Una noche para recordar

 

          Esta historia que a continuación os cuento me la contó mi madre, que a su vez se la contaron a ella de pequeña,  y fue la historia de miedo que más le gustó en su niñez. 

          Comienza así :

         Dicen que una vez una chica de pueblo fue invitada a una fiesta de un pueblo vecino. La chica se pensó mucho si ir o no a la fiesta, ya que no conocía a nadie, solo a la persona que organizaba la fiesta, quien la invitó.

      Después de mucho  pensárselo, decidió ir pues siempre viene bien conocer a nuevas amistades. Se fue a la ciudad y compró toda la vestimenta.

         Cuando llegó el día, la joven estaba muy guapa, a la vez que nerviosa. Desde el momento en que llegó al lugar conoció a mucha gente y , en especial, se fijó en un chico que estaba siempre solo. Ella se acercó a él y entablaron una conversación. Se pasaron toda la noche hablando y entablaron una amistad, tal fue así, que la joven le regalo una pulsera que tenía puesta.

          El joven le dio su dirección para que fuese a su casa y así fue como terminó la velada : Ella le había prometido ir un día a su casa.

          Días más tarde, la joven fue a casa de su amigo. Cuando  tocó a la puerta abrió una señora de pelo blanco.  Cuando la chica preguntó por su joven amigo, cuál no sería su asombro al responderle aquella señora que era su madre y que su hijo había muerto hacía quince años. La chica le dijo que eso era imposible, que habían estado juntos en la fiesta del pueblo.

          La anciana madre le enseñó fotos de su hijo y, efectivamente, era él. La anciana le pidió que la acompañara hasta la tumba de su hijo. Y efectivamente allí estaba la tumba y sobre ella la pulsera de su joven amiga.

 Relato escrito por Betsabé Vega Quintana

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