Archivo diario: 1 diciembre, 2013

La isla perdida

Aquel día, 18 de junio,  hacía bastante calor y, tras estar en mi cama pensando en varios temas, me decidí por dar un giro a mi vida…

Decidí comprar un pasaje de avión hacia una isla de la que no hubiera oído hablar en absoluto. Fui a la biblioteca y me puse en busca de un libro que hablara sobre  islas… Me dio curiosidad una isla e investigué un poco y me adentré en ella.

Encontré un libro en el  que decía que en ella se encontraba un científico loco pero ,en general, la isla estaba deshabitada. Yo, que soy tan aventurera, me decidí por comprar el pasaje y ponerme en rumbo hacia la isla.

El pasaje costaba 280 euros, hice las maletas y fui al aeropuerto. Ya que los aviones estaban desocupados y podía ir en cuanto quisiera, fui en cuanto terminé de comprar el billete.

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Llegué a la isla, pero nada era como imaginaba. No había ningún lugar para alojarme y ninguna tienda para comprar. Tuve que explorar la isla, encontré una cabaña misteriosa con líquidos de colores y animales de lo más peculiares  encerrados en distintas jaulas que  parecían algo enfurecidos.

Curioseé un poco la isla hasta que vi a un hombre. Al instante pensé en ir corriendo hacia él para pedirle que me ayudara a alojarme en algún lugar, pero me detuve y  pensé en que el único hombre en esta isla era difícil de llevar a la confianza. Entonces me quedé observándolo…

Tenía un animal en las manos que  parecía muy peculiar y enfurecido,  le cambiaba el color de los ojos y me asusté. El hombre soltó el animal en el agua y,  tras unos instantes,  se convirtió en una criatura horrenda.  El mar  se llenó de animales peculiares, la isla no parecía lo mismo… 

 Escrita por Tania Cardero (1º Eso, Curso 2013-14)

La isla de los experimentos

Llegué a una isla de noche. Cuando amaneció, me encontré tirado al lado de una playa. Me levanté y me puse a mirar a todos lados, como no vi a nadie ni nada extraño, cogí el teléfono móvil,  llamé al 112  y  salió en la pantalla que no había cobertura.???????????????????????????????

Me puse a buscar, a ver si había alguien en la isla  y encontré una caseta de madera. Miré por la ventana  y vi a un  hombre haciendo peligrosos experimentos y me hice  pasar por un ayudante de él durante  una semana. Después conseguí un helicóptero vacío,  lo cogí y me fui de la isla de los experimentos.

 Escrita por Fernando Ruiz de León (1º Eso, Curso 2013-14)

Una isla del Atlántico

Una vez viajando por el Atlántico en busca de una nueva vida,  me encontré con una isla que los aborígenes me dijeron que se llamaba Fuerteventura.

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Era una isla desértica pero muy bonita, entonces decidí mezclarme con los aborígenes y vivir como ellos.  Con el tiempo me hice miembro de su tribu y cada día tuve una experiencia nueva y me quedé en la isla para siempre.  La razón por la cual me quedé,  fue porque encontré el amor en la isla y soy muy feliz y espero seguir siéndolo.

Espero que les haya gustado.

Escrita por  Carlos Burgos (1º Eso, Curso 2013-14)

Un barquito de madera

Un día, caminando por la isla, me tropecé con un joven.  El muchacho no entendía muy bien el español , entonces cogí el móvil y traduje, más o menos,  lo que decía:

– ¡Hola! Yo me llamo Jaden, llegué aquí en una patera.  La patera se hundió y llegué  a esta isla nadando,  y busco un poco de ayuda.  ¡Necesito hacer un barquito de madera pequeñito para volver a mi isla!.

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A mí se me ocurrió  buscar madera por la isla.  Al cabo de tres días hicimos la barca. Jaden me dio mucho las gracias por toda la ayuda que le di y  me regaló un magnifico collar hecho de caracolas y minerales brillantes.

Y así   fue nuestra historia.

Escrita por Yarely Gopar (1º Eso, Curso 2012-13)

El amor accidentado

Un día de verano un avión despegaba de Nueva Zelanda hacia Hawaii.  A medio camino se desprendieron los motores y el avión empezó a caer en picado hacia el mar, el impacto fue muy brusco.

Yo viajaba en ese avión , cuando  cayo al agua perdí el conocimiento. Cuando desperté estaba posada en la arena, me levanté y me di cuenta de que estaba en una isla. No sabía si estaba desierta o no,  por eso fui a dar una vuelta. Como yo me temía, estaba desierta.

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La isla era muy pequeña,  así que no fue complicado rodearla, pero cuando volví al sitio donde desperté había  un joven  más o menos de mi edad. Por suerte estaba vivo y despertó al echarle agua. Estuvimos hablando, iba en el mismo avión que yo.

Al estar un mes en la isla nos enamoramos. Al mes y medio vino un rescate a buscarnos. Y hasta ahora, tres año después,  seguimos juntos.

 Escrito por Haizea Carnell (1º Eso, Curso 2013-14)