Susto incierto

  Era por la mañana y Noah se despertó muy contento porque era su cumpleaños. Esperaba pasarlo en el campo y poder ver saltamontes, que era su animal favorito.
      Por desgracia, Noah bajó las escaleras demasiado rápido, ya que su madre lo había llamado para desayunar, se tropezó y cayó sobre su mano izquierda.
La madre cogió rápidamente su bolso, agarró a Noah con cuidado y lo llevó al médico.

    Al llegar al consultorio, había una fila interminable y Noah se sintió molesto porque creía que la doctora era una desalmada por no curarlo primero. Pero al final esta historia acabó bien, Noah fue al campo y pudo ver saltamontes y divertirse en su cumpleaños.

Relato escrito por Alba Martínez (2ºEso, Curso 17/18)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *