Archivo diario: 15 enero, 2014

El bosque

Una mañana de junio decidimos ir de acampada a un bosque muy bonito- tenía flores y animales de muchos tipos-, pero que tenía un lado aterrador en el que había una cabaña vacía y muchos árboles secos alrededor.
Todo era fantástico hasta el momento en que mi prima decidió ir a explorar y encontramos la cabaña. Mi prima quiso entrar y yo la seguí. La cabaña era vieja y fría. La exploramos y encontramos un mapa que parecía describir un modo de llegar a un lugar extraño.

Vimos que el mapa era muy parecido a la parte trasera de la cabaña. Seguimos las pistas y nos llevó a un árbol demasiado viejo y rugoso, pero no parecía haber nada.

Mi prima tropezó con una cuerda y parecía haber un pasadizo oculto. Entramos y había un cofre, lo abrimos y encontramos un diamante fascinante.

Relato escrito por Tania Cardero (1º Eso, Curso 2013-14)

La herencia escondida

 Un día mi padre falleció de un ataque al corazón . Mi hermano y yo fuimos a su habitación a buscar los papeles de la herencia , pero en vez de eso encontramos un mapa del tesoro escondido que estaba en una isla .

Mi hermano y yo decidimos embarcarnos en busca del tesoro. Cuando llegamos vimos un templo , allí se escondía el tesoro.  Había trampas y y enigmas para descifrar pero quien tenga el mapa puede pasar las trampas y los enigmas eran sobre la familia .

Cuando cogimos el tesoro, el templo se estaba cayendo a pedazos . Conseguimos salir y volver con la herencia . El cofre contenía diamantes y monedas de oro. Mi hermano y yo siempre nos acordamos de nuestro padre muerto.

Relato escrito por Juan Diego Milán ( 1º Eso, Curso 2013-14)

El barco misterioso

Un día estaba en mi casa cuando, de repente, sonó el timbre.  Era mi madre, entró y me dijo que tenía que hablar conmigo urgentemente. Me dijo que tenía dos pasajes para ir a una isla desierta. Íbamos en un barco muy pequeño.

Eran las 20.47, ya era de noche. Todos estábamos preocupados porque no llegábamos a la isla.  Entonces fui donde estaba el capitán y le pregunte:

-¿Cuánto nos falta para llegar?

El me respondió con una mirada amenazadora. Yo estaba asustada porque el capitán parecía no estar seguro de sí mismo. Me fui a dar un par de vueltas por el barco y encontré un uniforme de azafata, era raro porque al parecer no había ninguna en el barco.

Tenía algo curioso,  ponía todo sus datos: cómo se llamaba, cuándo nació, etc. Dentro de su bolsillo había una pequeña carta diciendo que necesitaba ayuda. No me dio tiempo de leerlo porque mi madre apareció detrás de mí diciéndome que saliéramos porque habían asesinado a cuatro chicas.

Nos tiramos por la borda y cogimos un bote salvavidas. Vi en el fondo del mar un objeto brillante, la tentación me hizo nadar hacía él. Nadé y encontré un cofre con joyas de oro dentro y mi madre me ayudó a subirlo al bote.

Relato escrito por Cristina Díaz (1º Eso, Curso 2013-14)

El tesoro de Marco

Todo comienza un día en que Marco se entera de que se va a mudar. Él parecía muy triste por tener que desprenderse de sus amigos y del lugar donde nació. Entonces decidió hacer una cápsula del tiempo.  Para poder completar la cápsula, llamó a sus amigos pidiendo que aportaran algo y todos pusieron sus mayores tesoros con el propósito de reunirse dentro de 10 años.

El tiempo fue pasando y Marco volvió al pueblo. Buscó su vieja casa y, sin pensarlo, la compró.  Un día encontró un perro abandonado y se lo lleva para su casa.  Pensando un nombre se le ocurrió  Sport.  Cada noche desaparecía y a Marco le preocupaba mucho así que una noche lo siguió.  De pronto se acordó de que, donde está escarbando Sport, era donde estaba la cápsula del tiempo. Llamó a sus amigos y juntos desenterraron el gran tesoro de su infancia añorando los viejos tiempos.

Relato escrito por Aaron Bouzos (1ºEso, Curso 2013-14)

+0081 -3489

Un viernes después de clase quedé con Aythamy y fuimos al parque. Después de haber jugado al fútbol, fuimos a mi casa a jugar a la play. Mi madre apareció y nos contó una historia de un hombre que dejó un tesoro enterrado debajo de una duna. Nuestra madre nos dio una pista de qué duna era y fuimos a desenterrarlo.

Al abrirlo apareció una nota que ponía “Si has llegado hasta aquí, es porque te interesa… solo te digo esto +0081 -3489″ Nosotros nos asustamos, al llegar a casa estuvimos pensando qué hacer, hasta que llegó mi madre y nos dijo que buscáremos en internet. Lo buscamos y apareció una coordenada con esos números: estaba en Tetir.

Nuestra madre nos llevó hasta allí y al llegar vimos que era una casa abandonada y entramos. Al entrar encontramos un cofre a plena vista que tenía otra nota en la que ponía “Estás muy cerca de ser rico, Moriso”.

Otra vez palabras raras, pensé yo… Buscamos la palabra en internet y no salió nada, hasta que un día se lo dije a mi abuelo:
-¿Que es Moriso?
Él respondio, asombrado:
-Un antiguo bar, situado en el muelle.
Rápidamente cogí la bicicleta y fui hasta allí. Había otro cofre a plena vista, pero esta vez relucía… lo abrimos y había mas diamantes de los que yo pudiera contar, desde ese día viví siendo rico.

 Relato escrito por Nahuel Pereyra (1º Eso, Curso 2013-14)

Un tesoro escondido

Llega un momento de estar con tu primo encontrando un tesoro escondido. Me llamo Tote y mi primo Tom . Estábamos andando, cuando yo le dije a mi primo que había un tesoro escondido por la casa escondida.

La casa era la más temible de todas: la casa maldita .  Muchos niños fueron a por el tesoro , pero desapareció por completo . Encontramos una hoja. El tesoro lo vimos y los cogimos, pero no había nada de valor.  Como había  otro cofre, fuimos a por él y lo conseguimos coger y nos lo repartimos. 

Relato escrito por José Daniel Caro (1º Eso, Curso 2013-14)

El tesoro perdido

Un día soleado salí a pescar y de paso fui a buscar a mi amiga Ainhoa. Ella también quiso venir y de camino íbamos hablando sobre tesoros. Cuando llegamos a la playa y tiramos la caña, picó un pez descomunal de unos seis metros ¡tuvimos que pedir ayuda para sacarlo!

Un señor se ofreció voluntario, a cambio pedía la aleta del pez para usarla  como una llave de un tesoro. Yo no me lo creí mucho. Sacamos el pez y le dimos la aleta. Nos dijo que lo acompañáramos y nosotras fuimos.

El señor ya tenía los 5 elementos para abrir la puerta y la abrió. Dentro de esa puerta había un gran pasillo y bestias descomunales y extintos. Entramos a una habitación  pensando que iba a haber un tesoro, pero no había nada excepto un montón de cuchillos. Cerramos la puerta y nos fuimos corriendo, pero no encontrábamos la salida.

Había muchas notas que decían: si no encontráis el tesoro, no saldréis de aquí jamás . Nos asustamos mucho.  A la hora y media Ainhoa abrió la puerta de una habitación y había un cofre que guardaban dos difuntos marines y sus espíritus yacían allí.  Al vernos a Ainhoa y a mí, nos dieron la llave y nos dijeron: ¡ habéis sido muy valientes al entrar aquí !

Nosotras cogimos la llave y salimos, pero mantuvimos eso en secreto.

Relato escrito por Zuriñe Rico (1º Eso, Curso 2013-14)