Excelencia & equidad

Francisco Tomás y Valiente es un joven de 19 años que recibió  estos días en Madrid un premio a la excelencia por sus estudios. Lejos de dedicar su discurso de agradecimiento a hablar de sus cualidades como estudiante o lo que para él supone este concepto por el que fue premiado, lo centró en la necesidad de la equidad en los estudios. En una entrevista que concedió por el revuelo que originaron sus palabras, dijo que él había sido un privilegiado pues las paredes de su casa están tapizadas de todo tipo de libros, y sabe que eso es un punto de partida muy favorable para cualquier persona y que todos los estudiantes no han tenido esa misma oportunidad a la hora de enfrentarse a la formación académica. Los hogares donde no hay un libro y en los que no se da importancia a los conocimientos no ofrecen las mismas oportunidades a los niños que crecen en ellos. Por tanto, según este brillante joven, habría que premiar del mismo modo a los estudiantes que aún partiendo de condiciones muy distintas han sido capaces de llegar a obtener logros, aunque no sean excelentes. Recordó a aquellos profesores que con su sentido de la equidad intentan alentar a todos aquellos alumnos que van consiguiendo sus metas con tenacidad y esfuerzo.

Interesantes reflexiones las del joven Tomás y Valiente.

El pasado 14 de junio el IES Villa de Mazo celebró un año más la entrega de orlas a Bachillerato y Ciclos Formativos. En ella se reconoce la culminación de estas etapas educativas en nuestro centro. Alumnos que llegan al instituto siendo unos niños la mayoría de ellos y que lo abandonan con un título bajo el brazo conseguido con esfuerzo y constancia en el trabajo y que les abrirán las puertas a otros estudios o quizás al mundo laboral. Todos tienen sus características particulares con capacidades e intereses variados, ilusiones, expectativas que dependen de cada uno de ellos. A partir de ahora cada uno emprenderá su camino en un lugar determinado pero llevando como bagaje lo aprendido en nuestro centro.

Cabe preguntarse, sin embargo, si todos los alumnos han tenido las mismas oportunidades que este grupo de estudiantes. Nos cuestionamos si cuando un alumno decide abandonar porque el ambiente familiar no es el adecuado y no siente el estímulo para seguir adelante, podemos hacer algo más por él. Nos asalta la duda si realmente lo ayudamos facilitándole el aprobado o animándolo para que se esfuerce y pueda competir en igualdad de condiciones que sus compañeros… Cada alumno es una persona con sus circunstancias particulares, sus inquietudes, sus temores… pero ¿podemos y debemos los profesores tenerlos en cuenta para tratarlos a cada uno de ellos con sus peculiaridades? Creo que no. Pienso que la mejor muestra de equidad es la de tratarlos por igual para que las diferencias que la sociedad les impone, la educación sea capaz de mitigar y, por otra parte, intentar que aquello que las familia les niega, el centro sea capaz de aportar en alguna medida. Tratar  diferente a los que son diferentes pero exigirles lo mismo para que tengan las mismas oportunidades de llegar a la meta deseada.

Animamos a todos nuestros alumnos para que se sigan esforzando porque es la cultura, la educación y la formación las únicas vías que garantizan una sociedad más justa e igualitaria. Luchemos juntos para que la excelencia y la equidad vayan de la mano.

Mercedes Barrera Tabares

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