Federico García Lorca

 

Las piquetas de los gallos

Cavan buscando la aurora,

Cuando por el monte oscuro

Baja Soledad Montoya.

 

Cobre amarillo su carne,

Huele a caballo y a sombra.

Yunques ahumados sus pechos

Gimen canciones redondas.

 

Soledad, ¿por quién preguntas

Sin compaña y a estas horas?

(…)

ROMANCE DE LA PENA NEGRA, ROMANCERO GITANO

Comienza Lorca uno de sus poemas más conocidos describiendo las primeras luces del amanecer y el silencio aún de la noche desgarrado por los picotazos de los gallos. En esa penumbra sitúa a quien encarna la debilidad del pueblo gitano, Soledad Montoya; ella representa la pena del pueblo gitano, la pena del olvido y la marginación. Este autor, tanto en sus poemas como en sus obras teatrales, denuncia la situación de los seres marginados, de los desheredados, de los privados del derecho fundamental de igualdad. En gran parte de sus obras teatrales, la protagonista es una mujer: Mariana Pineda, Yerma, Bodas de sangre, La casa de Bernarda Alba… Mujeres que luchan por sobrevivir en un mudo opresivo.

Si la literatura, como cualquier otra manifestación artística, tiene algún sentido es, primero producirnos deleite, pero igualmente fundamental es remover nuestras conciencias. Sentir que a través de la palabra se puede cambiar algo el mundo en el que vivimos. En el episodio de El ministerio del tiempo de RTVE dedicado por segunda vez a la figura de este genial escritor, él aparece en la década de los 70 escuchando uno de sus poemas, La leyenda del tiempo, cantado por Camarón y pregunta, con la fascinación en su rostro, si por fin había ganado él, pues fue asesinado justo al mes del comienzo de la Guerra Civil. Sí él ganó, pues su voz al fin se escuchó y su obra es mundialmente conocida, aunque no ganara ni él ni los suyos aquella fratricida contienda. Pero, mientras sigan existiendo seres marginados por su color, su sexo o procedencia, mientras sigan muriendo blancos o negros, sobre todo negros, como George Floyd, con la rodilla de un policía en su cuello hasta la asfixia, Lorca y los suyos no han ganado del todo y sus versos tendrían que seguir removiendo muchas conciencias.

Se celebra ahora su 122 cumpleaños. Su muerte fue prematura, solo con 38 años, aún así nos dejó una obra extensa y profunda y además un legado a través de su forma de mirar que no debemos olvidar. Fue un rebelde para su época y un visionario de otra forma de entender el mundo. Ojalá que su obra perdure y que se sigan conmemorando sus años como si aún siguiera entre nosotros. Su obra ahí está.

Ocho poemas de Federico García Lorca para recordarlo en su 122 cumpleaños, en «El independiente».

Elaine Medina Pérez y Mercedes Barrera Tabares, proyecto Entre candilejas.

Esta entrada fue publicada en Proyecto de lectura Entre Candilejas. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *