Estrenando el mundo: a propósito de empirismo de Hume

¿Qué puede sentir una niña pequeña la primera vez que experimenta la caida de la lluvia sobre su cabeza? Desde la perspectiva empirista del filósofo David Hume, nuestras ideas sobre la existencia de causas y efectos en la naturaleza no puede ser más que explicadas como un producto de la costumbre, del hábito. Dos sucesos quedan unidos en nuestra mente a fuerza de suceder de un modo repetido en la experiencia pasada. Hume recurre a la figura metafórica de “Adán” para ilustrar al primer ser humano que empieza a experimentar el mundo. La niña de este video me evoca enormemente esa figura. Hume parece alejarse de los planteamientos realistas y demasiado platónicos de Galileo: el universo no está escrito en carácteres matemáticos. Las leyes de la naturaleza descubiertas por las ciencias de la naturaleza poseen el valor de meros intrumentos de acercamiento a la realidad, pero no son más que instrumentos humanos, subjetivos proyectados sobre la realidad. ¡Fenomenismo y escepticismo!. Ésta parece ser la conclusión última de la concepción empirista.

Se sigue, pues, que todos los razonamientos relativos a la causa y el efecto están fundados en la experiencia, y que todos los razonamientos que parten de la experiencia están fundados en la suposición de que el curso de la naturaleza continuará siendo uniformemente el mismo. Concluimos que causas similares, en circunstancias similares, producirán siempre efectos similares. Puede valer la pena detenerse ahora a considerar qué es lo que nos determina a formar una conclusión de tan inmensa consecuencia.
Es evidente que Adán, con toda su ciencia, nunca hubiera sido capaz de demostrar que el curso de la naturaleza ha de continuar siendo uniformemente el mismo, y que el futuro ha de ser conformable al pasado. De lo que es [sólo] posible nunca puede demostrarse que sea falso; y es posible que el curso de la naturaleza pueda cambiar, puesto que podemos concebir un tal cambio. Más aún, iré más lejos y afirmaré que Adán tampoco podría probar mediante argumento probable alguno, que el futuro haya de ser conformable al pasado. Todos los argumentos probables están montados sobre la suposición de que exista esta conformidad entre el futuro y el pasado y, por lo tanto, nunca la pueden probar. Esta conformidad es una cuestión de hecho, y si ha de ser probada, nunca admitirá prueba alguna que no parta de la experiencia. Pero nuestra experiencia en el pasado no puede ser prueba de nada para el futuro, sino bajo la suposición de que hay una semejanza entre ellos. Es éste, por lo tanto, un punto que no puede admitir prueba en absoluto, y que damos por sentado sin prueba alguna (Un compendio de un tratado de la naturaleza humana, 1740, Revista Teorema, Valencia 1977, p. 14-15).

Kayden + Rain from Nicole Byon on Vimeo.

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