Te acabas de despertar y han pasado 30 años…

En el texto de Washington Irving, Rip Van Winkle, el protagonista se ha despertado tras quedarse dormido durante cincuenta años. Imagina que te sucede lo mismo, ¿cómo nos lo contarías?

13 Respuestas a “Te acabas de despertar y han pasado 30 años…

  1. Yarely Gopar Betancor

    Cuando me desperté, notaba a la gente más vieja, arrugada y me asusté. Cuando llegué a mi casa no sabía qué decirles a mis padres. Entré a mi casa y miré todo y vi a dos ancianos muy malitos acostados en la cama. Yo pregunté quiénes eran, ellos me dijeron que eran mis padres y me quedé asombrada. Eran ya muy ancianos, no se acordaban de lo que había pasado hacía 30 años.
    Salí a la calle a ver si conocía a alguien de los amigos que yo tenía antes. Vi a una chica que me sonaba mucho su cara y le pregunté que si me conocía, ella me dijo que yo le sonaba y que le dejase un momento para pensar.
    Cuando pensó me dijo que si que yo era una de las que salió con ella en la verbena. Yo le pregunté que si ella sabía lo que me pasó el día de la verbena. Me dijo que sabía algo, pero como ha pasado mucho tiempo, no se acordaba muy bien…
    Me dijo más o menos lo que había pasado ese día tan especial para el grupo de amigas: Conocimos a un grupo de chicos y, cuando empezó la verbena, ellos empezaron a beber y yo lo quise probar. De buenas a primera me caí al piso sin que nadie se diese cuenta y ahí me quedé. Ella no me pudo levantar, porque los chicos la llevaron a bailar y, por lo tanto, me quedé ahí acostada.
    Pero bueno, ya me he despertado y estoy muy feliz con lo que tengo y por saber lo que me había pasado, aunque un poco triste por no llegar a ver a mis padres bien, pero yo los cuidaré muchísimo como si fueran mis hijos.

  2. 30 años después
    Me desperté tras 30 años durmiendo y tenía una barba gigante. Un árbol que encontraba a mi lado siempre ya no estaba; había coches voladores, edificios gigantes, robots y tubos que transportaban gente de un extremo de la ciudad a otro. Las personas iban en avión y entonces, cuando iba hacia mi casa calle, me encontré con una de mis vecinas, Jolie, y me dijo que por qué había abandonado a mi familia, que un día mi madre pensó que había muerto y organizó mi funeral. Cuando me contó eso, decidí ir a casa a ver qué es lo que ocurría, al llegar vi a mi madre tumbada en mi cama junto a un médico. Mi padre y mi madre se sorprendieron al verme allí, mi padre me contó que mamá estaba terminal, pero justo cuando fui a saludar a mi madre, ella se levantó y parecía mucho más joven al verme. Después de eso mi familia sigue tal y como estaba hace 30 años, el único que no está es mi perro Black.

  3. fernando ruiz de leon

    Cuando me desperté, vi a lo lejos unas casas vacías y rotas a punto de ser derrumbadas por unas máquinas gigantes. Caminé y caminé hacia la ciudad y vi a mucha gente extraña y enana. Miré para todos lados y no encontré mi casa. Busqué y busqué y no la encontré. Mientras buscaba mi casa, me estaba inventando una excusa para decírsela a mi mujer, y me encontré una cosa gigante. Le pregunté a un hombre qué era eso y dijo:
    -Se llama edificio ¿nunca habías visto uno?
    Le respondí:
    -No, ¿en qué año estamos?
    -En el 1915.
    -No puede ser, antes de dormirme estábamos en el año 1895.
    El otro me dijo:
    -Te habrán envenenado la comida y el agua que bebiste la última vez .
    -Podría ser -le respondí.
    -¿Me podrías decir dónde está el Barranco del Ángel?
    -Sí. Está al final de esta calle, a la izquierda, después sigue recto hacia la montaña que encontrarás al frente.
    -Muchas gracias -le respondí.
    Seguí caminando por donde el hombre del pueblo me había indicado y finalmente llegué a donde estaba la casa del hombre que se encontraba derrumbada.

  4. Me acabo de despertar después de un sueño muy largo. De repente me entró hambre, fui a la cocina a buscar algo de comer y me di cuenta de que no tenía nada, así que decidí ir a buscar algo al supermecado del pueblo .
    Cuando llegué fui a saludar a mi mejor amiga, que era la encargada del supermercado, y me dijeron que se había ido hacía 5 años, eso me pareció muy raro. Después de hacer la compra, me dirigí al quiosco a comprar el periódico. Cuando vi la fecha, me asusté. Pensaba que era una broma del quiosquero y le pregunté y me dijo que no era broma, que estábamos en el 2050 y me desmayé.
    Después de despertarme, me encotraba en el hospital. Me dieron el alta, volví a mi casa, me miré al espejo y me di cuenta de que me había dormido durante 50 años y desde entonces he buscado miles de respuestas para lo que me pasó .

  5. Un día de verano estaba practicando surf y, de repente, caí al agua. Al despertar estaba en un cuarto blanco, enchufada a muchos cables. Veía a gente muy extraña que se parecía mucho a mi familia, pero eran muy mayares.
    Pregunté quiénes eran, pero solo me dijeron que no hablara. Me mantuvieron en ese lugar tan extraño durante un mes, más o menos, sin contacto con nadie ni nada. Al tiempo me dejaron salir, cuando vi el exterior era extraño, era un sitio que no había visto ni oído hablar de él.
    Cuando pasé por un sitio, donde vendían revistas y periódicos, compré un periódico y cuando me puse a leerlo, me di cuenta de la fecha: ¡ponía que estábamos en el 31•12•2034!
    Me puse a pensar y recordé que antes de despertarme era 12•12•2013.
    Mi familia seguía viviendo donde siempre, mis hermanos ya se habían casado y habían tenido hijos y mi padre y mi abuela habían fallecido. Cuando lo supe, me puse muy triste y al pensar que había permanecido 20 años dormida y no había estado con mis padres todo ese tiempo ni había visto cómo mis hermanos se casaban, me puse aun más triste. Y ahora solo me quedaba recuperar el tiempo perdido.

  6. Amanecí un día en mi casa y decidí desayunar tostadas con mermelada y zumo, me vestí y fui al instituto. Cuando salí fui a mi casa, dejé los libros y fui a dar una vuelta por ahí.
    Había una tienda que me llamaba la atención, se llamaba Smoy, en ella vendían helados de tantos colores, sabores y cosas para añadir, que daba la tentación de probarlos. Entré a la tienda y me decidí a probar un helado que atrajo mi atención. Tenía bolas de muchos colores y trocitos de oreo y chocolate. Al probarlo, me sentí en un estado peculiar…
    Cuando abrí los ojos, la tienda no era como antes: no se encontraba nadie en ella y los helados no eran tan agradables como me había parecido. Sentía que había pasado mucho tiempo.
    Miré el calendario y habían pasado unos 40 años, me preguntaba qué había pasado y qué explicación darles a mis padres. Salí muy rápido de la tienda y la gente me miraba de una manera extraña. Yo ya era mayor y toda la ciudad había cambiado.
    Por intuición seguí el camino que recordaba para llegar a mi hogar. Las cosas no eran como recordaba, había edificios nuevos y, entre ellos, pude encontrar mi casa. Toqué en la puerta de mi casa y abrió una joven, pregunté por mis padres y me dijeron que habían cambiado de domicilio hacía mucho tiempo. Me dirigí a la dirección que me había dado aquella joven.
    Toqué la puerta y abrió mi prima que ya era mayor. Le di un abrazo y entré corriendo a buscar a mis padres que ya estaban mayores, se pusieron muy felices de verme, me pidieron que les diese alguna explicación y mi respuesta fue que no debía perder el tiempo y tenía que recuperar el perdido con mi familia.

  7. Un día, al despertarme en mi cama, me di cuenta de que era mas grande, salté de ella y fui a buscar a mi madre y le pregunté en qué año estábamos. Ella me dijo que era el año 2044 y me desmayé.
    Después de 2 minutos me desperté y le dije que iba a dar una vuelta para ver cómo había cambiado mi pueblo. Cuando salí, vi que me había pasado un Toyota Supra por encima de la cabeza, así que me fui corriendo a esconderme detrás de un árbol y vi que el coche estaba dando la vuelta.
    Cuando aparcó delante del árbol, vi salir a mi viejo amigo Thomas y nos abrazamos. Él me dijo que cuánto tiempo había pasado y yo le pregunté qué tal sus padres y sus hermanos. Él me contestó que eran los dueños de una famosa empresa de coches y me preguntó si quería ir a dar una vuelta por la ciudad. Yo le dije que claro, como en los viejos tiempos, y así me subí al coche y nos fuimos volando.
    Por la noche cuando volví a mi casa, comí una buena lasagna que cocinó mi madre y luego vi una película y me acosté en mi vieja cama.

  8. Querido diario:
    Ayer, día 12 de febrero, me fui de fiesta con unas amigas y luego una de ellas se quedó en mi casa .Cuando llegamos, nos dolía la cabeza de tanto alcohol y teníamos fiebre. Eran las 4:00 de la mañana y aun no habíamos dormido nada.
    Hoy 13 de febrero nos levantamos y fuimos a la cocina. Cuando entramos, encontramos a nuestras madres, quienes cuando nos vieron, nos abrazaron y lloraron de la emoción. Preguntamos qué pasaba y nos explicaron que habíamos estado en coma durante 20 años y que estábamos en el 2.034.
    Reflexioné y me acordé de que antes de quedarme dormida era 2.014. Quería ver cómo estaba mi familia, le pregunté a mi madre cómo estaba mi hermano y me dijo que se había casado y mudado a otro lugar, también me dijo que mi abuelos habían muerto, por lo que me puse muy triste. Salí de mi casa y me encontré con una amiga del instituto. Al principio yo no sabía quién era, pero me explicó que estuvimos juntas en el insti antes de quedarme en coma. Nos fuimos a dar una vuelta y vi que todo había cambiado: las casas, las tiendas, incluso, el instituto. Le conté que me había encantado el paseo y que me alegraba mucho de verla.

  9. carlos gustavo burgos chariz

    20 años después
    Una vez desperté inesperadamente en el Camp Nou como un jugador más de la plantilla. Me desperté dolido porque tenía un gran chichón en la cabeza y no recordaba nada de lo sucedido. Estaba preocupado porque no sabía dónde había dejado la cartera, no sabía dónde estaba mi casa y no estaba mi perro conmigo. Empecé a buscar por todas partes: dentro del campo, en los vestuarios, en la sala de trofeos, en el despacho del director, etc.
    De repente se cayó un bolígrafo que sin querer había movido y empecé a oír un aullido. Salí corriendo pensado que era mi perro y así fue. Le di un gran abrazo, traté de entender al perro para que me llevara hasta mi cartera y después hasta mi casa.
    Cuando salí del campo, todo el mundo me miró con una cara de asombro. Se me acercaron y me empezaron a pedir autógrafos y a seguir. Les pregunté si sabían dónde estaba mi casa y me lo dijeron.
    Cuando llegué a mi casa, había unos arbustos. El perro empezó a ladrar y me puse a buscar por los arbustos y encontré mi cartera con las llaves de la casa dentro de ella.
    Cuando entré a mi casa, me sorprendí por el gran lujo que había y, poco a poco, empecé a recordar quién era y me di cuenta de que era un gran futbolista conocido mundialmente por ser muy humilde, y por ser tan buen jugador.

  10. Alessandro Ezequiel Turconi Gervino

    20 años después
    Me desperté en la acera de la calle, yo no sabía qué hacía ahí… Busqué por todas partes a alguien que me conociera, pero no encontré a nadie. Fui a donde yo vivía, mientras iba de camino, encontré un calendario que decía:5 de febrero de 2034. Yo no me creía que estaba en 2034.
    Encontré la casa donde creía vivir, toqué la puerta y apareció una mujer que no había visto nunca. Le pregunté por la familia Rodrigue Jimenes, ella me dijo:
    – La señora y el señor Rodrigue Jimenes han muerto.
    Yo me quedé con la cara muy sorprendida y a la vez triste. Fui a casa de un amigo de la infancia . Abrió la puerta, lo vi, y le dije:
    – ¡Cuánto has crecido en un día!
    Él me dijo:
    – Juan, no nos vemos hace 20 años.
    Yo, pensativo, fui a un laguito que estaba al lado de la casa de él. Miré hacia el agua y vi mi reflejo: vi una cara con arrugas, canas, bigote, etc. Entonces me di cuenta de que en vez de un año habían pasado muchos años.
    Desde entonces busco respuestas a lo que me pasó…

  11. José Daniel Caro Callejas

    Una mañana muy soleada me encontré en una playa escondida. Seguro que pensé que me quedé borracho en una habitación sin ventana, solo una puerta grande comparada conmigo. No sabía cómo había llegado allí, no me acordaba de nada, solo de que había tomado mucho, pero mucho alcohol.
    Había un chico con una bata de científico y una cara muy rara, ya que tenía un rostro muy loco. Me dijo que había estado mucho tiempo dormido, como unos 30 años.
    Quise saber dónde estaba mi familia y si podía salir, pero me dijo que no. Entonces yo le dije que iba a salir por la fuerza y me dijo el científico que él me envenenó porque le daba rabia que yo tuviera familia y él no, porque lo abandonaron hace mucho tiempo.
    No sabía dónde estaba mi perro, pero salí. Fui a ver a mi familia, pero la gente me miraba con una cara muy rara. Me quedé solo pero vi a mi hija y a mi hijo. Era una ciudad rara, muy rara, no había coches ni había coches flotantes… Pasó un año estaba con mi familia, que la encontré gracias a mi perro.

  12. Me desperté en una habitación blanca, sin ningún mueble ni ninguna ventana, solo una puerta de metal gigantesca comparada conmigo. No sabía cómo llegué allí, no me acordaba de nada. Cuando me intenté levantar, no pude. El cuerpo me pesaba y ninguna de mis extremidades respondía. De repente la gigantesca puerta de metal se abrió y entró un hombre con una barba larga y blanca, con gafas y vestido con una bata impoluta. No sabía quién era ese hombre, quien se dirigió a mí con estas palabras.

    -¡Por fin has despertado!- me dijo con los ojos vidriosos y una gran sonrisa.

    A mí me desconcertó, no tenía ni idea de quién era, ni a qué se refería con eso. Me intenté alejar, pero me agarró de los hombros y, mientras, se agachaba para decirme:

    -Todos se alegrarán de verte despierta.

    Yo le respondí:

    -Perdone… Pero… ¿Quién es usted? ¿Y dónde me encuentro? -hice un pequeño descanso y después proseguí- ¿Por qué no me puedo mover?

    -Tranquila, ahora te lo explicare todo.

    Me ayudó a levantarme, me llevó a cambiarme y prepararme. Cuando terminé, me llevó hasta una gran sala. Yo iba en silla de ruedas, por no poderme mover con facilidad. Cuando llegamos a esa sala había mucha gente, casi todos de la tercera edad, y algunos más jóvenes. Todos quedaron callados al yo entrar y se levantaron a abrazarme. Yo no entendía nada. Cuando me lo explicaron, ya todo empezaba a cobrar sentido.

    -Entonces… Tuve un accidente de coche y llevo en coma 23 años, me quedé parapléjica y por eso no me puedo mover…Pero lo que aún no sé es quién es toda esta gente y por qué se alegran de verme.

    -Todos nosotros, Lucia, somos tu familia. Yo soy tu hermano, ella es tu hermana…- siguió diciendo, mientras señalaba y me decía quienes eran cada uno de ellos.

    Cuando terminó, busqué a los que más me importaban y me di cuenta de que no estaban: mis padres. Por eso me derrumbé. En ese momento me acordé de todo, de lo que me había pasado, del accidente. ¡Me arrepiento tanto de lo que hice…!, pero ya no puedo hacer nada…

  13. El frasco
    Una mañana, al despertar, me encontré debajo de una palmera. El día estaba soleado y recuerdo que pensé “seguro que pasé toda la noche aquí”.
    Me puse a pensar y recordé que me quedé dormida, que estaba en la discoteca y me dieron una bebida.
    ¡oh, esa bebida! – pensé- ¿Qué explicación le daré a mi madre?
    Busqué mi bolso , pero en vez del bonito y limpio, encontré un sucio y viejo bolso. Sospeché entonces que las malhumoradas de las envidiosas de la discoteca me habían jugado una mala pasada.
    Bito había desaparecido también, pero era posible que se hubiera distraído persiguiendo algún ratón o conejo. Lo llamé por su nombre, pero fue inútil. Los ecos me repitieron, pero ningún perro apareció.
    ¿Qué podía hacer? La mañana pasaba y yo me sentía hambrienta por falta de desayuno. Sentía tener que perder a mi perro y mi bolso; temblaba ante la idea de encontrarme con mi madre, pero no podía morirme de hambre entre las montañas. Sacudí la cabeza, me colgué el bolso estropeado y con el corazón lleno de tristeza, me dirigí hacia el hogar.
    A medida que me acercaba a la aldea, iba encontrando varias personas.

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