Archivos de la categoría CURSO 2013-14

Diario de un caballero

       Ya partía de sus aposentos y se adentraba en el oscuro y denso bosque en busca de alguien a quien ayudar cuando, sin más, oyó unos gritos de una señora de la tercera edad. El caballero empezó a cabalgar más y más rápido hasta que  por fin llegó.

       Allí buscó a la anciana, pero no había nadie. El caballero, con cara de duda, volvió a oír la misma voz de la anciana pidiendo ¡socorro!, y volvió a cabalgar más y más rápido. Cada vez la oía más cerca hasta que en un punto la dejó de oír. Cuando el caballero fue a dar la vuelta se encontró un rastro de sangre que conducía hasta una cabaña.

      Él la siguió y tocó en la pequeña puerta de la cabaña, esta se abrió produciendo un chirrido irritante. El caballero cerró los ojos y, cuando los abrió, se encontró en una silla, atado a ella. La anciana, con mirada amezanadora, le dijo:

          -¡Bueno, bueno! ¡Cómo es el destino! ¿verdad?

       El caballero contestó un poco dudoso:

         -Yo no te conozco, discúlpame

       La anciana le gritó:

       -¡Ah,  no! ¿No te acuerdas de una joven y bella dama del reino oriente a la que vos ibais a rescatar y qué después intentasteis matar para solo vivir para siempre?

       El caballero contestó:

     -Sí y que  queréis ahora vos.

    -Solo quiero volver a ser esa bella dama que era.

    – ¿Y cómo lo conseguiréis?

    – Matándote.

    – ¿Matándome?

    -Sí así de fácil. Simplemente matándote y bebiéndome un vaso de tu sangre.

       -Eso nunca lo…

       Antes de que el caballero terminara con su frase, la anciana lo intentó matar.

        El caballero abrió los ojos y se encontró herido en su castillo . Él preguntó cómo llegó allí y la doncella le explicó que un caballo lo había traído hasta sus aposentos. El caballero nunca volvió a hacer algo como lo de aquella vez, porque sabía que más tarde o más temprano alguien se lo iba a devolver.

Relato escrito por Sara Hernández al modo caballeresco (2º Eso, Curso 2013-14)

Utilizamos los adverbios para crear nuestros textos…

Los adverbios son palabras invariables que expresan lugar, tiempo, modo, cantidad, afirmación o negación. Al escribir nuestros relatos, poemas, obras teatrales… tenemos que usar este tipo de palabras, por lo que es esencial conocerlos.

Te animo a que escribas un relato en el que hagas un uso razonado de este tipo de palabras.

Yoni Mentelo de Na

 

En el año 1578 nació en un pequeño pueblo de Alemania un niño al que le pusieron como nombre Yoni y como apellidos le correspondieron Mentelo y De Na. Desde los seis años se reían de él, pero él pasaba de los demás y estaba centrado en cumplir su sueño: ser caballero. 

Cuando cumplió los dieciséis años, el padre le regaló un caballo y él solo aprendió a montar y cuando cumplió los veinte fue al castillo más cercano para comprarse una espada, una armadura, un casco y una silla para el caballo.

En palacio consiguió un amigo y lo invitó a que fuera  a vivir aventuras con él. El amigo, llamado Porki Esparquinson Bros, aceptó sin dudarlo. En su primera aventura se enteraron de que en una torre de un castillo encantado había dos princesas y que  a quienes las salvaran se les concedería un deseo.  

Fueron en busca del castillo y a los cinco días de partir lo encontraron. Entraron y parecía un castillo normal y corriente. Mientras subían las escaleras, escucharon ruidos que venían de arriba. Al llegar se dieron cuenta de que había tres trols vigilando una puerta y pensaron que allí estarían las dos princesas. Empezaron a luchar con los trols y, cuando los vencieron, abrieron la puerta y allí estaban las dos bellas princesas.

Por el camino una princesa se enamoró de Yoni y la otra de Porki, ellos también se enamoraron. Al llegar al castillo, el rey les dio las gracias y les preguntó qué querían y los dos respondieron que querían casarse con las princesas. 

El rey y las princesas aceptaron y al cabo de una semana se casaron. Yoni y su mujer tuvieron tres hijos y Porki y la suya tuvieron dos y fueron felices para siempre.

Relato de caballería escrito por Tomás Curbelo (2º Eso, Curso 2013-14)

Una aventura singular

Un día estaba cabalgando con mi caballo blanco de camino a casa después de un largo día de trabajo. Cuando quedaban tan solo dos kilómetros, me encontré a un niño sentado junto a un manzano. Me presenté y él me dijo que se llamaba Carlos y tenía siete años.

Carlos me contó que estaba de paseo con su familia y  que cuando vio el manzano le entró mucha hambre, se sentó a comer una deliciosa manzana roja y cuando acabó se dio cuenta de que estaba solo. 

Le pregunté que si quería venir conmigo, que yo lo podía ayudar. Buscamos por todo el pueblo, tocamos en cada casa, en cada puerta porque Carlos no se acordaba de cómo era su casa y eso tampoco ayudaba. 

Cuando nos acercábamos a mi casa, porque no encontrábamos a sus padres y no podía quedarse solo, vi que había tres personas tocando a mi puerta. Al ver su cara de felicidad y la del niño no hubo que explicar más.

Carlos y yo nos despedimos y me dio las gracias por haberle ayudado. Al llegar a mi casa, me puse a leer un libro de aventuras que consistían en ayudar o rescatar princesas y luchar con dragones, pero no había ninguna de haber ayudado a un niño normal y corriente y decidí hacer un pequeño cuento con mi aventura.

Relato de caballería escrito por Paula Villar (2º Eso, Curo

Mi doncella en apuros

 

¡Hola!, me llamo Sir Loid y no soy un caballero normal. Mi historia tiene, como cualquier otra,  un dragón y una doncella pero…

Bueno, es mejor que os lo cuente y  así  lo entenderéis.

Era un día como otro cualquiera. Yo estaba haciendo mi ronda cuando oí un grito desde lo alto de una torre. Al llegar vi a un dragón enorme. Cogí mi espada y me detuve frente a él. De pronto, no sé lo que pasó, el dragón me cogió y me subió a lo alto de la torre.

Al llegar,  la princesa ya no estaba y ahora yo me encontraba solo allí arriba. No sabía dónde estaba la princesa hasta que oí un grito de victoria y me asomé a la ventana: ella había derrotado al dragón. Cuando me sacó de allí, nos pudimos  conocer mejor y al cabo de tres meses nos comprometimos. 

Y esa, señores, es mi patética historia sobre cómo intenté salvar a una doncella en apuros, que terminó salvándome a mí.

Relato de Caballería escrito por Carolina Vilhena (2º Eso, Curso 2013-14)

Reflexiones de San Valentín por Yasmina Sabri

 Muchos dirán que San Valentín es la fecha más maravillosa y romántica de todas, pero no siempre es así… No todo el mundo celebra la fecha señalada con su pareja, con una cena a la luz de la luna o con un paseo romántico a la orilla del mar al atardecer… No, no todos hemos encontrado a nuestra media naranja o, más bien, con la media naranja nos han hecho zumo.
Varias personas están en ese mismo instante llorando de amargura y pensando  “qué he hecho mal” o “¿de verdad soy tan horrible?”… Esas personas no son horribles, pero seguramente no tendrán a nadie que las apoye en esta época, la más dura para un o una soltero/soltera vulnerable, que se pasará todo ese mágico día llorando, viendo en la televisión programas absurdos de cómo parejas felices se reconcilian y algunas personas encuentran el amor, o escuchando canciones románticas en la radio que les recuerdan que ellos están solos, muertos del asco tumbados en el sofá, engordando a base de bombones que desearían compartir con una persona quien los arrope y les sonría en estos duros momentos del año.
Paseas por la calle y ves novios enamorados, rozando sus labios, o matrimonios felices que consiguen dejar a sus hijos en la casa de sus padres, y por fin, juntos consiguen recodar aquellos maravillosos recuerdos de su loca juventud… Mientras todo eso ocurre, hay una persona sola y desesperada en su casa, esperando que el amor de su vida entre por la puerta con un ramo de vistosas rosas, la coja de la mano con dulzura y cariño, sintiendo su suave mano rozando su mejilla y le dé un beso, ese tipo de besos de los que nunca se olvidan y la lleven a dar un paseo a la luz de la luna…
Normalmente eso no suele ocurrir, pero tenemos imaginación. Supongo que no pasa nada por soñar, lo malo es que no se puede vivir eternamente dentro de los sueños…

El hombre del tatuaje

En la ciudad de Turín, Italia, decían que cuando era de noche los espíritus se apoderaban de las personas, así que la gente no salía a la calle después de las  doce de la noche. El 7 de enero, Feliz, un niño muy arriesgado y astuto, decidió salir a la calle.

Al cabo de un rato Feliz vio cómo unas sombras negras se acercaban cada vez más y más a él, quien al verlas se desmayó. Sin embargo, se quedó consciente unos  segundos y vio a un hombre con una máscara, que le cubría el rostro pero le dejaba ver un tatuaje de una x y una v al lado de la oreja izquierda.

El hombre lo cogió y lo llevó a su casa y, al día siguiente, Feliz se despertó en su cama. Nada más levantarse, salió a la calle a buscar al hombre  para darle las gracias, pero no lo encontró.

La gente empezó a salir de sus casas por la noche y, siempre que salía alguna persona, el hombre del tatuaje estaba ahí, y cogía a la persona y la dejaba en su casa.

Pasado unos meses, la gente conocía al hombre como el “El hombre del tatuaje”. El que no dejaba que nadie muriera e hiciera daño a la gente.

 Relato escrito por  Estefania Zapata( 2º Eso, Curso 2013-14)

Mi gato y yo

 rufo 2 rufo 6Cuando era pequeña, apenas un bebé, mi madre me puso en la cuna. Desde que llegué a mi casa, mi gato Rufo no se separaba de mí, y cuando estaba durmiendo se me cayó algo encima que no me dejaba respirar.

Rufo llamó a mi madre mordiéndola, maullando… Cuando mi madre se levantó y vio que Rufo iba a mi habitación, mi madre se preocupó y fue corriendo.  Gracias a Rufo sigo viva.

En este último verano, Rufo no se encontraba bien, le daban golpes de calor y tuvimos que ir al veterinario muchas veces.

Hace varios meses estaba yendo a la cocina y de repente me mareé y me apoyé en la pared. Sentándome en el suelo cogí fuerzas y me dirigí a Rufo  que estaba tumbado en el sillón.

Rufo no se podía mover, no había forma,  no tenía fuerza, así que desperté a mi padre gritando desesperadamente. Llamé al veterinario y nos fuimos, la chica no sabía qué hacer y le dije que le pusiera corticoides por vena. Se los puso, esperamos 15 minutos y Rufo y yo nos empezamos a poner mejor.

Rufo se levantó, yo le di un beso en la cabeza y lo abracé. Salió del veterinario él solito, nos subimos al coche y nos fuimos a casa.

Relato escrito por Marta Martínez (2º Eso, Curso2013-14)

El bosque

Una mañana de junio decidimos ir de acampada a un bosque muy bonito- tenía flores y animales de muchos tipos-, pero que tenía un lado aterrador en el que había una cabaña vacía y muchos árboles secos alrededor.
Todo era fantástico hasta el momento en que mi prima decidió ir a explorar y encontramos la cabaña. Mi prima quiso entrar y yo la seguí. La cabaña era vieja y fría. La exploramos y encontramos un mapa que parecía describir un modo de llegar a un lugar extraño.

Vimos que el mapa era muy parecido a la parte trasera de la cabaña. Seguimos las pistas y nos llevó a un árbol demasiado viejo y rugoso, pero no parecía haber nada.

Mi prima tropezó con una cuerda y parecía haber un pasadizo oculto. Entramos y había un cofre, lo abrimos y encontramos un diamante fascinante.

Relato escrito por Tania Cardero (1º Eso, Curso 2013-14)

La herencia escondida

 Un día mi padre falleció de un ataque al corazón . Mi hermano y yo fuimos a su habitación a buscar los papeles de la herencia , pero en vez de eso encontramos un mapa del tesoro escondido que estaba en una isla .

Mi hermano y yo decidimos embarcarnos en busca del tesoro. Cuando llegamos vimos un templo , allí se escondía el tesoro.  Había trampas y y enigmas para descifrar pero quien tenga el mapa puede pasar las trampas y los enigmas eran sobre la familia .

Cuando cogimos el tesoro, el templo se estaba cayendo a pedazos . Conseguimos salir y volver con la herencia . El cofre contenía diamantes y monedas de oro. Mi hermano y yo siempre nos acordamos de nuestro padre muerto.

Relato escrito por Juan Diego Milán ( 1º Eso, Curso 2013-14)