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  • Autoevaluación

    La autoevaluación es la valoración que realiza el alumno o la alumna en concreto, con orientaciones del docente y las herramientas que se le proporcionan (rúbricas, listas de control, etc.), sobre sus resultados en el proceso de aprendizaje, a fin de identificar sus logros, fortalezas y limitaciones. Esta forma de participación en la evaluación promueve que el alumnado desarrolle su capacidad de autocrítica y se autorregule.

  • Calificación

    La calificación es el resultado que aparece en el boletín de calificaciones y
    expediente del alumno o alumna con la convención numérica y/o terminológica que se establece a través de la evaluación.
    Las calificaciones o resultados de la evaluación se expresarán en la Educación
    Primaria en los siguientes términos: Insuficiente (IN), Suficiente (SU), Bien (BI), Notable (NT) o Sobresaliente (SB), considerándose calificación negativa el Insuficiente y positivas las demás.
    En la Educación Secundaria Obligatoria, además, irán acompañados de una
    calificación numérica, sin emplear decimales, en una escala de uno a diez,
    aplicándose en este caso las siguientes correspondencias: Insuficiente: 1, 2, 3 ó 4; Suficiente: 5; Bien: 6; Notable: 7 u 8; y Sobresaliente: 9 ó 10.
    Esta calificación debe generarse de un proceso de enseñanza y de aprendizaje que responda al enfoque competencial.

  • Coevaluación

    La coevaluación consiste en evaluar el aprendizaje de un alumno o alumna a
    través de sus iguales, es decir, los propios/as compañeros/as de aula. Tiene como objetivo involucrar en el proceso al individuo y al grupo desde la retroalimentación que se genera y, como consecuencia, contribuye a la mejora de la calidad del aprendizaje, la motivación y clima escolar. El uso de la coevaluación anima a que los estudiantes participen activamente, que sean corresponsables y coprotagonistas de sus aprendizajes.

  • Continuidad escolar

    Se puede definir la “continuidad escolar” como la permanencia del alumnado en el sistema educativo a través de las distintas etapas. Esto implica un conjunto de acciones y estrategias dirigidas a facilitar el tránsito del alumnado de una a otra y promover su formación hasta lograr una titulación profesional de acuerdo con sus intereses. De este modo se contribuye a lograr el objetivo marcado por Europa 2020, de reducir la tasa de Abandono Escolar Temprano, esto es, la no continuidad en el sistema educativo del alumnado entre 18 y 24 años, hasta un 10% de la población.

  • Criterio de calificación o calificador

    Son enunciados que permiten describir el grado de adquisición de los aprendizajes imprescindibles a los que se refieren los criterios de evaluación. Las descripciones se asocian a una convención numérica y terminológica que se utiliza para su formalización en los documentos oficiales y definir la calificación en el expediente del alumno o la alumna, según se regula en la normativa de evaluación. (más…)

  • Criterio de evaluación

    Son enunciados que establecen los aprendizajes imprescindibles propuestos para un área/materia concreta de un curso. Su función es la de orientar a los y las docentes en la observación y evaluación. Guardan relación con los objetivos de cada área o materia y contribuyen a los objetivos generales de etapa. Además, son el referente fundamental para valorar si hay desarrollo de las competencias básicas.
    Los criterios de evaluación se componen de unas operaciones cognitivas
    (expresadas en verbos), unos contenidos (que pueden hacer referencia a
    conceptos, procedimientos y actitudes), y también suelen aparecer los recursos, contextos y finalidades que intervienen, constituyendo todos estos elementos el aprendizaje globalizado a lograr y evaluar.

  • Descriptores

    Son enunciados que exponen los rasgos característicos de cada competencia.
    Reflejan el dominio progresivo de una competencia básica a lo largo de la
    educación obligatoria. Encontramos cuatro niveles de dominio común que se
    repite en cada curso, ciclo y etapa: “Poco adecuado”, “Adecuado”, “Muy
    adecuado” y “Excelente”. Estos descriptores se encuentran en el documento
    “Orientaciones para la descripción del grado de logro de las competencias
    básicas”, y se proponen para realizar las evaluaciones colegiadas.

  • Evaluación

    En el ámbito educativo significa estimar los conocimientos, aptitudes y
    rendimientos de los alumnos y las alumnas. No obstante, proponemos que la
    evaluación se dirija a “poner en valor los logros alcanzados”, es decir, darle un
    enfoque constructivo, resultando un proceso de mejora permanente.

    Las valoraciones realizadas deben apoyarse en observaciones sobre los
    aprendizajes y siempre teniendo como referencia los criterios de evaluación y, en el caso de los currículos de Canarias, las rúbricas generales de cada área o materia. La pertinencia de dicha información que se recaba y analiza viene dada por la relación que guarda con los objetivos previstos y las decisiones pedagógicas tomadas, a las que pretende servir la evaluación, incidiendo tanto en el proceso de aprendizaje como en el de enseñanza.

     

     

  • Evaluación de la enseñanza

    La evaluación de la enseñanza es el proceso que permite al docente reflexionar sobre si el diseño y la práctica de aula son adecuadas para que el alumnado adquiera los aprendizajes imprescindibles que establece el currículo. Esa reflexión ha de generar decisiones oportunas para que el proceso acabe con la consecución de los objetivos previstos y que se prescriben en el currículo, ya sean esto últimos de etapa o específicos de cada área/materia. Dicha reflexión y toma de decisiones se generan a partir del análisis del aprendizaje de los alumnos y alumnas tal como se van mostrando en términos de logros. Los aprendizajes se reflejan en los diferentes procesos y productos solicitados con la situación de aprendizaje, cumpliendo éstos con la función de ser instrumentos de evaluación, mientras que las denominadas rúbricas generales, en el caso de los currículos de Canarias, funcionan como herramientas de evaluación que permiten analizar el modo y grado en que se han adquirido.

  • Evaluación final

    La evaluación final se efectúa al término del proceso de enseñanza y de
    aprendizaje que ha transcurrido durante el curso académico para valorar el nivel de consecución de los objetivos de las distintas áreas o materias de aprendizaje y el grado de adquisición de las competencias del alumnado.

  • Evaluación formativa o del proceso

    Esta práctica se efectúa con el objetivo de conocer los avances y las dificultades que se están produciendo. Es conveniente que esta información se traslade al alumnado para que reflexione sobre si sus conductas y logros se ajustan o no a las expectativas iniciales y tome consciencia. Esta noción supone que la evaluación ha de tener un carácter regulador para ambas partes, es decir, para quien enseña y para quien aprende.

  • Evaluación inicial

    La evaluación inicial siempre debe realizarse al principio de un proceso de
    enseñanza y aprendizaje. Su función consiste en recabar información sobre
    aprendizajes competenciales previos del alumnado, con el fin de organizar y
    planificar la práctica educativa. Esta evaluación nos posibilita establecer un
    diagnóstico previo de las ventajas o dificultades y necesidades de partida que han de tenerse en cuenta. Del buen diagnóstico se seguirá mayor o menor éxito en el proceso de enseñanza y de aprendizaje.

  • Herramientas de evaluación

    Las herramientas de evaluación nos permiten analizar los datos que hemos
    recabado a partir de los instrumentos de evaluación. Pueden ser de varios tipos: las rúbricas, el portafolio, listas de control, escalas de observación, etc. En el modelo de evaluación que se está impulsando desde la CEUS del Gobierno de Canarias se ha apostado por las rúbricas como una herramienta que permite la evaluación de los aprendizajes y la evaluación de la enseñanza.

  • Heteroevaluación

    La heteroevaluación es la evaluación que realiza el o la docente respecto de los logros, procesos, conductas y rendimiento de los alumnos y las alumnas.
    Es importante que se tengan en cuenta estos datos para evaluar también los
    procesos de enseñanza, posibilitando que este proceso vaya en dos direcciones y ofrezca una visión más amplia.

  • Instrumentos de evaluación

    Llamamos instrumento de evaluación al medio empleado para obtener datos
    relacionados con el desempeño del alumno/a en una situación de aprendizaje
    propuesta.
    Ejemplos de ellos pueden ser: la exposición oral, la prueba escrita, el mapa
    conceptual, el cuaderno de clase o de campo, diagramas, gráficos, tablas,
    informes, textos escritos y orales de diferente tipología etc. Todos ellos deben
    orientarse a que el alumnado demuestre con su realización adquirir aprendizajes competenciales, funcionales.

  • Lluvia de ideas

    También denominada tormenta de ideas (Brainstorming) es una técnica de pensamiento divergente, normalmente de tipo grupal orientada a generar el mayor número de ideas sobre un tema o un problema determinado, por tanto fomenta la productividad o fluidez mental. Se basa en el principio de valoración diferida por el cual se suspende temporalmente cualquier valoración sobre las ideas, dejando a un lado la crítica y asumiendo que toda idea, por muy loca que sea, es bienvenida.

  • Mediación

    En un sentido restringido sería un mecanismo de resolución de conflictos, en el cual un tercero imparcial (mediador/a) busca facilitar la comunicación para que las partes, por sí mismas, sean capaces de resolver un conflicto. En un sentido amplio sería la posición en la que se ubica una persona (agente de cambio) para favorecer el mayor número de interacciones entre los diferentes participantes de un sistema (familiar, escolar, comunitario,…), de manera que a partir de ese intercambio se establezca un compromiso colectivo que se formalice en un proyecto de mejora de dicho sistema.

  • Mensajes-yo

    Es una técnica de comunicación y habilidad para expresar aquello que pensamos, sentimos o preferimos en primera persona y sin ofender al otro.

  • Mindfullness

    Mindfullnes, o Atención Plena, es el estado de conciencia que nos permite observar nuestra experiencia presente sin juzgarla o evaluarla, por lo que la reacción ante ella dependerá de un acto voluntario y no de una reacción inconsciente. Lograr la atención plena mejora nuestras funciones ejecutivas, la atención y la motivación, al tiempo que reduce el estrés, la ansiedad y la agresividad. Es esencial para  la autorregulación de nuestro ámbito emocional.

     

     

  • Pensamiento analógico

    Se trata de un tipo de pensamiento, denominado también paralelo, que consiste en la comparación o relación entre varias conceptos u objetos señalando características generales y particulares, generando razonamientos basados en la existencia de semejanzas entre estos, aplicando a uno de ellos una relación o una propiedad que está claramente establecida en el otro.

  • Pensamiento metacognitivo

    Se refiere a la capacidad de comprender nuestro propio proceso de pensamiento, lo que nos capacita para aprender a aprender y poder planificar las estrategias que se van a utilizar en cada situación, aplicarlas, supervisar el proceso, evaluarlo para detectar posibles fallos y, como consecuencia, transferir todo ello a una nueva situación.

  • Rúbrica

    La rúbrica es una herramienta de evaluación que describe el grado de dominio y calidad de adquisición de los aprendizajes competenciales.

    Tal como se ha concebido, para el proceso de evaluación que se propone desde la DGOIPE, del Gobierno de Canarias, es una tabla de doble entrada que establece una relación entre criterios de evaluación, criterios de calificación y competencias básicas. En esa relación, el criterio de calificación tiene la función de describir y orientar la conducta que se espera del alumno con un marcado carácter competencial. Ello implica que esta herramienta también cumple con otras funciones, como hacer diagnósticos y permitir el diseño de situaciones de aprendizaje, además de la de evaluar.

  • Tercer Maestro

    En palabras de Malaguzzi, pedagogo italiano de los años 50, el Tercer Maestro es el entorno construido, el colegio, la casa y la cuidad donde vive. Sin entrar en la necesidad de una nueva arquitectura que vaya acorde con la nueva pedagogía, queremos referirnos con “Tercer Maestro” al ambiente que se genera en las aulas y en el centro educativo. Esta denominación deriva de la evidente importancia que tiene para el proceso de aprendizaje un ambiente adecuado a las metodologías y a los valores que se desarrollan en ese espacio.