DÍA DE LA POESÍA

arton164502.jpgpoesia[1]

El 21 de Marzo se celebra en todo el mundo el DIA DE LA POESÍA, un día especial para regalar hermosas palabras a nuestros alumnos de la clase de los piratas. ¿Cómo encontrar esos poemas más adecuados para los más pequeños? A mi gusta empezar con un poema de Federico García Lorca, continuar con Gloria Fuertes y rebuscar en las antologías poéticas para niños esos versos que nos irán acompañando en cada proyecto de trabajo, en cada efemérides, en cada día especial.

Mariposa del aire
¡que hermosa eres!
mariposa del aire
dorada y verde.

Luz de candil…
mariposa del aire,
quédate ahí, ahí, ahí.

No te quieres parar,
pararte no quieres…
mariposa del aire,
dorada y verde.

Luz de candil…
mariposa del aire,
quédate ahí, ahí, ahí.
quédate ahí.
Mariposa ¿estás ahí?
(Federico García Lorca)

Leemos el poema con la entonación adecuada. Lo recitamos en pequeño grupo. Lo musicalizamos. Lo bailamos al ritmo del tambor. Coloreamos las mariposas y las pegamos por las paredes. Cada niño en el lugar que elija. Inventamos coreografías y volamos como mariposas por la clase. Festejamos la llegada de la ansiada primavera pero, sobre todo, nos emocionamos con la belleza de un poema. Y sonreímos.

Y como estamos en pleno reconocimiento y valoración de nuestro propio nombre hacemos rimas y pareados con ellos. Es un regalo especial en forma de palabras que nos acompañará a lo largo del curso escolar. Cada pequeño poema es diferente para cada niño y en ellos procuramos destacar una afición, un juego, una vivencia, un deseo o un sueño que les caracteriza y les hace especiales y únicos.
La profe también tiene el suyo:

María Jesús
lee cuentos en el autobús,
un buen día comió cuscús,
y de postre un chupachús.

Cuando del cole salió,
el sol la iluminó,
y una canción inventó,
que a todo el mundo gustó.

Laralá, laralé
Laralí, Laralú
me gusta esta canción,
y me gustas tú.

Se prepara la clase para la ocasión y vamos leyendo, uno a uno, sus pequeños pareados. Sus primeras rimas. Después las decoramos, las dramatizamos, las colocamos en el rincón de la biblioteca y cuando se van a casa, se los llevan envueltos en papel de celofán.

 

Y un poema para la clase

Era el viejo Malas Pulgas,
un pirata muy molón,
tenía arena en las canas,
y salitre en el cinturón.

Y un parche color violeta,
y un gorro color limón,
y una pipa muy coqueta,
y una espada de centurión.

Y una enorme cicatriz,
y una verruga en la nariz,
y un loro muy gracioso,
que le hace muy feliz.

¡Viva el viejo Malas Pulgas!
¡Viva la clase de los piratas!

Elegiremos los poemas con sumo respeto, con delicadeza y deleite. Aquellos que merezcan la pena ser leídos. Aquellos que lleguen al corazón, que provoquen una sonrisa, que profundicen en un tema de interés. Aquellos que han de cimentar el gusto por la poesía. A nosotros, en la clase de los piratas, nos sirven también para iniciar rutinas, para sortear, para contar, para inspirarnos cuentos o para regalar a la profe, a un compañero o a mamá.

Mamá,
yo quiero ser de plata.
Hijo,
tendrás mucho frío.
Mamá,
yo quiero ser de agua.
Hijo,
tendrás mucho frío.
Mamá,
bórdame en tu almohada.
¡Eso sí!
¡Ahora mismo!
(Federico García Lorca)

Y así, el lenguaje poético se alía con el de los cuentos (también hemos escuchado cuentos en verso) y, juntos, nos trasladan al universo mágico de la literatura infantil. A ese cotidiano acto de aproximarnos a los textos literarios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *