Crucigrama. Género dramático (1º ESO A/C y 3º ESO E)

Hoy, día 29 de mayo, para terminar la semana, te propongo que realices un crucigrama para repasar la terminología relacionada con el género dramático o teatral y sus subgéneros, que has estudiado en las dos últimas semanas.

Descarga el archivo, imprímelo y mucha suerte. Si no tienes impresora, puedes dibujarlo en el cuaderno. No es necesario que me lo envíes.

Mucho ánimo y no dejes de leer. Recibe un afectuoso saludo de tu profesora de Lengua Castellana y Literatura, Raquel Almeida.

Cuestionario de lectura 3ª evaluación (1º ESO A y C)

Buenos días, chicos. Hoy, día 28 de mayo, como habíamos acordado, tienen que hacer el cuestionario de comprensión lectora del libro que han escogido para esta tercera evaluación.

Descarguen el documento correspondiente a la lectura que han elegido, respondan las preguntas y envíenmelo durante el día de hoy a la dirección de correo pidolapalabrasite@gmail.com

También los tienen disponibles en el nuevo curso de Lengua de EVAGD (LENGUA 1º DE ESO – RAQUEL ALMEIDA) en el que todos están matriculados.

Opción 1: Una [estupenda] historia de dragones y princesas [… más o menos] de Jordi Sierra i Fabra.

Opción 2: El asesinato de la profesora de Lengua de Jordi Sierra i Fabra.

Opción 3: La isla del tesoro de Robert Louise Stevenson.

Mucho ánimo y no dejen de leer. Un saludo cariñoso de su profesora de Lengua Castellana y Literatura, Raquel Almeida.

Comprensión lectora: El Lazarillo de Tormes (3º ESO E)

En las semanas anteriores hemos leído y trabajado algunas cuestiones de El Lazarillo de Tormes. Hoy, día 28 de mayo, vamos a continuar con la lectura de esta obra con otro fragmento del Tratado Segundo. Léelo atentamente, consulta en el diccionario rae.es las palabras que no entiendas (las palabras en negrita las tienes aclaradas al final del texto) y contesta después las cuestiones que se te plantean al final. Debes enviármelas para su corrección en un documento de word al correo pidolapalabrasite@gmail.com.

TRATADO SEGUNDO (2ª parte)

Pues estando en tal aflicción, cual plega al Señor librar della a todo fiel cristiano, y sin saber darme consejo, viéndome ir de mal en peor, un día que el cuitado, ruin y lacerado de mi amo había ido fuera del lugar, llegóse acaso a mi puerta un calderero, el cual yo creo que fue ángel enviado a mí por la mano de Dios en aquel hábito. Preguntóme si tenía algo que adobar. “En mí teníades bien que hacer, y no haríades poco si me remediásedes”, dije paso, que no me oyó.

Mas como no era tiempo de gastarlo en decir gracias, alumbrado por el Espíritu Santo, le dije:

-Tío, una llave de este arca he perdido, y temo mi señor me azote. Por vuestra vida, veáis si en esas que traéis hay alguna que le haga, que yo os lo pagaré.

Comenzó a probar el angélico calderero una y otra de un gran sartal que dellas traía, y yo ayudalle con mis flacas oraciones. Cuando no me cato, veo en figura de panes, como dicen, la cara de Dios dentro del arcaz; y, abierto, díjele:

-Yo no tengo dineros que os dar por la llave, mas tomad de ahí el pago.

Él tomó un bodigo de aquellos, el que mejor le pareció, y dándome mi llave se fue muy contento, dejándome más a mí.

Mas no toqué en nada por el presente, porque no fuese la falta sentida, y aun porque me vi de tanto bien señor, parecióme que la hambre no se me osaba allegar. Vino el mísero de mi amo, y quiso Dios no miró en la oblada que el ángel había llevado.

Y otro día, en saliendo de casa, abro mi paraíso panal, y tomo entre las manos y dientes un bodigo, y en dos credos le hice invisible, no se me olvidando el arca abierta. Y comienzo a barrer la casa con mucha alegría, pareciéndome con aquel remedio remediar dende en adelante la triste vida.

Y así estuve con ello aquel día y otro gozoso. Mas no estaba en mi dicha que me durase mucho aquel descanso, porque luego, al tercero día, me vino la terciana derecha.

Y fue que veo a deshora al que me mataba de hambre sobre nuestro arcaz volviendo y revolviendo, contando y tornando a contar los panes. Yo disimulaba, y en mi secreta oración y devociones y plegarias, decía: “¡San Juan y ciégale!”.

Después que estuvo un gran rato echando la cuenta, por días y dedos contando, dijo:

-Si no tuviera a tan buen recaudo esta arca, yo dijera que me habían tomado della panes; pero de hoy más, solo por cerrar la puerta a la sospecha, quiero tener buena cuenta con ellos: nueve quedan y un pedazo.

“¡Nuevas malas te dé Dios!”, dije yo entre mí.

Parecióme con lo que dijo pasarme el corazón con saeta de montero, y comenzóme el estómago a escarbar de hambre, viéndose puesto en la dieta pasada. Fue fuera de casa. Yo, por consolarme, abro el arca, y como vi el pan, comencélo de adorar, no osando recebillo.

Contélos, si a dicha el lacerado se errara, y hallé su cuenta más verdadera que yo quisiera. Lo más que yo pude hacer fue dar en ellos mil besos y, lo más delicado que yo pude, del partido partí un poco al pelo que él estaba; y con aquel pasé aquel día, no tan alegre como el pasado.

Mas como la hambre creciese, mayormente que tenía el estómago hecho a más pan aquellos dos o tres días ya dichos, moría mala muerte; tanto, que otra cosa no hacía en viéndome solo, sino abrir y cerrar el arca y contemplar en aquella cara de Dios, que ansí dicen los niños. Mas el mesmo Dios, que socorre a los afligidos, viéndome en tal estrecho, trujo a mi memoria un pequeño remedio; que, considerando entre mí, dije: “Este arquetón es viejo y grande y roto por algunas partes, aunque pequeños agujeros. Puédese pensar que ratones, entrando en él, hacen daño a este pan. Sacarlo entero no es cosa conveniente, porque verá la falta el que en tanta me hace vivir. Esto bien se sufre.”

Y comienzo a desmigajar el pan sobre unos no muy costosos manteles que allí estaban; y tomo uno y dejo otro, de manera que en cada cual de tres o cuatro desmigajé su poco; después, como quien toma gragea, lo comí, y algo me consolé. Mas él, como viniese a comer y abriese el arca, vio el mal pesar, y sin duda creyó ser ratones los que el daño habían hecho, porque estaba muy al propio contrahecho de como ellos lo suelen hacer. Miró todo el arcaz de un cabo a otro y viole ciertos agujeros por do sospechaba habían entrado. Llamóme, diciendo:

-¡Lázaro! ¡Mira, mira qué persecución ha venido aquesta noche por nuestro pan!

Yo híceme muy maravillado, preguntándole qué sería.

-¡Qué ha de ser! -dijo él-. Ratones, que no dejan cosa a vida.

Pusímonos a comer, y quiso Dios que aun en esto me fue bien, que me cupo más pan que la laceria que me solía dar, porque ralló con un cuchillo todo lo que pensó ser ratonado, diciendo:

-Cómete eso, que el ratón cosa limpia es.

Y así, aquel día, añadiendo la ración del trabajo de mis manos, o de mis uñas, por mejor decir, acabamos de comer, aunque yo nunca empezaba.

Y luego me vino otro sobresalto, que fue verle andar solícito, quitando clavos de las paredes y buscando tablillas, con las cuales clavó y cerró todos los agujeros de la vieja arca.

“¡Oh, Señor mío! -dije yo entonces-, ¡a cuánta miseria y fortuna y desastres estamos puestos los nacidos, y cuán poco turan los placeres de esta nuestra trabajosa vida! Heme aquí que pensaba con este pobre y triste remedio remediar y pasar mi laceria, y estaba ya cuanto que alegre y de buena ventura. Mas no; quiso mi desdicha, despertando a este lacerado de mi amo y poniéndole más diligencia de la que él de suyo se tenía (pues los míseros por la mayor parte nunca de aquella carecen), agora, cerrando los agujeros del arca, cerrase la puerta a mi consuelo y la abriese a mis trabajos.”

Así lamentaba yo, en tanto que mi solícito carpintero, con muchos clavos y tablillas, dio fin a sus obras, diciendo:

-Agora, donos traidores ratones, conviéneos mudar propósito, que en esta casa mala medra tenéis.

  • plega: plazca.
  • acaso: por casualidad.
  • adobar: arreglar.
  • teníades: teníais.
  • cuando no me cato: cuando menos lo pienso.
  • oblada: panecillo de ofrenda.
  • en dos credos: en un santiamén.
  • terciana: fiebre que se repite cada tres días.
  • derecha: verdadera.
  • a deshora: de improviso.
  • San Juan: invoca al santo patrón de los criados.
  • de hoy más: a partir de hoy.
  • recebillo: recibirlo.
  • delicado: delgado.
  • al pelo que él estaba: en la dirección de lo cortado.
  • estrecho: aprieto.
  • trujo: trajo.
  • gragea: confite menudo.
  • muy al propio contrahecho: muy bien imitado.
  • do: donde.
  • cuanto que: algo.
  • trabajos: padecimientos.

A continuación, responde las siguientes cuestiones. Recuerda que las respuestas has de buscarlas en el texto, no en Internet:

  1. ¿Quién le facilita a Lázaro una copia de la llave del arca? ¿Con qué le paga?
  2. ¿Se da cuenta el clérigo de que alguien ha revuelto en el arca? ¿Qué hace para asegurarse?
  3. ¿Qué hace Lázaro para poderse comer el pan del arca sin que el clérigo sospeche?
  4. ¿Qué hace el clérigo para evitarlo?

Mucho ánimo y no dejes de leer. Un saludo afectuoso de tu profesora del Ámbito Sociolingüístico, Raquel Almeida.

Subgéneros teatrales. Ejercicios (1º ESO A/C y 3º ESO E)

Tras haber repasado el lunes 25 de mayo los subgéneros teatrales, te propongo que hoy, 27 de mayo, continúes con unos ejercicios en los que tendrás que aplicar lo aprendido. Hazlos en un documento de word y envíamelos a la dirección de correo electrónico pidolapalabrasite@gmail.com.

1. Di a qué subgénero teatral pertenecen estos dos textos y por qué lo sabes.

TEXTO 1

SERVIDOR: Por compasión, oh señor, pensando que se lo llevaría a otra tierra de donde él era. Y este lo salvó para los peores males. Pues si eres tú, en verdad, quien él asegura, sábete que has nacido con funesto destino.

EDIPO: ¡Ay, ay! Todo se cumple con certeza. ¡Oh luz del día, que te vea ahora por última vez! ¡Yo que he resultado nacido de los que no debía, teniendo relaciones con los que no podía y habiendo dado muerte a quienes no tenía que hacerlo!

Edipo rey. Sófocles

TEXTO 2

BACO: ¿No es esto el colmo de la insolencia y de la flojedad? Yo, Baco, hijo del ánfora, voy a pie y me fatigo, mientras le cedo a ese sibarita mi asno para que vaya a su gusto y no tenga nada que llevar.

JANTIAS: Pues ¡qué! ¿no llevo yo nada?

BACO: ¿Cómo has de llevar si eres llevado?

JANTIAS: Sí, con este equipaje encima.

BACO: ¿Cómo?

JANTIAS: Que pesa mucho.

BACO: ¿Pero dejará de llevar el asno lo que tú llevas?

JANTIAS: Por Zeus, lo que yo llevo no lo lleva él.

BACO: ¿Pero cómo puedes llevar nada, siendo llevado por otro?

JANTIAS: No lo sé; pero lo cierto es que mi hombro no puede resistir más.

BACO: Pues aseguras que el asno no te sirve de nada, cárgate el asno y llévalo a tu vez.

JANTIAS: ¡Triste de mí! ¿Por qué no estuve en la última batalla naval? Ya me hubieras pagado esa bromita.

BACO: Apéate, bribón; voy a llamar a esta puerta, donde tengo que hacer mi primera parada. ¡Esclavo! ¡Eh! ¡Esclavo!

HERACLES: ¿Quieres derribar la puerta? Quienquiera que sea, llama como un centauro. Vamos ¿qué ocurre?

BACO: ¡Jantias!

JANTIAS: ¿Qué?

BACO: ¿No has advertido?

JANTIAS: ¿El qué?

BACO: El miedo que le he dado.

JANTIAS: ¡Bah! Tú estás loco.

HERACLES: Por Deméter, no puedo contener la risa; por más que me muerdo los labios, me río.

BACO: Acércate, amigo mío; te necesito

Las ranas. Aristófanes.

2. En el siguiente fragmento hay diálogo, un monólogo y acotaciones. Copia el texto y subraya cada parte con un color distinto. No olvides señalar a qué corresponde cada color.

(DON MARCELINO; luego, PICAVEA, por la puerta derecha.)

DON MARCELINO: Bueno, y cualquiera que me vea a mí con este periódico en la mano cree que yo sé alemán; pues no, señor. Es que me entretengo en contar las «pes», las «cus» y las «kas» que hay en cada columna. ¡Un diluvio! ¡Qué ganas de complicar! ¡Para qué tanta consonante, señor! Es como añadirle espinas a un pescado.

(Entra PABLITO PICAVEA, mozo vano y elegante, con una elegancia un poco provinciana. Entra anheloso, impaciente. Es sujeto rápido de expresión y de movimientos.)

PICAVEA: Buenos días, don Marcelino. (Deja el bastón y el sombrero, mira por el balcón de la izquierda, consulta su reloj, lo confronta con el del salón y empieza a revolver entre los periódicos.)

DON MARCELINO: Hola, Pablito. ¡Qué raro!… ¡Tú por el gabinete de lectura!

Carlos Arniches, La señorita de Trevélez

Mucho ánimo y no dejes de leer. Un saludo de tu profesora de Lengua Castellana y Literatura, Raquel Almeida.

Palabras homófonas (1º ESO A/C y 3º ESO E)

Hoy, día 26 de mayo, vamos a repasar la ortografía de algunas palabras homófonas con las que sueles tener problemas.

Recuerda que las palabras homófonas son aquellas que suenan igual, pero se escriben de manera diferente y significan cosas distintas.

Mira el siguiente vídeo donde se te muestran algunos ejemplos, e intenta resolver los retos que se te proponen.

Palabras homófonas

A continuación, te propongo que realices los siguientes ejercicios en línea. Recuerda que se corrigen solos, así que intenta conseguir la máxima puntuación.

http://reglasdeortografia.com/homofonas02.html

http://reglasdeortografia.com/homofonas13.html

http://reglasdeortografia.com/homofonas15.html

Mucho ánimo y no dejes de leer. Un saludo cariñoso de tu profesora de Lengua Castellana y Literatura, Raquel Almeida.

Subgéneros teatrales (1º ESO A/C y 3º ESO E)

La semana pasada vimos las características del género teatral o dramático. Hoy, día 25 de mayo, vamos a continuar repasando sus subgéneros.

Si eres alumno de 1º de ESO, tienes información sobre los subgéneros teatrales en las páginas 238 y 239 de tu libro de texto. Si eres alumno de 3º de ESO, recuerda que tienes esta información en tus apuntes sobre los géneros literarios de la primera evaluación.

Tanto si eres alumno de 1º de ESO como si eres de 3º de ESO, revisa primero el vídeo del pasado lunes para refrescar los conocimientos sobre los subgéneros teatrales. Te vuelvo a copiar aquí el enlace. Interesa para esta parte del tema que veas sobre todo desde el minuto 7 hasta el minuto 11 y 40 segundos.

Género teatral o dramático

A continuación, realiza, a partir de lo visto en el vídeo, en un documento de word, un esquema donde recojas los subgéneros mayores y los subgéneros menores y sus características, y envíamelo a pidolapalabrasite@gmail.com.

Sigue como en este ejemplo:

Subgéneros mayores:

1. Tragedia:

  • Pretende conmover al espectador.
  • Tiene un desenlace desgraciado (la muerte).
  • Sus personajes pertenecen a una clase social elevada (dioses, reyes, héroes…).
  • Se lucha contra un destino adverso del que no se puede escapar.

2. Comedia…

Mucho ánimo y no dejes de leer. Un saludo de tu profesora de Lengua Castellana y Literatura, Raquel Almeida.

Crucigrama. Palabras invariables (1º ESO A/C y 3º ESO E)

Hoy, día 22 de mayo, para terminar la semana, te propongo que realices un crucigrama para repasar las palabras invariables.

Descarga el archivo, imprímelo y mucha suerte. Si no tienes impresora, puedes dibujarlo en el cuaderno. No es necesario que me lo envíes.

Mucho ánimo y no dejes de leer. Recibe un afectuoso saludo de tu profesora de Lengua Castellana y Literatura, Raquel Almeida.

Comprensión lectora: El Lazarillo de Tormes (3º ESO E)

En las semanas anteriores hemos leído y trabajado algunas cuestiones del Tratado Primero de El Lazarillo de Tormes. Hoy, día 21 de mayo, vamos a continuar con la lectura de esta obra con el primer fragmento del Tratado Segundo. Léelo atentamente, consulta en el diccionario rae.es las palabras que no entiendas (las palabras en negrita las tienes aclaradas al final del texto) y contesta después las cuestiones que se te plantean al final. Debes enviármelas para su corrección en un documento de word al correo pidolapalabrasite@gmail.com.

TRATADO SEGUNDO (1ª parte)

Cómo Lázaro se asentó con un clérigo, y de las cosas que con él pasó

Otro día, no pareciéndome estar allí seguro, fuime a un lugar que llaman Maqueda, adonde me toparon mis pecados con un clérigo que, llegando a pedir limosna, me preguntó si sabía ayudar a misa. Yo dije que sí, como era verdad; que, aunque maltratado, mil cosas buenas me mostró el pecador del ciego, y una dellas fue esta. Finalmente, el clérigo me recibió por suyo.

Escapé del trueno y di en el relámpago, porque era el ciego para con este un Alejandro Magno, con ser la mesma avaricia, como he contado. No digo más, sino que toda la laceria del mundo estaba encerrada en este. No sé si de su cosecha era, o lo había anejado con el hábito de clerecía.

Él tenía un arcaz viejo y cerrado con su llave, la cual traía atada con un agujeta del paletoque, y en viniendo el bodigo de la iglesia, por su mano era luego allí lanzado, y tornada a cerrar el arca. Y en toda la casa no había ninguna cosa de comer, como suele estar en otras algún tocino colgado al humero, algún queso puesto en alguna tabla o en el armario, algún canastillo con algunos pedazos de pan que de la mesa sobran; que me parece a mí que, aunque dello no me aprovechara, con la vista dello me consolara.

Solamente había una horca de cebollas, y tras la llave, en una cámara en lo alto de la casa. Destas tenía yo de ración una para cada cuatro días; y cuando le pedía la llave para ir por ella, si alguno estaba presente, echaba mano al falsopeto y con gran continencia la desataba y me la daba diciendo:

-Toma, y vuélvela luego, y no hagáis sino golosinar.

Como si debajo della estuvieran todas las conservas de Valencia, con no haber en la dicha cámara, como dije, maldita la otra cosa que las cebollas colgadas de un clavo; las cuales él tenía tan bien por cuenta, que si por malos de mis pecados me desmandara a más de mi tasa, me costara caro. Finalmente, yo me finaba de hambre.

Pues, ya que conmigo tenía poca caridad, consigo usaba más. Cinco blancas de carne era su ordinario para comer y cenar. Verdad es que partía comigo del caldo, que de la carne, ¡tan blanco el ojo!, sino un poco de pan, y ¡pluguiera a Dios que me demediara!

Los sábados cómense en esta tierra cabezas de carnero, y enviábame por una que costaba tres maravedís. Aquella le cocía y comía los ojos y la lengua y el cogote y sesos y la carne que en las quijadas tenía, y dábame todos los huesos roídos, y dábamelos en el plato, diciendo:

-Toma, come, triunfa, que para ti es el mundo. Mejor vida tienes que el Papa.

“¡Tal te la dé Dios!”, decía yo paso entre mí.

A cabo de tres semanas que estuve con él, vine a tanta flaqueza que no me podía tener en las piernas de pura hambre. Vime claramente ir a la sepultura, si Dios y mi saber no me remediaran. Para usar de mis mañas no tenía aparejo, por no tener en qué dalle salto; y aunque algo hubiera, no podía cegalle, como hacía al que Dios perdone, si de aquella calabazada feneció, que todavía, aunque astuto, con faltalle aquel preciado sentido, no me sentía; mas estotro, ninguno hay que tan aguda vista tuviese como él tenía.

Cuando al ofertorio estábamos, ninguna blanca en la concha caía que no era dél registrada: el un ojo tenía en la gente y el otro en mis manos. Bailábanle los ojos en el casco como si fueran de azogue. Cuantas blancas ofrecían tenía por cuenta; y acabado el ofrecer, luego me quitaba la concheta y la ponía sobre el altar.

No era yo señor de asirle una blanca todo el tiempo que con él viví o, por mejor decir, morí. De la taberna nunca le traje una blanca de vino, mas aquel poco que de la ofrenda había metido en su arcaz compasaba de tal forma que le duraba toda la semana, y por ocultar su gran mezquindad decíame:

-Mira, mozo, los sacerdotes han de ser muy templados en su comer y beber, y por esto yo no me desmando como otros.

Mas el lacerado mentía falsamente, porque en cofradías y mortuorios que rezamos, a costa ajena comía como lobo y bebía más que un saludador.

Y porque dije de mortuorios, Dios me perdone, que jamás fui enemigo de la naturaleza humana, sino entonces. Y esto era porque comíamos bien y me hartaban. Deseaba y aun rogaba a Dios que cada día matase el suyo. Y cuando dábamos sacramento a los enfermos, especialmente la extremaunción, como manda el clérigo rezar a los que están allí, yo cierto no era el postrero de la oración, y con todo mi corazón y buena voluntad rogaba al Señor, no que le echase a la parte que más servido fuese, como se suele decir, mas que le llevase de aqueste mundo.

Y cuando alguno de estos escapaba, ¡Dios me lo perdone!, que mil veces le daba al diablo; y el que se moría, otras tantas bendiciones llevaba de mí dichas. Porque en todo el tiempo que allí estuve, que sería cuasi seis meses, solas veinte personas fallecieron, y estas bien creo que las maté yo o, por mejor decir, murieron a mi recuesta; porque viendo el Señor mi rabiosa y continua muerte, pienso que holgaba de matarlos por darme a mí vida. Mas de lo que al presente padecía, remedio no hallaba; que si el día que enterrábamos yo vivía, los días que no había muerto, por quedar bien vezado de la hartura, tornando a mi cuotidiana hambre, más lo sentía. De manera que en nada hallaba descanso, salvo en la muerte, que yo también para mí, como para los otros, deseaba algunas veces; mas no la vía, aunque estaba siempre en mí.

Pensé muchas veces irme de aquel mezquino amo, mas por dos cosas lo dejaba: la primera, por no me atrever a mis piernas, por temer de la flaqueza que de pura hambre me venía; y la otra, consideraba y decia: “Yo he tenido dos amos: el primero traíame muerto de hambre y, dejándole, topé con estotro, que me tiene ya con ella en la sepultura. Pues si deste desisto y doy en otro más bajo, ¿qué será sino fenecer?”.

Con esto no me osaba menear, porque tenía por fe que todos los grados había de hallar más ruines; y a abajar otro punto, no sonara Lázaro ni se oyera en el mundo.

  • Alejandro Magno: considerado símbolo de generosidad.
  • laceria: miseria.
  • anejado: adquirido.
  • arcaz: arca grande.
  • agujeta: cinta de ajustar prendas de vestir.
  • paletoque: capotillo largo y sin mangas.
  • bodigo: panecillo llevado como ofrenda a las iglesias.
  • humero: cañón de la chimenea.
  • horca: ristra.
  • falsopeto: bolsillo en el entreforro del vestido.
  • golosinar: golosinear.
  • conservas: frutas endulzadas (las de Valencia eran muy apreciadas).
  • finaba: moría
  • ordinario: su gasto diario.
  • pluguiera: placiera.
  • paso: en voz baja.
  • dalle salto: darle asalto.
  • estotro: este otro.
  • concha: especie de bandeja.
  • azogue: mercurio.
  • señor de: capaz de
  • compasaba: distribuía.
  • lacerado: miserable.
  • saludador: curandero que pretende saber curar la rabia.
  • recuesta: petición.
  • vezado: acostumbrado.
  • vía: veía.

A continuación, responde las siguientes cuestiones. Recuerda que las respuestas has de buscarlas en el texto, no en Internet:

  1. Después de abandonar al ciego, Lázaro entra a servir a un clérigo muy avaro. ¿En qué lugar se encuentra?
  2. ¿Por qué acepta el clérigo a Lázaro?
  3. ¿Qué come el clérigo y qué deja para Lázaro?
  4. ¿Por qué se alegra Lázaro de que muera la gente?
  5. ¿Por qué dos razones no abandona Lázaro al clérigo?

Mucho ánimo y no dejes de leer. Un saludo afectuoso de tu profesora del Ámbito Sociolingüístico, Raquel Almeida.

Comprensión lectora (1º ESO A y C)

Hoy, día 21 de mayo, te propongo que hagas algunas actividades sobre un texto teatral o dramático de Enrique Jardiel Poncela, que fue un dramaturgo madrileño que obtuvo gran éxito gracias al empleo de un humor basado en malentendidos, diálogos absurdos y acciones ilógicas de personajes muy peculiares. Tienes este fragmento en la página 218 de tu libro de texto. Te lo copio también a continuación.

Una tila para beber

(Elisa, sentada en el diván, llora perdidamente, inútilmente consolada por Margarita y Emiliano. Florencia, en pie, aguarda con una taza de tila en una bandejita).

EMILIANO: ¡Ánimo, Elisa!

MARGARITA: Vamos, mamá, tranquilízate.

ELISA: ¿Cómo quieres que me tranquilice, hija mía? ¡Si nos van a matar a disgustos! ¿Qué día es hoy? ¿Viernes?

EMILIANO: No. Martes.

ELISA: (Volviéndose a ellos, más llorosa que nunca). ¡Ah! Martes… ¿Veis cómo tengo yo razón cuando digo que los sábados son para mí días de mala suerte?

EMILIANO: (Aparte). ¡Anda, morena!

FLORENCIA: Tómese esta tila… (Brindándole la taza).

ELISA: ¿Cómo se toma la tila?

MARGARITA: Bebida, mamá.

ELISA: ¡Ay Dios del alma, qué cruz!… Pero ¿qué he hecho yo para merecer a la vejez este castigo? Y el cuadro aquel… (Señalando). Ponlo derecho, Emiliano, que ya sabes que no puedo aguantar nada torcido, hombre…

EMILIANO: En seguida. (Obedece). Este es fácil. Lo malo fue ayer, en el salón, que se empeñó en ver derecha la fotografía de la torre de Pisa.

ELISA: ¡Qué desgracias más grandes! (A Florencia). ¿Qué has dicho que es esto?

FLORENCIA: Tila, señora.

ELISA: ¿Para beber?

MARGARITA: Sí, claro, mamá; para beber.

EMILIANO: (Aparte). ¡Pobre señora! Está hecha un barullo.

MARGARITA: Anda, tómatela… (Elisa se la toma a sorbitos).

ENRIQUE JARDIEL PONCELA. Cuatro corazones con freno y marcha atrás, Vicens Vives.

Realiza a continuación las siguientes actividades en un documento de word y envíamelas a pidolapalabrasite@gmail.com.

  1. Explica con tus palabras lo que sucede en este fragmento.
  2. ¿Qué personajes intervienen?
  3. A partir de sus intervenciones, ¿cómo dirías que es Elisa?
  4. ¿Qué informaciones aportan las acotaciones en este fragmento?

Mucho ánimo y no dejes de leer. Un saludo de tu profesora de Lengua Castellana y Literatura, Raquel Almeida.

Palabras invariables (1º ESO A/C y 3º ESO E)

En la primera evaluación vimos la diferencia entre las palabras variables (que tienen morfemas de género, número, persona, etc.) y las palabras invariables, que son aquellas que no cambian de forma.

Recuerda que palabras variables son el sustantivo, el adjetivo, el verbo, el determinante y el pronombre, y los hemos ido estudiando durante el curso.

Hoy, día 20 de mayo, vamos a centrarnos en el estudio de las palabras invariables: el adverbio, la preposición, la conjunción y la interjección. Si eres alumno de 1º de ESO tienes esta información en las páginas 212, 213 y 214 de tu libro de texto. Tanto si eres alumno de 1º de ESO como si eres alumno de 3º de ESO, mira primero este vídeo.

Palabras invariables

Vamos ahora con algunos datos más:

El adverbio es una palabra invariable que aporta información sobre lugar, tiempo, modo, cantidad, afirmación, negación o duda.

Así, en la frase “Juan ha llegado”, podemos completar esa información añadiendo adverbios como “lejos”, “allí”, “tranquilamente”, “hoy”.

Algunos adverbios proceden de adjetivos a los que se les añade el sufijo -mente. Así, por ejemplo, de rápido podemos derivar rápidamente; de triste, tristemente, etc.

También hay grupos de palabras que funcionan como un adverbio y se denominan locuciones adverbiales. Algunos ejemplos son de vez en cuando, al final, a escondidas

Las preposiciones son palabras invariables que utilizamos para relacionar unas palabras con otras.

Es una lista más o menos fija y cerrada que seguramente conocerás de los cursos anteriores: a, ante, bajo, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, sobre, tras, versus y vía. Cabe y so han quedado en desuso.

Su uso es muy frecuente en nuestra lengua para establecer relaciones de todo tipo: “en casa”, “pan con mantequilla”, “casa de locos”, “loco por mí”, “antes de ir”…

También existen grupos de palabras que funcionan como preposiciones y que se conocen como locuciones preposicionales. Algunos ejemplos son: enfrente de, junto a, cerca de, antes de

Las conjunciones funcionan como nexos para unir palabras y oraciones.

Hay un gran número de conjunciones. Según su significado, las podemos clasificar en distintos tipos:

ClasesConjuncionesEjemplos
Copulativasy (e), niYo voy y tú vienes
Disyuntivaso (u), bien… bienYo voy o tú vienes
Adversativaspero, sinoYo voy, pero tú vienes
Causalesporque, ya queYo voy porque tú vienes
Condicionalessi, siempre queYo voy si tú vienes
Comparativascomo, así comoYo voy como tú vienes
Consecutivasasí queYo voy, así que tú vienes
Finalespara queYo voy para que tú vengas
ConcesivasaunqueYo voy aunque tú vienes
TemporalescuandoYo voy cuando tú vienes

Las interjecciones son palabras que utilizamos para expresar una reacción espontánea de alegría, disgusto, sorpresa, asco, dolor, etc.

Existen interjecciones propias, que son aquellas que solo existen como tales y se utilizan con esa finalidad, e interjecciones impropias, que son palabras que existen en la lengua con otros usos, pero que en un momento dado se utilizan solo como interjecciones, vaciadas de su significado original.

Así, “¡eh!”, “¡ay!”, “¡hola!” son interjecciones propias, mientras que “¡bravo!”, “¡ojalá!”, “¡oye!” serían interjecciones impropias. Suelen ir entre signos de exclamación o interrogación.

A continuación, te propongo que realices unos ejercicios en línea. Recuerda que se corrigen solos, así que ve por la máxima puntuación:

http://www.aplicaciones.info/lengua/morfo25.htm

http://www.aplicaciones.info/lengua/morfo26.htm

http://www.aplicaciones.info/lengua/morfo27.htm

http://www.aplicaciones.info/lengua/morfo28.htm

Mucho ánimo y no dejes de leer. Un saludo cariñoso de tu profesora de Lengua Castellana y Literatura, Raquel Almeida.