Reflexiones de San Valentín por Yasmina Sabri

 Muchos dirán que San Valentín es la fecha más maravillosa y romántica de todas, pero no siempre es así… No todo el mundo celebra la fecha señalada con su pareja, con una cena a la luz de la luna o con un paseo romántico a la orilla del mar al atardecer… No, no todos hemos encontrado a nuestra media naranja o, más bien, con la media naranja nos han hecho zumo.
Varias personas están en ese mismo instante llorando de amargura y pensando  “qué he hecho mal” o “¿de verdad soy tan horrible?”… Esas personas no son horribles, pero seguramente no tendrán a nadie que las apoye en esta época, la más dura para un o una soltero/soltera vulnerable, que se pasará todo ese mágico día llorando, viendo en la televisión programas absurdos de cómo parejas felices se reconcilian y algunas personas encuentran el amor, o escuchando canciones románticas en la radio que les recuerdan que ellos están solos, muertos del asco tumbados en el sofá, engordando a base de bombones que desearían compartir con una persona quien los arrope y les sonría en estos duros momentos del año.
Paseas por la calle y ves novios enamorados, rozando sus labios, o matrimonios felices que consiguen dejar a sus hijos en la casa de sus padres, y por fin, juntos consiguen recodar aquellos maravillosos recuerdos de su loca juventud… Mientras todo eso ocurre, hay una persona sola y desesperada en su casa, esperando que el amor de su vida entre por la puerta con un ramo de vistosas rosas, la coja de la mano con dulzura y cariño, sintiendo su suave mano rozando su mejilla y le dé un beso, ese tipo de besos de los que nunca se olvidan y la lleven a dar un paseo a la luz de la luna…
Normalmente eso no suele ocurrir, pero tenemos imaginación. Supongo que no pasa nada por soñar, lo malo es que no se puede vivir eternamente dentro de los sueños…

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