El Plan Lector

¿POR QUÉ UN PLAN DE LECTURA?

La lectura se concibe hoy como una destreza de carácter transversal que impregna el desarrollo curricular de todas las áreas y materias. Constituye un factor clave, dado su carácter instrumental, para hacer posible el aprendizaje a lo largo de toda la vida, en el marco de una sociedad de la información y del conocimiento Y ello es así en la medida en que contribuye a la integración y adaptación de las personas a la sociedad, potencia el desarrollo de las competencias básicas y la construcción de los conocimientos de las distintas áreas, que, como es sabido, se articulan fundamentalmente de forma lingüística y simbólica.

La escuela y las instituciones educativas no pueden estar al margen de esta situación y deben planificar y organizar planes de actuación conjuntos y globales que partan del currículo de todas las áreas y materias, planes que deben ser fruto de la reflexión y del consenso entre todos los sectores de la comunidad escolar.

¿QUÉ ES UN PLAN DE LECTURA?

Julián Pascual sostiene que aunque existe coincidencia en afirmar que el propósito de un plan lector de centro es posibilitar una planificación seria y sistemática de la lectura, ello puede ser entendido de forma muy distinta según los objetivos y contenidos relacionados con el desarrollo de la competencia lectora, escritora, informacional o comunicativa que se quieran abordar y según sea el ámbito de actuación que se le conceda al propio plan.

Al tratarse de un proyecto de centro, las señas de identidad concretas estarán condicionadas por la historia del mismo, las características del alumnado y del profesorado y las necesidades reales del contexto. Por otra parte, la existencia de distintas denominaciones (plan lector, proyecto lector, plan de lectura y biblioteca.), aunque cada vez más, obedecen a propósitos y planteamientos similares, no facilitan una clarificación conceptual, lo cual, contribuye a generar incertidumbre o desconcierto en un amplio sector del profesorado.

Desde las posibilidades que se abren con el actual marco legal, entendemos el Plan Lector de Centro (PLC) como un proyecto de intervención educativa, integrado en el Proyecto Educativo, que persigue el desarrollo de la competencia lectora y escritora del alumnado, así como el fomento del hábito lector y el desarrollo de la competencia informacional, como consecuencia de una actuación planificada y coordinada de los procesos didácticos.

Este plan de actuación debe incluir principios generales y estrategias didácticas que, desde la consideración de la lectura como objeto y medio de enseñanza y aprendizaje, impulsen el desarrollo de las competencias básicas y de las áreas curriculares. Asimismo, podrá recoger actuaciones globales que involucren a ciclos, etapas educativas o a todo el centro y aspectos sobre la organización, funcionamiento e integración curricular de la biblioteca escolar, concebida como centro de recursos para la enseñanza y el aprendizaje. Aunque desde esta concepción, puede entenderse que el PLC tiene una vinculación más intensa con la competencia en comunicación lingüística, el tratamiento de la información y competencia digital y la competencia para aprender a aprender, es evidente que puede ejercer la función de eje articulador del trabajo lector en el desarrollo de las demás competencias básicas.

NECESIDAD DE UN PLAN DE LECTURA EN LOS CENTROS EDUCATIVOS

Las distintas evaluaciones, tanto institucionales, de diagnóstico, como las de los propios centros educativos, arrojan datos que demuestran que no se está logrando un nivel satisfactorio en la adquisición de hábitos lectores, el uso de la biblioteca escolar y en la comprensión y expresión oral y escrita del alumnado.

La realidad de los centros docentes precisa algunas mejoras, teniendo en cuenta varias razones:

  • En ocasiones, no existe continuidad en la manera de trabajar la lectura entre un ciclo, curso o nivel y en los siguientes.
  • Existen, en muchos casos, contradicciones entre el enfoque metodológico con el que se trabaja la lectura en un aula y con el que se trabaja en otra, obteniéndose resultados muy dispares.
  • En la práctica educativa se detectan, a menudo, enfoques que ya no resultan tan adecuados para la enseñanza de la lectura porque no son coherentes con el objetivo que se persigue y, por tanto, no conducen al desarrollo de las competencias básicas que nos exigen los planteamientos anteriormente citados.
  • Se echa en falta en muchas aulas y centros una manera planificada y bien organizada de trabajar sobre una mayor diversidad de tipos de textos, géneros discursivos o situaciones comunicativas diversas. Hay que tener en cuenta que los buenos lectores no son igual de competentes o eficaces en todo tipo de lecturas.
  • Los procesos innovadores de enseñanza y aprendizaje de la lectura no suelen estar, en líneas generales, institucionalizados, formando parte de los proyectos de centro, sino que, generalmente, se llevan a cabo de manera fragmentada, al realizarse, en unos casos, como experiencia aislada y, en otros, únicamente por una parte del profesorado del centro.

Estamos ante una excelente oportunidad para realizar esa reflexión de la que hablábamos al principio y analizar cuáles son las necesidades de nuestro alumnado y, por supuesto de sus familias, en qué contexto sociocultural está nuestro centro educativo, qué formación necesita el profesorado, qué papel debe tener la biblioteca escolar, qué nos pueden aportar las instituciones del entorno…

Si partimos de la idea de que queremos una educación de calidad para todas y todos que garantice, al alumnado el acceso al conocimiento, debemos contribuir al desarrollo de la competencia en comunicación lingüística a través de las acciones conjuntas que planifiquemos en el Plan de lectura de nuestro centro. A su vez, estas actuaciones planificadas contribuirán al desarrollo de las competencias básicas, especialmente la competencia del tratamiento de la información y competencia digital, la competencia para aprender a aprender, y la cultural y artística, desarrollo que se conseguirá a través de tareas significativas y proyectos de centro conjuntos.

Quizás aquí radique el verdadero valor del Plan de lectura del centro. Debe ser un Plan que sirva para replantear y unificar propuestas metodológicas desde todas las áreas y materias, que sea el hilo conductor a través del cual desarrollemos todas estrategias y propuestas metodológicas para el desarrollo de la competencia lectora, escritora e informacional de toda la comunidad escolar.

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