El sueño

Cada vez esa luz se acercaba más y, a su vez, una pequeña figura que parecía humana. Resultaba ser una vieja amiga llamada Marcelín, quien de repente extendió su mano invitándome a ver algo increíble, se la veía entusiasmada.

Marcelín me preguntaba qué tal estaba después de haber llegado a aquel sitio tan extraño y no conocido. Antes de yo dar mi palabra y contestar a esa pregunta, pequeñas sirenas voladoras sobrepasaron nuestras cabezas. Yo estaba aterrada, pero para mi asombro a Marcelín se la veía ilusionada, como si hubiera visto su sueño hecho realidad. Viendo su felicidad expresada en una sonrisa, me deja aliviada después de lo ocurrido.

Una vez que parece que todo avanza…

Oí unas voces conocidas, muy conocidas que decían mi nombre. Se me parecían a las voces de mis queridos hermanos Nelson y Vaina. Esas voces decían:

-¡Vamos, dormilona, que llegamos tarde!

Supe que todo era un sueño, con tan solo abrir los ojos y ver que nada era real. Solo el anhelo de ver a mi gran amiga.

 

Relato escrito e ilustrado por Safira Millares (4º Eso, Curso 16/17)

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