Archivo diario: 30 septiembre, 2013

Una aventura un tanto extraña

     

        Ahí estaba yo, en medio de un barrio desconocido. Mi madre quería mudarse y me llevó al otro lado del mundo. Lo peor de todo era mi instituto, era nueva y no conocía a nadie.

       Al segundo día se me acercó una niña cuando estaba sentada en mi portal, estuvimos hablando de todo un poco y de repente me preguntó si quería vivir una aventura. Yo me quedé callada durante unos segundos, porque no sabía qué contestar, pero asentí.

       Ella se llamaba Amanda y, por lo que decía, se conocía bien el barrio. Me llevó cuesta abajo y de repente nos metimos en un bosque. Me contó que arriba del todo vivía un hombre al que todo el mundo temía, pero al que nadie había  visto.

     bosque  Cuando estábamos llegando, vi muchos árboles y, detrás de todos ellos, una casita. Amanda tiró piedritas a esa casa, yo estaba un poco asustada pera ella decía que no nos iba a pasar nada. Al rato la puerta de la casa se abrió, yo, más asustada que nunca, le pedí que nos fuésemos. Amanda contestó:

       –          No, boba, ven, mira…

       Ella se dirigió a la puerta y entró. Al segundo salió y me dijo que entrase. Asustada entré y vi a Amanda con un señor tomando té. Me quedé un poco extrañada. Supuestamente todo el mundo le temía y ella tomaba el té con él…estaba confundida, pero me senté y conversamos.

       La verdad es que fue una aventura un tanto extraña, pero lo pasé bien.

Relato escrito por Soraya Morales (2º E·so, Curso 2013-14)

Los tres piratas

 

     isla en el marUna mañana de junio mis dos compañeros piratas y yo partimos en busca de aventuras. Mis compañeros se llamaban Dani, pata de palo, y Tomás, el tuerto. Partimos desde nuestra ciudad, llamada Mongolian, a una isla llamada Funan Son, que en nuestro idioma significa “isla de fuego”. Fuimos allí porque decían que había un tesoro.

      Cuando llegamos a la isla y vimos el tesoro, fuimos a cogerlo y se nos apareció un monstruo horrible y feroz. Dani, pata de palo, le tiró su pata de palo y Tomás, el tuerto, le tiró su ojo de cristal y lo logramos matar. Después cogimos el tesoro y regresamos a Mongolian.

    Cuando regresamos fuimos a mi casa y abrimos el tesoro. Era mucho dinero con el que Tomás, el tuerto, se pudo comprar un ojo y Dani, pata de palo,  una pierna ortopédica.

                 Historia  escrita por Javier Martín (2º Eso, Curso 2013-14)

El accidente

             Me levanté y me encontré en una habitación blanca repleta de niños y niñas de diferentes edades. Me puse en pie y caminé por el gran edificio, asustada y confusa. Por el camino veía monjitas y curas andando de un pasillo a otro, tranquilos pero serios y con aspecto un poco triste.

                Salí a través de una gran puerta que daba a un pequeño patio delantero vallado. Allí había un par de niños jugando al fútbol con pelotas viejas y polvorientas, supervisados por una monja que los miraba con tristeza.

                Me di la vuelta y observé un enorme cartel colgado del techo que ponía “Orfanato Días Felices”. En ese momento me senté aturdida en la grada y empecé a recordar…

                Visualicé ese terrible día en el que  mi familia y yo tuvimos el horrible accidente: mis padres, mi hermano pequeño y yo nos preparábamos para ir a la playa. Nos sentamos en la furgoneta y partimos hacia una cala cercana a pasar un buen fin de semana. Íbamos por un acantilado muy estrecho cuando, de pronto, una guagua apareció en sentido contrario y nos tiró al mar. Luego lo vi todo borroso y recordé despertarme en el hospital y ver cómo  sacaban a mis padres y a mi hermano, de la camilla, muertos.

              Me di cuenta de que ahora  no tenía familia, estaba sola en el mundo, y rompí a llorar. Todas las noches lloraba por la pérdida y me sentía siempre sola. Al cabo de un mes una familia se interesó por mí. Me llevaron a su casa y me acogieron. En esa casa fui feliz por siempre, pero nunca olvidé a mi verdadera familia.

Narración escrita por Yasmina Sabri ( 2º Eso, Curso 2013-14))

La extraña pesadilla

 

   ??????????????????????  Me desperté en un lugar extraño y frío. Tenía celdas y yo estaba dentro de una, pero por suerte la puerta estaba abierta.

     Se escuchaban pasos, gritos y el chirriante sonido de las celdas cerrándose. Era una cárcel y parecía que estaba solo en ella. Se parecía a una prisión que vi en la tele, pero no me acordaba del nombre.

     Había sangre por el suelo y además  algunos mensajes escritos en la pared con sangre que decían que había un avión hecho de forma casera en el tejado, solo tenía que encontrar las cuatro garrafas de gasolina que se hallaban en la lavandería y en el patio.

     Conseguí las cuatro garrafas y me dirigí a la azotea. Allí encontré el avión y observé la ciudad al otro lado del mar. Cargué el avión de gasolina y subí en él.

     Volando me choqué con el puente y caí en el mar. Un hombre extraño me cogió y me metió en una silla eléctrica. De repente desperté en mi casa: era solo una pesadilla.

                                            Historia escrita por José Luis Alberto (2º Eso, Curso 2013-14)

La Tierra Prohibida

     Hace tres días a mi amada la mordió una serpiente. Estaba enferma, visité al hechicero de una aldea cercana quien me dijo que no había manera de salvarla. Al quinto día mi amada murió. Visité de nuevo la aldea para informar de la muerte de mi mujer y el hechicero me dijo que había una manera de revivirla: tenía que llevarla a la Tierra Prohibida para reclamar el poder divino.

     Pensaba ir yo solo, en compañía de mi caballo y espada, pero mis dos amigos, Tomás y Javi, me acompañaron en el viaje. Llegamos a un templo en mitad de una llanura inmensa. Entramos y había una entidad encapuchada que me guió hasta el Foco Divino, donde resucitaría a mi esposa, pero para que funcionase tenía que conseguir dos corazones de colosos.

   

25256__130_a_1 Nos teletrasportamos mágicamente hasta una sala donde había un gigante de piedra. Tomás, Javi y yo cogimos tres espadas que había allí. Mis amigos empezaron a atacar al coloso pero no le hacían nada. Me fijé en que en la cabeza tenía un cristal. Se lo conté a Javi y a Tomás. Subimos por su brazo y clavamos las tres espadas en el cristal. El coloso se desmontó y desapareció dejando una roca en su lugar: era su corazón.

     Le llevamos el corazón a la entidad del Foco Divino. Lo colocó en una torre que ascendió a lo alto del templo. Mi mujer se levantó, ¡había funcionado!, aunque solo llevamos un corazón.

Relato escrito por Daniel Infante ( 2º Eso, Curso 2013-14)

No confíes en tu padre

       El Orfanato era como si no acabara nunca, siempre lo mismo, nunca cambiaba. Me aburría muchísimo: me adoptaban y al cabo de dos semanas volvían a llevarme a él. Nadie me quería, ya tenía trece años y nunca tuve una familia ni hermanos.

       Un día, mientras dibujaba, me encontré con un señor muy extraño que, según él, era mi padre. No lo creí, pero me tuve que ir con él, ya que me adoptó.

       Llegamos a su casa y me empezó a hablar de mi madre y de él. Yo permanecía callada, sin saber qué hacer o decir. Pasaba el tiempo y no me devolvía, por  lo que me acabé preguntando si sería mi padre de verdad.

       Un día, mientras veía la tele, sonó el timbre. Era una mujer rubia, alta, muy guapa a quien dejé pasar. Esperó a que llegara mi padre. Hablaban en susurro, se traían algo entre manos.

parqueAquel día, cuando estaba en el parque jugando, de repente sentí una mano que me rodeaba la boca, me desmayé al instante. Acabé en un calabozo que estaba muy oscuro, alguien se acercó a mí y sentí un cuchillo que me penetraba.

       A punto de morir el hombre me acercó el rostro y descubrí que era mi supuesto padre. En mi angustia me preguntaba por qué. De pronto lo vi en su cara, solo quería la herencia que me había dejado mi abuela.

Acabé muerta. Nadie supo de mi muerte, ya que no le importaba a nadie. No confíes en alguien a quien no conoces, esta es mi historia.

 

   Narración en 1ª persona escrita por Estefanía Zapata (2º ESO, Curso 2013-14)

Yo siempre tengo hambre

     

        Un día que tenía mucha hambre, como siempre, encontré una galletita en mi estuche la cual, sin dudarlo, me comí. De pronto, en medio de la clase, me convertí en invisible. Nadie se dio cuenta porque justo tocó el timbre. Entonces apareció un hada que podía verme y yo, asustada, empecé a llorar. Ella se posó en mi mano y me limpió las lágrimas. Luego me llevó a un lugar donde todo parecía estar dibujado.

      gnomo Apareció un gnomo bastante gracioso, ya que estaba todo el día contando chistes. Estábamos paseando y vimos un árbol de donuts, cada uno de un color diferente. Yo, como siempre, tenía hambre y me comí casi todos. Entonces me  empecé a sentir diferente y me di cuenta de que tenía poderes.

       Seguimos caminando y como empecé a divertirme, ya no me quería ir. Las hormigas me construyeron una casa enorme. Estaba cansada, así que me fui a dormir. A mitad del sueño apareció una especie de bruja blanca que me explicó que si me quedaba tendría que ser la reina. Me darían toda la comida que yo quisiera y no me aburriría tanto. Decidí quedarme.

       A la mañana siguiente apareció un duende con una bandeja de comida ¡era enorme! Me lo comí todo sin pensarlo dos veces. También tenía mis obligaciones, como ayudar a las flores, charlar con las aves y darles de comer a los peces. Cada viernes celebrábamos una fiesta a la que asistía todo el pueblo.

       Habían pasado tres años y todo seguía igual. El gnomo se hizo mi mejor amigo. Viví en ese mundo toda la vida, aunque solo podía vivirlo en mis sueños, por lo que intentaba cada noche volver a soñar lo mismo.

       Tenía 23 años cuando dejé de soñar, hacía años que no veía al gnomo. Me pasé el día pensando en ello y por la noche me di cuenta de que alguien me observaba. Encendí la luz rápidamente y apareció él. Me dio uno de esos deliciosos donuts y me sacó por la terraza. Volví a vivir la historia.

                               Historia escrita por Candela Diz (2ºESO, Curso 2013-14)