El espectro

     Lo recuerdo como si fuera ayer, de hecho, aquel recuerdo nunca se borrará de mi mente.  Esa noche lluviosa, quién me diría que me encontraría con aquel ser, jamás  pensé que existiera,  ni siquiera  había oído  hablar de él,  pero hay algunas cosas  que es mejor ignorar.

     Me desperté aquella noche sin previo aviso, miré por la ventana pero no vi nada, como si la ciudad no existiese. Me levanté de la cama y noté  que me observaban. Me giré bruscamente, pero allí no había nadie.

     Abrí la puerta de de par en par y vi lo que, cual niño pequeño, no quisiere ver: un pasillo enorme… me pregunté cómo el pasillo era tan largo, que yo recordara mi casa no era tan grande.

     Al final me decidí y empecé a caminar. Oí un ruido a mi lado.  Me  quedé congelado, me giré muy despacio y empecé a ver una mancha blanca. Me quedé allí parado un momento. Sentí que no podía moverme, pero sin darme cuenta empecé a correr y no paré hasta que, poco a poco, empecé a ver una luz como si fuera el final del pasillo, pero no, era una simple vela en el suelo.

???????????????????????????????

     Me pregunté quién habría puesto esa vela ahí, pero me fui muy rápido con miedo a que la niebla me siguiera. Poco a poco, me sentí muy cansado, no podía correr más y me tumbé en el suelo y me dormí.

Relato escrito por Octavio Aguiar (2º Eso, Curso 2013-14)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *