Archivo diario: 12 noviembre, 2013

Nunca os desviéis de vuestro camino.

   

¡Qué raro se me hace esto de estar muerta! Es como cuando te enamoras, que sientes cosquillitas en el estómago. Estoy viendo mi cuerpo  pálido,  sin color,  frío…, pero mejor  cuento cómo sucedió todo.

Entre pinares

    Una mañana, en la que el sol resplandecía,  salí a correr  como todos los días, pero este día era diferente, ya que noté que algo iba mal. Sentía  una presencia en el bosque que no era normal: alguien me vigilaba. Sin aguantarlo más, me desvié de mi camino y me adentré en el bosque.

    Encontré  un rastro de hormigas,  sin dudarlo, las seguí y al final encontré un cuerpo en plena descomposición. Cuando me agaché para examinarlo, alguien se me acercó por detrás y me golpeó. Al  instante me desmayé.

Al despertarme me encontraba en  un pozo sin agua, de pronto alguien se asomó y me tiró un trozo de pan. ¿Quién será?, pensé.

     Al día siguiente ya no me sostenía en pie. Volvió a aparecer el hombre, pero esta vez me miró y dijo:

    – Lo siento, cariño, nunca te amé.

    Cogió  una manguera y empezó a llenar el pozo y yo a ahogarme, hasta que ya no puede más y acabé muerta. Al morir vi a mi marido llorando y enterrándome junto a la mujer que había encontrado. Ahora que estoy muerta, la veo todos los días y quedamos. Me contó que ella, Clara se llamaba, había sido esposa de mi marido. Si no me hubiera desviado de mi camino, ahora no estaría muerta, pero seguiría con el falso de mi marido y no conocería a Clara, una mujer estupenda.

    Esta fue mi  muerte: Nunca os desviéis de vuestro camino.

Narración escrita por Estefanía Zapata (2º Eso, Curso 2013-14)