Archivo diario: 16 mayo, 2015

El cacao

Aquel día estaba incómoda y me sentía rara. Notaba que no estaba conforme con mi rutina, así que planeé viajar a un lugar desconocido. Decidí coger un globo terráqueo, el cual giré y giré hasta que, sin mirar, coloqué el dedo sobre algún lugar de todos aquellos países: mi viaje sería a Ecuador. La verdad es que no me gustó mucho la idea, ya que no  me atraía tanto como otros lugares del mundo, pero por algo toqué ese lugar y debería viajar allí.

Durante toda la semana preparé todo lo necesario para el viaje. El billete era lo único que me faltaba. Tuve que ir a una agencia de viajes y allí compré el billete para el día más cercano, así que el domingo ya debería viajar.

Ya era domingo y estaba en el avión, no sabía qué hacer, pero cada vez estaba más cerca de mi destino. Cuando el avión aterrizó, lo primero que se me ocurrió fue ir a comprar algo para recordar aquel viaje tan inesperado, pero más inesperado fue lo que me sucedió allí: su manera de pago no era con el euro, sino con el cacao…¡Este país va a resultar más interesante de lo que parece!

Relato escrito por Cynthia Santana

Chocolate por Comida

 En la Segunda Guerra Mundial, un grupo de niños  vivía  en una casa abandonada y solo tenía chocolate para comer. El mediano estaba muy flaco pues, cuando comía el chocolate vomitaba, tal vez no lo toleraba; el grande estaba harto, pues llevaban casi un mes comiendo solo chocolate; y, el más pequeño no paraba de llorar pues, como tenía pocos dientes, se le hacía difícil comérselo.
   Un día decidieron ir a buscar comida. Al principio pensaron en recorrer los terrenos cercanos, pero para su mala suerte todas las tierras cercanas estaban bombardeadas, así que decidieron dormir en una de las casas.
   Al día siguiente el mayor, con algo del entusiasmo que le quedaba, decidió que debían seguir y, por suerte, después de caminar y caminar, encontraron un pueblo que todavía no había sido afectado.
   Fueron hacia unos niños que estaban jugando e intercambiaron el chocolate que tenían por algo de comida, y así fue como el chocolate los salvó.
Relato escrito por Nicole Rodríguez