LAS TIC ¿AMIGAS O ENEMIGAS?

        Las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) constituyen un grupo de recursos y herramientas como jamás hayamos tenido para el desempeño de nuestra labor docente y que nos ofrece un acceso instantáneo a la información. A cada individuo le corresponde enriquecer y construir su saber a través de esa información y al sistema educativo proporcionar las bases para que esto se produzca.

Roberto Isidro Veiga Incera
Profesor de Sistemas Electrotécnicos y Automáticos
CEP de Lanzarote

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            “El ordenador no arranca”; “No puedo conectarme a Internet”; “Tarda una eternidad en encender” “Se ralentiza hasta el punto de ser desesperante”; “No se reproduce el video o la presentación que tenía preparada”; “El equipo se está actualizando, espere a que termine”; “La Pizarra Digital se vuelve loca”

           ¿Quién no se ha visto en una de estas incómodas situaciones, que hace que el uso de las TIC en educación sea más un suplicio que una ayuda? Son escenarios que hacen que muchos docentes se muestren reticentes a su uso o que las utilicen en momentos muy puntuales. ¿Qué podemos hacer para minimizar estos inconvenientes? ¿Realmente son tan útiles las TIC? No es objetivo de este artículo dar respuestas a estas cuestiones; en los próximos párrafos hacemos una reflexión sobre su uso y necesidad.

             Es innegable que la integración de las TIC en la educación es algo necesario, el mundo avanza por la senda de la tecnología, y como Profesores tenemos la obligación de preparar a nuestros alumnos para seguir esa senda; me vienen a la cabeza algunas frases como “soy demasiado mayor para aprender informática” o “los ordenadores y yo no nos llevamos bien”. No debemos convertirnos en expertos en TIC en sí mismos, pero sí en crear un ambiente de aprendizaje más eficaz a través de ellas.

         La apuesta por las TIC en la educación actual es clara, sólo debemos dar una vuelta por Internet para ver la cantidad de proyectos, herramientas y webs dedicadas a las TIC en la educación. Sin embargo, si no podemos hacer un buen uso de estos recursos, el dinero y el tiempo dedicado va a suponer un desperdicio. Además, si el presupuesto educativo se limita, de hecho ya lo está, debemos buscar la forma de optimizar y aprovechar los recursos TIC de los que disponemos. Para que realmente lleguen a penetrar, las TIC deben estar acompañadas de un cambio pedagógico, exigen un cambio en el rol del Profesor y del Alumno. El primero dejando de ejercer funciones tradicionales discursivas y el segundo un simple receptor de contenidos.

           La investigación mundial ha demostrado que las TIC pueden favorecer el aprendizaje y mejorar los métodos de enseñanza. Tomemos como ejemplo un informe realizado por el Instituto Nacional de Educación Multimedia de Japón (quizás el país con más cultura tecnológica). Demostró que un aumento en la exposición de los estudiantes a las TIC a través de la integración curricular tiene un impacto significativo y positivo en su rendimiento, especialmente en términos de Conocimiento, Comprensión y Habilidad práctica.

        Esto no implica que debamos abusar de las TIC. No cabe duda que tienen gran potencial para la diseminación del conocimiento y un aprendizaje más eficiente. Sin embargo, este potencial no dará resultado a no ser que el uso de estas tecnologías se haga desde la puesta en práctica de estrategias de enseñanza-aprendizaje. Para ser eficaces, las TIC tienen que, forzosamente, combinarse con recursos más tradicionales.

           No podemos afirmar a ciencia cierta que el uso continuado de las TIC mejore los resultados académicos, sin embargo sí se producen mejoras en el modo de hacer, favoreciendo el trabajo colaborativo, mejorando la motivación y el interés por el descubrimiento e influyendo directamente en habilidades intelectuales tales como el razonamiento, la resolución de problemas, la creatividad y la capacidad de aprender a aprender.

          La educación debe reflejar la diversidad de necesidades, expectativas, intereses y contextos culturales del alumnado. Esto plantea desafíos particulares que deben definir el mejor empleo de las TIC para mejorar la calidad de enseñanza y aprendizaje, compartiendo el conocimiento y la información, introduciendo un grado más alto de flexibilidad en respuesta a necesidades sociales, mejorando la eficacia interna y externa del sistema educativo. Dentro de este sistema podemos utilizarlas como objeto del aprendizaje en sí mismo (la enseñanza del uso del ordenador, Internet, procesador de texto…), como medio para aprender (plataforma moodle) o como apoyo de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Es en este último punto donde las TIC se encuentran verdaderamente integradas en el proceso de enseñanza-aprendizaje permitiéndonos pasar de estrategias de enseñanza a estrategias de aprendizaje.

            Las TIC implican mucho más que ordenadores, es un término plural para denotar la gama entera de tecnologías asociadas con el tratamiento de la información, así como para el envío y la recepción de mensajes. Al igual que las TIC ya han hecho impacto sobre la sociedad dentro de la cual profesorado y estudiantes viven y actúan recíprocamente, tienen el potencial para impactar de modo similar con cada aspecto de la vida de un Centro Educativo.

         Hay tantas soluciones y herramientas tecnológicas a nuestra disposición que nos puede causar verdadero pavor e incluso ansiedad. Es aquí dónde debe actuar el docente, los esfuerzos deben encaminarse, no a dominar todas ellas, sino a seleccionar cuál es la que más se adapte en la consecución de un objetivo. Y es aquí donde debe incidir la formación TIC, en dar a conocer toda la amplia gama de recursos, soportes y aplicaciones que los Docentes tenemos a nuestra disposición, y que pueden dar solución a cualquier proceso de enseñanza-aprendizaje que queramos plantear al Alumnado.

           Son varias las ventajas que nos ofrecen las TIC. Por un lado la presentación audiovisual de la información mejora la memoria retentiva de los estudiantes. A través de las TIC, el profesorado puede explicar instrucciones complejas, asegurándose la comprensión de los estudiantes. Y por último, las clases interactivas con la implicación del propio alumnado en la construcción de su propio proceso de enseñanza-aprendizaje, hacen más agradable la experiencia, lo que podría mejorar la asistencia de los estudiantes y la motivación.

         A cada individuo le corresponde enriquecer y construir su saber a través de esa información y al sistema educativo proporcionar las bases para que esto se produzca.

           Las TIC deben estar acompañadas de un cambio pedagógico, exigen un cambio en el rol del Profesor y del Alumno. El primero dejando de ejercer funciones tradicionales discursivas y el segundo un simple receptor de contenidos

                  Para ser eficaces, las TIC tienen que, forzosamente, combinarse con recursos más tradicionales.

                Es aquí dónde debe actuar el docente, los esfuerzos deben encaminarse, no a dominar todas ellas, sino a seleccionar cuál es la que más se adapte en la consecución de un objetivo.

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