TANAUSÚ Y LA CUEVA DEL OSO PARDO

Una aventura en Asturias

Texto: María Jesús Cano

Tanausú y el pais de las flores 020

Ya era de noche en la isla de La Palma y el cielo estaba cubierto de estrellas cuando Tanausú, el gnomo aventurero, descubrió un folleto entre los matorrales del bosque donde vivía. Lo cogió con ambas manos,  lo dobló y lo guardó en su bolsillo. Tana, como llaman sus amigos a este trotamundos, detective y aprendiz de brujo acaba de regresar a la isla después de viajar por todo el Archipiélago. Observa de nuevo el folleto y nota ese cosquilleo tan familiar como si un ejército de hormigas estuviera caminando por su estómago. Es la señal inequívoca de un sentimiento más profundo que la profundidad del océano. Es la señal de la aventura. Del deseo de recorrer  mundo. El folleto, que tiene el sello de una agencia de viajes de Los Llanos de Aridane, está doblado por la página “rutas de montaña y senderismo por el norte de España”.  Su mirada se posa en una fotografía del bosque de los Oscos, Reserva de la Biosfera, que se encuentra en el Principado de Asturias. Le llama la atención la Ruta de los Bosques y ni corto ni perezoso se dirige a la agencia. Sin pensarlo dos veces, ni tres, ni cuatro, compra un billete para Asturias. El avión le parece enorme y las azafatas muy simpáticas. Aterriza en el Aeropuerto de Asturias una tarde de intensa lluvia. Por la ventanilla observa las gotas que chocan contra el cristal. Huela a tierra mojada, a bosque y salitre. La cercanía del mar le recuerda su isla bonita y los árboles su hogar. El camino hasta la ruta de los bosques es largo y peligroso pero Tana está más que acostumbrado a las inclemencias del tiempo y las largas caminatas. Tras varios días de recorrido llega a Villanueva de Oscos y se hospeda en una típica casona asturiana. Los dueños son muy amables y le instalan en una habitación muy confortable. Una cama grande y con dosel velará sus sueños de aventura. Desde el enorme ventanal contempla el paradisíaco paisaje astur. Bosques de abedul, roble y castaño se mecen al compás del viento componiendo una hermosa canción de cuna. Cansado del largo viaje se duerme pronto. No escucha las pisadas ni la socarrona risita del duende que habita en su misma habitación. Que se mete en su misma cama. Que registra su mochila y mordisquea un pedacito de queso de almendra que trajo de La Palma. Un duendecillo travieso y juguetón que viste una camisa roja y un gorro del mismo color. Tiene un agujero en la mano izquierda y cojea de una pierna. Aunque, normalmente, vive en el trastero o en los sótanos de las casas suele meterse en las habitaciones de los huéspedes para cambiarles las cosas de sitio, hacer ruiditos extraños, despertarles con cosquillas o robar comida. Pero Tana está tan cansado que no oye nada de nada. El trasgu, que así se llama este travieso gnomo, cansado también de que no le haga caso, regresa al desván de la casa.

– Mañana será otro día- piensa el trasgu- y entonces este gnomo intruso sabrá de mí.

A la mañana siguiente Tana se levanta temprano para desayunar. En la mesa le están esperando los manjares de la tierra. Pan, mermelada casera de manzana, un gran tazón de leche y un surtido de quesos asturianos. Su favorito es el queso de la peral que unta con sumo cuidado en el pan de maíz recién salido del horno y que allí se llama “boroña”

– ¡Ummmmmmmm! Este pan está riquísimo- comenta Tana en voz alta.

– Gracias- le responde Telva, la dueña de la casona- lo hacemos nosotros mismos aquí en la cocina de carbón.

– ¿Cuántos kilómetros tiene la ruta de los bosques?- le pregunta Tana a Telva.

– Son sólo ocho kilómetros- dice Telva- Hay que ir dirección Santalla y coger el camino que sale a la derecha. Verá una fuente. Y siga la ruta. No tiene pérdida.

– Gracias- responde Tana- cogiendo su mochila color canelo. Esa mochila que le ha acompañado en tantos viajes por sus queridas islas y que ahora vivirá una nueva aventura en tierras asturianas. Aunque él aún no lo sepa.

Y lo que tampoco sabe Tana es que unos ojos vivarachos están observando sus pasos desde el ventanuco del desván. El trasgu vigila cada paso de Tana que ahora se aleja de la casa en dirección a la ruta de los bosques. Avanza despacio por una carretera bordeada por  castaños, abedules y robles. En Santa Eufemia visita una pintoresca capilla y cruza el puente de Castañeira con una enorme sonrisa en la cara. Está feliz, relajado y tranquilo. No se imagina lo que se avecina. La ruta se hace más empinada y, fatigado, llega a un frondoso bosque de abedules. Tana está extasiado con la belleza del lugar.

– ¡Qué hermosos los oscos!, ¡qué tierra tan singular!- piensa Tana- y esos prados verde esmeralda, y esos brezos, y esos tojos enmarañados, y esos….¿osos?

Tana se queda inmóvil en mitad de la ruta. Justo enfrente, a pocos pasos, un enorme oso camina pausadamente por la senda justo en su misma dirección.

– ¿Y ahora qué hago?- se lamente Tana.

El oso pardo, ajeno a las inquietudes de Tana, come tranquilamente los frutos y bayas silvestres que encuentra al borde del camino. Tana da uno, dos, tres y hasta cuatro pasos atrás y vuelve, sigiloso, por el mismo camino. En cuanto pierde de vista al oso pone pies en polvorosa. Nervioso y fatigado llega a la casona.

Telva escucha sorprendida el relato de Tana.

– No es frecuente encontrar osos por estos lugares- explica Telva- y menos ahora que el invierno está cerca y se refugian en sus oseras a hibernar.

– Pues le digo que era un oso pardo enorme- replica Tana- y allí estaba en medio de la ruta.

– Habrá que avisar a los guardas forestales- se aleja murmurando Telva camino de la cocina. Y siguió hablando de un potaje de berzas que iba a preparar y que Tana no había probado aún. Poco se imaginaba Tana lo que le esperaba en su habitación. Ni la nueva aventura que le aguardaba.

Cuando entró en su habitación lo encontró todo desordenado y cambiado de sitio. Durante varios minutos se mantuvo inmóvil. Indeciso. Casi acobardado. Temía la presencia de un ladrón en la habitación. De pronto dio un grito al descubrir saliendo del armario un ser diminuto vestido de rojo. Y se acordó de las largas charlas con su padre sobre los gnomos y duendes del bosque que vivían en otras tierras. Recordó que su padre le había hablado de unos duendes muy traviesos que vivían en las casas asturianas y que, en ocasiones, causaban grandes destrozos.

El diminuto duende al ser descubierto por Tana, se acercó a él y le tendió la mano.

– Hola colega- mi nombre es Pelayo, pero todos me llaman Pelayín.- Y tras una breve pausa añadió-: soy el trasgu de esta casa y tú ¿quién eres?

Sus palabras sorprendieron a Tana que no estaba acostumbrado a tanto descaro. Comprendió que tenía que echar a ese intruso de su habitación pero de su boca no salía palabra alguna. Justo en ese preciso instante Telva avisaba para la cena.

– Baja a cenar- y no digas a nadie que me has visto….- ordenó el trasgu con voz firme. Después de cenar, vuelve aquí y espérame….

– ¿Qué tengo que esperar?- Tana se sorprendió de su pregunta

– Pues a que todos estén dormidos. Y luego……

– ¿Y luego qué?- otra vez Tana se sorprendió de su pregunta.

– Luego, vuelve. Te estaré esperando. Y te contaré una historia.

Tana estaba intrigado y con ganas de saber más pero bajó al comedor a cenar. Seguía sorprendido por lo ocurrido. Pero sobre todo por no haberse enfadado con el trasgu, a pesar de haber entrado en su habitación sin permiso.

Después de una suculenta cena Tana regresó a su habitación. El trasgu había dejado la ventana abierta del par en par. El olor del bosque inundó la estancia y Tana se sintió como en casa. No había rastro del trasgu. Llegó a pensar que todo había sido fruto de su imaginación. Pero no. La habitación seguía desordenada, sus cosas tiradas por el suelo y en la colcha podían verse restos de comida.

– Hola colega- ¿estaba buena la cena?. Telva es una gran cocinera- gritó Pelayín desde el otro extremo de la habitación- . Se había escondido en el cuarto de baño. Tenía pasta de dientes en la boca y un peine en la mano izquierda.

– ¿Tú no sabes respetar las cosas de los demás?- le preguntó con cara de enfado Tana.

– Bueno, bueno… no estamos aquí para que me sermonees. Vine a contarte una historia pero si quieres que me vaya….- replicó Pelayín.

Tana comprendió que con este trasgu no se podía razonar. De momento seguiría la corriente a ese duende impertinente. Ya le daría su merecido más adelante.

Pelayín, al que le gustaba contar sus historias y travesuras, se sentó en el borde de la cama. Tana cerró la persiana de su habitación no sin antes echar un vistazo al espectacular paisaje. Sin duda un auténtico paraíso natural (como decían las agencias de viaje)  El trasgu carraspeó hasta tres veces y comenzó su relato.

-¡Ay, colega!, no te vas a creer la historia que te voy a contar- empezó diciendo Pelayín

– Todo empezó el día en que me crucé con un oso en mitad de la ruta de los bosques y lo seguí hasta su cueva.

– ¿Así que tú también viste el oso?- interrumpió Tana

Pelayín soltó un taco y, furioso, saltó de la cama con tan mala fortuna que acabó de bruces en el suelo. Tana no pudo evitar soltar una carcajada que enfureció aún más al trasgu que salió cojeando de la habitación.

Tana se quedó pensativo y solo. Aquel trasgu era impredecible, insolente e impertinente. Durmió toda la noche de un tirón al arrullo del viento del norte. Soñó que soñaba sueños. Sueños de osos.

Dispuesto a recorrer, por fin, la ruta de los bosques Tana salió temprano esa mañana. El paisaje le pareció aún más espléndido y espectacular. Cuando llegó al punto donde se había topado con el oso sintió un ligero retorcijón en el estómago pero al comprobar que nada ocurría siguió el itinerario trazado. Abandonó el bosque y se encontró con un caserío abandonado. Más adelante enfiló un empinado sendero donde  encontró una piedra singular con forma humana. Se subió  a lo alto de la piedra para contemplar las vistas y entonces fue él quien se quedó petrificado. Ahí estaba el oso. Cabizbajo y meditabundo. Desde luego no se parecía en nada a la fiera salvaje que había imaginado. Su oscuro pelaje brillaba con cada pequeño rayo de sol que se filtraba en el gris del cielo. Sus ojos tristes miraban el horizonte. Y sus gruñidos eran casi imperceptibles.

Tana, que había perdido el miedo por completo, llamó al oso.

– Acércate oso. Ven aquí.

El oso se dio la vuelta y miró a Tana con asombro. Se quedó pensativo. Avanzó unos pasos, muy despacio, dibujando huellas en el suelo mojado. Moviendo su gran cabeza de un lado a otro. Indeciso. Se acercó a Tana. Nunca había visto el oso un gnomo. Le pareció un ser pequeño y frágil. Pero valiente, muy valiente. Lo olisqueó como se olisquea una flor. Con ternura. Con amor. Le miró a los ojos y, así, sin más se dio media vuelta y con su andar pesado regresó al bosque. A su cueva. Tana comprendió al instante que el oso quería que lo siguiese. Sus dotes detectivescas no le habían fallado nunca. Había resuelto varios misterios en sus islas afortunadas. Y esta extraña situación era, sin ninguna duda, un misterio. ¿Desde cuándo huía él de los misterios? Siguió las huellas del oso hasta la cueva. Vio cómo se sentaba delante de la osera y cómo, con sus patas, iba arañando el cemento que tapiaba su morada. Su refugio. El invierno no había hecho más que comenzar. Las primeras nevadas estaban próximas y el oso tenía que entrar en la cueva para su sueño invernal. La hibernación anual de los osos. Su vida corría peligro si no entraba pronto en la cueva. Con su hocico olisqueaba el cemento. Con sus garras dibujaba caminos a la entrada de la cueva. Algún desalmado había tapiado la cueva. El oso buscó entonces la mirada de Tana que prometió buscar ayuda. Atravesó un frondoso bosque de robles y regresó a la ruta. Siguió el camino pensativo, imaginando las posibles soluciones.

En la casona le estaba esperando Pelayín a quien ya se la había pasado el enfado. Tana empezó a contarle la triste historia del oso que no podía entrar en la osera. Cada vez que Tana relataba algún detalle la cara de Pelayín se iba volviendo del color de su camisa. Parecía que el gorro se había desteñido en su cara de lo colorado que estaba. Tana empezó a sospechar que el trasgu tenía algo que ver con el misterio de la cueva tapiada. Como el duende no decía nada y su cara se ponía cada vez más colorada Tana dedujo que el trasgu era el culpable. Esta vez sí que se había pasado de la raya con las travesuras. Había que darle un buen escarmiento.

Tana habló con Telva de la cueva tapiada y que sospechaba del trasgu. Como Telva estaba harta de los destrozos que Pelayín hacía en la casa se alió con Tana y entre los dos planearon la forma de deshacerse de él. Querían darle un escarmiento y así, de paso, ayudar al oso. Telva, que había probado ya todos los trucos para deshacerse del trasgu sin resultado alguno, pensó en un nuevo reto. En el concejo todos saben que el truco para deshacerse definitivamente de los trasgus es retarles a hacer tareas que le sean imposibles de realizar. Así se enfadan y se van.

Telva y Tana trazaron un plan infalible para deshacerse del trasgu y salvar al oso de una muerte segura.

– Mira Pelayín- dijo Tana- ya sabes que Telva está harta de tus travesuras y que está deseando echarte de esta casa. Incluso pensó en mudarse pero la última vez que lo intentó tú fuiste con ella.

– Si van todos de casa mudada voy yo también con la mía gorra encarnada- sentenció el trasgu-. No se pueden librar de mí tan fácilmente.

– Pues ayer escuché cómo Telva ingeniaba una nueva prueba para deshacerse de ti. Tienes que dormir toda la noche en la cueva de un oso pardo sin que te haga ningún rasguño.

– Qué bobos estos humanos…. Este desafío es muy fácil. ¿Acaso no sabe Telva que los osos hibernan en las cuevas y que no hay nadie que los despierte? En una cueva estoy más a salvo de los osos que en mitad del bosque.

Pelayín aceptó el reto. Sólo había un problema. En la única cueva que había por los alrededores no se podía entrar porque él la había tapado con cemento. Nunca una broma se había vuelto contra él. Tenía que quitar el muro de cemento. Tenía que entrar en la cueva. El trasgu habló con los duendes de las casas vecinas prometiéndoles que si le ayudaban ellos también se quedarían para siempre a vivir en las casas que habitaban. Entre todos cogieron picos y palas y corrieron al bosque. Cuando llegaron a la cueva el oso no estaba. Entre todos, en pocas horas, despejaron la entrada de la cueva y se metieron dentro a pasar la noche. Cuando el oso volvió  vio la cueva despejada entró y se durmió. Faltaban solo unas horas para el amanecer cuando el trasgu fue a la entrada de la cueva para salir victorioso del reto. Saltó por encima del oso que roncaba escandalosamente. Pero cuando Pelayín quiso salir de la cueva  la encontró tapiada otra vez. Entre maldiciones, tacos y gritos no oyó el trasgu unas carcajadas al otro lado del muro.

– Hasta la próxima primavera en la cueva te quedarás- gritaron Tana y Telva desde el otro lado- y así un buen escarmiento recibirás. Y travesuras no volverás a hacer jamás.

Y se alejaron por el sendero dejando al trasgu encerrado en la cueva del oso hasta la primavera. Sólo entonces abrirán la cueva y liberarán a Pelayín de su encierro y escarmiento.

Y colorín, colorado este cuento de osos, trasgus y escarmientos se ha acabado. Y hasta la verde Asturias te ha llevado.

De la soledad del escritor al bullicio del educador: reflexiones sobre el proceso creativo

 

Escribir es un oficio que se ejerce en soledad. Tus ojos observan el folio vacío, níveo e inmaculado.Tu mente rebosa ideas, acciones y situaciones prendidas de una historia, de un argumento verosímil y provocador de emociones. Las palabras se van cosiendo y descosiendo en cada puntada.En cada tecla.En cada movimiento de la mano.En cada parpadeo.Se unen en  un juego de letras y oraciones  . Unas veces se agarran fuerte de la mano, otras se separan para formar nuevas alianzas.Nuevas y más evocadoras sensaciones.Y asi va surgiendo un relato, un cuento, una historia para contar y ser contada.Para leer en la comodidad del hogar o en el bullicioso contexto escolar. Mis cuentos nacen del aula para el aula.Son un complemento del currìculo escolar.Lo acompañan y apoyan.Lo enriquecen. Los textos narrativos forman parte de pleno derecho de la vida del aula. Buscamos aquel texto que encaje con la situaciòn de aprendizaje que estamos creando y desarrollando juntos.O lo inventamos entre todos. Textos colectivos, contextualizados y significativos que nos acercan al universo literario. Y se escriben allí en el bullicio creativo del aula. A continuación se  ilustran o se dramatizan según la ocasión y el tipo de texto.

Educar es un oficio que se ejerce en compañía. Una de las actividades que más me satisface hacer con mis pequeños alumnos es inventar cuentos colectivos. A ellos les divierte crear sus propios cuentos e inventan historias fantásticas que les trasportan a ese universo onírico de la literatura. Con ello no sólo están desarrollando su imaginación, alimentando su creatividad, practicando la expresión oral, trabajando en grupo o mejorando notablemente su autoestima sino que se convierten en auténticos escritores o escritoras. El cuento que pueden leer a continuación surge del baúl de los disfraces. Las alas de un hada y  de un sarantontón ( mariquita) son el elemento inspirador.

Si tuviéramos que resumir el proceso creativo lo haríamos en cuatro pasos:

1. COSQUILLEO: es cuando sentimos que un ejército de hormigas se pasea libremente por nuestro estómago señalando el camino de la excitación creativa, del deseo de hacer y crear un producto. Estamos preparados para comenzar. Para emocionarnos. En nuestro producto el cosquilleo comenzó cuando descubrimos las alas.

2. EMOCIÓN: es cuando la euforia se adueña de todo nuestro ser  y nos ponemos manos a la obra. En nuestro producto la emoción se manifestó con la idea de escribir un cuento colectivo y descubrir que podíamos hacerlo a partir de nuestras experiencias previas ( en este caso se incorporaron ideas surgidas del proyecto que estábamos desarrollando en clase en ese momento: “Los bebés”(….).”engordaron como las mamás embarazadas”(…)

3. DESCUBRIMIENTO: es cuando se enciende la luz que permanecía apagada en el cerebro. De repente todo cobra sentido y nos invade el júbilo. Estamos entusiasmados con la idea. En nuestro producto el descubrimiento consistió en que todos aportamos ideas, frases y vivencias. Deseos de escribir y de dramatizar el cuento escrito. Deseos de descubrir nuestros talentos como escritores o como actores.

4. REALIZACIÓN: es cuando ponemos en práctica la idea. La analizamos, la mejoramos o la rechazamos. Es un momento de duda e inseguridad pero de satisfacción por aceptar el reto. En nuestro producto la puesta en práctica comienza cuando la maestra escribe en la pizarra el texto que hemos escrito entre todos y lo analizamos para mejorarlo. Luego se pasará a ordenador, se añadirán imágenes e ilustraciones y se incorporará a la biblioteca de aula.

noviembre 2014 092


EL HADA Y EL SARANTONTÓN

Texto: niños y niñas de 3 años

Colegio: Camino Largo

ERASE UNA VEZ UN HADA Y UN SARANTONTÓN QUE VIVÍAN EN EL BOSQUE. LOS DOS VOLABAN POR EL MISMO SITIO Y CHOCARON. SE CAYERON ENCIMA DE UN ÁRBOL QUE TENÍA HOJAS Y MANZANAS. COMO TENÍAN HAMBRE SE COMIERON TODAS LAS MANZANAS Y ENGORDARON COMO LAS MAMÁS EMBARAZADAS. COMIERON Y COMIERON HASTA QUE EXPLOTARON.

 Y COLORÍN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO

TANAUSÚ Y EL MISTERIO DE LA SABINA

Una aventura en la isla de El Hierro

Tanausú y el misterio de la sabina 002

 

Texto: María Jesús Cano

Ilustraciones: Pilar Manso

En una grisácea tarde otoñal Tanausú, un inquieto y vivaz gnomo natural de la isla de La Palma, prepara su mochila para viajar a la isla de El Hierro.
Los gnomos, soberanos de los bosques, tienen la sana costumbre de nutrirse con los alimentos de la tierra y por eso, en su mochila, nunca falta el queso, la miel, las papas y el exquisito bienmensabe que su madre le prepara con tanto cariño.
En la sala de embarque del aeropuerto palmero Tana, como le llaman sus amigos, espera el momento de subir al avión mientras piensa en su prima Guacimara a la que no ve desde que ambos tenían cinco años de edad y ésta se mudara con su familia al Sabinar.
Está inquieto y expectante. De su mochila extrae una arrugada nota en la que puede leerse:

Tanausú y el misterio de la sabina 004Querido Tana:
Ha ocurrido algo sorprendente y necesito tu ayuda. Por favor, ven lo antes que puedas. Te espero en la Restinga. Un abrazo. Guaci

Guacimara, que vive en el bosque de sabinas de la isla de El Hierro, conocedora de las dotes detectivescas de su primo Tana, le ha enviado la nota para que le ayude a investigar lo que a todas luces es el mayor misterio que sus jóvenes ojos han visto jamás.
Esa misma mañana el bosque de sabinas se había despertado con su armonía habitual, la paz que se respiraba no hacía presagiar el misterio que se avecinaba: la sabina, árbol centenario y retorcido amanecía recto y erguido como un enorme rascacielos.
Sin duda había sido objeto de un encantamiento y, para colmo, faltaban sólo tres días para la fiesta de las castañas que ese año se celebraba en el bosque de sabinas.
La castañada, o fiesta de las castañas, es el acontecimiento anual más importante en la vida de los gnomos donde amigos y familiares venidos de todas las islas del Archipiélago se reúnen para asar castañas, cantar y bailar alrededor del fuego en una jornada mágica.
– ¡Qué tragedia!- comenta Guacimara.

Las centenarias ramas de la sabina ondean ahora rectas, solemnes y erguidas.¿ Dónde está su querida sabina, símbolo del bosque, retorcida por el viento y orgullosa de sus perennes hojas?

Tanausú y el misterio de la sabina 005

– ¡Qué tragedia!- repite Guacimara.

Desde el aeropuerto a La Restinga, afamado lugar de buceo, Tana contempla extasiado el hermoso paisaje lunar, los cráteres de los volcanes y el añil del cielo. También descubre, pastando a sus anchas, caballos, cabras y vacas en las verdes praderas.
En La Restinga le está esperando, impaciente, su prima Guacimara. Tana no la recordaba tan hermosa y, azorado, le da un tímido beso en la mejilla.
Camino de El Sabinar Guacimara le va poniendo al corriente del misterio pero no es hasta su encuentro frente a la enorme sabina erguida que Tana comprende la magnitud de la tragedia.
El padre de Tana, un sabio y centenario gnomo, le había contado la historia de Guancho, un lagarto gigante que vive, feliz y tranquilo, en los Roques de Salmor y a quien se le atribuye una enorme inteligencia y sabiduría. Los vecinos del lugar acuden a él en busca de consejo y siempre tiene una respuesta para todos.
El lagarto Guancho se sorprende con la noticia que Tana y Guacimara acaban de darle y, presurosos, emprenden juntos el camino a El Sabinar.

Tanausú y el misterio de la sabina 007

Al ver la sabina, Guancho pronto descubre, por algo es el sabio con más sabiduría de la isla, que se ha producido un encantamiento.
El encantamiento sólo puede ser obra del Mago de las Tinieblas, un malvado y envidioso ser que vive en la Cueva de Don Justo, a la que ha convertido en su hogar transformándola en un largo, oscuro, lúgubre y estrecho lugar que ya nadie quiere visitar.
Guancho indica a los valientes jóvenes el camino a seguir para llegar a la cueva y vuelve, impaciente, a sus queridos roques.
Tana y Guaci emprenden el camino a la Cueva de Don Justo y pronto descubren que no están solos.

Tanausú y el misterio de la sabina 002Un alegre petirrojo les acompaña volando de rama en rama moviendo su cola arriba y abajo constantemente. Su plumaje de color pardo y rojo ilumina los pasos de los jóvenes aventureros y alumbra su camino en el atardecer herreño.
Cuando ya la noche se apodera del bosque descubren la cueva donde habita el Mago de las Tinieblas. La cueva es tal y como se la habían descrito: un lugar lúgubre, oscuro y tenebroso. En su interior pueden oírse sonidos aterradores que hacen temblar a Guaci y Tana.
Decididos a descubrir el misterio de la sabina se olvidan de sus temores y, cogidos de la mano, se adentran en la cueva.
Guacimara se abraza a su primo cuando un murciélago, y dos y tres y hasta cuatro se abalanzan sobre ellos.
Corriendo a través de la oscura cueva descubren una potente luz que les ciega momentáneamente. Al abrir los ojos descubren al Mago de las Tinieblas que les contempla con cara de pocos amigos y maldice su intromisión.
– ¡Malditos sean, gnomos del bosque! ¿Cómo osan interrumpir mi sueño?- grita el mago de las tinieblas.

– Mi nombre es Tanausú y ésta es mi prima Guacimara- responde Tana con voz temblorosa. -Venimos a que liberes a la sabina de su encantamiento.
-¿Cómo se atreven a pedirme semejante barbaridad?- grita enfurecido el mago de las tinieblas- ¿Acaso no saben que, en venganza por haberme desterrado a esta cueva, he encantado a la sabina hasta que los habitantes de la isla reconozcan mis poderes y me devuelvan mis pócimas mágicas?
– Los habitantes de la isla me han asegurado que si utilizas tus poderes para hacer el bien y atacar el mal te devolverán tus pócimas y tus libros de magia- responde Tanausú con voz firme.
El mago de las tinieblas cansado de vivir en la solitaria y triste cueva promete a Tanausú utilizar sus poderes mágicos para hacer el bien y recuperar el respeto de los herreños.
– Bien- dice Tanausú- pero antes deberás mostrar tu arrepentimiento liberando a la sabina de su encantamiento.

El mago de las tinieblas así lo hace y confiesa a Tanausú cuáles son las palabras mágicas para que la sabina vuelva a estar retorcida por el viento para orgullo de los herreños y deleite de visitantes.
Tanausú y Guacimara regresan al bosque de sabinas y en presencia de sus amigos, familiares, y curiosos que se acercan a ver el espectáculo pronuncia las palabras mágicas.

“Tris, tras, en retorcida sabina te convertirás,
tris, tras, al mago de las tinieblas perdonarás
y al viento tus hojas mecerás al compás del tris tras, tris tras.

Tanausú y el misterio de la sabina 005

Y colorín colorado este cuento de gnomos, encantamientos, magos y arrepentimientos se ha acabado.

COMPRENSIÓN LECTORA

 

CUESTIONARIO ( Rodea  la  respuesta  correcta):

 1. ¿Dónde vive Guacimara, la prima de Tanausú?

A) En El Pinar.

B) En La Restinga.

C) En El Sabinar.

D) En Frontera.

 2. ¿Cómo se puso en contacto Guacimara con su primo Tanausú?

A) Por medio de una carta.

B) Por email.

C) Por medio de una postal.

D) A través de una nota.

 3. ¿Qué problema tenía la sabina?

A) Que no lo habían regado.

B) Que amaneció recto.

C) Que amaneció torcido.

D) Que lo habían talado.

4. ¿Qué nombre recibe el acontecimiento más importante en la vida de los gnomos?

A) La chuletada.

B) La castañada.

C) La castañuela.

D) La siempreviva.

5. ¿Qué lugar de la isla del Hierro es famoso por ser un lugar de buceo?

A) Valverde, la capital.

B) La Restinga.

C) Frontera

D) El Sabinar.

6. ¿ Qué signifIca la palabra azorado ?

 A) Turbado, aturdido, confundido o pasmado.

B) Cascado por el sol.

C) Valiente

D) Que es simpático y vivaracho.

 7. ¿Cómo se llama el lagarto gigante?

A) Rudy

B) Elvis

C) Acaymo

D) Guancho

 8.¿Quién le hizo el encantamiento a la sabina?

A)  Miliki

B) El Mago de las Tinieblas.

C) El Ladrón de Cuevas.

D) El Brujo de la Tormenta.

 9. ¿Qué le devolverán los habitantes de la isla al Mago de las Tinieblas si deshace su hechizo?

 A) Su casa.

B) Sus pócimas y sus libros de magia.

C) Sus vestidos.

D) Su capa y sus libros de magia.

10. ¿Quién pronuncia las palabras mágicas para deshacer el encantamiento?

 A) El Mago de las Tinieblas.

B) Tanausú.

C) Guacimara

D) Los tres a la vez.

 

NOTA:

10 aciertos= 10

9   aciertos    = 8,5

8   aciertos    = 7

7   aciertos   = 5,5

6   aciertos  = 4

5   aciertos   = 2,5

4   aciertos = 1

MENOS  DE 4  ACIERTOS = 0

 

TANAUSÚ, EL ENANO DANZARÍN

Una aventura en la isla de La Palma

Tanausú, el enano danzarín 004

Texto: María Jesús Cano

Ilustraciones: Pilar Manso

 En la isla de La Palma, entre castaños, pinos y almendros, viven unos gnomos muy aficionados a la música y los bailes populares.

Cada mañana, antes de trabajar en el campo, ensayan los bailes y las canciones para la Gran Fiesta de la Cosecha.

Tanausú, el enano danzarín 002Los tradicionales bailes canarios alegran su labor: una isa, una malagueña, una folía o una berlina para comenzar el día; el sonido del timple para acompañar las tareas del campo y la danza del trigo para finalizar la jornada.

– ¡Qué hermoso sonido!- comentan los habitantes del bosque que esperan, ansiosos, la llegada de la primavera.
Todos parecen felices. Todos menos Tanausú, un pequeño gnomo inquieto y saltarín que sueña con recorrer la isla y convertirse en un famoso bailarín.
Un día de primavera Tanausú, al que todos llaman cariñosamente Tana, decide emprender un viaje alrededor de la isla y quizás, quién sabe, conocer otras islas del Archipiélago.

Pero antes que conocer otras islas tiene que recorrer, a fondo, su isla bonita y conocer sus paisajes y fiestas tradicionales para poder contarles muchas cosas a sus nuevos amigos de las otras islas.

La bruma, caprichosa, se adueña del bosque y Tana se refugia en una cueva para descansar. De su mochila saca queso, almendras, pan, gofio y miel y se da un pequeño banquete.
Cansado, se duerme, y el cielo de La Palma, cubierto de estrellas, ilumina sus sueños. Sueños de misterios y aventuras.

Y la aventura comienza al día siguiente cuando Tana se adentra en La Caldera de Taburiente.

El día está claro. El cielo más azul que nunca. Los vientos alisios juegan con las nubes en las montañas y los rayos de sol forman hermosos dibujos de sombra y color.

Nada hace presagiar que Tana viviría una emocionante aventura.

De repente, del interior de La Caldera, sale una enorme bola de fuego y del cielo, completamente negro, caen estrellas que quedan atrapadas en la enorme grieta que, poco a poco, se va cerrando.

Una pequeña estrella se ha salvado escondiéndose en la cascada de colores. Hacia esa única luz se dirige Tana.

En el interior un hombrecillo de aspecto cansado y triste custodia la luz.

– ¿Quién eres?- pregunta Tana.
– Soy el duende de La Caldera- responde el hombrecillo.
– Dime ¿sabes tú qué ha pasado?- vuelve a preguntar Tana.

El duende, que conoce todos los secretos de La Caldera, le cuenta una historia.

Tanausú, el enano danzarín 005En La Palma todos saben que en La Caldera de Taburiente habita “el guanche dormido”, un enorme gigante de piedra que descansa, tranquilo, en sus hermosos paisajes naturales convertidos en Parque Nacional.
Al gigante no le molestan las personas que visitan el Parque si hacen poco ruido, cuidan su entorno, no tiran basura y respetan las plantas, los animales y los árboles que habitan allí en paz y armonía.Pero ahora está enfadado porque unos hombres que van a construir una carretera muy cerca del Parque interrumpen su descanso con el ruido de sus excavadoras.Enfurecido, decide robar la luz del sol y las estrellas para que los obreros no puedan trabajar.Como nadie se atreve a enfrentarse al gigante en la isla reina la total oscuridad.

Tana escucha, sorprendido y preocupado, el relato del duende y decide recuperar la luz.

Inicia el camino en busca del gigante pensando en la manera de convencerle de la necesidad de construir una carretera para que los habitantes de los pueblos puedan desplazarse más rápido al mercado de la ciudad y vender el queso, las almendras, las naranjas y las papas de sus cosechas.

Aunque es un buen negociador nunca antes se había enfrentado a un gigante y no sabe cómo se habla con ellos.

Pero su intuición y su manejo de las situaciones difíciles le ayudarán a convencer al gigante.

Cuando ya está frente al gigante, sin miedo, le mira fijamente a los ojos y con voz potente le cuenta la historia de los habitantes del lugar que, para ganarse la vida, deben vender los productos de sus cosechas en el mercado.

El gigante, conmovido por el relato de Tana, devuelve las estrellas al cielo de La Palma y el sol vuelve a brillar en lo alto de La Caldera; y, por su valentía, el gigante le concede el deseo que más anhela, bailar la Danza de los Enanos en la próxima Bajada de la Virgen.
Y así fue cómo Tana descubrió el truco para hablar con los gigantes:

– Mirarles fijamente a los ojos.
– No tener miedo.
– Hablar con voz firme y poderosa.
– Contar siempre la verdad.

Y también cumplió su sueño de convertirse en un valiente y feliz enano danzarín.

Tanausú, el enano danzarín 007

Y colorín, colorado este cuento de duendes, gigantes, gnomos y enanos se ha acabado.

COMPRENSIÓN LECTORA

CUESTIONARIO ( Rodea  la  respuesta  correcta):

 1. ¿Para qué fiesta están ensayando bailes y canciones los gnomos?

A) Para la Gran Fiesta del Mar.

B) Para la Gran Fiesta de la Cosecha.

C) Para la Gran Verbena de la paloma.

D) Para la Gran Fiesta de la Recolecta.

 2.¿Qué instrumento musical suena mientras los gnomos realizan las tareas del campo?

A) La pandereta.

B) El piano.

C) La guitarra.

D) El timple.

 3. ¿Qué estación está a punto de llegar?

A) La primavera.

B) El verano.

C) El otoño.

D) El invierno.

4. ¿Qué es un banquete?

A) Un banco muy grande.

B) Una comida espléndida.

C) Una especie de rosquete típico de la isla de La Palma.

D) Un banco en el que se deposita dinero.

5. ¿Quién es el personaje que conoce todos los secretos de La Caldera?

A) Un gnomo muy anciano.

B) Un duende.

C) Una bruja malvada y con un solo ojo.

D) Un gnomo viejo y enfadado.

6. ¿ Le desagradan al guanche dormido (el gigante) las personas  ?

 A) Sí, muchísimo. No quiere saber nada de las personas.

B) Sólo las que son bajitas.

C) Sólo las que no respetan el medio ambiente.

D) Le gustan todas las personas.

 7. ¿Qué es lo que le molesta al gigante?

A) Los truenos. Les tiene muchísimo miedo.

B) Que le pongan de comer sopa de tomate.

C) Las personas hablando muy alto.

D) El ruido de las excavadoras.

 8.¿Qué fue lo que hizo el gigante para que los obreros no pudieran seguir su trabajo?

A) Les robó las máquinas.

B) Robó la luz del Sol y las estrellas.

C) Les robó el almuerzo.

D) Les derrumbó una montaña encima de sus excavadoras.

9.  ¿Qué deseo le concedió el gigante a Tanausú?

 A) Cantar su canción favorita en la próxima Bajada de la Virgen.

B) Cargar con la Virgen en la procesión.

C) Convertirse en el dueño de la Virgen.

D) Bailar la Danza de los Enanos en la próxima Bajada de la Virgen.

10. Tanausú le expuso al gigante que los palmeros tenían una necesidad. ¿Cuál era?

 A) Construir un Auditorio para poder cantar y bailar a la Virgen.

B) Construir una carretera para mejorar los desplazamientos y el comercio.

C) Construir una carretera para que los coches circulen más rápido.

D) Construir una carretera para no desplazarse andando.

NOTA:

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