Archivos de la categoría Aprendices de narrador

Un tesoro escondido

     Cuando yo tenía 16 años, mi padre se murió.  Él tenía un pequeño cuarto lleno de cosas y  entre ellas había una caja que apreciaba mucho, cuando se murió me dio la llave de esa caja. La abrí y encontré un mapa.

     Al principio  no entendía de lo que era, pero después me di cuenta de que era de un tesoro. Empecé a buscar y a buscar y encontré un tesoro con oro. Gracias a eso pudimos pagar una casa mejor. Desde entonces soy cazatesoros.

Relato escrito por Alessandro Turconi (1º Eso, Curso 2013-14)

La búsqueda del tesoro

   Una tarde de verano, en compañía de mi amiga Haizea, iba caminando por una playa cuando de repente vimos una botella de cristal que flotaba sobre el agua. Lo pensamos y decidimos abrirla, dentro de ella había un mapa de un tesoro. Entonces le pregunté:
     -¿Qué hacemos con el mapa?
     Ella dijo:
     -Pues tú qué crees, buscaremos el tesoro.
     Las dos, siguiendo el mapa, fuimos en busca del tesoro,pero antes fuimos a coger nuestras mochilas y abllenarlas de provisiones para el viaje. Una vez preparadas, proseguimos nuestro viaje. Después de horas y horas buscando no encontramos nada. De repente oímos una voz:
     -¡Socorro! ¡Socorro!
     Era un hombre que pedía ayuda porque tenía la pierna enterrada bajo un montón de madera. Después de haber sacado a aquel hombre de allí le preguntamos:
     -¿Vive usted aquí?
     -Sí desde hace ya cuatro meses.
     Tenía aspecto de no haberse cuidado ,tenía los dientes negros, solo se vestía
con una falda hecha de hojas y vivía en una cueva.
     -¿Sabe usted dónde está el tesoro que aparece en este mapa?
     Y él respondió.
     -Sí, si queréis os puedo llevar hasta allí.
     El hombre, muy amable, nos llevó donde estaba el tesoro, nos dio dos palas y empezamos a cavar.
     Después de haber desenterrado el tesoro, volvimos a la playa y pensamos como gastárnoslo. Finalmente decidimos volverlo a enterrar. Dibujamos un mapa ,lo metimos dentro de una botella y la echamos al mar, así otra persona podría tener tanta suerte como nosotras y utilizarlo para algo mejor.

Relato escrito por Nayara Quintana (1º Eso, Curso 2013-14)

La isla de los tesoros abandonados

Llegó un momento que quería buscar un tesoro en la isla de los tesoros abandonados. El día 14 de julio de 1987 a las 11,30 cogí un barco de madera pequeño y fui a la isla. Mi compañero y yo llegamos allí y, como no vimos nada extraño, cogimos una pala y excavamos donde había marcada una X.

Después de excavar unos 3 metros, no encontramos nada. Así lo hicimos durante horas y horas, así que cansados nos quedamos a dormir. Cuando dormíamos, escuchamos una voz y el sonido de una pala excavando.

Cuando nos despertamos empezamos a excavar en toda la isla, encontramos una cueva en una montaña cubierta con ramas. Seguimos hasta el final del túnel y encontramos el tesoro. Lo cogimos y nos lo llevamos. Cuando llegamos nos lo repartimos y lo guardamos en un sitio secreto.

Relato escrito por Fernando Ruiz (1° Eso, Curso 2013-14)

 

Una tarde entre rosas

     El amor que por ti siento
  no se puede marchitar,
contigo, alma gemela,
la vida   quiero pasar.
 
Cógeme  entre tus brazos,
 que no pueda escapar,
y  que tus besos  me atrapen
 en un amor sin final.
 
Tus  caricias he de sentir
cada mañana al despertar
y tus ojos iluminados
 me volverán  a enamorar.

 

ESCRITO POR HAIZEA CARNELL Y NAYARA QUINTANA

Curso 2013-14, 1º Eso

Unas navidades excelentes

     Siempre soñé pasar unas navidades excelentes con mi familia en París. Comer en un restaurante todos juntos pasándolo bien, reírnos, hablar, etc.

       Siempre me ha gustado abrir los regalos juntos a mi familia, aunque no esté  la persona que quieres. Casi todos los años en navidad me regalan ropa y dinero, después voy a casa de mis familiares y me regalan otras cosas. Aunque la navidad no es solo los regalo, también es felicidad, amor, en fin,  pasarlo bien con tus seres más apreciados.

Relato escrito por Yarely Gopar (1º Eso, Curso 2013-14) 

Unas navidades familiares

      A mí me gustaría pasar estas navidades con mis abuelos pero, como siempre, mis tías vienen de Tenerife a pasar las navidades con nosotros.  Desde pequeño he querido estar con mis abuelos o con mis tíos  que viven en Las Palmas. El día 6 de enero voy a casa de mis abuelos a partir el roscón de reyes, yo siempre lo parto porque soy el nieto preferido de ellos.

Relato escrito por Fernando Ruiz (1º Eso, Curso 2013-14)

Unas navidades diferentes

 
     A mí me gustaría tener unas navidades en mi casa de Uruguay, comiendo comidas típicas de allí, y disfrutando de mis familiares de Uruguay.
       Me gustaría cenar en la mesa de mis abuelos, frente al árbol de navidad lleno de luces, decoración y regalos. Después de cenar, subir a la azotea a lanzar fuegos artificiales y petardos. Después de lanzar los fuegos artificiales, comprados en la tienda de nuestro barrio, bajar al salón y abrir los regalos que estén debajo de nuestro de árbol.  Para terminar la noche, acabamos todos enseñando nuestros regalos de navidad, que este año fueron muchos.
 
  Relato escrito por Nahuel Pereyra (1º Eso, Curso 2013-14)

Deseo contemplar tu rostro

 
 
En el sabor de la dulzura,
Deseo besar tus labios.
En las sombras de la pasión,
Deseo tener tu amor.
Deseo escapar de la prisión del yo,
Para perderme entre montañas y desiertos.
 

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Has de olvidar mis temores.
Tú eres la esencia de la esencia,
Quiero cantar tus alabanzas,La embriaguez del amor.
Mas permanezco muda
Con la angustia del deseo
Llenándome el corazón.
 
Arde el fuego de la pasión,
Nos deja la huella  de su experiencia.
Desde más allá de las estrellas y el vacío del espacio,
Trascendente,  puro,  de impensable belleza.
 
Transformas cuanto tocas.
Produces alegría, nos abrumas con tu gracia.
Enciendes el fuego del amor en la tierra y
En el cielo, en el corazón y en el alma.
Por tu amor se funden existencias y no existencia.
 
Escrito por Haizea Carnell (1º Eso, Curso 2013-14)
 

La isla perdida

Aquel día, 18 de junio,  hacía bastante calor y, tras estar en mi cama pensando en varios temas, me decidí por dar un giro a mi vida…

Decidí comprar un pasaje de avión hacia una isla de la que no hubiera oído hablar en absoluto. Fui a la biblioteca y me puse en busca de un libro que hablara sobre  islas… Me dio curiosidad una isla e investigué un poco y me adentré en ella.

Encontré un libro en el  que decía que en ella se encontraba un científico loco pero ,en general, la isla estaba deshabitada. Yo, que soy tan aventurera, me decidí por comprar el pasaje y ponerme en rumbo hacia la isla.

El pasaje costaba 280 euros, hice las maletas y fui al aeropuerto. Ya que los aviones estaban desocupados y podía ir en cuanto quisiera, fui en cuanto terminé de comprar el billete.

2013-09-24 17.34.09

Llegué a la isla, pero nada era como imaginaba. No había ningún lugar para alojarme y ninguna tienda para comprar. Tuve que explorar la isla, encontré una cabaña misteriosa con líquidos de colores y animales de lo más peculiares  encerrados en distintas jaulas que  parecían algo enfurecidos.

Curioseé un poco la isla hasta que vi a un hombre. Al instante pensé en ir corriendo hacia él para pedirle que me ayudara a alojarme en algún lugar, pero me detuve y  pensé en que el único hombre en esta isla era difícil de llevar a la confianza. Entonces me quedé observándolo…

Tenía un animal en las manos que  parecía muy peculiar y enfurecido,  le cambiaba el color de los ojos y me asusté. El hombre soltó el animal en el agua y,  tras unos instantes,  se convirtió en una criatura horrenda.  El mar  se llenó de animales peculiares, la isla no parecía lo mismo… 

 Escrita por Tania Cardero (1º Eso, Curso 2013-14)

La isla de los experimentos

Llegué a una isla de noche. Cuando amaneció, me encontré tirado al lado de una playa. Me levanté y me puse a mirar a todos lados, como no vi a nadie ni nada extraño, cogí el teléfono móvil,  llamé al 112  y  salió en la pantalla que no había cobertura.???????????????????????????????

Me puse a buscar, a ver si había alguien en la isla  y encontré una caseta de madera. Miré por la ventana  y vi a un  hombre haciendo peligrosos experimentos y me hice  pasar por un ayudante de él durante  una semana. Después conseguí un helicóptero vacío,  lo cogí y me fui de la isla de los experimentos.

 Escrita por Fernando Ruiz de León (1º Eso, Curso 2013-14)