Aprendizaje cooperativo

El aprendizaje cooperativo es ampliamente reconocido como un método pedagógico que promueve el aprendizaje y la socialización entre los estudiantes de todos los niveles educativos. Además permite al docente alcanzar varias metas importantes al mismo tiempo y proporcionar al alumnado experiencias saludables a nivel social, psicológico y cognitivo.

Contexto en que preparan los docentes a nuestro alumnado

Nuestro sistema escolar debe adaptarse a las necesidades y exigencias de la sociedad del siglo XXI para formar a los futuros ciudadanos capaces de incorporarse a la sociedad y alimentar así el desarrollo de la competencia digital y las habilidades de búsqueda y selección crítica; así como la creación, el almacenamiento, la recuperación y la transmisión de esa información. Con ello buscamos la existencia de usuarios y/o consumidores críticos de las tecnologías y a su vez productores y gestores de la misma.

Como docentes nuestro principal objetivo ha de ser que el alumnado alcance el mayor grado de desarrollo posible. Partiendo de esta base, y para atender a la gran diversidad de estos discentes, es obligado hablar de Aprendizaje Cooperativo.

La estrategia metodológica

«El aprendizaje cooperativo es el empleo didáctico de grupos reducidos, normalmente heterogéneos, en el que el alumnado trabaja junto para alcanzar metas comunes, maximizando su propio aprendizaje y el de los demás».
(Johnson, Johnson y Holubec, 1999).

La finalidad del aprendizaje cooperativo es el desarrollo de los aprendizajes competenciales del currículo a través de dinámicas de trabajo en grupo e interacción social, con roles claramente definidos. Enseñar y aprender de manera cooperativa, a nivel general, tiene diversas ventajas, como:

  • Contribuye al desarrollo de las competencias y a la mejora del rendimiento académico.
  • Ayuda a desarrollar valores como la empatía, la ayuda mutua, la participación, la solidaridad, la comunicación, la asunción de responsabilidades (competencia social y cívica), favorece la metacognición, la conciencia sobre los propios errores y la autorregulación del aprendizaje (competencia aprender a aprender) y además propicia la interacción comunicativa oral y escrita (competencia lingüística).
  • Favorece el trabajo en equipo, las relaciones interpersonales y las habilidades sociales.
  • Mejora la convivencia en el aula, las relaciones intergrupales, la inclusividad, la atención a la diversidad del alumnado, reduce el acoso escolar e incrementa la autoestima.
  • Genera interdependencia positiva entre los miembros del grupo, apoyándose los unos en los otros para conseguir un objetivo común.

Atributos


Centrado en el alumnado.

Motivador y significativo.

Trabajo en equipo.

Complementa a otras metodologías.

Formación de grupos. Roles

A la hora de trabajar de forma cooperativa en el aula, un elemento fundamental, es la formación de los grupos. El criterio de composición de los mismos debe ser de máxima heterogeneidad en rendimiento-nivel de razonamiento, etnia, género, necesidades especiales de apoyo educativo, etc. Para ello se recomienda la realización de diferentes dinámicas de cohesión grupal.

El aprendizaje cooperativo comprende tres tipos de grupos de aprendizaje según su duración en el tiempo:

  1. Grupos Formales: Mayor duración. Los objetivos son comunes y todos tienen que completar la tarea. Fomenta la participación activa de todo el grupo y mejora el rendimiento a lo largo del curso escolar.
  2. Grupos Informales: Menor duración. Aplicable para una actividad de enseñanza directa.
  3. Grupos Base: es un grupo heterogéneo de referencia a largo plazo, busca la integración, el equilibrio y el apoyo mutuo de todos sus miembros.

Para lograr una mejor organización interna de los equipos base, así como una interacción positiva y participación equitativa, resulta de enorme utilidad establecer roles asociándoles diferentes funciones. La asignación de roles debería contar con la participación activa del alumnado y la supervisión del docente, aportando las siguientes ventajas:

  • Reducen la probabilidad de que haya alumnado que adopten una actitud pasiva o dominante.
  • Garantiza el uso de técnicas grupales básicas.
  • Crea interdependencia entre los miembros del grupo.

Es importante ir presentando gradualmente los roles, dependiendo del nivel educativo, y es conveniente ir rotándolos para que cada miembro del grupo desempeñe cada rol.

Las funciones de cada rol deben quedar claras y se recomienda que estén visibles durante el trabajo del grupo, para ello resulta útil el empleo de fichas, donde se escriba el nombre del rol y una síntesis de sus responsabilidades.

El número de roles no es fijo y debería estar definido por el propio grupo clase. Los más utilizados suelen ser:


Portavoz: habla en nombre del equipo cuando el docente requiere su opinión. Procura que todos los componentes del grupo participen en igual medida. Refuerza las aportaciones y cosas bien hechas.

Secretario/a: anota el trabajo diario realizado por el equipo, comprueba que todos anoten la tarea, recuerda las tareas pendientes y los compromisos de los miembros del grupo.

Moderador/a: anima al equipo a seguir avanzando, comprueba que todos cumplen la tarea, conoce claramente la tarea que se debe realizar, indica las tareas que cada uno debe realizar en cada momento.

Gestor/a del orden y/o tiempo: controla el tiempo de la actividad, vigila que todo quede limpio y ordenado, supervisa el nivel de ruido, custodia los materiales, dirige el turno de palabra en el grupo…

Por otro lado, el rol del docente en esta estrategia metodológica será la de:


Facilitador

Mediador

Guía de aprendizaje

Principios del aprendizaje cooperativo

A la hora de trabajar en grupo hay cinco principios del aprendizaje cooperativo que debemos desarrollar:

Interdependencia positiva (Convertimos el “yo” en “nosotros”)


El alumnado debe ser consciente de que los esfuerzos de cada miembro del equipo no solo les benefician a ellos mismos, sino al resto del equipo. Existe un vínculo entre sí para realizar la tarea y el éxito depende de cada uno de los miembros, asegurándose que todos aprendan en el proceso. Sin interdependencia positiva, no hay cooperación.

Interacción cara a cara (Trabajar juntos es aprender juntos)


Es la condición para pasar de un trabajo de equipo a un trabajo en equipo. Donde el alumnado, para lograr los objetivos previstos, tiene que compartir conocimientos, recursos y promover el éxito de los demás, apoyándose mutuamente.

Responsabilidad individual (Responsabilidad compartida)


El grupo debe asumir la responsabilidad de alcanzar sus objetivos, y cada miembro será responsable de cumplir con la parte del trabajo asignado. El grupo debe tener claros sus objetivos y debe ser capaz de evaluar el progreso realizado en cuanto al logro de esos objetivos y los esfuerzos individuales de cada miembro.

Habilidades sociales (Aprendemos a convivir)


Son necesarias para el buen funcionamiento y armonía del grupo, en lo referente al aprendizaje y también vinculadas a las relaciones entre sus miembros. Se trabajan habilidades para trabajar en grupo tales como la confianza, la gestión de conflictos, la asertividad, el autocontrol, la escucha activa, la comunicación, toma de decisiones,…

Evaluación grupal (Evaluamos para la mejora)


Este punto es esencial, tiene dos perspectivas: la realizada por el docente (grado de adquisición del aprendizaje de cada alumno/a y el funcionamiento del grupo) y la realizada por el propio grupo. Esta última recoge la autoevaluación del rendimiento, en qué medida están alcanzando sus metas y manteniendo relaciones de trabajo eficaces, tomando decisiones para la mejora.

¿Cómo implementar el aprendizaje cooperativo en el aula?

Las fases para implementar el aprendizaje cooperativo en el aula son:

  1. Cohesionar el grupo y clima de aula

    • Dinámicas para la interacción y el conocimiento mutuo (cabezas numeradas, la silueta, la tela de araña, etc)
    • Dinámicas para la participación y consenso (la nasa, los gansos, etc)
  2. Formar los equipos: tipos, distribuir roles, normas, …

    • Dinámicas y recursos para la formación de equipos base
    • Dinámicas para la organización interna del grupo: Normas del grupo, roles, ..
    • Distribución física del aula, contexto de colaboración. Toma de decisión a nivel de aula y centro.
  3. Aplicar estructuras cooperativas

    • Dinámicas simples. (Folio giratorio, lectura compartida, lápices al centro, etc)
    • Dinámicas complejas. (Rompecabezas, tutoría entre iguales, etc)
  4. Evaluar la cooperación

    • Evaluación grupal e individual
    • Coevaluación
    • Autoevaluación

Valor pedagógico de las TIC

¿Y las TIC?. No cabe duda que el valor pedagógico de las TIC no viene dado, en gran parte, por sus características intrínsecas, sino más bien por la situación metodológica en la que se plantee su uso. Las nuevas tecnologías permiten, en una sociedad cada vez más conectada, una mayor interacción y comunicación entre las personas, y la posibilidad de compartir información, facilitando considerablemente la implementación del aprendizaje cooperativo.

Las tecnologías ofrecen herramientas esenciales que favorecen el debate, la responsabilidad colectiva, el trabajo en equipo, acceder fácilmente a las fuentes de información y conocimiento, etc. y ellas son un valor añadido al cooperativo. A continuación se propone algunas aplicaciones que facilitan el aprendizaje cooperativo.

Referencias