De cómo el autografo de mi hermana se coló por la ventana de una casa encantada

De cómo el autógrafo de mi hermana se coló por la ventana de una casa encantada

Texto: María Jesús Cano López

la casa encantada

Próxima parada “La Trinidad”. Fin de trayecto. Por la megafonía del tranvía escucho claramente la voz en off que anuncia la última parada. Abrocho la chupa de cuero heredada de mi hermano mayor  y  poso el pie derecho en el arcén no sin antes subirme el cuello pues a esa hora, como de costumbre, hace frío en La Laguna. “¿Por qué no habré traído una bufanda? ¡Pero qué importa el frío si he conseguido el ansiado autógrafo de Pablo Alborán para mi hermana pequeña!” Esta tarde he ido al Auditorio de Tenerife Adán Martín en Santa Cruz donde se celebra la Gala de entrega de los Premios de Cadena Dial 2012 porque  mi hermana que es muy pequeña aún para tanta aglomeración -eso dice mi madre-, me pidió que fuera yo y que, por favor, por favor, por favor, le consiguiera el autógrafo. Se pondrá muy contenta y mañana presumirá de autógrafo con sus amigas del colegio. Lo cierto es que Pablo Alborán se portó genial y hasta le dedicó el autógrafo y todo ¡Qué gran tipo! Voy a leer de nuevo la dedicatoria: “Para Liliana con cariño. Pablo Alborán”. Se pondrá loca de contenta. “¡Oh, no!” Una inoportuna ráfaga de viento arranca el papel de mis manos que sale volando ante mis narices.  Corro  deprisa sin poder alcanzarlo. El viento lo empuja por las calles del casco histórico. Sube cada vez más alto. Surca callejuelas empedradas y calles adoquinadas para pararse un breve instante en la Casa Lercaro “¡Uyyy, casi lo alcanzo!” Por fin se detiene justo encima de la verja que rodea el Instituto de Canarias Cabrera Pinto. Me subo con mucho cuidado al muro pues hay que respetar nuestro patrimonio y cuidar la vía pública -eso lo aprendimos en la clase de ciudadanía con la profe Avelina- Trepo la verja con más cuidado aún y cuando estoy a punto de coger el papel éste sale de nuevo volando colándose por una ventana rota de la cercana casona centenaria  que hay  en la esquina de la calle San Agustín con Rodriguez Moure. Una casa sin habitar  escenario de recientes rodajes cinematográficos. “Y ahora ¿Cómo voy a entrar en la casa?”

la casa encantada 2

De pronto, como si alguien adivinara mis intenciones, se oye un escalofriante chirrido en la puerta principal que se abre como por arte de magia. Reconozco que estoy empezando a asustarme pero me acuerdo de Liliana y de lo triste que se pondrá si no le llevo el autógrafo así que entro en la casa justo cuando la puerta se cierra a mis espaldas. Ahora sí que estoy completamente muerto de miedo. Un escalofrío recorre mi espalda – seguro que es por el frío y la humedad del lugar- Oigo el sonido de mis propios dientes tiritando pero, valiente, subo por la empinada escalera hasta la segunda planta donde está la ventana rota por la que se coló el papel. La casa es tan antigua como gélida y espeluznante. Aterrado me subo el cuello de la chupa -lo hago a menudo cuando estoy nervioso- Entro en la habitación y enseguida veo el autógrafo de  mi hermana sobre una polvorienta y antigua silla. Lo guardo en el bolsillo de la chupa que tiene cremallera y me dispongo a salir huyendo de allí pero cuando intento bajar las escaleras, alumbrándome solo con la escasa luz de mi teléfono móvil, escucho unas voces cercanas que suenan como lamentos y carcajadas histéricas. Me quedo petrificado. Quiero salir corriendo pero el miedo me tiene paralizado.

-No te asustes- soy el fantasma de la casa- cuál es tu nombre y porqué has venido a perturbar mi vigilancia.

– Un fan, fan, fantas- tartamudeo- me, me, me llamo Tomás- y no acierto a decir nada más pues las palabras se agolpan en mi boca sin poder salir y hacerse inteligibles.

-Yo me llamo Cristobaluna  y soy el vigilante de la casa- me dice con normalidad guiñándome un ojo (uno de los dos agujeros que resaltan en su sábana blanca)

Parece simpático y recobro la serenidad  para escuchar con mucha atención la historia que me cuenta. Me dice que es el fantasma oficial de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, el encargado de recorrer los caserones laguneros deshabitados y vigilar que los curiosos o los okupas no puedan entrar. Ya lo ha intentado más de uno y de dos pero el fantasma logró ahuyentarlos. A partir de la medianoche comienza su ronda nocturna por las casas abandonadas entonando su retahíla: Soy Cristobaluuuuuuuuuuuuuuuna, fantasma de La Laguuuuuuuuuuuna, si en la casa quieres entrar, yo te he de ahuyentar; y así una por una, sin dejar ninguna, recorre todas las casas  hasta el amanecer donde regresa, sin ser visto, a su escondite secreto. Se he hecho tarde y me despido ya de Cristobaluna (creo que he hecho un nuevo amigo)

La junta supremaSalgo corriendo hasta la Plaza de la Junta Suprema donde vivo. Le cuento a mi hermana mi aventura con el fantasma pero no me escucha sólo mira y remira el autógrafo de Pablo Alborán enchufada a sus cascos de las Monsters High.

Seguro que esta noche no duerme de la emoción. Ni yo tampoco.

¡Buenas noches Cristobaluna, fantasma de La Laguna, que tengas  buena vigilancia!

RELATO GANADOR DEL SEGUNDO PREMIO EN EL I CONCURSO DE MICRO-RELATOS DE TEMÁTICA INFANTIL Y JUVENIL ABRIL MES DE LOS LIBROS, LA LAGUNA.

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