Archivo diario: 4 febrero, 2015

Jinámar

PhotoGrid_1422621921097   Jinámar, en la época de mi madre, era un pueblo muy tranquilo donde solo estaba la tienda de la esquina en El Cascajo o Casco Viejo de Jinámar y luego, en la plaza, ya te podías encontrar con algo más, como una dulcería y otra pequeña tienda. Estaba la farmacia, que a día de hoy aún existe, y algún que otro bar. Solo había un colegio, ya que no había muchos niños en el pueblo.

Mi madre también recuerda, aunque vagamente, la Finca de la Condesa. Lo poco que recuerda de ella, es que era muy grande, inmensa y con muchos árboles, pero en poco tiempo esa finca se convirtió en el Polígono de Jinámar, uno de los Polígonos más grandes de Europa.

El pueblo empezó a crecer poco a poco y ya no era tan tranquilo como antes. Se fueron abriendo locales de ocio, más tiendas, supermercados, peluquerías, etc.

En la actualidad en Jinámar puedes encontrar de todo.

Betsabé Vega Quintana

Solo se vea, quien solo se desea.

Un día estaba una madre hablando con su hija, contándole la historia de “El viejo Gruñón”.

Éste era un hombre que vivía solo, era muy avaro y egoísta. Le gustaba ahorrar su dinero y no gastarlo en nada. Era tan egoísta que, siempre vivió solo, para no compartir ninguno de sus bienes con nadie.

Mientras este hombre fue joven, todo le fue bien, pero llegó un momento en que envejeció, su cuerpo se deterioró y enfermó, y ni con su mucho dinero pudo encontrar salud.  Ese hombre murió.

La hija preguntó a su madre cómo había muerto :

-Hija mia, murió enfermo por tanta soledad y avaricia.

La hija se quedó pensativa durante un tiempo con la historia que le había contado su madre.

-Es muy triste mamá, pasarse toda una vida en soledad, y añadió :

“Solo se vea, quien solo se desea”.

Betsabé Vega Quintana

Más vale feo y bueno, que guapo y perverso

– ¡Hola hija!, ¿Cómo te ha ido hoy en el instituto?

-¡Hola mamá! me ha ido bien. Hoy empecé a salir con Cristian, que es el más guapo de la clase.  Diland, mi mejor amigo, me pidió salir, pero le dije que no porque es feo, no como Cristian.

– Pero hija, no te fijes solo en el físico.

– ¡Ay mamá! no me des tus charlas. Adiós, me voy a dormir, que es tarde.

Al día siguiente, después del instituto.

– Bueno hija, ¿cómo te ha ido hoy con Cristian?

– La verdad es que no estuve mucho con él, porque estuvo con otras chicas y me evitaba, así que me puse con Diland. Pero sé que Cristian me quiere.

– Para no darte una de mis charlas, te voy a contar una historia para que lo comprendas :

Había una muchachita, llamada Paula, que estaba saliendo con Mike, el más guapo de su curso. Todo iba bien para ella, pero sus amigas Carla y Ana no pensaban igual, pues él solía tratar mal a Paula y  ponerse con otras chicas. Pero para Paula eso era normal, hasta que un día lo vio besándose con otra. Desde entonces nunca más se fijó en los guapos.

– Tienes razón, voy a cortar con Cristian y a hablar con Diland. ¡Gracias!

– Ya sabes hija: “más vale feo y bueno, que guapo y perverso.

Nicole Rodríguez Placeres.

El Egoísta

   Era un hombre tan avaro y tan egoísta, que prefería tirar la comida que dársela a los pobres, por eso,  cuando le pedía o le tocaba en la puerta algún pobre,  cerraba y los insultaba.

   Su familia tenía carencias y él no los ayudaba. Se quedó solo sin familia, porque todos lo detestaban por su egoísmo y tacañería. Él se reía y decía que se fueran, que él no necesitaba a nadie teniendo dinero, que con sus millones podría comprar compañía.

   Pero malgastó el dinero de tal forma que en poco tiempo se quedó sin nada, perdió su trabajo, perdió su trabajo, perdió su casa y todas sus pertenencias, en poco tiempo se vio en la calle sin nada, pidiendo tocó en la puerta de un familiar y le cerró como mismo él había hecho.

Se dio cuenta de lo mal que lo había hecho y que se portaron con él, como él lo había hecho: Quien siembra mareas,  recoge tempestades

Kevin Artiles Velasco

Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre

  Lucía era una chica alegre y muy positiva, siempre veía el lado bueno de todo. Eso fue antes de conocer a Aitor, su nuevo novio.

   Al principio, en su relación todo iba muy bien, siempre se demostraban su amor, pero, tiempo después, Aitor fue cambiando: se volvió muy posesivo con Lucía, allá a donde iban siempre la avergonzaba, sus insultos cada vez la hacían sentir peor.

   Lucía ya no era la misma, había cambiando mucho desde que estaba con Aitor. Ya no se valoraba a sí misma, solo aguantaba los maltratos de su novio. Un día Lucía miró las noticias y vio que había un caso de una relación tóxica que llevó al suicidio a una chica adolescente. Lucía quiso informarse sobre las relaciones tóxicas y cómo saber si está en una de ellas. Se vio muy identificada con todo lo que leía en aquella página web.

   Tras un tiempo de reflexión, se dio cuenta de que debía pedir ayuda. No se merecía estar viviendo ese infierno. Llamó al 016 y después de un tiempo ya volvía a ser la misma: esa chica alegre y positiva.

Meses después conoció a un chico muy atento y que la respetaba mucho. Empezaron a salir y Lucía sentía que con ese chico todo era diferente, con él podía ser ella misma.

Por eso siempre digo que “cuando una puerta se cierra, una ventana se abre


Lucía Cazorla Betancor