Archivos de la categoría Mis pequeños literatos

Romance de la Condesa (Continuación)

Inició al fin su camino

         para a su amado buscar,

         pero lo que se encontró

         no  lo podía esperar:

                                                                                    

 

ladrones la atacaron,

         por su vida debía luchar,

         cuando un desconocido

         la decidió ayudar.

 

       Terminado el conflicto

          la batalla pudo ganar

          ella ayuda le pidió,

          para su amado buscar.

          El desconocido aceptó,

          el viaje volvió a empezar.

          La mitad había pasado

          en barco había que zarpar.

 

 

          Tormentas, penas pasaron

           para su amado encontrar,

           pero nunca lo lograron,

            vida nueva empezará.

          Emprendió junto a su amigo

           el regreso a su hogar

           y un final inesperado

           juntos decidieron tomar:

           el tiempo pasado juntos

           los consiguió enamorar.

Continuación compuesta por Alba, Jorge y Adonay (2º Eso, Curso 17/18)

Continuación Romance de la condesita

Cogió un  rápido carruaje
y a su amado fue a buscar.
Después de un largo camino,
la  fueron  a molestar
y la condesa le dijo:
aquí no venga a estorbar;
y siguió su largo camino
 problemas iba a enfrentar.
                      
Tuvo que coger un barco,
para a su amado hallar,
pasaron semanas, meses
sin a su amado  encontrar,
pero cuando salió del barco
vio a alguien espectacular:
ese era su  bien amado,
con quien pudo regresar.
                            
 Continuación compuesta por Eliazar, Enmanuel, Alexei y Joel.
   

El día que te conocí

Sin buscarlo en un segundo,

día que te conocí,

aunque no me lo esperaba,

día alegre para mí;

sé que no te conocía,

pero me hiciste sonreír;

tu conversación fue breve,

y aún así me sorprendí;

que diferente me sonó,

creo que no me confundí.

 

Romance compuesto por  Aurora Lucía Mariz Cordero (Curso 17/18, 2º Eso)

Amigas por siempre

         Esta historia comienza

         con dos amigas queridas

         que tenían un problema,

          demasiado se querían.

         Besos a escondidas y

          demás cosas ocurrían,

         debido a ese problema 

         que las amigas tenían.

         Bien acaba esta historia:

          esas amigas queridas,

          tal problema no tenían 

         porque solo se querían.

Poema  compuesto por Alba Martínez (2º Eso, Curso 16/17)

 

La costa de Brasil

      Ese día el mar cantaba con el romper  de las olas y, al darme cuenta, caí en las profunas lagunas de tus ojos.  Eran tan profundas que no quise salir a respirar y, al anochecer, el sol se puso celoso porque sabía que no podría brillar ni la mitad que tus ojos.

       Entonces comprendí que tu sonrisa es lo que me empuja más.  Al final quise ser el dueño de tus besos y de tu amor, de tu cariño y de tus caricias. Así te explico mi amor en versos con la belleza del canto de las olas, con el brillo del sol en tus ojos, con el anochecer en el mar… y aquí no puedo más… porque esto sí es amar.

Relato poético escrito por Gabriel Marrero  (2º Eso, Curso 17/18)

EL OCASO

    

Eran las 7 de la mañana. El ocaso se vislumbraba en el horizonte, era precioso, o eso pensaba Laura. Laura se dirigía al consultorio,caminando, a través del campo.

     Esta se miró la mano mientras caminaba exhausta. La herida iba a peor con el paso del tiempo, ¡qué mala suerte tuvo al rozar la mano con una planta con espinas al tratar de ver un saltamontes! Debido a que hoy era su cumpleaños, la quedada con David tendría que retrasarse.

     Una vez en el consultorio, lo que vio se le hizo inconcebible: había un montón de personas esperando a su turno. Mientras Laura esperaba, el tiempo que pasaba se le hacía interminable.

     Al final, Laura salió muy molesta, pues pensaba que el médico fue un desalmado curándole la herida.

Relato escrito por  Xun Felipe Yangkun (2º Eso, Curso 17/18)

Susto incierto

  Era por la mañana y Noah se despertó muy contento porque era su cumpleaños. Esperaba pasarlo en el campo y poder ver saltamontes, que era su animal favorito.
      Por desgracia, Noah bajó las escaleras demasiado rápido, ya que su madre lo había llamado para desayunar, se tropezó y cayó sobre su mano izquierda.
La madre cogió rápidamente su bolso, agarró a Noah con cuidado y lo llevó al médico.

    Al llegar al consultorio, había una fila interminable y Noah se sintió molesto porque creía que la doctora era una desalmada por no curarlo primero. Pero al final esta historia acabó bien, Noah fue al campo y pudo ver saltamontes y divertirse en su cumpleaños.

Relato escrito por Alba Martínez (2ºEso, Curso 17/18)

El lobo y los cuatro cerditos (obra teatral)

ESCENA 1

(Cuatro cerditos están jugando en un prado cuando se acerca a ellos el lobo)

Lobo: ¡Hola, cerditos!

Cerdito 1: ¿Qué haces aquí? (mostrando desprecio por el lobo).

Cerdito 2: ¡Lárgate!

Cerdito 3: Eso, eso. ¡No te queremos aquí!

Cerdito 4: Vamos, chicas.

Lobo: Solo quiero ser vuestro amigo…

Cerdito 1: No eres igual que nosotras.

Cerdito 4: Nos vamos.

Cerdito 3: ¡Y no nos sigas! (dándose la vuelta mientras se marchan)

(El lobo se queda solo)

Lobo: ¿Por qué? ¿Por qué me tratan así por ser diferente? Solo quiero ser su amigo, pero ellas no me aceptan por no ser como ellas.

ESCENA 2

Cerdito 2: Pobre lobo, no nos ha hecho nada…(dirigiéndose a sus amigas)

Cerdito 4: Cállate, es diferente a nosotras, nunca podrá ser nuestro amigo.

Cerdito 1: Todos, al fin y al cabo, somos iguales. Deberíamos hablar con él.

Cerdito 4: Pues vayan ustedes.  Vamos, (agarrando del brazo al cerdito 3 que ha permanecido callado). déjalas que vayan con el lobo (saliendo de escena).

(Los cerditos 1 y 2 buscan al lobo y lo encuentran sentado en el suelo)

Cerdito 2: ¡Lobo!

Lobo: ¿Quién me llama?

Cerdito 1: ¡Hola! solo queremos pedirte perdón por lo de antes. Nos hemos dado cuenta de que no todos somos iguales y no por eso tenemos que dejar de ser  amigos.

Lobo: No pasa nada. ¿Podéis ayudarme a construir mi casa?

Cerdito 2: ¡En marcha!

ESCENA 3

(Los cerditos 3 y 4 observan cómo el lobo y sus hermanos trabajan construyendo la casa y deciden salir de su escondite)

Cerdito 3: ¡Hola, lobo! perdón por nuestro comportamiento.

Cerdito 4: Sí, perdónanos. ¡ No era nuestra intención hacerte daño!

Lobo: No os preocupéis. ¿Queréis ayudarnos?

Cerditos 3 y 4: ¡Sí! (Todos se abrazan  y comienzan a trabajar)

(Baja el telón)

Escrito por Nerea Falcón, Martha Guerra, Vania Delgado, Keny Santos y Kevin Cárdenes ( 2º Eso, Curso 16/17)

 

 

Diario de un caballero

       Ya partía de sus aposentos y se adentraba en el oscuro y denso bosque en busca de alguien a quien ayudar cuando, sin más, oyó unos gritos de una señora de la tercera edad. El caballero empezó a cabalgar más y más rápido hasta que  por fin llegó.

       Allí buscó a la anciana, pero no había nadie. El caballero, con cara de duda, volvió a oír la misma voz de la anciana pidiendo ¡socorro!, y volvió a cabalgar más y más rápido. Cada vez la oía más cerca hasta que en un punto la dejó de oír. Cuando el caballero fue a dar la vuelta se encontró un rastro de sangre que conducía hasta una cabaña.

      Él la siguió y tocó en la pequeña puerta de la cabaña, esta se abrió produciendo un chirrido irritante. El caballero cerró los ojos y, cuando los abrió, se encontró en una silla, atado a ella. La anciana, con mirada amezanadora, le dijo:

          -¡Bueno, bueno! ¡Cómo es el destino! ¿verdad?

       El caballero contestó un poco dudoso:

         -Yo no te conozco, discúlpame

       La anciana le gritó:

       -¡Ah,  no! ¿No te acuerdas de una joven y bella dama del reino oriente a la que vos ibais a rescatar y qué después intentasteis matar para solo vivir para siempre?

       El caballero contestó:

     -Sí y que  queréis ahora vos.

    -Solo quiero volver a ser esa bella dama que era.

    – ¿Y cómo lo conseguiréis?

    – Matándote.

    – ¿Matándome?

    -Sí así de fácil. Simplemente matándote y bebiéndome un vaso de tu sangre.

       -Eso nunca lo…

       Antes de que el caballero terminara con su frase, la anciana lo intentó matar.

        El caballero abrió los ojos y se encontró herido en su castillo . Él preguntó cómo llegó allí y la doncella le explicó que un caballo lo había traído hasta sus aposentos. El caballero nunca volvió a hacer algo como lo de aquella vez, porque sabía que más tarde o más temprano alguien se lo iba a devolver.

Relato escrito por Sara Hernández al modo caballeresco (2º Eso, Curso 2013-14)

Yoni Mentelo de Na

 

En el año 1578 nació en un pequeño pueblo de Alemania un niño al que le pusieron como nombre Yoni y como apellidos le correspondieron Mentelo y De Na. Desde los seis años se reían de él, pero él pasaba de los demás y estaba centrado en cumplir su sueño: ser caballero. 

Cuando cumplió los dieciséis años, el padre le regaló un caballo y él solo aprendió a montar y cuando cumplió los veinte fue al castillo más cercano para comprarse una espada, una armadura, un casco y una silla para el caballo.

En palacio consiguió un amigo y lo invitó a que fuera  a vivir aventuras con él. El amigo, llamado Porki Esparquinson Bros, aceptó sin dudarlo. En su primera aventura se enteraron de que en una torre de un castillo encantado había dos princesas y que  a quienes las salvaran se les concedería un deseo.  

Fueron en busca del castillo y a los cinco días de partir lo encontraron. Entraron y parecía un castillo normal y corriente. Mientras subían las escaleras, escucharon ruidos que venían de arriba. Al llegar se dieron cuenta de que había tres trols vigilando una puerta y pensaron que allí estarían las dos princesas. Empezaron a luchar con los trols y, cuando los vencieron, abrieron la puerta y allí estaban las dos bellas princesas.

Por el camino una princesa se enamoró de Yoni y la otra de Porki, ellos también se enamoraron. Al llegar al castillo, el rey les dio las gracias y les preguntó qué querían y los dos respondieron que querían casarse con las princesas. 

El rey y las princesas aceptaron y al cabo de una semana se casaron. Yoni y su mujer tuvieron tres hijos y Porki y la suya tuvieron dos y fueron felices para siempre.

Relato de caballería escrito por Tomás Curbelo (2º Eso, Curso 2013-14)