Archivos de la categoría CURSO 2013-14

El barco misterioso

Un día estaba en mi casa cuando, de repente, sonó el timbre.  Era mi madre, entró y me dijo que tenía que hablar conmigo urgentemente. Me dijo que tenía dos pasajes para ir a una isla desierta. Íbamos en un barco muy pequeño.

Eran las 20.47, ya era de noche. Todos estábamos preocupados porque no llegábamos a la isla.  Entonces fui donde estaba el capitán y le pregunte:

-¿Cuánto nos falta para llegar?

El me respondió con una mirada amenazadora. Yo estaba asustada porque el capitán parecía no estar seguro de sí mismo. Me fui a dar un par de vueltas por el barco y encontré un uniforme de azafata, era raro porque al parecer no había ninguna en el barco.

Tenía algo curioso,  ponía todo sus datos: cómo se llamaba, cuándo nació, etc. Dentro de su bolsillo había una pequeña carta diciendo que necesitaba ayuda. No me dio tiempo de leerlo porque mi madre apareció detrás de mí diciéndome que saliéramos porque habían asesinado a cuatro chicas.

Nos tiramos por la borda y cogimos un bote salvavidas. Vi en el fondo del mar un objeto brillante, la tentación me hizo nadar hacía él. Nadé y encontré un cofre con joyas de oro dentro y mi madre me ayudó a subirlo al bote.

Relato escrito por Cristina Díaz (1º Eso, Curso 2013-14)

El tesoro de Marco

Todo comienza un día en que Marco se entera de que se va a mudar. Él parecía muy triste por tener que desprenderse de sus amigos y del lugar donde nació. Entonces decidió hacer una cápsula del tiempo.  Para poder completar la cápsula, llamó a sus amigos pidiendo que aportaran algo y todos pusieron sus mayores tesoros con el propósito de reunirse dentro de 10 años.

El tiempo fue pasando y Marco volvió al pueblo. Buscó su vieja casa y, sin pensarlo, la compró.  Un día encontró un perro abandonado y se lo lleva para su casa.  Pensando un nombre se le ocurrió  Sport.  Cada noche desaparecía y a Marco le preocupaba mucho así que una noche lo siguió.  De pronto se acordó de que, donde está escarbando Sport, era donde estaba la cápsula del tiempo. Llamó a sus amigos y juntos desenterraron el gran tesoro de su infancia añorando los viejos tiempos.

Relato escrito por Aaron Bouzos (1ºEso, Curso 2013-14)

+0081 -3489

Un viernes después de clase quedé con Aythamy y fuimos al parque. Después de haber jugado al fútbol, fuimos a mi casa a jugar a la play. Mi madre apareció y nos contó una historia de un hombre que dejó un tesoro enterrado debajo de una duna. Nuestra madre nos dio una pista de qué duna era y fuimos a desenterrarlo.

Al abrirlo apareció una nota que ponía “Si has llegado hasta aquí, es porque te interesa… solo te digo esto +0081 -3489″ Nosotros nos asustamos, al llegar a casa estuvimos pensando qué hacer, hasta que llegó mi madre y nos dijo que buscáremos en internet. Lo buscamos y apareció una coordenada con esos números: estaba en Tetir.

Nuestra madre nos llevó hasta allí y al llegar vimos que era una casa abandonada y entramos. Al entrar encontramos un cofre a plena vista que tenía otra nota en la que ponía “Estás muy cerca de ser rico, Moriso”.

Otra vez palabras raras, pensé yo… Buscamos la palabra en internet y no salió nada, hasta que un día se lo dije a mi abuelo:
-¿Que es Moriso?
Él respondio, asombrado:
-Un antiguo bar, situado en el muelle.
Rápidamente cogí la bicicleta y fui hasta allí. Había otro cofre a plena vista, pero esta vez relucía… lo abrimos y había mas diamantes de los que yo pudiera contar, desde ese día viví siendo rico.

 Relato escrito por Nahuel Pereyra (1º Eso, Curso 2013-14)

El tesoro perdido

Un día soleado salí a pescar y de paso fui a buscar a mi amiga Ainhoa. Ella también quiso venir y de camino íbamos hablando sobre tesoros. Cuando llegamos a la playa y tiramos la caña, picó un pez descomunal de unos seis metros ¡tuvimos que pedir ayuda para sacarlo!

Un señor se ofreció voluntario, a cambio pedía la aleta del pez para usarla  como una llave de un tesoro. Yo no me lo creí mucho. Sacamos el pez y le dimos la aleta. Nos dijo que lo acompañáramos y nosotras fuimos.

El señor ya tenía los 5 elementos para abrir la puerta y la abrió. Dentro de esa puerta había un gran pasillo y bestias descomunales y extintos. Entramos a una habitación  pensando que iba a haber un tesoro, pero no había nada excepto un montón de cuchillos. Cerramos la puerta y nos fuimos corriendo, pero no encontrábamos la salida.

Había muchas notas que decían: si no encontráis el tesoro, no saldréis de aquí jamás . Nos asustamos mucho.  A la hora y media Ainhoa abrió la puerta de una habitación y había un cofre que guardaban dos difuntos marines y sus espíritus yacían allí.  Al vernos a Ainhoa y a mí, nos dieron la llave y nos dijeron: ¡ habéis sido muy valientes al entrar aquí !

Nosotras cogimos la llave y salimos, pero mantuvimos eso en secreto.

Relato escrito por Zuriñe Rico (1º Eso, Curso 2013-14)

El tesoro de la calle Tenerife

Una vez íbamos caminando por una calle llamada Tenerife,  cuando Cristina me dijo que mirase en ese cuarto que estaba junto a una casa muy curiosa. Paré de caminar y miré a ver lo que había. Algo brillaba, nos asomamos y ponía: tesoro privado.  Me pregunté de quién era ese tesoro privado.

Cristina y yo decidimos averiguar de quién era ese magnífico tesoro. Tocamos en la casa que estaba al lado, era un poco curiosa. Tocamos, tocamos y tocamos y no nos salió nadie. A mí se me ocurrió otra idea: llamar a dos amigos más para que nos ayudasen a averiguar de quién es el tesoro. Por lo tanto llamamos a Fernando y Carlos.

Vinieron los dos y miraron el tesoro y dijeron: eso ya no tiene dueño.  Eso es de un viejo anciano que falleció hace muchísimos años.  Se lo había dicho la madre de Fernando y Fernando nos lo dijo.

Fuimos a pedirle permiso al ayuntamiento. Nos dijeron que sí podíamos, pero con una condición: que no lo vendiéramos, ni lo rompiéramos… Lo cogimos y lo escondimos en un tesoro.

Relato escrito por Yarely Gopar (1º Eso, Curso 2013-14)

El diario del crimen

Un día en pleno verano, mi amiga Nayara y yo decidimos hacer un viaje a Lanzarote. Por la mañana fuimos a bucear , vimos muchos animales marinos y de repente vimos algo brillar. Fuimos a mirar qué era , lo tocamos y era una manta raya que cuando la tocamos se fue rápidamente.

Nosotras nos asustamos  pero, cuando la arena se posó, había algo. Entonces lo cogimos y era un libro muy antiguo, envuelto en una bolsa de plástico transparente. Lo cogimos y nos fuimos hacia la orilla.Lo miramos e intentamos abrirlo, pero estaba cerrado con un candado que parecía ser de oro.

Cuando volvimos a Fuerteventura, fuimos a ver a un amigo mío que es tasador y le enseñamos el libro. Consiguió abrirlo y era un diario donde una persona confesaba unos asesinatos que habían pasado.

Nosotras lo cogimos y lo llevamos a la policía. Los policías nos dieron una recompensa por entregar el diario. La recompensa era de 2.000.000euros. Encontrar ese diario fue como encontrar un tesoro.

 Relato escrito por Haizea Carnell ( 1ºEso, Curso 2013-14)

Un tesoro en Cotillo

     Un día de acampada en Cotillo, estábamos caminando con mi perro y dos amigos y me asusté porque mi perro se quedó escarbando.
     Fuimos donde estaba y miramos lo que pasaba, se veía como un baúl. Fui al coche, mientras mis amigos se quedaron allí,  a coger unas palas para ver qué era ese misterio que el perro escarbaba.
     Al llegar allí, el perro estaba asfixiando de tanto escarbar. Empezamos a excavar y al final de todo era un tesoro. Los fuimos a abrir pero tenía candado y muy oxidado.
     Hicimos lo posible para abrirlo, pero no pudimos, nos quedamos con la intriga…

Relato escrito por Aythami García (1º Eso, Curso 2013-14)

Un tesoro escondido

     Cuando yo tenía 16 años, mi padre se murió.  Él tenía un pequeño cuarto lleno de cosas y  entre ellas había una caja que apreciaba mucho, cuando se murió me dio la llave de esa caja. La abrí y encontré un mapa.

     Al principio  no entendía de lo que era, pero después me di cuenta de que era de un tesoro. Empecé a buscar y a buscar y encontré un tesoro con oro. Gracias a eso pudimos pagar una casa mejor. Desde entonces soy cazatesoros.

Relato escrito por Alessandro Turconi (1º Eso, Curso 2013-14)

La búsqueda del tesoro

   Una tarde de verano, en compañía de mi amiga Haizea, iba caminando por una playa cuando de repente vimos una botella de cristal que flotaba sobre el agua. Lo pensamos y decidimos abrirla, dentro de ella había un mapa de un tesoro. Entonces le pregunté:
     -¿Qué hacemos con el mapa?
     Ella dijo:
     -Pues tú qué crees, buscaremos el tesoro.
     Las dos, siguiendo el mapa, fuimos en busca del tesoro,pero antes fuimos a coger nuestras mochilas y abllenarlas de provisiones para el viaje. Una vez preparadas, proseguimos nuestro viaje. Después de horas y horas buscando no encontramos nada. De repente oímos una voz:
     -¡Socorro! ¡Socorro!
     Era un hombre que pedía ayuda porque tenía la pierna enterrada bajo un montón de madera. Después de haber sacado a aquel hombre de allí le preguntamos:
     -¿Vive usted aquí?
     -Sí desde hace ya cuatro meses.
     Tenía aspecto de no haberse cuidado ,tenía los dientes negros, solo se vestía
con una falda hecha de hojas y vivía en una cueva.
     -¿Sabe usted dónde está el tesoro que aparece en este mapa?
     Y él respondió.
     -Sí, si queréis os puedo llevar hasta allí.
     El hombre, muy amable, nos llevó donde estaba el tesoro, nos dio dos palas y empezamos a cavar.
     Después de haber desenterrado el tesoro, volvimos a la playa y pensamos como gastárnoslo. Finalmente decidimos volverlo a enterrar. Dibujamos un mapa ,lo metimos dentro de una botella y la echamos al mar, así otra persona podría tener tanta suerte como nosotras y utilizarlo para algo mejor.

Relato escrito por Nayara Quintana (1º Eso, Curso 2013-14)

La isla de los tesoros abandonados

Llegó un momento que quería buscar un tesoro en la isla de los tesoros abandonados. El día 14 de julio de 1987 a las 11,30 cogí un barco de madera pequeño y fui a la isla. Mi compañero y yo llegamos allí y, como no vimos nada extraño, cogimos una pala y excavamos donde había marcada una X.

Después de excavar unos 3 metros, no encontramos nada. Así lo hicimos durante horas y horas, así que cansados nos quedamos a dormir. Cuando dormíamos, escuchamos una voz y el sonido de una pala excavando.

Cuando nos despertamos empezamos a excavar en toda la isla, encontramos una cueva en una montaña cubierta con ramas. Seguimos hasta el final del túnel y encontramos el tesoro. Lo cogimos y nos lo llevamos. Cuando llegamos nos lo repartimos y lo guardamos en un sitio secreto.

Relato escrito por Fernando Ruiz (1° Eso, Curso 2013-14)