Alumnado del IES Güímar ganador de concursos de microrrelatos.

Dos alumnas de nuestro Centro han sido las ganadoras de los concursos de microrrelatos organizados por el IES Rafael Arozarena.

Juliana Córdova Zúñiga, de 2ª de ESO, con el seudónimo Florine, es la autora del siguiente microrrelato titulado «La felicidad del silencio«, ganador del VII Concurso de microrrelatos «Rafael Arozarena» (2018).

«La felicidad del silencio»

El lunes pasado fueron las orejas el centro de mi atención. Sentada en el fondo de la clase, concentré la mirada en esa parte del cuerpo y tal fue la concentración que mi mente se abstrajo. Aquellas hacían extraños movimientos y, atentamente, comencé a examinarlas. Unas orejas llevaban pendientes, otras eran puntiagudas como si pertenecieran a un elfo. En fin, había pequeñas, grandes, traslúcidas, coloradas… Me fijé en una especialmente: se acercó a otra y, muy bajito, se decían cosas al oído, seguramente palabras de amor. De repente, todas las orejas, incluidas las mías, escuchamos el timbre del recreo y, entonces, todas se precipitaron hacia la puerta de salida. Un poco aturdida, me alejé y me tumbé bajo la sombra del viejo árbol que está en el patio. Desde allí, los gritos y las risas se difuminaron y así, sin saber cómo, percibí un extraño sonido, si podía llamarse así, el silencio y, entonces, pude contemplar cómo una mariposa azulada, locamente enamorada, le susurraba historias de amor a un hermoso clavel, rojo como su amor. Extasiada con esa imagen, llevé mis dedos temblorosos hacia mi cabello y toqué mis orejas, esas que, por un breve espacio de tiempo, me procuraron tan inmensa alegría.

Alba Mª Portugués Pérez, de 1º Bachillerato Científico, participó con el seudónimo Porpe en el VIII Concurso de microrrelatos «Armando San Juan Mayo» (2018) y su relato ganador se titula «Añoranza».

«Añoranza»

-Hay una cafetera en camino- vaticinó la adivina.

Una larga semana había pasado y aún seguía perdido en mi cabeza, intentando averiguar su significado. ¿Había comprado una cafetera? ¿Era acaso una metáfora? De repente alguien llamó a la puerta. Abrí y vi sus brillantes ojos café, su cabello largo, su hermosa sonrisa y… ¡Una cafetera en sus manos!

-No te la llevaste cuando te marchaste de casa- se atrevió a decir.

En ese momento, lo comprendió todo: no llevaba una semana esperando una cafetera, llevaba seis meses añorándola a ella.

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