció un caracol de color verde subiendo la escalera al cuarto de Dalí. El caracol se subió en el bigote de Dalí y se quedó allí para siempre .  Y colorín, colorado este cuento se ha acabado.

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El País de las flores

Texto: María Jesús Cano

Ilustraciones: alumnado de 2º y 4º de Primaria del Colegio Aguere ( La Laguna)

En un hermoso y apacible lugar de las islas afortunadas hay un pueblo que tiene el poder de hablar con las flores.

El pueblo está situado en la parte más alta de una isla, rodeado de frondosos bosques de pino, campos verdes salpicados de flores y montañas nevadas que dotan al paisaje de un halo de misterio y aventura.

Vilaflor, como así se llama el pueblo, celebra cada año la llegada de la primavera con una gran fiesta de luz y color a la que acuden los habitantes de los pueblos cercanos.

vilaflor Las calles del pueblo se adornan para la ocasión con guirnaldas, banderas y luces de colores. El centro de la plaza se llena de flores, miles y miles de flores que desprenden su olor e iluminan el paisaje. Las rosas lucen hermosas sus aterciopeladas hojas. Las parejas deshojan las margaritas en señal de amor eterno. Los lirios muestran orgullosos sus pétalos y las violetas anhelan retornar a su Teide querido.

Ese día todos los niños del pueblo deben elegir una flor que les acompañará hasta la próxima primavera. Una flor que tendrán que cuidar y proteger ofreciéndole todo cuanto necesite. La luz del sol, el agua pura de Vilaflor y cariño, mucho, mucho cariño.La flor más hermosa de todas será la ganadora del concurso de flores que se celebrará la primavera próxima .No hay duda que todos quieren conseguir el primer premio sobre todo porque quien lo gane será coronado Rey o Reina de la fiesta de la primavera.Todos han conseguido su flor. Todos menos Amapola una dulce y tímida niña, con nombre de flor, que llora desconsolada en una esquina de la plaza.

se recoge flores–         ¿Dónde está mi flor?- pregunta Amapola al guardián de las flores.

–         Ya no hay más flores, se las llevaron todas- responde el guardián.

–         ¿Y dónde puedo encontrar una flor para cuidar?- pregunta de nuevo Amapola.

–         Tendrás que viajar hasta el País de las flores- le dice el guardián- y allí encontrarás tu flor, aquella que has de cuidar hasta la próxima primavera.

Tanausú y el pais de las flores 005Amapola emprende el viaje en busca de su flor. El País de las flores está al otro lado del océano y tendrá que recorrer un largo camino.El viaje en barco se hace largo y tortuoso pero, al cabo de quince días, Amapola llega al País de las flores. Un lugar mágico y extravagante donde todos los edificios están cubiertos de flores. En las tiendas, en las cafeterías y en las oficinas las flores crecen a su antojo llenando de colores las paredes y desprendiendo su penetrante olor.Amapola busca, entre las flores, aquella que ha de cuidar. Busca, busca y rebusca  pero la flor no aparece. Cansada de tanto buscar y buscar se sienta en un banco del parque.

En la rama de un viejo olmo, un pajarillo la observa.

Tanausú y el pais de las flores 003–         ¿Qué te pasa niña, acaso te has perdido?- pregunta el pajarillo azul a Amapola

La niña mira hacia lo alto del árbol, de donde procede la voz.

–         ¡Oh, querido pinzón azul- le responde Amapola –no, no estoy perdida sólo estoy descansando para seguir buscando mi flor. Aquella que he de cuidar para el concurso de flores ganar

–         ¿Has probado a buscar en el jardín encantado?- le pregunta el pinzón azul.

–         ¿El jardín encantado?- pregunta la niña, con voz de sorpresa.

El pinzón azul le cuenta que el jardín encantado está custodiado por un malvado jardinero que, celoso de la belleza y aroma de las flores, construyó un pequeño jardín donde plantó las más hermosas flores de los cinco continentes y lo amuralló para que nadie pudiera acercarse.

El enorme muro de piedra gris donde el musgo crece a su antojo no deja pasar la luz del sol y las plantas crecen tristes y sin vida.

–         ¿Cómo podré encontrar el jardín encantado?- le pregunta la niña al pajarillo- y ¿cómo lograré entrar en él?

–         Sólo tu tienes la respuesta- le responde el pinzón azul- que has de buscar en tus recuerdos.

Sorprendida aún por la respuesta del pajarillo Amapola inicia el viaje en busca del misterioso jardín. En su cabeza las emociones se mezclan con las posibles soluciones al enigma que ha de resolver. ¿Cómo va a buscar en sus recuerdos las respuestas?

De pronto le viene a la memoria una cancioncilla que su madre le cantaba siendo aún muy niña.

–         Amapola, amapola del campo…. ¿cómo seguía la canción?- intenta recordar.

–         Amapola, amapola del campo que hermosa eres, amapola del campo…. Ya voy recordando la letra- dice la niña con voz alegre.

–         Sí, ya la recuerdo- grita entusiasmada- la canción era así:          Tanausú y el pais de las flores 009                                                                       

 Amapola, amapola del campo,qué hermosa eres, amapola, amapola del campo, dime quién eres.

  Amapola, amapola del campo, son tus colores orgullo de primavera y campos verdes.

Amapola, bella amapola, ya sé quién eres.

Una hermosa niña de ojos verdes.

                                                                                                                                                                             Cuando termina de entonar la cancioncilla se topa de bruces con un alto y grisáceo muro de piedra que interrumpe su camino. Una puerta, situada en la parte lateral del alto y grisáceo muro de piedra se abre como por arte de magia. La magia de la cancioncilla. La magia de sus recuerdos de niña. La magia que abre, sin piedad, el alto y grisáceo muro de piedra.

Tanausú y el pais de las flores 015La oscuridad que reina en todo el jardín impide a la niña contemplar el desolador espectáculo. Las flores están mustias, tristes y sin color. El lúgubre jardín les ha robado todo su esplendor y hasta su olor se ha esfumado como se esfuma la vida en el interior del jardín encantado.

Pero en la parte más recóndita de ese triste entre los más tristes jardines Amapola descubre una pequeña luz. La pequeña luz de una pequeña flor empequeñecida por la falta de luz y la falta de agua que aún sobrevive.

Con sumo cuidado arranca Amapola la flor. Desde la raíz. Deposita un poco de tierra en una bolsa e introduce allí su flor porque ya sabe que esa es su flor. Aquella que ha de cuidar con paciencia y con amor.

Su flor.Aquella con la que ganará el concurso de flores la próxima primavera.

Su flor.Aquella que transformará el paisaje de su pueblo. Su flor.

Tanausú y el pais de las flores 011En agradecimiento por ser rescatada del triste entre los más tristes jardines la flor habla con el viento y, juntos, Amapola, la flor y el viento trasladan las semillas a todos los rincones del pueblo.

Y es por ello que cada mes de Abril las amapolas de California, de color amarillo y naranja, florecen escandalosamente en los hermosos campos de Vilaflor

 

 

 

 

 

 

 

De cómo el autografo de mi hermana se coló por la ventana de una casa encantada

De cómo el autógrafo de mi hermana se coló por la ventana de una casa encantada

Texto: María Jesús Cano López

la casa encantada

Próxima parada “La Trinidad”. Fin de trayecto. Por la megafonía del tranvía escucho claramente la voz en off que anuncia la última parada. Abrocho la chupa de cuero heredada de mi hermano mayor  y  poso el pie derecho en el arcén no sin antes subirme el cuello pues a esa hora, como de costumbre, hace frío en La Laguna. “¿Por qué no habré traído una bufanda? ¡Pero qué importa el frío si he conseguido el ansiado autógrafo de Pablo Alborán para mi hermana pequeña!” Esta tarde he ido al Auditorio de Tenerife Adán Martín en Santa Cruz donde se celebra la Gala de entrega de los Premios de Cadena Dial 2012 porque  mi hermana que es muy pequeña aún para tanta aglomeración -eso dice mi madre-, me pidió que fuera yo y que, por favor, por favor, por favor, le consiguiera el autógrafo. Se pondrá muy contenta y mañana presumirá de autógrafo con sus amigas del colegio. Lo cierto es que Pablo Alborán se portó genial y hasta le dedicó el autógrafo y todo ¡Qué gran tipo! Voy a leer de nuevo la dedicatoria: “Para Liliana con cariño. Pablo Alborán”. Se pondrá loca de contenta. “¡Oh, no!” Una inoportuna ráfaga de viento arranca el papel de mis manos que sale volando ante mis narices.  Corro  deprisa sin poder alcanzarlo. El viento lo empuja por las calles del casco histórico. Sube cada vez más alto. Surca callejuelas empedradas y calles adoquinadas para pararse un breve instante en la Casa Lercaro “¡Uyyy, casi lo alcanzo!” Por fin se detiene justo encima de la verja que rodea el Instituto de Canarias Cabrera Pinto. Me subo con mucho cuidado al muro pues hay que respetar nuestro patrimonio y cuidar la vía pública -eso lo aprendimos en la clase de ciudadanía con la profe Avelina- Trepo la verja con más cuidado aún y cuando estoy a punto de coger el papel éste sale de nuevo volando colándose por una ventana rota de la cercana casona centenaria  que hay  en la esquina de la calle San Agustín con Rodriguez Moure. Una casa sin habitar  escenario de recientes rodajes cinematográficos. “Y ahora ¿Cómo voy a entrar en la casa?”

la casa encantada 2

De pronto, como si alguien adivinara mis intenciones, se oye un escalofriante chirrido en la puerta principal que se abre como por arte de magia. Reconozco que estoy empezando a asustarme pero me acuerdo de Liliana y de lo triste que se pondrá si no le llevo el autógrafo así que entro en la casa justo cuando la puerta se cierra a mis espaldas. Ahora sí que estoy completamente muerto de miedo. Un escalofrío recorre mi espalda – seguro que es por el frío y la humedad del lugar- Oigo el sonido de mis propios dientes tiritando pero, valiente, subo por la empinada escalera hasta la segunda planta donde está la ventana rota por la que se coló el papel. La casa es tan antigua como gélida y espeluznante. Aterrado me subo el cuello de la chupa -lo hago a menudo cuando estoy nervioso- Entro en la habitación y enseguida veo el autógrafo de  mi hermana sobre una polvorienta y antigua silla. Lo guardo en el bolsillo de la chupa que tiene cremallera y me dispongo a salir huyendo de allí pero cuando intento bajar las escaleras, alumbrándome solo con la escasa luz de mi teléfono móvil, escucho unas voces cercanas que suenan como lamentos y carcajadas histéricas. Me quedo petrificado. Quiero salir corriendo pero el miedo me tiene paralizado.

-No te asustes- soy el fantasma de la casa- cuál es tu nombre y porqué has venido a perturbar mi vigilancia.

– Un fan, fan, fantas- tartamudeo- me, me, me llamo Tomás- y no acierto a decir nada más pues las palabras se agolpan en mi boca sin poder salir y hacerse inteligibles.

-Yo me llamo Cristobaluna  y soy el vigilante de la casa- me dice con normalidad guiñándome un ojo (uno de los dos agujeros que resaltan en su sábana blanca)

Parece simpático y recobro la serenidad  para escuchar con mucha atención la historia que me cuenta. Me dice que es el fantasma oficial de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, el encargado de recorrer los caserones laguneros deshabitados y vigilar que los curiosos o los okupas no puedan entrar. Ya lo ha intentado más de uno y de dos pero el fantasma logró ahuyentarlos. A partir de la medianoche comienza su ronda nocturna por las casas abandonadas entonando su retahíla: Soy Cristobaluuuuuuuuuuuuuuuna, fantasma de La Laguuuuuuuuuuuna, si en la casa quieres entrar, yo te he de ahuyentar; y así una por una, sin dejar ninguna, recorre todas las casas  hasta el amanecer donde regresa, sin ser visto, a su escondite secreto. Se he hecho tarde y me despido ya de Cristobaluna (creo que he hecho un nuevo amigo)

La junta supremaSalgo corriendo hasta la Plaza de la Junta Suprema donde vivo. Le cuento a mi hermana mi aventura con el fantasma pero no me escucha sólo mira y remira el autógrafo de Pablo Alborán enchufada a sus cascos de las Monsters High.

Seguro que esta noche no duerme de la emoción. Ni yo tampoco.

¡Buenas noches Cristobaluna, fantasma de La Laguna, que tengas  buena vigilancia!

RELATO GANADOR DEL SEGUNDO PREMIO EN EL I CONCURSO DE MICRO-RELATOS DE TEMÁTICA INFANTIL Y JUVENIL ABRIL MES DE LOS LIBROS, LA LAGUNA.

Renata y la lata

 

RENATA Y LA LATA

Un cuento sobre la importancia del reciclaje

Renata

 

 

 

Renata es una niña muy sensata que cada día acude al contenedor para clasificar la basura con mucho amor.

 

Una tarde de otoño cuando estaba depositando unas viejas revistas en el contenedor azul escuchó, sorprendida, cómo una voz salía del interior.

La niña asomó su puntiaguda nariz  y, a través de la ranura, observó como desde lo más profundo del contenedor, repleto de  papeles y cartones, una pequeña y abollada lata de refresco reclamaba su atención.

–         Por favor sácame de aquí– gritaba la lata– alguien por error me ha tirado a este contenedor.

–         ¿Quién eres?- preguntó Renata-sorprendida aún por estar hablando con una lata.

–         No soy una lata cualquiera. Soy una lata viajera. De reluciente aluminio aún conservo mi brillo.

Era, sin dudarlo, una lata parlanchina que de todas sus palabras hacía una rima y no podía estar en el contenedor azul. Tenía que estar junto con los envases de plástico y los bricks en el contenedor amarillo.

Renata iba a lanzarla al contenedor amarillo cuando, de nuevo, habló la lata.

–         No, no me tires aún. Ya te dije que era una lata viajera que viajando de casa en casa hasta llegué a la Nasa y desde el espacio vi la basura que hay aquí.

–         Llévame para tu casa– continuó hablando la lata– y seré un práctico portalápices para tus rotuladores de colores.

–         ¿Sabes? He tenido muchas vidas y todas ellas divertidas. En casa del carnicero fui un práctico cenicero y un hermoso collar para el cuello de Pilar y un colgante muy elegante para un famoso cantante y una noria y un camión para el niño Simón y hasta una bicicleta para la niña Enriqueta y, y y…….

–         Vale, vale, no sigas hablando que me estás mareando- dijo Renata– ¡Ay!, que yo también estoy hablando en verso.

La niña cogió la lata con mucho cuidado sin poder evitar que  unas gotas del refresco de cola que aún estaba en el fondo se derramara por su mano dejándola pegajosa.

A partir de ese día Renata fue recogiendo todas las latas de refrescos del vecindario y montó un taller de manualidades reciclables en el garaje de su casa.  Cada día, después de estudiar y hacer lo deberes del colegio, se reunía con sus amigos para construir prácticos y hermosos juguetes.

Construyeron miles de objetos que envolvieron en papel reciclado y los enviaron a los grandes almacenes que los Reyes Magos tienen en Oriente para repartirlos entre  todos los niños del Continente.

Y así, entre todos, ayudaron a salvar el Medio Ambiente.

Texto: María Jesús Cano

Ilustración: Natalia (6º de Primaria)