La costa de Brasil

      Ese día el mar cantaba con el romper  de las olas y, al darme cuenta, caí en las profunas lagunas de tus ojos.  Eran tan profundas que no quise salir a respirar y, al anochecer, el sol se puso celoso porque sabía que no podría brillar ni la mitad que tus ojos.

       Entonces comprendí que tu sonrisa es lo que me empuja más.  Al final quise ser el dueño de tus besos y de tu amor, de tu cariño y de tus caricias. Así te explico mi amor en versos con la belleza del canto de las olas, con el brillo del sol en tus ojos, con el anochecer en el mar… y aquí no puedo más… porque esto sí es amar.

Relato poético escrito por Gabriel Marrero  (2º Eso, Curso 17/18)

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