“éxito”

Algún día tendré “éxito”. Esta palabra siempre tiene que tener un resultado óptimo, y no siempre porque llegues a un resultado positivo, sino por el esfuerzo que haya invertido en el mismo; aunque yo considero, que nunca nada será negativo mientras luches. El éxito final siempre será la solución de un trabajo realizado con mucha fuerza de voluntad. A mayor sacrificio, mayor recompensa.
Me despierto un sábado con deseo de seguir durmiendo. No tengo clase, no tengo actividades… Pero pienso en acabar el día de otra forma distinta a lo que hago habitualmente. Voy al pequeño jardín y riego el limonero que al final de temporada tendrá su fruto…El éxito de la vida no está en vencer, sino en no darse por vencido nunca.
Autor: Adán López Santana
Sexto Nivel. 2016

El éxito es un concepto abstracto que nos ayuda a no rendirnos nunca, lo relacionamos con triunfar y no dejar lo que queremos conseguir atrás. Lo mejor no está en lo que te hace sino en lo que te afecta. Desde el momento en que tienes el éxito en las venas recorriendo el cuerpo, no quieres que se detenga. Es una adicción que te hace imaginar voces que te hablan sobre el triunfo. No hay nada más satisfactorio que la curiosidad que atrae. El éxito, por muy fácil que parezca tenerlo, no lo es, pero te asegura un resultado bueno en todo lo que lo utilices.
Autor: Alejandro López Salguero
Sexto Nivel. 2016

Comienza el día y lo primero que hago es llamar a la puerta del señor Éxito (toc, toc) pero nadie me contestó y me digo a mí misma: “¿será que no he realizado algo tan importante como para que el señor Éxito me conteste?”. Me volví a mi casa. Al llegar, lo primero que hice fue llamar a la señora Concentración y le dije: ¿puedes ayudarme?, tengo un trabajo que hacer y no debo despistarme. Después reclamé por teléfono al señor Interés: (rin, rin), cuando lo cogió le pedí que él también me ayudara y lo hizo. Acabé el trabajo y lo entregué, claramente me dieron la nota, que era un 10; al lograr esto, se me apareció el señor Éxito y me dijo:
— ¿Qué sientes al verme?
—Siento como un subidón, y no quiero que esta sensación se vaya nunca—dije muy ilusionada.
— Si trabajas siempre así, aquí me tendrás a mí.

Autora: Nazaret Cabrera Ramírez
Sexto Nivel. 2016

Los sueños

Soñaba, soñaba y soñaba… ¿Será verdad, se hará realidad? En mi futuro lo sabré. Pienso que es algo que expresar no puedo, pero sí se lo quiero transmitir de alguna manera a unas personas en un lugar, un lugar donde se puede corregir lo malo y hacer que funcione bien, un lugar donde no existen las preocupaciones… Miércoles 27, me levanto, riego el naranjero y de repente, noto cómo una pregunta me invade la cabeza: ¿Lo conseguiré?

Autor: Jorge Sosa Cabrera
Sexto Nivel. 2016

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Existen 5 vocales:

las tres vocales fuertes (las redonditas, que son más gorditas) son: a, e, o
las dos vocales débiles (las más delgaditas) son: i, u
La vocales fuertes son imanes, las débiles son chapitas. Los imanes se repelen entre sí, así que siempre forman hiato, sin embargo atraen a las chapas, y con ellas forman diptongo.
Las dos vocales débiles, como se ve en el dibujo, están unidas por un corazón, se quieren. Por lo tanto, cuando se encuentran, forman diptongo.
Pero existe un rayo destructor que deshace los diptongos, pero sólo si afecta a las chapitas, es la tilde.

Importante: el rayo destructor sólo afecta a las chapas, si aparece sobre los imanes no tiene ningún efecto.

microrelatos de lengua (trabajos de alumnos)

Microrrelatos El tritón de la Laja
1-Hoy me despierto con la vida de bronce, viéndolo todo de color turquesa, mis brazos, mis piernas, mi cara, todo yo soy acariciado por la brisa del mar. Mi caracola rozándome la cara. Mi temperamento es querido, mi belleza es deseada o criticada, pero yo soy el Dios del Mar, aunque antes de colocarme en mi altar me hayan partido en trozos. Yo sigo avisando con mi bella caracola de los peligrosos temporales del Océano Atlántico.

2-Desde un lugar privilegiado observo las montañas y el mar, donde yo vivía felizmente antes de estar aquí. Ahora, hecho de bronce, no me puedo mover, ni tampoco tocar mi caracola, que a las olas gigantes hacen amainar. Me impongo por mi poder y grandeza aquí arriba, pero cada vez que puedo, abandono mi cuerpo y me escabullo bajo el mar, al palacio dorado, con mis padres y más allá.

3-Un día me encontré en el magnífico Océano Atlántico. La gente me miraba con respeto, algunos valientes incluso se atrevían a acercarse, sabían que este océano me pertenecía. Estaba impresionado. Por fin podía nadar como pez en el agua, jugaba con el mar. Con mi caracola calmaba o alertaba de las turbulentas olas que surcaban la playa de La Laja. Esa brillante agua me acariciaba la cola bronce, bronce como la arena que me rodeaba. Siento una felicidad inexplicable, yo soy y aquí estoy, el Dios del Mar.