Archivo diario: 28 marzo, 2014

Yoni Mentelo de Na

 

En el año 1578 nació en un pequeño pueblo de Alemania un niño al que le pusieron como nombre Yoni y como apellidos le correspondieron Mentelo y De Na. Desde los seis años se reían de él, pero él pasaba de los demás y estaba centrado en cumplir su sueño: ser caballero. 

Cuando cumplió los dieciséis años, el padre le regaló un caballo y él solo aprendió a montar y cuando cumplió los veinte fue al castillo más cercano para comprarse una espada, una armadura, un casco y una silla para el caballo.

En palacio consiguió un amigo y lo invitó a que fuera  a vivir aventuras con él. El amigo, llamado Porki Esparquinson Bros, aceptó sin dudarlo. En su primera aventura se enteraron de que en una torre de un castillo encantado había dos princesas y que  a quienes las salvaran se les concedería un deseo.  

Fueron en busca del castillo y a los cinco días de partir lo encontraron. Entraron y parecía un castillo normal y corriente. Mientras subían las escaleras, escucharon ruidos que venían de arriba. Al llegar se dieron cuenta de que había tres trols vigilando una puerta y pensaron que allí estarían las dos princesas. Empezaron a luchar con los trols y, cuando los vencieron, abrieron la puerta y allí estaban las dos bellas princesas.

Por el camino una princesa se enamoró de Yoni y la otra de Porki, ellos también se enamoraron. Al llegar al castillo, el rey les dio las gracias y les preguntó qué querían y los dos respondieron que querían casarse con las princesas. 

El rey y las princesas aceptaron y al cabo de una semana se casaron. Yoni y su mujer tuvieron tres hijos y Porki y la suya tuvieron dos y fueron felices para siempre.

Relato de caballería escrito por Tomás Curbelo (2º Eso, Curso 2013-14)

Una aventura singular

Un día estaba cabalgando con mi caballo blanco de camino a casa después de un largo día de trabajo. Cuando quedaban tan solo dos kilómetros, me encontré a un niño sentado junto a un manzano. Me presenté y él me dijo que se llamaba Carlos y tenía siete años.

Carlos me contó que estaba de paseo con su familia y  que cuando vio el manzano le entró mucha hambre, se sentó a comer una deliciosa manzana roja y cuando acabó se dio cuenta de que estaba solo. 

Le pregunté que si quería venir conmigo, que yo lo podía ayudar. Buscamos por todo el pueblo, tocamos en cada casa, en cada puerta porque Carlos no se acordaba de cómo era su casa y eso tampoco ayudaba. 

Cuando nos acercábamos a mi casa, porque no encontrábamos a sus padres y no podía quedarse solo, vi que había tres personas tocando a mi puerta. Al ver su cara de felicidad y la del niño no hubo que explicar más.

Carlos y yo nos despedimos y me dio las gracias por haberle ayudado. Al llegar a mi casa, me puse a leer un libro de aventuras que consistían en ayudar o rescatar princesas y luchar con dragones, pero no había ninguna de haber ayudado a un niño normal y corriente y decidí hacer un pequeño cuento con mi aventura.

Relato de caballería escrito por Paula Villar (2º Eso, Curo

Mi doncella en apuros

 

¡Hola!, me llamo Sir Loid y no soy un caballero normal. Mi historia tiene, como cualquier otra,  un dragón y una doncella pero…

Bueno, es mejor que os lo cuente y  así  lo entenderéis.

Era un día como otro cualquiera. Yo estaba haciendo mi ronda cuando oí un grito desde lo alto de una torre. Al llegar vi a un dragón enorme. Cogí mi espada y me detuve frente a él. De pronto, no sé lo que pasó, el dragón me cogió y me subió a lo alto de la torre.

Al llegar,  la princesa ya no estaba y ahora yo me encontraba solo allí arriba. No sabía dónde estaba la princesa hasta que oí un grito de victoria y me asomé a la ventana: ella había derrotado al dragón. Cuando me sacó de allí, nos pudimos  conocer mejor y al cabo de tres meses nos comprometimos. 

Y esa, señores, es mi patética historia sobre cómo intenté salvar a una doncella en apuros, que terminó salvándome a mí.

Relato de Caballería escrito por Carolina Vilhena (2º Eso, Curso 2013-14)