Los nuevos Hansel y Gretel

Una vieja bruja caminaba por un bosque cuando escuchó las voces de dos niños que iban solos caminando. A cada paso que daban, dejaban pequeñas piedras. La bruja sonrió maliciosamente y decidió tenderles una trampa.

Hizo una casa de pan de jengibre, pastel y azúcar moreno y esperó a que los niños llegaran a la casa. Y esperó, y esperó, y esperó y siguió esperando, y esperó. Cuando se iba a rendir, tras dos días de esperar por los niños, estos mordieron el anzuelo: el niño acabó en una jaula y la niña fue obligada a hacer las tareas de la casa  como si fuera una criada.

    Los días pasaron y la bruja decidió meter al niño al hormo para comérselo. Ordenó a la niña calentar el horno. Esta le tendió una trampa y la empujó al hormo, pero la bruja no cayó dentro y, llevada  por la ira, acabó cocinando a los dos niños.

 

Relato escrito por Yurima Cabrera García (4º Eso, Curso 16/17)

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