Solo se vea, quien solo se desea.

Un día estaba una madre hablando con su hija, contándole la historia de “El viejo Gruñón”.

Éste era un hombre que vivía solo, era muy avaro y egoísta. Le gustaba ahorrar su dinero y no gastarlo en nada. Era tan egoísta que, siempre vivió solo, para no compartir ninguno de sus bienes con nadie.

Mientras este hombre fue joven, todo le fue bien, pero llegó un momento en que envejeció, su cuerpo se deterioró y enfermó, y ni con su mucho dinero pudo encontrar salud.  Ese hombre murió.

La hija preguntó a su madre cómo había muerto :

-Hija mia, murió enfermo por tanta soledad y avaricia.

La hija se quedó pensativa durante un tiempo con la historia que le había contado su madre.

-Es muy triste mamá, pasarse toda una vida en soledad, y añadió :

“Solo se vea, quien solo se desea”.

Betsabé Vega Quintana

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