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La inteligencia que aprende

Carmen Pellicer en la Bilbioteca del CEP Las Palmas de GC.

Carmen Pellicer, presidenta de la Fundación Trilema, impartió el pasado mes de mayo en nuestro CEP una formación sobre las funciones ejecutivas de la inteligencia, que constituye una de las líneas de investigación trabajadas a lo largo del presente curso.

La pregunta que enmarca su propuesta formativa trata de abordar cómo se traduce en la práctica docente lo que nos dicen hoy las neurociencias: ¿Lo que sabemos hoy de la mente cambia en algo nuestras aulas?

Otras preguntas fundamentales que sirven como guía para la práctica docente son las siguientes:

  • ¿Cómo entendemos la inteligencia?
  • ¿Qué significa el aprendizaje inteligente?
  • ¿Cómo estimular las funciones ejecutivas de la inteligencia en el aula?
  • ¿Cómo construir una experiencia de aprendizaje inteligente?
  • ¿Cómo se evalúa el aprendizaje?

El centro de interés está situado en la comprensión de lo que se denomina inteligencia ejecutiva o funciones ejecutivas de la inteligencia. Si entendemos el aprendizaje como un proceso en el que la experiencia se va transformando en conocimiento, de acuerdo con la perspectiva neurocientífica actual, se trata básicamente de un proceso de transformación o modificación de nuestro cerebro.

De tal modo que, cuando observamos dificultades de aprendizaje en nuestras aulas, hemos de pensar más en las habilidades o fortalezas que puede desarrollar el alumnado, a través del entrenamiento y la adquisición de hábitos, que en las carencias o dificultades, que suelen asociarse a problemas de voluntad (¡no querer!) o de conocimiento (¡no saber!).

Siguiendo la estela de lo afirmado por teorías como la de las Inteligencias Múltiples o la Inteligencia Emocional, existen diversos estilos de aprendizaje, y por tanto, un punto de partida crucial para la práctica docente es la atención a la diversidad del alumnado: “cada mente aprende de un modo distinto”.

Las funciones ejecutivas podemos agruparlas en cuatro grandes grupos:

  1. Gestión de la energía y corriente de la conciencia
  2. Gestión de la acción
  3. Gestión del aprendizaje y memoria
  4. Gestión del pensamiento.

Cuando diseñamos actividades o tareas no hemos de juzgar el valor de las mismas tanto por los productos que genera, sino más bien por las habilidades o hábitos de pensamiento que logra desarrollar.

La concepción del aula como espacio de interlocución es otra de las ideas sugeridas a lo largo de la ponencia: resulta crucial en el proceso de aprendizaje del  alumnado la atención tanto a su interlocución interna (“voz interior”) como exterior (“comunicación con los otros”).

Sin duda alguna, temas fundamentales sobre los que continuar profundizando, y todo un lujo haber contado con Carmen Pellicer para poner el foco de atención en esta perspectiva.

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