ES MÁ FÁCIL CONTAGIAR QUE CONVENCER

Dice nuestra constitución entre sus principios que hombres y mujeres somos iguales ante la ley. Esto es, que todas las personas, sin distinción, tenemos los mismos derechos y deberes frente al Estado y la sociedad en su conjunto. También nuestra legislación en materia de educación establece entre sus principios básicos “el desarrollo de la igualdad de derechos y oportunidades y el fomento de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres”. De donde se deduce que por un lado todos como ciudadanos y, por otro, padres, madres y profesorado como responsables del proceso educativo de nuestros niños y adolescentes tenemos el deber de garantizar esta igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, el hecho de que hoy en día existan colectivos, asociaciones o agrupaciones que reclamen al estado políticas para la promoción de la igualdad de género y que sea necesario colocarla de manera explícita en la legislación es un síntoma claro de que aún no la hemos alcanzado. Desde el CEIP Acentejo y a través de este espacio queremos poner nuestro granito de arena y, si bien no conseguiremos “cambiar el mundo,” sí intentaremos luchar en la medida de nuestras posibilidades para dar visibilidad al problema, eliminar prejuicios y promover buenas prácticas entre aquellos que tengan a bien dedicarnos un poco de su tiempo y su atención.
Sin embargo, antes de ponernos manos a la obra y adentrarnos de lleno en el campo de la coeducación (una manera de educar sin establecer relaciones de dominio que supediten un sexo a otro, sino incorporando en igualdad de condiciones las realidades y la historia de las mujeres y de los hombres para educar en la igualdad) y para ir calentando motores queremos poner nuestra atención y la de aquellos que nos leen sobre una idea previa e imprescindible para que nuestro trabajo sea fructífero: Si queremos una igualdad efectiva entre hombres y mujeres, antes de empezar a reclamársela y exigírsela a nuestra juventud deberemos realizar un ejercicio de auto-observación y averiguar hasta qué punto nosotros mismos estamos libres de prejuicios y estereotipos o llevamos a cabo prácticas que más que promover esta igualdad fomentan las diferencias entre unos y otras. Esto es importante puesto que, como reza una frase de Paulo Cohelo, “el mundo cambia con tu ejemplo, no con tu opinión”. Esta frase cobra especial sentido cuando hablamos de educación pues, por todos es sabido que los niños y niñas absorben todo lo que ven y aprenden, en gran medida, por imitación.

¿Les estamos dando el ejemplo adecuado? ¿Exigimos lo mismo a nuestros hijos que a sus hermanas? ¿Los mensajes explícitos que les damos son coherentes con el ejemplo que obtienen a través de nuestra conducta diariamente?

Con frecuencia olvidamos lo poderosos que somos los adultos (padres, madres, abuelos, tías, hermanos y hermanas, profesorado, etc.) a la hora de transmitir valores y actitudes a los niños y niñas que nos rodean. Caemos en el error de pensar que estos, por el simple hecho de ser pequeños no se percatan de lo que ocurre a su alrededor, que no nos entienden o no nos escuchan cuando mantenemos “conversaciones de adultos”, que no notan cuándo estamos enfadados y no ven como solucionamos nuestros conflictos. Y lo cierto es que no nos “quitan el ojo de encima”. Debemos aprovechar ese enorme poder que tenemos para modelar la conducta de nuestros hijos e hijas o de nuestro alumnado sobre todo, porque cuando hablamos de valores, conductas y actitudes es más fácil contagiar que convencer. Así pues, seamos los adultos que queremos que nuestros niños y niñas lleguen a ser. Para ilustrar de alguna manera estas ideas hemos decidido aprovechar las oportunidades que nos brinda la red y les proponemos la visualización de los dos videos que presentamos a continuación y que reflejan, por un lado, la idea de contagio de las buenas prácticas y por otro el poder de los mayores como ejemplo a seguir. Como reza al final del primero de estos videos, los niños imitan lo que ven. Hagamos que vean lo mejor de nosotros.

 EL CEIP ACENTEJO POR LA IGUALDAD DE GÉNERO

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