La prestamista

La prestamista, novela que se desarrolla en Villa de Mazo y escrita por una macense.

María del Mar Rodríguez es una recién estrenada, de cara al público, escritora nacida en Venezuela, pero que muy pequeña aún se traslada al barrio de Tigalate junto a su familia. Hija, por tanto, de emigrantes a aquel país americano, conocido cariñosamente con el nombre de la octava isla, recoge, entre otros, en su primera novela, La prestamista, los avatares de ese fenómeno que fue la emigración de canarios a Cuba y Venezuela, que tanto marcó los designios de unas islas empobrecidas, durante gran parte del siglo pasado. Muchas fueron las casas que se edificaron y las fincas de plátanos que se pusieron en producción con el dinero que venía de aquellos países y que sirvieron para traer cierta prosperidad, después seguramente de haber pasado algunas penurias en tierras extrañas. Ahora, más que nunca, con la situación que viven estos países, es justo reconocer y agradecer las oportunidades que brindaron a aquellas personas que se arriesgaron, muchas veces acudiendo al préstamo del dinero necesario, a emprender el viaje de la ilusión y de la incertidumbre. No siempre los sueños fueron conseguidos y algunos canarios hubieron de volver con las manos igual de vacías que como se fueron, aunque seguro que con el corazón surcado para siempre por la experiencia vivida.

La prestamista es una obra que cabalga entre los siglos XIX y XX y sus circunstancias históricas que marcaron, como al resto del país, la vida de los palmeros. Se trata de una novela escrita con una sensibilidad exquisita sobre esa parte convulsa de la historia y en la que enaltece valores de igualdad, justicia y libertad. Pero que también, y sobre todo, habla del amor y de la muerte, como las grandes obras literarias. Recorre calles, caminos, cerros, lomas… de nuestra isla y nos presenta a unos personajes apasionados, luchadores, comprometidos, leales y valientes que sentimos cercanos y que nos susurran al oído que todos los seres humanos estamos moldeados con el mismo barro, sobre todo cuando lo que nos guía es el ansia de sobrevivir, de amar y de ser amados, además de pretender actuar con justicia y bondad.

Animamos a su lectura que es muy amena y atrapa desde las primeras líneas, que comienzan presentando a Petra en El Poleal, preparando una agüita de toronjil para calmar los nervios…

¡Enhorabuena, María del Mar, por tu obra y esperamos que el éxito de esta te anime a continuar con la escritura!

Mercedes Barrera Tabares

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