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¡Primeros días de clase…estamos de acogida!

Estos primeros días de vuelta a los centros esperamos que los y las docentes hayan disfrutado de una cálida acogida por parte de sus equipos directivos, compañeras y compañeros. La creación de un buen ambiente de trabajo que nos reporte bienestar es la mejor manera de comenzar un curso en el que podamos trabajar en equipo con relaciones de confianza, cuidado y respeto. Los mejores climas se construyen con la participación de todos así que confiamos en que hayan vuelto con energía positiva y dosis altas de asertividad e intención de gestión pacífica de conflictos. Docentes y familias somos las personas encargadas de desarrollar las competencias cívicas y sociales en el alumnado, por lo que es necesario que nos convirtamos en su modelo, pues como decía la joven Severn Suzuki, eres lo que haces, no lo que dices.

¡Preparamos el ambiente de aprendizaje!

En la anterior entrada, gracias al tercer maestro, ya tuvimos oportunidad de comprobar cómo los espacios pueden favorecer o dificultar la motivación, interacción y participación del alumnado en el aprendizaje. Basta entrar en un aula con disposición circular o en U para reconocer en nuestro comportamiento cambios respecto a las expectativas de tener una espalda delante todo el tiempo. Desde el momento en que colocamos las mesas y las sillas, o decoramos el aula, ya estamos enviando a las personas que van a habitar ese espacio un mensaje codificado en forma de sensaciones físicas que constituyen el nivel más  inmediato en la percepción del ambiente de aprendizaje.