Relato fantástico

Sentada en una silla, he estado agarrando la cabeza de mi mejor amigo durante medio día, a través de la telequinesis me he comunicado con él.

Pasó demasiado rápido, estábamos en el coche volador cuando, de repente, otro coche nos embistió.

– ¿Estás bien, Héctor? – pregunté con miedo y no hubo respuesta.

A su derecha apareció una sombra, se estaba llevando mi alma, lo sentía en lo más profundo, más tarde se llevó la de él y la de la ciudad entera.

Ahora en el hospital, nadie camina con un rumbo fijo, simplemente afuera en el mar nadie habla.

 

Relato escrito e ilustrado por Cristina del Carmen Cristovinho Leite (4º Eso, Curso 16/17)

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