Archivo diario: 14 enero, 2014

El tesoro de la calle Tenerife

Una vez íbamos caminando por una calle llamada Tenerife,  cuando Cristina me dijo que mirase en ese cuarto que estaba junto a una casa muy curiosa. Paré de caminar y miré a ver lo que había. Algo brillaba, nos asomamos y ponía: tesoro privado.  Me pregunté de quién era ese tesoro privado.

Cristina y yo decidimos averiguar de quién era ese magnífico tesoro. Tocamos en la casa que estaba al lado, era un poco curiosa. Tocamos, tocamos y tocamos y no nos salió nadie. A mí se me ocurrió otra idea: llamar a dos amigos más para que nos ayudasen a averiguar de quién es el tesoro. Por lo tanto llamamos a Fernando y Carlos.

Vinieron los dos y miraron el tesoro y dijeron: eso ya no tiene dueño.  Eso es de un viejo anciano que falleció hace muchísimos años.  Se lo había dicho la madre de Fernando y Fernando nos lo dijo.

Fuimos a pedirle permiso al ayuntamiento. Nos dijeron que sí podíamos, pero con una condición: que no lo vendiéramos, ni lo rompiéramos… Lo cogimos y lo escondimos en un tesoro.

Relato escrito por Yarely Gopar (1º Eso, Curso 2013-14)

El diario del crimen

Un día en pleno verano, mi amiga Nayara y yo decidimos hacer un viaje a Lanzarote. Por la mañana fuimos a bucear , vimos muchos animales marinos y de repente vimos algo brillar. Fuimos a mirar qué era , lo tocamos y era una manta raya que cuando la tocamos se fue rápidamente.

Nosotras nos asustamos  pero, cuando la arena se posó, había algo. Entonces lo cogimos y era un libro muy antiguo, envuelto en una bolsa de plástico transparente. Lo cogimos y nos fuimos hacia la orilla.Lo miramos e intentamos abrirlo, pero estaba cerrado con un candado que parecía ser de oro.

Cuando volvimos a Fuerteventura, fuimos a ver a un amigo mío que es tasador y le enseñamos el libro. Consiguió abrirlo y era un diario donde una persona confesaba unos asesinatos que habían pasado.

Nosotras lo cogimos y lo llevamos a la policía. Los policías nos dieron una recompensa por entregar el diario. La recompensa era de 2.000.000euros. Encontrar ese diario fue como encontrar un tesoro.

 Relato escrito por Haizea Carnell ( 1ºEso, Curso 2013-14)

Un tesoro en Cotillo

     Un día de acampada en Cotillo, estábamos caminando con mi perro y dos amigos y me asusté porque mi perro se quedó escarbando.
     Fuimos donde estaba y miramos lo que pasaba, se veía como un baúl. Fui al coche, mientras mis amigos se quedaron allí,  a coger unas palas para ver qué era ese misterio que el perro escarbaba.
     Al llegar allí, el perro estaba asfixiando de tanto escarbar. Empezamos a excavar y al final de todo era un tesoro. Los fuimos a abrir pero tenía candado y muy oxidado.
     Hicimos lo posible para abrirlo, pero no pudimos, nos quedamos con la intriga…

Relato escrito por Aythami García (1º Eso, Curso 2013-14)

Un tesoro escondido

     Cuando yo tenía 16 años, mi padre se murió.  Él tenía un pequeño cuarto lleno de cosas y  entre ellas había una caja que apreciaba mucho, cuando se murió me dio la llave de esa caja. La abrí y encontré un mapa.

     Al principio  no entendía de lo que era, pero después me di cuenta de que era de un tesoro. Empecé a buscar y a buscar y encontré un tesoro con oro. Gracias a eso pudimos pagar una casa mejor. Desde entonces soy cazatesoros.

Relato escrito por Alessandro Turconi (1º Eso, Curso 2013-14)

La búsqueda del tesoro

   Una tarde de verano, en compañía de mi amiga Haizea, iba caminando por una playa cuando de repente vimos una botella de cristal que flotaba sobre el agua. Lo pensamos y decidimos abrirla, dentro de ella había un mapa de un tesoro. Entonces le pregunté:
     -¿Qué hacemos con el mapa?
     Ella dijo:
     -Pues tú qué crees, buscaremos el tesoro.
     Las dos, siguiendo el mapa, fuimos en busca del tesoro,pero antes fuimos a coger nuestras mochilas y abllenarlas de provisiones para el viaje. Una vez preparadas, proseguimos nuestro viaje. Después de horas y horas buscando no encontramos nada. De repente oímos una voz:
     -¡Socorro! ¡Socorro!
     Era un hombre que pedía ayuda porque tenía la pierna enterrada bajo un montón de madera. Después de haber sacado a aquel hombre de allí le preguntamos:
     -¿Vive usted aquí?
     -Sí desde hace ya cuatro meses.
     Tenía aspecto de no haberse cuidado ,tenía los dientes negros, solo se vestía
con una falda hecha de hojas y vivía en una cueva.
     -¿Sabe usted dónde está el tesoro que aparece en este mapa?
     Y él respondió.
     -Sí, si queréis os puedo llevar hasta allí.
     El hombre, muy amable, nos llevó donde estaba el tesoro, nos dio dos palas y empezamos a cavar.
     Después de haber desenterrado el tesoro, volvimos a la playa y pensamos como gastárnoslo. Finalmente decidimos volverlo a enterrar. Dibujamos un mapa ,lo metimos dentro de una botella y la echamos al mar, así otra persona podría tener tanta suerte como nosotras y utilizarlo para algo mejor.

Relato escrito por Nayara Quintana (1º Eso, Curso 2013-14)

La isla de los tesoros abandonados

Llegó un momento que quería buscar un tesoro en la isla de los tesoros abandonados. El día 14 de julio de 1987 a las 11,30 cogí un barco de madera pequeño y fui a la isla. Mi compañero y yo llegamos allí y, como no vimos nada extraño, cogimos una pala y excavamos donde había marcada una X.

Después de excavar unos 3 metros, no encontramos nada. Así lo hicimos durante horas y horas, así que cansados nos quedamos a dormir. Cuando dormíamos, escuchamos una voz y el sonido de una pala excavando.

Cuando nos despertamos empezamos a excavar en toda la isla, encontramos una cueva en una montaña cubierta con ramas. Seguimos hasta el final del túnel y encontramos el tesoro. Lo cogimos y nos lo llevamos. Cuando llegamos nos lo repartimos y lo guardamos en un sitio secreto.

Relato escrito por Fernando Ruiz (1° Eso, Curso 2013-14)