Las repisas de los trofeos

     

     Hace 10 años mi madre trabajaba en una frutería del Charco. Como mi madre es única, vio unas cajas de madera y, como mi abuelo era carpintero, tuvo la idea de dárselas para que con ellas hiciera unas repisas originales y modernas.

     Mi abuelo tardó 2 meses, era mayor, pero consiguió hacer dos repisas preciosas para mi cumple y, aunque ha pasado tiempo, esas repisas siguen en mi cuarto con mis mejores trofeos, medallas, diplomas y fotos. No hay día que pase, que no me acuerde del cariño que él puso en hacerlas.

    Una de las repisas es grande y verde, en ella tengo mis trofeos y medallas;  y la otra, pequeña y amarilla en la que tengo mis fotos y diplomas. Cada vez que lo veo me acuerdo de mi abuelo.

         Hace poco envié todos mis trofeos, fotos, medallas y diplomas a Madrid porque aquí no tenía hueco. Mi abuelo también me hizo percheros, puertas, coches y skate: todo lo que él me hizo lo envié a Madrid, menos la casita pequeña que me hizo cuando yo tenía 3 años,  la cual tengo en la finca y dentro de ella tengo fotos de mi abuelo. 

Relato escrito por Marta Martínez (2º Eso, Curso 2013-14)

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