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Diversidad en las aulas y formación: nuevos tiempos, nueva ciudadanía

«Diversidad en las aulas y formación: nuevos tiempos, nueva ciudadanía»

Por Mª del Carmen Caldeiro Pedreira. Doctoranda de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Compostela

Actualmente con frecuencia observamos el concepto de heterogeneidad, o los de pluralidad y diversidad. Cada vez más éstos abarcan buena parte de las facetas del acontecer de la vida diaria, múltiples son las formas de viajar, de comunicarnos, de realizar toda esa serie de actividades a las que a diario tenemos que enfrentarnos y múltiple es también el mundo en el que vivimos. Así pues, basta con tender la mirada a nuestro alrededor para darnos cuenta de que en la sociedad cada vez somos más y tenemos unas características que nos caracterizan como diferentes unos de otros. Nuestro país, España está definido por la multiculturalidad, diferentes culturas conviven en un mismo espacio geográfico; por tanto este cambio social requiere también de uno educativo. La ciudadanía española ha de ser activa, justa, crítica y sobre todo autónoma: urge la educación en y para la diversidad entendiendo esta como una característica consustancial a la educación, como según apunta Besalú (2002:37) la reivindicación de lo personal, del presente, de las diferencias a propósito de éstas continúa indicando el autor que todas las personas son diferentes y que no es de recibo categorizarlas o jerarquizarlas en función de las diferencias.

No podemos olvidar que la diversidad es imprescindible para que podamos hablar de este tipo de educación, asimismo también es necesaria para ello la escuela pública donde tengan cabida las distintas identidades que conforman una sociedad y una cultura. Ni que decir tiene que los cambios tecnológicos y sociales han ocasionado transformaciones en la conformación social, la globalización contribuye al diálogo permanente que junto con el respeto son origen y base de la convivencia.

Si nos centramos en una parcela de la realidad social diaria: la vida en las aulas, apreciamos cada vez más una pluralidad de alumnado. Tal vez la situación geográfica y económica de España favorece la llegada de población inmigrante lo que implica un mayor número de alumnado diverso. Esta situación requiere que el docente esté preparado y sepa adecuar la metodología educativa a las nuevas necesidades del aula, al referirnos a necesidades no hacemos alusión tan sólo a las necesidades de tipo por ejemplo lingüístico sino que el docente ha de sensibilizarse con la diversidad y abordar por tanto diferencias y semejanzas entre los integrantes del mismo grupo, Entre sus tarea se encuentra la de erradicar todo comportamiento contrario a la igualdad. Además de favorecer la integración del alumnado inmigrante. Se trata de que éste eduque para igualar, se busca por tanto la enseñanza igual, ésta es una de las premisas fundamentales recogida ya en la LOGSE. La educación que durante décadas había sido igual para todos ha pasado a constituir un derecho, no un privilegio.

Así pues, urge la incorporación de la diversidad en el currículo, y se hace precisa también la incorporación de docentes que procedan del mismo entorno que el alumnado. De esta forma se facilitaría no sólo la interconexión y el reconocimiento de las diferentes identidades sino también la relación y contacto entre culturas además de favorecer el acceso al sistema educativo de todo el personal.

En cuanto al planteamiento de actividades que pueden ponerse en práctica o que se puedan desarrollar en el aula, esta sería una opción a tener en cuenta pues no podemos olvidar que los formadores son agentes sociales que han de ejercer de modelos para los alumnos y que éste debe comprender las necesidades y expectativas de las diferentes culturas. De esta forma no sólo se favorece la integración del alumnado procedente de otros lugares en la cultura de llegada sino que a la inversa, también el alumnado en este caso español puede ver enriquecidos sus conocimientos estando en contacto con las costumbres de otras culturas y viendo no sólo el punto de vista de sus compañeros sino también teniendo la visión que un adulto ofrece de su propia cultura.

Al respecto de la educación intecultural y la educación para la diversidad, anteriormente mencionada, existen varias actividades que, a través de distintas fuentes se proponen; asimismo, no podemos olvidar antes de continuar la cuestión de la comunicación referente importante en la educación formal. Habitualmente en el proceso de comunicación dentro del aula el papel del alumno queda reducido al de receptor, esta situación no favorece para nada el diálogo intercultural ni la integración. Cada vez son más los medios a través de los que comunicarse. Las redes sociales y la introducción de las NT favorecen el contacto casi inmediato de individuos a miles de kilómetros, pues bien, si en el aula se van introduciendo estos medios ello favorecerá también la integración del alumnado y no sólo esto sino que posibilita que el alumnado español pueda conocer costumbres y modos de vida de otros lugares sin necesidad de conocer, como hemos apuntado anteriormente el idioma.

Nos referimos, por ejemplo, al uso de imágenes que muestran cómo son las distintas culturas que tienen los integrantes de un aula plural. A este tipo de situaciones es a las que hacemos alusión cuando indicamos que la metodología ha de adecuarse a las necesidades del aula. Hoy día debe existir una apertura al otro pues, según señala Besalú (2002:39) Educar a partir del otro es el nuevo paradigma educativo. Europa ha elaborado una nueva cultura de la diferencia(…) no estamos habituados a ver al otro como riqueza. Y como continúa apuntando más adelante sin una educación en la diversidad y para la convivencia, fundamentada en los derechos humanos, la educación no tiene futuro en esta sociedad compleja y planetaria.

Ante tal situación, la de la sociedad del conocimiento, el formador o profesional de la educación ha de estar preparado para poder afrontar no sólo la situación que tiene lugar en el aula sino la formación que el alumnado posee y que previamente ha percibido por otros medios, nos referimos principalmente a los de comunicación. En cuanto a los interrogantes que en este monográfico se formulan es importante no olvidar que en el centro educativo más que una figura en concreto mediador, educador social que por otra parte es necesaria, es conveniente que el profesorado al completo sepa cómo abordar desde sus propias asignaturas y contenidos la cuestión de la diversidad cultural y los aspectos que de ella derivan puesto que una ciudadanía bien formada es la base de una sociedad igual, justa y crítica.

A la tarea los docentes deben contribuir además la sociedad al completo y como no, los medios de comunicación, como en algunas ocasiones hemos señalado, la educación es una cuestión compartida, de todos y todas con los individuos que conformamos la realidad social bien sea de un país, nación o pueblo. Además como sabemos es fundamental conocer una situación para poder atajarla. Como es de suponer los medios de comunicación moldean la conducta ciudadana y sus hábitos, la inmediatez de la información y la posibilidad de comunicación casi al instante requieren no sólo de una formación intercultural sino también de una formación digital. Dentro de las competencias del docente se añade alguna otra que viene a engrosar y completar la lista de conocimientos y la formación mínima de los docentes. Es evidente que los medios de comunicación también socializan y contribuyen con sus contenidos a la integración social. Pero es muy importante conocer de qué forma transmiten no sólo información sino también imágenes, de ahí la necesidad del desarrollo de la competencia digital. Actualmente en el aula plural no se trata únicamente de que el profesor desarrolle actividades dentro de su programa educativo para dotar al alumnado de una capacidad de comprensión de conocimientos básica o exhaustiva. Se trata además de que posibilite el desarrollo de la vida en sociedad, la sociedad que nos ha tocado vivir, la digital.

No es suficiente con enseñarle tan sólo al alumnado a convivir con los demás como iguales e indicarle también lo que es un periódico digital, una red social o un PC. Se trata de que todos/as estemos preparados para saber analizar qué tipo de información ofrece o muestra cada medio y lo que es más importante cómo mediatizar la información de la que disponemos. Para ello cada vez más estamos viendo guías o manuales de actividades que han de desarrollarse al respecto. Pues bien, creemos que la educación también debe, como hemos señalado, sufrir un cambio y cada uno desde nuestro lugar hemos de ser capaces de elaborar nuestra propias guías educativas y proyectos de formación para poder desarrollar una educación intercultural para la cultura del, como algunos autores denominan, espectáculo [1].

Ante esto es fundamental apostara por una formación de base y que afecte por igual a todos los miembros de la comunidad educativa incluidos como no, los docente y todo el personal educativo que se encarga de formar a las nuevas generaciones, donde lo hagan, pues son la base de la futura ciudadanía.

Aunque no existen recetas mágicas al respecto y debido al complejo entramado social estas pautas o apuntes significan, un mero apunte, se puede señalar aquí alguna actividad que desde cualquier área y asignatura podría llevarse a cabo nos referimos por ejemplo al trabajo con actividades que muestren el tratamiento que reciben las diferentes culturas, imágenes de la vida diaria, de un periódico o de la programación televisiva, de la publicidad o de alguna serie. En ocasiones el tratamiento diferente de un mismo tema en relación con un género u otro ya supone discriminación o recalca las diferencias que entre ambos géneros pueden darse, esto se hace extensivo también a las cuestiones culturales, no se trata únicamente de detectar este tipo de situaciones sino también de proponer soluciones que puedan evitarlas. Tampoco se trata tan sólo de analizar la prensa escrita sino además la digital y otros medios de difusión de la información, cada uno ha de adaptar las actividades a los conocimientos que posee al respecto sin olvidar los contenidos de su propia área.

En definitiva, esta tarea formativa es continúa y sobre todo, se encuentra en constante formación y desarrollo.

Bibliografía:

BESALU, X (2002) : Diverisdad cultural y educación. Síntesis. Madrid.

ESPINA BARRIO, A. B (2004): Familia, educación y diversidad cultural. Antropología en Castilla y León e Iberoamérica, VI. Integraf, Salamanca.

FEhttp://www.aulaintercultural.org/ecrire/articles_edit.php3?id_article=3501RRES , J (2003): Educar en una cultura del espectáculo. Paidós. Barcelona

SORIANO AYALA, E (coord.) (2003): Diversidad étnica y cultural en las aulas. Ed Muralla. Madrid.

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