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POL Y EL OSITO DE PELUCHE

Cuento Pol 2

Texto e ilustración: María Jesús Cano

Érase una vez un simpático y risueño niño que se llamaba Pol. Sus padres que vivían en Barcelona se trasladaron a la isla de Tenerife por motivos de trabajo y allí nació él entre el amarillo de la playa, el rojo de la montaña y el azul del mar. Una calurosa tarde de verano, mientras Pol jugaba con su cubo en  la arena de la playa, muy cerca de la Montaña Roja, su osito de peluche favorito se perdió. Nadie se dio cuenta hasta que al llegar la noche Pol, que después de escuchar un cuento siempre se dormía abrazado a su osito, echó de menos a su compañero de sueños. Se puso muy triste y empezó a llorar. Su mamá angustiada por el llanto del pequeño regresó a la playa. Buscó, buscó y buscó pero el osito no apareció.

Fatigado por el llanto y la tristeza Pol se durmió al fin. A la mañana siguiente su mamá  volvió a la playa para buscar el osito. Allí se encontró  con el caluroso y luminoso sol, el fuerte y poderoso viento y las altas y ruidosas olas.

       Querido y luminoso Sol-  preguntó la mamá al astro Rey- ¿has visto el osito de peluche de Pol?

El astro Rey iluminó la playa con sus potentes rayos, pero ni rastro del peluche

Y siguió caminando y preguntando

       Querido y poderoso viento- preguntó la mamá – ¿has visto el osito de peluche de Pol?

El fuerte viento de El Médano sopló con más fuerza que nunca sobre la arena levantando con él miles y miles de objetos enterrados. Había monedas, anillos, restos de comida y hasta colillas, pero ni rastro del peluche.

Y siguió caminando y preguntando

       Queridas y ruidosas olas- volvió a preguntar la mamá- ¿han visto el osito de peluche de Pol?

Las altas y ruidosas olas posaron en la arena miles y miles  de objetos lanzados al mar. Había cáscaras de plátano, restos de botellas de plástico y algas, pero ni rastro del peluche.

Y siguió caminando buscando a quién preguntar.

Cansada de tanto caminar y preguntar se sentó en la orilla del mar para pensar con más claridad. Pronto se hizo de noche y la luna llena apareció en el cielo.

       ¿Qué te pasa?- preguntó la luna a la mamá de Pol- ¿porqué estás triste?

       Pol ha perdido su osito de peluche y con él su eterna sonrisa; si no lo encuentro pronto temo que no vuelva a sonreír jamás – contestó la mamá con voz temblorosa.

       Si preguntas a la primera estrella de la noche, la más observadora e inteligente, seguro que te dará la respuesta que buscas- le recomendó la luna llena.

La mamá de Pol miró el cielo cuajadito de estrellas tratando de averiguar cuál de ellas sería la primera estrella de esa noche tan estrellada. ¡Qué difícil misión!- pensó la mamá.  La luna llena volvió a su encuentro para ayudarla. Con su potente luz iluminó una gran ola que  escondía entre la espesura de su espuma una estrella. Era la  primera estrella de la noche. Se había convertido en una estrella de mar para bajar a tierra firme  y ayudar a la mamá a encontrar el osito. La tarde anterior, apenas unos segundos después de ponerse el sol y ocupar su lugar en el cielo estrellado, había visto cómo un pequeño caballito de mar arrastraba por la arena de la playa el osito de Pol dejando un camino dibujado a su paso. No tuvieron más que seguir el dorado camino. Pronto dieron con el escondite del caballito. En lo más alto de una rocosa roca estaba el osito. Sucio y mojado. Salitre en los ojos y rasguños en la panza. ¡Pobre osito!

 No oyó el caballito de mar, camuflado en la roca, la llegada de los intrusos.  Su rizada cola enrollada alrededor del osito delató su presencia. Al verse descubierto les contó lo sucedido.

       Cada tarde- comenzó a explicar el caballito- desde mi escondite secreto,  observaba a  Pol jugar en la arena con su cubo y su pala. Lo veía feliz haciendo castillos que adornaba con conchas y caracolas y pensé que no echaría de menos a su osito.

       Sin que nadie me viera- continuó hablando el caballito- me camuflé con la arena y me acerqué a la bolsa donde estaba el osito. Lo enrollé en mi cola y lo arrastré hasta esta roca. Sólo quería tener un compañero de juegos. Estoy muy solo viviendo en este océano tan lejos de mi casa. Los caballitos de mar estamos en peligro de extinción y no me quedan amigos para jugar.

La mamá y la estrella miraron al caballito sin creer aún que en el mundo marino hubiera alguien tan pequeño y sin embargo tan valiente. Durante unos minutos todos permanecieron en silencio. Sólo se escuchaba el sonoro oleaje.

 La mamá de Pol, feliz por haber encontrado el osito, no se enfadó mucho con el caballito que le prometió no volver a coger lo que no era suyo y pedirle perdón a Pol.

Así fue como Pol recuperó la sonrisa que compartió con dos nuevos compañeros de juego: el caballito y la estrella de mar.

 

 

 

 

 

6 comentarios

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    • Susana y Pol en 22 marzo, 2015 a las 15:02
    • Responder

    Mil gracias por dedicar este cuento a lo más maravilloso de mi vida, mi hijo Pol.
    Preciosas palabras y bonita lectura que pronto, muy pronto se la leeré a Pol.
    Gracias por tu dedicación María Jesús.

    1. Gracias a ti Susana.Espero que muy pronto Pol disfrute con el cuento del mismo modo que yo disfrutè escribièndolo.Un beso ENORME para los dos.

  1. Escribo este mensaje por nedio de mi hijo que le encantó mucho el cuento y que todas las noches lo volveremos a leer gracias.

    1. Buenas tardes Betty:

      ¡Qué alegría que a tu hijo le guste el cuento! Dale un abrazo muy GRANDE de mi parte.

      Me encanta que le encante y lo relean cada noche.

      Sigan leyendo cuentos cada noche y disfrutando, juntos, del placer de la lectura.

      Gracias a ustedes, me han alegrado el día.

      Un cordial saludo

      María Jesús Cano

        • yolanda en 22 abril, 2020 a las 18:23
        • Responder

        gracias es muy util para mis alumnos de grado 2

        1. Buenos días Yolanda:
          Me alegra que este cuento sea útil para tu alumnado.
          Es un cuento con múltiples lecturas y posibilidades para trabajar en el aula.
          Me encantaría conocer la propuesta didáctica y la opinión de tus alumnos y alumnas.
          Gracias por visitar este blog y compartir tu experiencia.
          Un abrazo ENORME
          ¡Feliz día del libro!
          María Jesús Cano

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