La publicación de imágenes

 Imagen del tigre: ucumari via photopin cc
Imagen del tigre: ucumari via photopin cc

Todos y todas conocemos los dichos de “una imagen vale más que mil palabras“, o “una imagen habla por si sola” y aunque, como todos ya sabemos, hoy en día tenemos líneas de conexión a Internet muy potentes, y ya no prima tanto el peso de las páginas, siempre hay que tener en cuenta el tamaño y peso de los archivos gráficos al maquetar nuestras noticias.

Los estilos minimalistas están de moda. La sobriedad en nuestras publicaciones suele primar al carnaval en los diseños Web de hace años, pues puede hacer perder seriedad a nuestras publicaciones (e incluso credibilidad), siempre dependiendo a quién esté dirigido nuestro blog (no es lo mismo un blog en el que nuestro público sean niños pequeños o que sean otros docentes).

En WordPress tenemos, de antemano, mucho camino recorrido en la elección de nuestro tema. Pero son las imágenes que vamos incorporando en nuestras entradas, páginas y en la barra lateral (blogroll, etc…) las que le confieren un diseño atractivo. Ahora con Internet tenemos al alcance de nuestra mano millones de fotografías, dibujos y vídeos con, por ejemplo, el grandioso servicio de búsqueda por imagen de Google, repositorios multimedia, fotoblogs, youtube, y en general toda la Web.

Pero no es oro todo lo que reluce y debemos de ser muy cuidadosos. El que una imagen esté disponible en Internet no significa que sea libre para usarla. Una de las prácticas más importantes a la hora de publicar en Internet es no usar nunca imágenes que tengan derechos de autor y de las cuales no tengamos permiso para ser utilizadas.

Pero esto no debe amedrentarnos. En muchos casos podremos usar imágenes de nuestra propia cosecha (hoy en día poca gente no posee cámara digital y tenemos ingentes cantidades de fotos que podemos utilizar) pero sin vulnerar derechos de imagen de quien pose en ellas y cogiendo la costumbre de tener los permisos oportunos.

Al principio, lo normal es que tengamos en cuenta esto, pero con el paso del tiempo nos vamos “relajando” y, con las prisas y el poco tiempo que tenemos para todo, terminamos cometiendo el error de publicar una imagen con derechos de autor, con los potenciales problemas legales que nos puede generar.

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